domingo, septiembre 26, 2010

Viajes

Estoy escribiendo este post desde la sala de Internet del hotel donde me hospedo. ¿Se hospedaría San Pablo en hoteles? Ciertamente. Se alojó en hostales y mesones. ¿Usaría Internet? Sin duda. Hubiera sido apasionante encontrar el cruce de e-mails entre San Pablo y San Pedro.

Cuando me monto en un avión, siempre me acuerdo de los barcos a los que subiría San Pablo. Cuando hay turbulencias, recuerdo las tormentas que él sufrió en el mar. Aunque en un avión no puedes sufrir dos naufragios como le pasó a él. Con un solo naufragio aereo ya basta para que no quede de ti ni la más pequeña reliquia.

¿Comería en un Mc Donalds San Pablo? Eso ya tengo más dudas. Aunque yo creo que él diría: bueno, bueno, la mala reputación de esos locales quizá esté exagerada.

¿Escribiría un blog San Pablo? No tengo duda de que no le haría ascos a NINGUN medio de apostolado. ¿Escribiría un blog como éste San Pablo? Evidentemente si fuera un hombre sensato, no.

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