viernes, octubre 29, 2010

Aquí se me ve en mi habitual labor de salvar libros


Bueno, al final, hoy me ha encontrado con la persona con la que tenía una cita la semana pasada. Esa cita interrupta a la que nunca llegó. Resulta que él la había apuntado para el martes, mientras que yo la apunté para el lunes. A mí me gusta decir la última palabra, así que le dije: ¡pues el que te equivocaste fuiste tú!


La comida en su facultad, en la que es vicedecano, fue agradable. Hay que hacer notar que la comida cuartelaría de las facultades es comparable a los almuerzos cistercienses de mi collegio. O sea, que pecar de gula se hace muy difícil.

Mañana parto para Estados Unidos. Hoy se impone acercarse a la librería para ver qué novela escojo para el vuelo de avión, un vuelo inacabable de diez horas. He decidido en los próximos años ir leyendo todos los premios Nobel de literatura, en sentido regresivo. Es decir, empezando por los últimos. Ya que me parece que ahora el comité sueco tiene más elementos para tomar la decisión y una visión más multicultural que cuando comenzaron a dar premios.

Ya os contaré cómo es viaje por esa larga lista. Necesitaré muchos viajes de avión, muchas tardes sosegadas de domingo, muchas noches de agosto, para llegar al final. Pero al blog pongo por testigo de que mañana comienzo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario