domingo, octubre 03, 2010

La huelga: apologia pro Zapatero II


Los sindicatos son absolutamente necesarios. Como muy bien dice Marx en El Capital, las fuerzas del capital por sí mismas hacen que los ricos sean cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. El liberalismo se devoraría a sí mismo, si no hubiera fuerzas que lo contuviesen y encauzasen. Durante años fui seguidor de las tesis económicas de la Escuela de Chicago. Después volví a conocer a Keynes. Aprendí a valorar en su genialidad el Great Deal de Roosevelt. Dicho lo cual, repito que los sindicatos son necesarios.

Pero hay que afirmar bien alto y bien claro que los sindicatos de España protegen los derechos de los trabajadores, sí, pero ante todo protegen sus propios derechos, los de los sindicatos. Y siempre que ha habido que elegir entre el bien de la clase trabajadora o el bien del sindicato, han optado por el sindicato.

Los sindicatos españoles son unas empresas. Empresas que se dedican a producir una determinada imagen. Imagen que les sirve para extender su red de influencias. El Estado entero les paga no porque quiera, sino a la fuerza. El Estado entero les paga porque así lo determinan los gobiernos (tanto populares como socialistas) porque son conscientes de que mantener esa red de influencias cuesta dinero. Y si uno decide no pagar o simplemente recortar el dinero entrante en el sindicato, entonces la red de influencias es usada contra el gobierno. Es así de claro. No es sencillo, pero sí así de claro.

Los sindicatos llevan años y años bloqueando medidas que serían de gran beneficio para crear puestos de trabajo, pero que supondrían un ligero deterioro de su poder. Cualquier economista conoce esas medidas. Las cuales están basadas en el sentido común, aunque no resultan comprensibles para el común de los mortales. Razón por la cual ningún gobierno ha osado iniciar una guerra por unos temas en los que la población no les iba a apoyar. Ante la opinión pública, la lucha entre medidas económicas que no son fáciles de explicar y la demagogia, gana la demagogia.

Es triste ver cómo los medios de comunicación no se han hecho eco de los escándalos, cuando estos han afectado a alguno de los dos sindicatos mayoritarios. Algunos de esos escándalos han sido impresionantes. El de la PSV de la UGT fue de los que marcaron historia. Pero los periódicos no han mostrado mucho interés que digamos. Los periódicos no tienen especial afición a criticar a los grandes bancos o al Corte Inglés (no tengo ni idea de por qué), pero mucho menos a los sindicatos.

Bueno, mañana vuelvo a los gatos y a Masiá. Pero quiero dejar bien claro que las decisiones de los sindicatos nos afectan a todos. Por el bien de los sueldos de unos pocos sindicalistas, millones de personas seguirán sin trabajo este año y el próximo.

Por eso, cuando vi como atacaban esos sindicalistas malos a Zapatero, mi legítimo presidente, derramé dos lágrimas. Las cuales las conservé en mi lacrimarium como Nerón cuando lloró al ser informado de la muerte de Petronio.

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