miércoles, octubre 20, 2010

Noches romanas

Perdonad que os haya dejado sin post día y medio, pero es que el tema de Internet en mi collegio supone un verdadero calvario, que no sólo me afecta a mí. El nuevo rector nos ha asegurado que se ha puesto manos a la obra y que gastará para que se resuelva.

Ayer le tuve que explicar al residente de la habitación de al lado que tengo una característica: soy sonámbulo.
Tuve que explicárselo porque el lunes me levanté a medianoche y cerré la ventana (me gusta dormir con la ventana abierta, también en invierno) y cerré con llave la puerta. Nótese las complicadas operaciones que uno puede hacer dormido. Pues busqué las llaves en el armario, abrí la bolsa-llavero en la que las guardo y cerré la puerta.

El martes por la noche, soñé que me había dormido en una cama adosada a la pared de un edificio, pero adosada por la parte de fuera. De manera que estaba suspendido a varios pisos de altura. Y golpeé el muro para que alguien me metiera dentro. En realidad el muro que golpeaba era la delgada pared de mi habitación. El residente de al lado debió pensar algo muy raro. Lo único que no se esperaba era que alguien golpeara la pared en medio de la noche.

Todo esto me animó a compartirle esta característica de mi vida. He visto en youtube que hay perros sonámbulos. Hay un galgo que dormido sueña que corre, y que finalmente se levanta, corre y se golpea contra la pared.

Es decir, hay mamíferos que son sonámbulos. Yo soy un clérigo sonámbulo. Me imagino que habrá habido algún Papa sonámbulo. Lo que os aseguro es que no caminamos por los techos, con las manos delante y los ojos cerrado. Tampoco vamos con un camisón y un gorro de noche.

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