domingo, noviembre 28, 2010

Dies irae


Una de las intenciones por las que más he rezado la semana pasada, en realidad es la intención por la que más he rezado, ha sido por las personas que hoy morirán y que están a punto de caer en la condenación eterna.

Sí, hay seres humanos que no acabarán el día vivos, y que están literalmente en el borde de una irreversible condena al fuego eterno. Es tremendo estar tan tranquilos con el reloj corriendo, y la hora definitiva estar fijada para antes de que acabe el día.

Mi vida espiritual está centrada en el amor a Dios. Conozco su misericordia, estoy convencido de que son pocos los que se condenan, sé que la Justicia es tan grande como su piedad. Pero la realidad de la que he hablado, la reprobación irreversible, existe. Forma parte del mensaje que Jesús nos enseñó mientras todavía andaba sobre la tierra.

Os resulte fácil aceptarlo o no, hay personas que como nosotros comen, beben, toman el metro, ven la televisión y que están al límite de un precipicio sin fondo. Que Dios tenga misericordia de ellos, una vez más, y les envíe una gracia, al menos una, que pueda cambiarlo todo, aunque sea en el último momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario