lunes, noviembre 29, 2010

Ha muerto Leslie Nielsen

Un día triste para mí: ha muerto el actor Leslie Nielsen, uno de los hombres que más me han hecho reir en la vida. Recuerdo que iba en un autobús camino de Chestokowa (Polonia) en 1991. Iba en una peregrinación diocesana a la Jornada Mundial de la Juventud. En esa época no iba en calidad de cura (no lo era), sino en calidad de joven (hasta tenía pelo en la cabeza).

Era de noche, recuerdo que íbamos por una carretera provincial de Checoslovaquia (en esa época quizá todas las carreteras del país eran provinciales), cuando en la televisión del autobús pusieron un vídeo. Cuando escuché el título –Agárralo como puedas-, pensé: menudo título, qué rollo.

Y me disponí a dormir. Pero como no tenía sueño le concedí generosamente a la película el ver las primeras escenas. Cuando un título no me gusta, no suelo conceder ni ese privilegio a una película. Y menos si es un vídeo de autobús aburrido en medio de un viaje aburrido.

Pero ¿qué ocurrió? Pues ocurrió algo inesperado. Desde las primeras escenas me empecé a reir. Y ya no paré en la hora y media que duró la película. Hasta que se inventó Schreck, Agárralo como puedas fue mi comedia favorita, la de toda mi vida.

Esta cinta tuvo una digna segunda parte. Y una tercera parte que mejor es olvidarla.

Leslie Nielsen, además, parecía no envejecer. Parecía haberse detenido en el tiempo con su pelo blanco. Pero no. En los últimos años apareció con el mismo pelo blanco, pero la cara demostraba que cada año que pasaba estaba más cerca de la tumba. Él se esforzaba por hacernos reir, hacía caras, se mostraba gracioso, pero ya sólo pensábamos en su entierro. Al final, el calendario no se ha equivocado. El reloj no se había parado aunque conservase el pelo.

Lamento mucho su pérdida. Como Hamlet podría hacer un elogio de Yorik. Personalmente ya no creo que pueda volver a reirme nunca tanto como con él y como con la primera parte de Schreck. Aunque bien es cierto que Berlusconi tiene su gracia. Sí, quizá este hombre me devuelva la sonrisa.

Pero hoy yo y sus cuatro mujeres, lloramos a Nielsen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario