viernes, noviembre 12, 2010

Pensilvania


Hoy he volado desde Montreal a Pensilvania, tierra de bosques, estado con casitas de madera pintadas de blanco en medio de llanuras interminables.

Encantadora acogida del parroco en su rectoria. Comida con sus amigos. Me encuentro con italianos alla donde voy. Los italianos se han reproducido por todos los confines de la tierra. A veces tengo la sensacion de que buena parte de la humanidad es italiana.

Hace frio. Los arboles muestran sus hojas amarillas, doradas, rojas. En el avion me ha tocado asiento al lado de un pastor metodista, aunque el me ha dicho que sus tendencias eran mas bien presbiterianas. Tambien me ha explicado que hay varias ramas metodistas: los metodistas a secas, y los Metodistas Unidos. Ya se ve que una vez que uno se divide de la Iglesia uno se sigue dividiendo, y dividiendo y dividiendo. Si esto sigue asi, habra metodistas de la antigua observancia, metodistas reformados del septimo dia, metodistas unificados congregacionalistas y metodistas episcopalianos anabaptistas reformados.

Algunos dentro de la Iglesia nos quieren meter en esa autopista como si no supieramos adonde nos lleva. La autoridad es un servicio. Las comunidades protestantes donde no hay una jerarquia no existen, todas tienen una jerarquia. Solo que entre los metodistas lo llaman presidente. Hasta para hacer una obra de teatro se necesita una jerarquia. Hasta para realizar una comedia sobre el escenario se necesita alguien que ponga orden. Lo unico que crece sin orden son las setas y las zarzas. Algunos catolicos tienen unas ideas que solo nacen de sus candidos corazones. Candidos corazones sin mucha conexion con la realidad.

La Iglesia, por el contrario, siempre ha estado muy vinculada a la realidad. Por eso ha podido, incluso, cambiar la realidad.

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