sábado, diciembre 11, 2010

Alma Tadema y el cuadro El hallazgo de Moisés

Es muy curiosa la analogía que podemos encontrar entre la teología y la pintura. Uno de mis pintores favoritos es Alma Tadema. Vivió en el siglo XIX, muriendo en 1912. Es un pintor que siempre me ha fascinado. Desde la primera vez que vi un cuadro suyo quedé prendado de su arte. En él no hay nada de abstracto, sino el reflejo perfeccionista de la realidad con sus colores y texturas, con una increíble maestría en el dibujo de la figura humana.

Pues bien, este autor al final de su carrera vio como sus cuadros valían cada vez menos. Su reputación fue decreciendo conforme pasaban los años. Seguía siendo un pintor con un nivel de detallismo increible, con un manejo de los colores insuperable, pero íbamos camino del arte moderno.

La gente quedó encandilada en los años siguientes con las mamarrachadas que todos conocemos. Alma Tadema quedó relegado y ridiculizado por los críticos. Le esperaban varias generaciones de completo olvido.

Pero ayer conocí que en el pasado noviembre un solo cuadro suyo, ni mucho menos el mejor, fue vendido por 36,700,000 dólares. Sí, la cifra no es un error. Es ésa.

¿Qué enseñanza deben sacar de esto los teólogos? Pues que hay que hacer las cosas bien, con un espíritu perfeccionista, sin preocuparse si esa teología está de moda o no, si tiene el favor de la gente o lo contrario. Cuando las cosas se hacen magistralmente bien, atraviesan el tiempo, triunfan sobre el tiempo, triunfan sobre todas las opiniones.
Existe una teología que puede tener el aplauso de muchos, que puede vender en las librerías, que parece lo más moderno (siempre la manía de querer parecer moderno), todo eso hay que superarlo, hay que ir a la esencia, a lo eterno. La pintura nos enseña a hacer teología. ¡36,700,000 dólares.

¿Sabeís por cuanto se llegó a vender alguna obra de este pintor al final de su vida? Por 20 libras. Nunca os dejeis encandilar por la impresión de modernidad. Cuando veais un cuadro o una escultura horrible y os pregunten: ¿qué le parece? Responded con flema británica, impasibles: pues me parece un perfecto mamarracho, no vale nada, el acto más caritativo que se puede hacer con esa obra es tirarla a la basura.

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