lunes, diciembre 06, 2010

Carta a Faus


Me gustaría añadir algunas cosas más a lo que dije ayer. Quizá lo hago en un afán de remachar más un tornillo, quizá por el afán de dar unos golpes más en el clavo, quizá porque me apetece.
Respecto a la fe, vamos a ver, si uno cree, cree. Es decir, si uno tiene fe, uno no va con rebajas. O se cree en el Evangelio, o si no no tiene sentido ir escogiendo en el menú. Y el Evangelio indica claramente quiénes son los garantes de la ortodoxia.

Respecto a la liturgia, veo que hay algunos muy aficionados a la clase turista. (Esta frase es un poco incomprensible si no se ha leído el post de ayer.) Mira, si somos católicos, seámoslo con un poco de clase. Lo de la misa en el garaje está muy bien, pero no me recuerda a las catacumbas para nada. Absolutamente en nada. Porque ellos, con lo poco que tenían, intentaron hacer las cosas lo mejor posible.
En la película Indiana Jones y el Santo Grial, cuando tiene que escojer la copa de la Última Cena, se decide por un vaso de arcilla bastante mísero. ¿Razón? Éste sería el vaso de un carpintero dice Indiana. Evidentemente, Indiana Jones no tenía ni idea de que hasta las casas más humildes tenían una copa especial para la celebración del Sabbath. Indiana Jones era profesor en Oxford, pero los guionistas de la película no.

El Dios Creador del Universo, el Artífice de tanta belleza, el Gran Arquitecto del Orbe (no, no soy masón), ese Artesano Infinito de los pequeños detalles, no puede ser indiferente a la belleza de la liturgia, a los grandes pontificales, a las catedrales, a Roma, al Vaticano. Decir que esas cosas son contrarias al deseo de Dios y que le hemos traicionado, es no haberse enterado de nada.

Si el Dios de los Ejércitos es magnificente con la liturgia, ¿vamos a pensar que Dios hubiera querido una Santa Iglesia Católica al estilo de una especie de asociación de vecinos? ¡No! Puesto a crear la Iglesia, lo lógico es hacer algo tan bello, tan grande, con una estructura tan impresionante, como la del mismo universo.

He dicho grande, sí, porque cuando Dios le encarga a Salomón levantarle un templo, le dice expresamente que sea grande. Más la casa que voy a edificar será grande, porque nuestro Dios es mayor que todos los dioses, dijo Salomón, el rey-constructor. Y la estructura de la Iglesia es sólida e impresionante más que todos los pilares y contrafuertes de cualquier catedral, porque esa estructura en piedra son los dogmas.

Algunos frente a esta asombrosa obra del Altísimo, que es la Santa Iglesia Católica, siguen prefiriendo el magma indefinido de una comunidad mezcla de Los Beatles, profesor progresista de seminario de los inefables años 70, todo ello arropado con la música del acordeón.

Panorama apasionante. Espero que hayan dejado algún sitio libre para sentarse, porque seguro que dentro está lleno. Lo gracioso es que encima nos envían cartas de vez en cuando para darnos lecciones. A lo mejor es todo una broma. Yo creo que es eso: las cartas de Faus son sólo un signo supremo de su gran sentido del humor.

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