viernes, diciembre 10, 2010

Ecclestone, el magnate de la Fórmula 1

Vi que un millonario hacía un anuncio mostrando las secuelas que le habían quedado en la cara, al haber sido asaltado para robarle su reloj. Mira lo que están dispuestos a hacer por un Hublot.

El reloj costaba mucho, pero mucho mucho. Me entró la curiosidad y miré a ver como eran esos relojes Hublot. Por más que los miraba y miraba, por más que seguían viendo distintos modelos, al final seguía pensando: caramba, no veo diferencia con los relojes de los chinos, los de 7 euros unidad.

Os lo aseguro, no exagero, no veía ningúna diferencia entre los relojes de 7 euros y los que cuestan una fortuna.

Reconozco que la industria china ha hundido muchas empresas españolas, pero ha sido mi salvación. En cualquier tienda china me proveo de todo, absolutamente de todo. Lo único que, de momento, no puedo comprar ahí son las sotanas. El día que les dé por hacer sotanas, me podré comprar a 30 euros la docena.

Pero mientras tanto tendré que seguir pagando a precio de oro todo aquello adonde no ha llegado la mágica mano del Imperio Celeste. Algún día les dará por hacer granjas de langostas, como ahora las hay de pollos. Ese día entraremos a un Burger King y diremos: póngame la hamburgesa de langosta con caviar. Sin kepchup, por favor.

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