jueves, diciembre 02, 2010

Los blogs católicos: lo mejor y lo peor.

Hoy día hemos visto florecer un sinfín de blogs católicos de opinión sobre distintos temas eclesiales. Una cuestión muchas veces sacada a la luz es si se puede criticar a los sacerdotes o no.
Unos dicen que el Vaticano II les da ese derecho, otros dicen que es pecado. Pues voy a dar una respuesta que satisfará a todos, y satisfará a todos porque es la verdad.

El criterio más sencillo y más simple para saber si una crítica es constructiva o es un pecado, es el sentido común.

Si yo por ejemplo critico de forma genérica a los sacerdotes que dicen la misa a toda velocidad y mirando el reloj varias veces durante las oraciones, pues no hay nada de malo en ello. Pero si yo critico al párroco de la iglesia de la lado, dando sus nombres y apellidos, eso es un pecado. Es decir, es algo que no agrada a Dios y si lo hago será algo por lo que seré castigado algún día en el purgatorio. Y el purgatorio no es ninguna tontería. Pues allí la Justicia es satisfecha de forma plena y perfecta. El daño que produjimos al prójimo lo tendremos que pagar hasta el último céntimo.

Así pues, es el sentido común el que me indica en mi conciencia que puedo escribir unas líneas sobre los curas que tienen tal o cual defecto, y hasta lo puedo hacer de un modo gracioso, siempre que mis palabras no sean hirientes. No hagais a los demás lo que no querais que os hagan a vosotros.

Pero no puedo herir a una persona concreta o a un grupo concreto. Sencillamente porque no puedo hacer daño. Porque hacer daño es pecado.

Son muchos los que se creen profetas, y arremeten contra alguien creyendo estar edificando la Iglesia. Atacan a un pastor como lobos, y encima creen estar haciendo bien. Pues yo os digo que aunque el pastor sea culpable, vosotros os habéis hecho reos con esa acción y recibiréis la reprensión de Nuestro Señor. Una reprensión que no consistirá sólo en palabras, sino en acción. En el juicio después de la muerte, la reprensión de la Trinidad se transforma en acción.
Incluso al hablar de los políticos, debemos usar la caridad. Incluso con ellos, siempre. Lo cual no significa que no se puedan decir las cosas, y que éstas no puedan ser dichas de un modo cómico y desternillante. Pero siempre con caridad. Si esto es así con los políticos, cuánto más con personas consagradas.

(Seguirá mañana)

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