domingo, diciembre 26, 2010

Navidad dulce Navidad, relatos desde el salón de mi casa

Aquí estoy en el salón de casa escribiendo otro post mientras el marido de mi madre ve Shakespeare in love confortablemente sentado en su sillón. Dentro de media hora me espera una visita familiar. Una de esas visitas familiares que tanto se prodigan en Navidad.

No soy amigo de felicitaciones navideñas, pero hoy haré una excepción y escribiré unas líneas con ese propósito.
Y es que en estas fechas me acuerdo de la dulce Sandra, de la amable Marisol, de la eficiente Evelyn, de mi profesor de música don Julio Broto (sacerdote de Barbastro, trabajador, sensato, siempre al pie del cañón), puestos a acordarme de sacerdotes de Barbastro no puedo dejar de mencionar a mi querido don Ramón, sacerdote de San Francisco que ya murió, ha sido el sacerdote que más he querido y admirado.

Me acuerdo en estas fechas también de Francisco el franciscano, alegre presencia ya habitual en mi vida romana, de Nelson amigo bueno que siempre está ahí, de Giocondo y su sonrisa misteriosa.

Ya he vuelto de la visita familiar. Menuda visita. Por segundo año llego a su casa ¿y que hago? Dormirme. No sé que impresión se habrán llevado. Pero ya es la segunda Navidad que al llegar a casa les saludo y tal, me siento en el sofá y me quedo traspuesto. Yo creo que es el run run de la voz del marido de mi madre.

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