viernes, diciembre 24, 2010

Navidad

Bueno, ya estoy en Zaragoza. Ha sido llegar al Aeropuerto de Barajas, subirme en el coche que me esperaba y directo al AVE de la Estación de Atocha.

Hoy he tenido una magnífica cena de Nochebuena con mis padres. El momento cumbre ha sido cuando he sacado mi regalo. Decidirme por un regalo ha sido cosa muy difícil. A mi madre no le sirve cualquier cosa. Baratijas no, por supuesto. Sería capaz de arrojarlas contra mi cara en el mismo momento de abrir el regalo. Libros ya le he regalado demasiados. El recurso del perfume ya lo he usado tantos años. Vestidos y joyas tiene que elegirlos ella misma. Cosas de comer no le hacen ilusión.

Al final, le he regalado un icono. El icono es muy bueno, ya le he dicho que era el regalo de dos años concentrados en una sola navidad. Después he visto el comienzo de la misa del Papa en la televisión, hemos llamado a toda la familia y he escrito este post.

Sobre la Navidad sólo puedo decir que nunca reflexionaremos lo suficiente sobre lo que significa que un Dios Infinito haya decidido hacerse presente en el mundo de un modo corporal.
El mundo hoy celebra ese misterio. El mundo entero recuerda el momento en que Él apareció visiblemente en su creación. El día de Navidad es mi favorito de todo el año.

(Si algún zaragozano lector del blog quiere que quedemos para dar un paseo, puede llamarme al 630 52 31 51, hasta el día 27 de diciembre en que vuelvo a Madrid.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario