miércoles, diciembre 01, 2010

Bonito oso hormiguero

No puedo dejar de pensarlo, aunque al principio estaba seguro de que era un error: la báscula marcaba medio kilo más que el día anterior.
Durante medio día estuve convencido de que se trataba un error, algún tipo de error, pero no podía ser cierto. Sólo a la noche reconocí que no, que la báscula funcionaba bien.

Hubiera entendido algunos gramos de más, ¿pero medio kilo?

¿Tantas habían sido mis culpas?

El día anterior, sí, comenzó con una dulce culpa. Después la pizza no ayudó. La cena con los teatinos ciertamente tampoco. No, claro, eso tampoco. Pero el despertar fue duro. No resulta bonito que te reciba el nuevo día con medio kilo más en el cuerpo.

La naturaleza es lo que tiene. Sigue sus reglas. Encima si le das lo que pide, se venga. Antes de la invención de la báscula todo era más subjetivo. Te palpabas la cintura y llegabas a una conclusión. Una conclusión no del todo precisa. Pero ahora, con estas básculas electrónicas, con números digitales que marcan hasta las décimas, no hay escapatoria.

Pero hoy voy a luchar. Me he puesto las botas y voy a luchar. La frase es ambigua. Me refiero a que me he puesto las botas para luchar. Estoy pronto para la batalla contra los carbohidratos. Esta vez las calorías no me cogerán a traición. Mañana me levantaré y la báscula me dirá lo que quiero oir.

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