viernes, abril 30, 2010

La toallita

Cuando llegue a la casa le tire una cosa a Luigi, el perro, pensando que se lanzaria a la carrera moviendo la cola y me la traeria. Pero por el contrario me miro como diciendome: se supone que tengo que ir a por ella?

Si, era un perro dotado de una gran dignidad. Era como una especie de lord ingles en version canina.

La primera noche que dormi alli, me advirtieron los duegnos que el perro podia abrir la puerta de mi habitacion y subirse a mi cama. En los dias siguientes comprobe que el perro se ponia de pie y podia abrir puertas. De hecho cada vez que tenia hambre se daba un paseo por la despensa. Una vez se zampo de una sentada una caja de galletas.

Pero lo que mas me admiraba era su amor por su toalla. Cualquier cosa la tomaba con flema britanica, pero que no se te ocurriera tocar su toallita. La toallita que custodiaba celosamente en su nido.

Con los seres humanos he visto que sucede lo mismo, son muy simpaticos, te sonrien, pero ay de ti si se te ocurre jugar con su toallita. Ahora mismo me acuerdo de dos de mi gremio a los que les toque la toallita, jamas me lo perdonaron.

El perro, el muffin y yo II



Este perro se llama Luigi. Como veis en la foto, ayer no exageraba. Yo retiro presto el plato diciendo un NO contundente. La duegna de la casa frente a la escena, estuvo presta con su ipod en hacer una foto.El perro sale un poco movido en la foto porque hubo que captar el momento al instante.

Ayer por la noche, cuando Luigi tuvo suegno se subio a un sofa, tiro con la pata todos los cojines, dio tres vueltas sobre si mismo, como haciendo un nido sobre el sofa, y se echo encima.

Es un perro malcriadisimo. Tiene todos los vicios de un nigno al que nunca se le dice que no. Quiza por eso es tan encantador.

Yo en la casa me tenia que sacar la sotana, porque se me acercaba y me daba unos lametones tales que tenia que echar la sotana a la lavadora.

Era carignosisimo, pero que no se te ocurriera quitarle su mantita. Te grugnia y la agarraba con sus dientes. Yo tiraba con fuerza de ella, sus pezugnas resbalaban por el suelo, pero no la soltaba. Una vez, un poco harto del tema, me dio un pequegno mordisco. Despues lo intento arreglar a base de lametones, pero yo ya le habia retirado mi favor.

jueves, abril 29, 2010

El perro, el muffin y un cura cenando en el salon de una casa de Florida

En mis viajes me suelo hospedar en casas parroquiales, pero tambien en casas de familias.

Resulta encantador escuchar, como acabo de hacerlo ahora mismo, a una madre gritar a su hijo que apague Internet y se vaya a la cama que magnana hay colegio. O que el perro de la casa, que por su tamagno mas bien parece pertenecer a la raza equina, apoye sus patas en la mesa y mire fijamente mi muffin pensando si se me lo come.

MUFFIN es una palabra muy exotica, pero significa MAGDALENA. Mi cena de hoy han sido muffins y bagels, acompagnados de un zumo de fresas, naranja y platanos, reciendo hecho.

El perro es muy carignoso, pero me pone la sotana perdida de pelos y de lametones.Ya he dicho que es muy carignoso.

La vida en Miami es una vida dentro de las casas y en las autopistas. La vida al aire libre es casi desconocida. Eso si hay mucha mas vida social que en Espagna. Las visitas son continuas. Bueno, magnana toca Nueva York.

miércoles, abril 28, 2010

Las curaciones

Os decia ayer que al llegar la noche y arrodillarme, note que mi rodilla no me dolia. Bueno, en honor a la verdad, debo decir que hoy la rodilla me ha vuelto a doler.

Es posible que no me diera cuenta la noche anterior que me habia arrodillado sobre una muy gruesa moqueta. Otra razon que explicaria mi error, es que no pusiera la rodilla en la posicion concreta en la que me duele.

Sea de ello lo que fuere, he querido explicarlo porque la verdad es algo muy agradable a Dios.

En mi experiencia he visto que hay curaciones definitivas instantaneas, en otros casos las curaciones son progresivas y solo se verifican varios dias despues. En otros casos se da una mejoria temporal que despues va desapareciendo.

Todo esto es un misterio de Dios. En este campo he visto cosas que me han llenado de fe. Pero parece que este no ha sido, esta vez, el caso de mi rodilla.

No se lo que sera de mi rodilla, pero lo que si que parece que va a llevar mas tiempo es que vuelva a crecer el pelo sobre mi cabeza. De hecho ya me he resignado a no tener pelo alli hasta la resurreccion.

martes, abril 27, 2010

En la tierra de Obama

Today is a gift, that is why is called present. Hoy es un regalo, por eso se le llama presente. Esto es lo que estaba bordado sobre el cojin de la silla que habia junto a la puerta de mi habitacion. Una habitacion en una bonita casa de retiros en Illinois.

Tierra de suaves praderas, arboles frondosos, tierra humeda, verde, la tipica imagen de los estados centrales en torno a Kansas.

En la mesa muchos cereales, perritos calientes, pretzels, judias dulces y brownies. Fuera lluvia persistente y nubes bajas, grises, cargadas de agua, movidas por un viento rapido. Todos los dias asi.

En la casa, colgado de un pomo, habia otro conjincito que decia: believe in miracles, cree en los milagros.

Han sido unos dias agradabilisimos. En el ultimo dia oramos al Espiritu Santo para que repartiera bendiciones, y cual fue mi sorpresa al descubrir que el Senor me ha sanado la rodilla izquierda que me llevaba doliendo desde hacia dos meses. Gracias Senor, los milagros existen y suceden hoy.

domingo, abril 25, 2010

Haciendo las maletas para el viaje atlantico

En realidad este post lo tendría que haber puesto el primero de todos, pero bueno, lo pongo al final)

Mañana me tengo que marchar de viaje. Tengo todavía que plegar la ropa en la maleta. Me he comprado una más grande. Tengo que imprimir los billetes electrónicos que tenía esta tarde en el correo electrónico, y que ya he volcado en el disco duro del ordenador. Tengo que preparar documentos, libros para el viaje, papel, y un determinado número de cosas pequeñas: tijeras, cepillo, cargador para la máquina de afeitar, toallitas para limpiar las gafas, otro par de gafas, etc, etc.
Hacer las maletas no es un placer. Pero pondré música mientras las hago: la maleta grande de la ropa, y la maleta pequeña de los libros y de las cosas imprescindibles.
Mañana almorzaré en el aeropuerto. Pasearé por sus pasillos. Rezaré sentado en la salita de la terminal. ¿Quién me tocará al lado en el avión? Siempre me ha tocado un sujeto anodino. Recuerdo algún compañero de viaje que durante las catorce horas de vuelo sólo compartimos el saludo. No se sacó los auriculares del ipod en todo el viaje.

sábado, abril 24, 2010

Labor apostolica en la epoca de Matrix

Catorce viajes de avion en tres semanas. Todo tipo de cambios de clima. Pasar de los dos mil metros de altura al nivel del mar. Cambiar la hora del reloj casi cada dia. Ahora humedad, ahora calor.

Los viajes tienen su encanto, que duda cabe. Ahora, por la noche, escribo este post desde una rectoria en Brooklyn. Por la magnana estaba en Alabama. Al mediodia he almorzado con un joven yuppie en Charlotte, creo que es Carolina del Norte. Pasado magnana estare almorzando en Saint Louis, y por la tarde cenare en Illinois. Antes de ayer estaba en Miami, el dia anterior en el fresco y neblinoso Quito, el dia anterior en el caluroso Guayaquil.

Vivir en el siglo XXI supone la posibilidad de que las fronteras fisicas se desvanezcan. Con Internet, con el avion, con el telefono movil, uno tiene la sensacion de que las incomensurables distancias han desaparecido, de que todo forma una unidad. De que todas las razas de la tierra ya forman una sola. De que todas las ciudades son barrios de una sola ciudad.

Antes, el parroco hablaba a su pequegno rebagno. Ahora se puede hablar a millones. Lo que se escribe aqui, lo puede leer (y de hecho lo lee)gente repartida por todos los rincones de varios continentes.

Bendita epoca esta, tambien extragna a veces. Amo esta epoca. Ademas hay menos pulgas que en siglos pasados. Pero a veces echo de menos a San Pablo caminando, montado en un borrico, comprando queso a un pastor, tumbandose junto a un olivo a descansar, bebiendo de un riachuelo, llegando a una ciudad y hablando el sabado en su sinagoga.

viernes, abril 23, 2010

Análisis de una imagen


Evidentemente esta foto corresponde a la Vieja Europa. En un país tropical con el mantello de lana podría haber muerto de un golpe de calor.

La foto la hice en el crudo enero en Roma. Una noche que salir a pasear con unos amigos noruegos que tengo.

Los elementos de la foto son tres seres humanos, coches y un edificio.

Obsérvese que es de noche y que el adoquín de la calle es típicamente romano.
Obsérvese la cara de admiración del noruego de mi derecha. Así tiene que ser la amistad.

Obsérvese ahora la cara de tipo rancio que pongo yo. Una cara de Clint Easwood en versión vaticana.

En apoyo de los pentecostales

Pido disculpas por escribir sin algunos signos ortograficos, pero el teclado en el que estoy en Estados Unidos carece de ellos.

He sabido que la fiscalia de menores de Soria ha intervenido en el caso de la chica de dieciseis agnos por la que un grupo pentecostal en Olvega estaba orando. Desde aqui quiero prestar mi mas total apoyo a ese grupo pentecostal que le ayudaba con oraciones.

La policia tiene que actuar cuando se producen delitos. No parece que sea el mejor modo de realizar un delito delante de cincuenta personas. No parece que sea un delito el orar. Pero ahora el Estado sera el que dictamine si eso era o no era un acto punible por la Ley.

Hoy dictaminaran si orar por una persona se adecuaba a la Ley. Magnana dictaminaran cosas relativas a nuestra fe. No tardara mucho en llegar el dia en que el Parlamento determine si es o no ajustado a la Constitucion el que la Iglesia no ordene a mujeres.

El Estado debe intervenir cuanto menos mejor en materia religiosa. Y solo cuando sea estrictamente necesario. El Estado no es quien para decidir si una chica se pone o no el velo para ir a clase. Ponerse el velo no hace dagno a nadie. Orar por alguien no hace dagno a nadie.

El Estado no solo debe retirarse de esta cuestion en la que esta invadiendo un territorio que no es el suyo, sino que debe pedir perdon por haber interrumpido una ceremonia religiosa. La intervencion de la policia en ese acto religioso es un acto de intimidacion a los presentes reunidos para orar. Es algo mas propio del fascismo que de una sociedad libre.

Pido para las ceremonias de los pentecostales el mismo respeto que pido para las ceremonias de mi Iglesia. Pero mucho me temo que despues de echar a la fe cristiana del ambito publico, ha llegado el momento en que los politicos y los jueces comiencen a decidir que es correcto y que no lo es en la fe de Cristo. Si no es ahora, sera dentro de poco.

miércoles, abril 21, 2010

Una noche de órdago V


21. (Sigue de ayer) En mi habitación no entró, pero en la habitación de al lado sí. Y no un alacrán amarillo, sino un escorpión negro. La señora de al lado lo mató con su zapato. No sabe lo duro que era, padre, me dijo.

Me aseguraron que podía estar tranquilo, que no matan. Aunque me dijeron que nadie me hubiera quitado tres días de hospital si el de la habitación de al lado me hubiera picado.

Lo gracioso fue que al desayunar (el desayuno fue como el colchón), me preguntó la religiosa: ¿qué tal la noche?

Yo le dije: muy mal, hermana. En realidad esas fueron mis tres primeras palabras. Cuando acabé me quedé de lo más satisfecho. En todas mis afirmaciones no hubo el menor rastro de diplomacia.

martes, abril 20, 2010

Una noche de órdago IV


(Sigue de ayer) Antes de las seis de la mañana (hora y media antes de sonara el despertador) descubrí otra característica de la habitación: no tenía ni cortina, ni persianas. Una fina tela era todo. Resultado: al salir el sol dio directamente en la cama. Era imposible dormir con aquella luz inundando la habitación. Aun así, cansado, pensé: me quedaré aquí relajado hasta que suene el despertador.

Poco después, llaman a mi puerta. Después de aquella noche, no me hubiera extrañado que hubiera llamado la Inquisición Española. Pensé, digan lo que digan, me voy a quedar un rato más en la cama, no pienso levantarme todavía.

Me acerqué a la puerta y dije: ¿síii? Perdone, padre, no quiero asustarlo, pero no estamos seguros si dentro de su habitación ha entrado un escorpión, ¿podría asegurarse?

¿Hace falta decir que de pronto se me pasaron las ganas de quedarme un rato más relajado en la cama? ¡Cualquier se quedaba allí tan tranquilo?

Miré por todas partes, trozo a trozo. No encontré nada, pero de pronto, es curioso, ya no tenía más sueño.

(seguirá mañana)

lunes, abril 19, 2010

Una noche de órdago III


(sigue de ayer) Nada más tumbarme, sufrí el impacto. No me lo podía creer: el colchón. El dichoso colchón.

En mi vida había visto un colchón tan duro. No tengo ni idea de lo que había dentro, pero aquello no tenía el nombre de colchón, aunque sí una cierta forma externa de ello. No lo dudé un momento, cerré los ojos y pensé: penitencia, hagamos penitencia.

Con gran dificultad, me dormí. Pero a la 1.30 de la mañana el dolor de la espalda me despertó. Sencillamente, ya no podía aguantar más. Aquello era irresistible.

Después de pensar la situación un buen rato, opté por sacar el colchón y dormir sobre la parte inferior que sostenía al colchón. Como es evidente, la parte inferior (cuyo nombre no recuerdo) no está hecha para dormir. Pero incluso esa parte era más cómoda.

Con el cansancio que tenía, a pesar del calor, a pesar del dolor, me dormí. Por supuesto que me desperté de la incomodidad muchas veces, pero al menos se podía dormir.

(seguirá mañana)

domingo, abril 18, 2010

Una noche de órdago II


(Sigue de ayer) Entonces, yo muy feliz me dije: voy a abrir las ventanas y ya se irá refrescando lentamente. Era ya la hora de acostarse, era medianoche. Habría que acostarse con ese calor, pero se iría refrescando, pensé. Pero al abrir la ventana y la puerta, me dijo un señor de allí: cierre, cierre la ventana.

¿Por qué? ¡Los zancudos! Y el hombre me explicó que si quería dormir sin varios mosquitos revoloteando por encima de mi cama (y dispuestos al ataque, un ataque sin remordimiento) debería mantener cerradas las ventanas. Pero si tengo las luces apagadas. No importa, me repitió, si abre las ventanas, ellos entrarán.

Yo estuve, aun así, dudando si era preferible que saliera el calor o entraran esos insectos inmisericordes. Dado que fuera hacia bastante calor, abrir la ventana hubiera supuesto que la temperatura sólo hubiera descendido unos pocos grados.

Así que sudoroso, paciente, resignado, sufrido, sin quejarme, cerré la ventana y me fui a la cama. (Seguirá mañana)

sábado, abril 17, 2010

Una noche de órdago


Una graciosa anécdota de Colombia la protagonizó mi estancia en una casa de unas religiosas. No me acuerdo del nombre de la ciudad. No es broma, no me acuerdo. Aquí no influye la caridad, sino la mala memoria.

El caso es que se trataba de una casa que en la que ellos alojan retiros espirituales, sacerdotes, etc. También turistas. La casa era bonita, en medio del campo. Sin lujos, tipo La Misión pero sin selva alrededor.

El primer problema que vi fue el calor. Después de un día de trabajo, de prédicas, de ir de un sitio a otro, no hay nada como el que llegue la noche y veas que hace tanto calor que va a ser difícil conciliar el sueño. Para acabar de arreglar las cosas, al entrar en la habitación observé que la habitación había estado con las ventanas cerradas todo el día. Encima de la habitación no había nada. El calor era bastante grande, sin llegar a ser infernal.

(Seguirá mañana)

viernes, abril 16, 2010

En Colombia


Después de Venezuela tomé un vuelo y fui a Colombia. Colombia para mí ha sido siempre el país de donde más satisfecho he vuelto. Ninguna tierra es más fértil para sembrar. Lanzas la Palabra de Jesús y te devuelve fruto generosamente.

Sus multitudes son tierra agradecida. La fe es una fe arrolladora. El viejo Israel que se nos describe en el Evangelio, con esas masas de gente que se desplazan a cualquier lado porque quieren escuchar a Jesús, ese viejo Israel vive en Colombia. En otros lugares del mundo, la fe se ha enfriado. Allí está viva. Y el país marcha hacia delante a pasos agigantados, es un país que se está construyendo, que crece, que prospera. Soy muy feliz cuando pienso en Colombia. La Colombia que fue martirizada hace no tantos años y que hoy surge feliz de sus cenizas.

jueves, abril 15, 2010

En Caracas



Como es lógico la foto no es de Caracas, sino de Nueva York unos días antes. Pero es que de Venezuela no tengo fotos.

En la conferencia que di en Caracas me entusiasmó especialmente mi encuentro con un grupo de católicos libaneses. Es para mí siempre un placer tan grande ver cómo la fe se ha ramificado en tantos pueblos tan diversos.

Hubiera estado con ellos mucho más tiempo, pero era tanta gente la que estaba en la conferencia, que pude dedicarles a ellos en exclusiva sólo un rato.

La conferencia de Caracas estuvo bien. Como siempre estuve rodeado de tanta fe. El ardor del Espíritu Santo se contagia. Eso sí, la conferencia más bonita fue la que di en Valencia. Qué bonita. Esa hora sí que estuve lleno de inspiración. Quizá haya sido la predicación más bella y más profunda que he dado en años.

miércoles, abril 14, 2010

Después fui a Venezuela


De Estados Unidos me dirigí a Venezuela. Allí me recibió la impresionante cadena de montañas que separan La Guaira de Caracas. Aquella orografía era como un Nueva York del Señor. Montañas, selva, trópico, carretera zigzagueante, bonita comida con gente agradable en la cima.

Caracas me recibió con sus cortes de luz, con la vitalidad de sus calles, con el carácter fuerte de sus gentes, calor, calles pletóricas de tráfico. Pero el tráfico en estos países es un tráfico distinto del de Nueva York. El de Caracas era un tráfico, digamos, tropical: alegre, desenfadado, de gente que se metía por los huecos con sus vehículos. En Nueva York el tráfico es pesado, gris, más amargo, más serio. Sientes que las personas en sus coches están pensando que llegan tarde a algún sitio. Mientras que en los países tropicales, las personas disfrutan del embotellamiento.

martes, abril 13, 2010

Sigo con mi viaje de febrero


Después volé a Orlando y Miami. Se suponía que allí haría calor. Pero el primer día tuve que ir con mi abrigo. Me dijeron los lugareños que nunca en la vida se había visto ese frío tan al sur. No fui a Disneylandia que es lo que todos estaréis pensando.

Qué cosa tan distinta es Miami a Nueva York. Cada ciudad tiene un alma. Si Nueva York es lo imperial, los desfiladeros, la oscuridad gótica, las columnas, Roma revivida, Miami es la horizontalidad, las autopistas amplias, las palmeras, la luz, sobre todo la luz.

¡Cuántas ciudades componían el Imperio! Cada una con su alma, cada una con su carácter. Estados Unidos fue un imperio bello.

lunes, abril 12, 2010

Nueva York


En Nueva York concelebré en San Patricio, corazón gótico de la ciudad. Oscuridades europeas propias de un bosque irlandés de columnas y vidrieras en medio de un laberinto de colosos.

Por fin subí al Empire State Building. Valió la pena. La vista es de esas por las que vale la pena pagar. Eso sí, hacía un frío y un viento, fue el día anterior a la gran nevada. Que se resistía poco fuera en la terraza. Era uno de esos fríos tan a juego con el carácter gigantesco de la ciudad. Un frío inaguantable.

Muchos años atrás subí a las Torres Gemelas. La caída de esas torres fue todo un símbolo. Algo que caía y no se volvía a levantar, entrábamos en una nueva era. Unas torres se derrumbaron cómo símbolo de una supremacía que caía. La última guerra como símbolo del último acto de fuerza de un gigante antes de su ocaso.

domingo, abril 11, 2010

Fort en Nueva York II


Siempre que había estado en Nueva York, había estado esencialmente en Manhattan. Pero en este viaje he recorrido días y días esos reinos cuyos nombres han sonado en mi mente desde pequeño de forma misteriosa: Bronx, Queens, Brooklyn.

La gente de mi generación pertenecemos a Nueva York, como los de otra generación pertenecieron a Roma aunque vivieran en la Galia. Y Nueva York bajo una gran tormenta de nieve era magnífica, era otra urbe.

En mi memoria queda grabada la imagen de un Puente de Brooklying entre nieblas, bajo el frío, invadido todo por la nieve, casi sin tráfico.

sábado, abril 10, 2010

Fort en Nueva York


10. Al final, no os conté nada de mi último viaje en febrero. Ahora os contaré algunas cosas. La primera es que Dios me concedió una de las cosas que, desde hacía años, deseaba: estar en Nueva York cuando cayera una gran nevada.

Y no sólo estuve, sino que pude pasear por sus calles todo lo que quise. De hecho buena parte de ese día me lo pasé yendo de un sitio a otro. Yendo de un sitio a otro no pour plaisir, sino porque justamente se día tuve que ir a un buen número de sitios.

En este caso el trabajo y el placer fueron de la mano, porque la nevada que cayó fue de esas monumentales. La mayor en muchos años. Los periódicos la llamaron Snowggedon o Snowpocalipse.

Ese día, entre otras cosas, di una charla a las monjas que más quiero en el mundo: las Misioneras de la Caridad, también llamadas monjas de la Madre Teresa de Calcuta. Cuánto las quiero.

viernes, abril 09, 2010

Corea, miel y el comedor de nuevo

Hoy tambien he ido a la misa estacional. Las misas estacionales duran toda la cuaresma y la primera semana de la Pascua. Hoy era en un lugar para mi muy, pero que muy, especial: el Panteon.

Especialmente los de mi generacion somos hijos de Roma, como de las polis griegas. Buena parte de nuestro mundo mental en la escuela se desarrollaba en las orillas de esas afortunadas ciudades de la Helade, y en el mundo romano. Ahora con tanto videojuego y tanto mensaje movil, no tanto.

El Panteon de Adriano era uno de esos lugares emblematicos para mi desde la educacion secundaria. Estar sentado alli y mirar esa cupula que tantos emperadores miraron, ver como el haz de luz iba subiendo por los cuarterones de esa cupula, ha sido una bella experiencia. Sea dicho de paso, la luz iba subiendo hacia el oculo e iba perdiendo intensidad. Al final casi ya tocaba la abertura, pues el sol iba bajando.

No he podido evitar el pensar que ritos habrian tenido lugar en ese mismo lugar antes de que la verdadera fe triunfara. Ahora nosotros realizabamos otros ritos, tambien vestidos de blanco, de blanco pascual.

La gente fuera, es decir, los turistas miraban por la puerta. Con nosotros en medio de nuestros ritos, el Panteon parecia estar vivo. Como si las funciones religiosas siguieran realizandose.

Bueno, a ver si magnana tengo por fin internet, aunque sea con una solucion provisional. Hoy hemos cenado alcachofas, tortilla, pescado de lata, mandarinas y sopa de primero. Y aqui en el comedor vuelvo a tener a mi izquierda la nocilla y la miel preparada para el desayuno de magnana. El coreano me ha vuelto a dejar su portatil, eso significa que no hay hoy egnes.

jueves, abril 08, 2010

Pensamientos sueltos en un comedor

Hoy escribo mi post en el comedor del collegio, con el ordenador del coreano. Sigo todavia sufriendo mi exilio de Internet. Si alguno me ha escrito correos, que tenga paciencia. Pero solo me conecto para el blog y poco mas. Un ratito brevisimo.

Frente a mi tengo once mesas vacias y varias cestas con todo preparado para el desayuno de magnana. Manzanas, nocilla, miel, cucharas y asi. Algunas monjas pasan por aqui. Estan acostumbradas a los problemas informaticos y que los residentes a veces vengan tras la cena a esta parte donde hay mejor cobertura de segnal.

Mi tesis ha avanzado mucho estos dias. Aunque lastrada por la falta de Internet. Hoy dia la Red se ha convertido en una fuente de informacion imprescindible. Nadie suegna con hacer una tesis solo con una biblioteca. Es mas, si tienes que buscar un versiculo de la Biblia, pones unas cuantas palabras y alguna informacion mas, y te sale el versiculo. Si necesitas un diccionario en cualquier lengua, tecleas y ya esta. Si quieres saber si alguien ha escrito un articulo sobre algo, lo mismo. Es mas, ya ni me molesto en buscar las cosas en el Codigo de Derecho Canonico, por Internet es mas facil y asi no me tengo ni que levantar de la mesa.

Nunca ha sido mas apasionante hacer una tesis que ahora. Teniendo en la habitacion la Biblioteca de las bibliotecas. Si un SAnto Tomas hubiera visto esto. Si un San Agustin lo hubiera podido atisbar. Me considero afortunado de haber podido ver esta epoca.

miércoles, abril 07, 2010

La conexión a Internet en mi habitación es pésima.

Como Internet no me funciona hoy, para variar, me he tenido que venir a la habitacion de un coreano. Nunca Internet me ha santificado tanto, la virtud de la paciencia.

La habitación del coreano es muy interesante. Es un experto en materia bíblica. Me ha invitado a unas galletitas dulces-saladas coreanas. Le he dicho que me gustaban mucho, por educación.

Francamente, no sé como puede trabajar en esta mesa donde no cabe ni un llavero más, ni otro libro, ni otra cosa. Sobre la mesa hay rotuladores, relojes (varios), una bolsa de plastico, acabo de ver otro reloj, dos ordenadores, hay de todo. Esta mesa es un mundo. Con lo que a mí me gusta ver mi mesa vacía, es un invitación al trabajo.

Acabo de ver que al compañero le interesa mucho el tiempo, porque acabo de desbubrir en poco rato dos relojes más. Eso sí, es muy amable y siempre sonriente.

Ciertamente existe un carácter coreano: gente sutil, correcta y sonriente. Bueno, me marcho para que él pueda seguir tocando Recuerdos de la Alhambra a la guitarra.

martes, abril 06, 2010

El hiperurbanismo


No os debe sorprender el post de ayer. Esas imágenes, cuando las descubrí hace tiempo, fueron para mí toda una revelación. Una revelación de una estética, del modo en que sintieron el futuro otros seres humanos, de la manera en que podía haber sido un tiempo que no fue.

Siempre he sido insensible a los encantos de la danza, pero por el contrario la arquitectura siempre me ha entusiasmado. También he sido insensible a los encantos de la ropa. Y los perfumes no los huelo, salvo que sean fortísimos.

Pero los rascacielos me entusiasman. Son Babel renacido. Su parecido con la roca, con la montaña. La plasmación del poder de la humanidad. Parece que deberían ser levantados por masas egipcias acarreando bloques. Parece que deberían ser tumbados por su soberbia. Pero no muerden el polvo, no prueban lo que es regresar a la tierra.

Son torres. Torres sin fortificación. Torres sin muros, bosques de torres, con hormigas que recorren sus muros defensivos. Yo hubiera sido un buen arquitecto. Lo malo es que después me hubieran usado sólo para hacer adosados y, quizá en todo caso, algún supermercado.

El futuro neogótico de Nueva York que nunca fue




Hoy el post será visual. Las imágenes lo dicen todo. Ampliad las fotos y gozaos en los detalles. Pasead por esta visión irrealizada.

domingo, abril 04, 2010

Ojalá la foto fuera de hoy. Pero no, el cielo tenía otros planes.


¿Hará falta decir que hoy escuché misa en la Plaza de San Pedro? Sí, no podía ser de otra manera. Mi plan de celebraciones no podía concluir de otra manera.

Además pude hacerlo en lo que se llama la Capilla Papal, gracias a un amigo. Es decir, cerca, cerca. No voy a decir que casi podía tocar al Papa, pero cerca, sí.

Lo que no pudo haber previsto el ceremoniero, fue la cantidad de lluvia que cayó durante la misa. Llovió todo el tiempo con abundancia, con ganas, con perseverancia. Todos estábamos empapados desde la primera fila de cardenales hasta los monseñores de la tercera fila, la Guardia Suiza, los carabineros de la banda, todos, absolutamente todos.

Para acabar de arreglar las cosas, yo no me había puesto jersey bajo la sotana. Aun así no hubiera importado, si no me hubiera mojado. Así que allí estaba yo, empapadico y con frío en la tercera fila a la izquierda del altar. Al menos me consolaba viendo la cara de frío del Cuerpo Diplomático (igualmente empapado) y la cara de fastidio de algún anciano purpurado.

Por lo demás todo muy bien. Pero no creais que exagero con lo de la lluvia. Tres horas sentado bajo una lluvia continua es un poco desmoralizante. Y eso que yo no dejaba de suscitar en mi interior pensamientos altos y nobles de cristiana resignación.

Para celebrar el día, me compré dos cannoli siciliani de postre. Eso sí, tuve que comer solito en mi habitación. Recordad que no hay nadie en el collegio. Para celebrar el día, me vi entera la tercera parte de Schreck. Como me hace reir ese ogro verde.

Dulces tras la comida, un día de descanso dominical, la misa en la Plaza, día del Resurrección. El mundo estaba en paz para mí, rozando la perfección. Un mundo perfecto aunque algo lluvioso.

Schreck logró retornar a su pantano querido, y el padre Fortea estaba en su Roma querida. Un final feliz para hoy.

sábado, abril 03, 2010

Vigilia Pascual: C H R I S T U S V I N C I T


El Sábado Santo me gusta hacer mi oración en la iglesia, es como hacer la oración delante del sepulcro de Jesús. Una de las monjas que cuidan del collegio cuando han cerrado con llave el pasillo del ábside de la basílica, no han tenido en cuenta que algún residente podía estar haciendo oración en la capilla.

Cuando me he dado cuenta de que estaba encerrado, desde un teléfono interno he empezado a llamar a todos los teléfonos de la casa. Pero la casa está vacía. Nadie ha contestado. Por casualidad, al final, he dado con uno de la zona del convento.

Menos mal. Si llego a llamar dos minutos más tarde, se hubieran marchado las monjas al Vaticano y me hubiera quedado encerrado hasta la mañana siguiente.

Este año ya le ha ocurrido esta desagradable anécdota a otro sacerdote. En pocos meses es la vez que ocurre este episodio en esta santa casa. Pero la monja no parecía dar muestras de arrepentimiento cuando ha abierto el portón de entrada al pasillo.

Bien, el caso es que hoy me marcho a la Vigilia Pascual a una bellísima basílica del Trastévere. Mañana iré al Vaticano, pero hoy me apetece sentir la Vigila Pascual como se vivía en una de las primitivas iglesias romanas.

Esta basílica, Santa María del Trastévere, la de la foto, tiene una calidez, unas proporciones tan humanas, que todo en ella te retrotrae a la época en que el Sucesor de Pedro rodeado de treinta o cuarenta presbíteros celebraba esta ceremonia nocturna.

Ah, la Vigilia Pascual. Qué banquete de la Palabra de Dios. Qué liturgia para sentarse y meditar. Ya me imagino a mí mismo con mi pesada alba-casulla con su capucha, escuchando un gran sermón. Viendo cómo el cardenal araña con el punzón la superficie del cirio. El diácono cantando mientras entra con él. Y después de todo, Cristo mismo. Jesús en medio de nosotros, contemplándonos, hablándonos al corazón como lo hizo con los discípulos. Participando de la cena pascual como los judíos.

Sí, Jesucristo ha resucitado y vive entre nosotros y nos habla e interviene y nos ayuda y nos aconseja. Los Apóstoles no comprendieron. No comprendieron lo que estaban viviendo. Comprendían sólo una mínima parte, y de un modo muy humano. Lo mismo nos pasa a nosotros. No nos damos cuenta de hasta qué punto Él estará en esa iglesia a la que voy a celebrar la Cena Pascual.

viernes, abril 02, 2010

Viernes Santo o el día en que siempre tengo más hambre


Tras una larga peregrinación de unos cuarenta y cinco minutos, he llegado a la Basílica de Santa Cruz en Jerusalén. En mi bolsa, un roquete, una estola roja y un libro sobre la Pasión del Señor para meditar el rato que estuviera allí hasta que empezara la ceremonia.

La iglesia no es bella. Debió ser bella en su sencillez la basílica primitiva. Pero la quisieron modernizar en el siglo XVIII. Después de ver el resultado, yo creo que en Roma ya para siempre desconfiaron del verbo modernizar. Y para acabar de rematar las cosas, pusieron en pleno centro visual un baldaquino que quisieron diseñarlo lo más innovador que se les ocurrió. De verdad que es un baldaquino que no hay por donde cogerlo. Yo creo que desde ese baldaquino ya nadie se atrevió a proponer otro baldaquino para ninguna iglesia de Roma. No, no, sin baldaquino, decían todos cuando algún canónigo preguntaba: ¿y si ponemos un baldaquino?

Yo traté de centrarme en la liturgia, sin tratar de pensar en el templo que me rodeaba. No era fácil. Cada vez que abría lo ojos, la historia del templo me venía a la mente.

Pero la liturgia ha estado muy bien. Honestamente considero que se podría haber organizado todo de un modo más bello. Pero ha estado bien.

La seriedad del oficio ha estado jalonada del gracejo de cuatro monaguillos pequeñísimos que se lo han pasado fenomenal, y que han actuado con una seriedad y profesional digna de los mejores cardenales.

Cuál ha sido mi sorpresa en un momento de la ceremonia, al ver que tenían un gran trozo de la Cruz de Cristo en esa iglesia. Relicario que he podido besar y mirar a gusto durante un rato.

Después del oficio he ido en busca de un sombrero de verano para mi cabeza por unas tiendas cercanas a la Estación de Términi. No he encontrado nada que se adapte ni poco ni mucho a la estética de una sotana.

El caso es que he andado, sin darme cuenta, durante mucho rato. Eso unido a mi retorno al centro de Roma ha hecho que llegara con un hambre canina en día de ayuno. Al entrar en mi habitación me hubiera comido la mesa de madera. Yo creo que también era el demonio que me tentaba.

jueves, abril 01, 2010

Jueves Santo o el día que cené con Jesús, con el Papa y con los sucesores de los Doce


Tendríais que haber estado en mi piel para sentir la emoción que para mí ha sido vivir la Celebración de la Cena del Señor en la catedral del Papa, San Juan de Letrán. Yo miraba a lo alto del colosal mosaico del ábside, miraba al rostro de Jesús que presidía todo el templo desde lo alto. Miraba al bello baldaquino con las reliquias de los apóstoles. Miraba al final de la basílica, a la lejanía, allá donde las personas parecían diminutas. Hacia las puertas de la nave central, las puertas del antiguo Senado de Roma. Las mandó traer un emperador para mayor gloria de la Casa de Dios.

Encima me ha tocado sentarme cerca del Papa. ¡Le veía tan cerca! Allí, sobre su cátedra. No dejaba de mirarle al comienzo de la celebración. Y no era el único. Entre los centenares de concelebrantes, era evidente que sobre un cierto número la visión del Sucesor de Pedro atraía las miradas como un imán.

No voy a ir a lo esencial, como siempre, y me fijaré en los detalles. Debajo de los bellísimos ornamentos, llevaba una tunicela. Se la hemos visto todos, cuando ayudado por dos monseñores se ha quitado la casulla para lavar los pies a doce presbíteros. Curiosamente le han puesto una especie de delantal de lino, blanco y con una cruz. Un delantal que le llegaba de la cintura hasta el borde inferior el alba y que se ataba por detrás. Él no hacía nada, dos expertos ceremonieros le quitaban las vestiduras y se las ponían con la experiencia que dan los años en cualquier trabajo.

Durante la comunión me ha tocado el dar la comunión al Cuerpo Diplomático y a algunos miembros de la Guardia Suiza. Después, he recorrido toda la basílica por sus naves ayudando a los que seguían dando la comunión. Todos los pueblos de la tierra estaban allí, todas las razas. Toda la historia de la humanidad parecía haber desembocado a ese punto, en esa cena, en ese acto de escucha a Jesús y de adoración a su persona oculta.
Ah, Roma, corazón de la cristiandad.
Esto es maravilloso. Si me muero, por favor, no os molesteis en repatriar mi cuerpo.