miércoles, junio 30, 2010

Ya he acabado de ver la película Hermano sol, hermana luna


Hoy durante la comida he acabado de ver Hermano sol, hermana luna. La película es tan mala, que si en mi juventud hubiera podido existir el más pequeño atisbo de hacerme franciscano, esta película se hubiera encargado a buen seguro de encaminarme hacia cualquier cosa antes que militar en las filas del personaje que deambula por los 121 inacabables minutos de la cinta.
Era joven e idealista cuando la vi, pero incluso entonces hubiera preferido hacerme canónigo o archivista o defensor del vínculo, que uno de los franciscanos que aparecen por ahí.

Pero he resistido hasta el final, porque ahora, veinte años después, me doy cuenta de que el director, Zefirelli, en realidad lo que cuenta no es la historia de San Francisco, sino la versión simplista de los ideales del post-concilio. El grupito de pseudofranciscanos que pulula por el guión, en realidad, nos explica cómo debía ser la Iglesia ideal, ésa que iba a emerger en la década de los 70. Esa visión utópica-rupturista acabó en un estado tan ruinoso como las ruinas de San Damiano antes de su reconstrucción.

Ya se ve que en esa época Zefirelli no había asimilado ni las lecciones más elementales de un predecesor suyo como Otto Preminger en El Cardenal o Historia de una monja. Y es que hasta para plasmar la sencillez, se necesita un poco de picardía y de gracia, sino duermes hasta a las ovejas. Elia Kazan sí que hubiera hecho de todo esto una gran historia. José Luís Garci lo hizo muy bien en Canción de cuna, que le gustó hasta a Umbral. Lo cual casi es un milagro.

Hitchcock no hubiera podido rodar esta historia, sin incluir dos o tres asesinatos. Florecillas sangrientas, le pega. Orson Welles hubiera sido el ideal. Hubiera hecho una película tan buena que hubiéramos tenido que verla en un reclinatorio.

Bien, concluyendo. Es muy triste ser un gran santo, haber tenido una vida que es una historia apasionante, y que después te caiga encima un director joven aprendiendo el oficio. Eso es muy triste. Y después está el tema de las palomas que se te posan en la cabeza y hacen cosas execrables.

martes, junio 29, 2010

Una de mis aficiones: el cine


Desde que llegué de España he empleado el tiempo durante la cena a fondo y puedo decir lo siguiente:

Chinatown, me dijeron que era muy buena, incluso un clásico. Su ritmo más que lento tan aburrido que ya desde el principio de la película perdí interés por saber quién era el asesino.

El Padrino, ésta sí que es muy buena. No importa que una escena los mafiosos se dediquen sólo a comer albóndigas de carne y spagheti, porque sabes que esa escena es parte de una gran película. Aun así yo cometo la herejía cinematográfica de decir que de la trilogía, la mejor es la última.

Casino, sin duda la mejor película sobre la mafia. Casino sí que es una de la grandes películas de la Historia. Incluso El Padrino no puede competir al lado de Casino. Ésta no la he visto ahora, la vi ya hace unos años. Esto es una exculpación, ya que el tiempo de la cena tampoco da para tanto.

Hermano sol, hermana luna: Esta película no pega mucho después de las tres anteriores. Es una mala película sobre un buen santo. Sentimentaloide de principio a fin. Me aburrió incluso a los veinte años, época en la que carecía de todo gusto crítico.

Un tranvia llamado deseo: Una gran película. Es, digámoslo así, todo lo contrario que Hermano sol y hermana luna, en todos los aspectos.
Muerte en Venecia: No es una gran película, pero Rex Harrison llena la pantalla.

lunes, junio 28, 2010

Viva la Justicia

Un abogado amigo me pasó hace tiempo una lista de frases, diciéndome que habían sido sacadas de juicios reales. La lista la pongo abajo. No sé si la lista incluirá frases que no hayan sido dichas nunca en un proceso judicial. Puede ser así. Pero lo que sí que puedo asegurar, es que todas son perfectamente posibles.

Hace años, para una novela que estaba escribiendo, una novela judicial, fui a varios juicios. Creo recordar que asistí a una decena de juicios. Y recuerdo que cuando me puse a escribir la novela, lo primero que me dije a mí mismo es que tenía que olvidar lo que había visto. Pues todo resultaba tan increíble, tan vergonzoso para alguien que crea en la Justicia, que opté en mi novela por describir lo que debía ser un juicio, no lo que había visto. Me acuerdo, en especial, de uno de esos juicios en el que si yo hubiera sido el acusado, hubiera levantado la mano y hubiera dicho tembloroso al juez: señoría, no escuche a mi abogado.

Bueno, os pongo la lista de frases dichas en juicios:

1.- Y bien, Doctor, ¿no es cierto que cuando una persona muere durante el sueño, no se entera hasta la mañana siguiente?

2.- El hijo más joven, el de veinte años, ¿qué edad tiene?

3.- ¿Estaba usted presente cuando se tomo su foto?

4.- ¿Estaba usted solo o era el único?

5.- ¿Fue usted o su hermano menor quien murió en la guerra?

6.- ¿El le mató a usted?

7.- ¿A que distancia estaban uno del otro los vehículos en elmomento de la colisión?

8.- Usted estuvo allí hasta que se marchó, ¿no es cierto?

9.- ¿Cuántas veces ha cometido usted suicidio?

10.- Pregunta: ¿De modo que la fecha de la concepción (de su bebe) fue el ocho de agosto?Respuesta: Sí
Pregunta: ¿Y qué estaba usted haciendo en ese momento?

11.- Pregunta: ¿Ella tuvo tres hijos, cierto?
Respuesta: Sí.
Pregunta: ¿Cuantos fueron varones?
Respuesta: Ninguno.
Pregunta: ¿Hubo alguna mujer?

12.- Pregunta: ¿Dice usted que las escaleras bajaban al sótano?
Respuesta: Sí.
Pregunta: ¿Y esas escaleras, también subían?

13.- Pregunta: Mr. Slatery, usted se fue a una Luna de Miel bastante rebuscada. ¿No es cierto?Respuesta: Fui a Europa.
Pregunta: ¿Llevó a su esposa?

14.- Pregunta: ¿Cómo terminó su primer matrimonio?
Respuesta: Por muerte.
Pregunta: ¿Y por la muerte de quién terminó?

15.- Pregunta: ¿Puede usted describir al individuo?
Respuesta: Era de talla media y tenía barba.
Pregunta: ¿Era hombre o mujer?

17.- Pregunta: Doctor, ¿cuántas autopsias ha realizado usted sobre personas fallecidas?Respuesta: Todas mis autopsias las realicé sobre personas fallecidas.

18.- Pregunta: Cada una de sus respuestas debe ser verbal, ¿de acuerdo? ¿A qué escuela fue usted?
Respuesta: Verbal....
risas y comentarios jocosos en la sala.

19.- Pregunta: ¿Recuerda usted la hora a la que examinó el cadáver?
Respuesta: La autopsia comenzó alrededor de las 8:30 p.m.

Pregunta: Mr. Dennington ¿estaba muerto en ese momento?
Respuesta: No, estaba sentado en la mesa preguntándose por que estaba yo haciéndole una autopsia....
El Sr. Juez tiene que imponer orden en la sala, el alboroto es tremendo, se escuchan carcajadas por todas partes...

21.- Pregunta: ¿Está usted cualificado para proporcionar una muestra de orina?
Respuesta: Lo he estado desde mi más tierna infancia.

22.- Pregunta: Doctor, antes de realizar la autopsia, ¿verificó si había pulso?
Respuesta: No.
Pregunta: ¿Verificó la presión sanguínea?
Respuesta: No.
Pregunta: "¿Verificó si había respiración?"
Respuesta: No.Pregunta: Entonces, ¿es posible que el paciente estuviera vivo cuando usted comenzó la autopsia?
Respuesta: No.
Pregunta: ¿Cómo puede usted estar tan seguro, Doctor?
Respuesta: Porque su cerebro estaba sobre mi mesa, en un tarro.
Pregunta: "¿Pero podría, no obstante, haber estado aun vivo el paciente?
Respuesta: Es posible que hubiera estado vivo y ejerciendo de abogado en alguna parte.

domingo, junio 27, 2010

Indignación vaticana por el registro belga II


En realidad, el registro del arzobispado el jueves más que un acto judicial ha sido un acto de humor belga.

Claro, en un principio nos lo tomamos en serio y nos sulfuramos. Pero después hemos recapacitado y nos hemos dado cuenta de que no era un acto judicial, sino un entreacto lúdico-cinematográfico. Lo importante era la estética: los camiones llenos de documentos, los sepulcros silenciosos, el agente serio que exigía los móviles. El agente que tenía que repetir la orden, porque los obispos no le entendían, no se hacían cargo. El obispo al que le costaba sacar su teléfono. Su cara, su mirada, al dejarlo sobre la mesa. Todo esto es Hitchcock puro, Coppola en la primera parte de su trilogía. No hemos sabido valorarlo. Nos hemos centrado en los detalles judiciales y, reconozco mi culpa, nos hemos olvidado del verdadero significado estético de la acción.

¿Acaso no sentía el inspector un escalofrío de placer al verse a sí mismo como un Poirot redivivo? ¿Acaso el servidor de la Ley pudo evitar el no recordar la escena de Elizabeth cuando Valsingan encierra a los obispos en un sótano del Parlamento?

Lo único que me preocupa de todo este derroche de inteligencia para la ejecución de la Justicia y del Mal, es que me he creado tantos enemigos con mi blog, que no me extrañaría que después de muerto a algún juez no le dé por practicarme una colonoscopia y una gastroscopia post mortem, en busca de pruebas genéticas de que la dinastía carolingia es la verdadera descendiente de María Magdalena.

sábado, junio 26, 2010

Indignación vaticana ante el registro belga


El pasado jueves, la policía belga ha humillado todo lo que ha podido a los obispos de esa nación con un registro que parece más digno de un Obersturmführer que de un prudente servidor de la Ley.
Yo creo que el cardenal Daneels debió mirar varias veces por la ventana a ver si veía las cámaras de cine grabando esa segunda parte de la Lista de Schindler.

Por supuesto que la humillación a la que fueron sometidos los obispos, fue hecha dentro de la Ley. Pero la Ley da para mucho.

Recuerdo que una vez que venía yo de Estados Unidos, tenía veinticinco años y quince kilos menos, estaba a punto de salir de la zona de recogida de equipajes a la terminal, cuando un guardia civil me preguntó en el tono más grosero posible que de dónde venía. Se fijó en mí porque era el único con sotana entre los cientos de personas que transitábamos por aquella zona. Y aquel agente (que se parecía como una gota de agua a Torrente, el brazo tonto de la Ley), me ordenó con el mismo exigente tono maleducado que abriera mi maleta y sacara todo lo que tenía dentro.

Por supuesto que hubiera obedecido exactamente lo mismo a ese sujeto con uniforme, aunque me lo hubiera pedido con amabilidad. Pero lo que me llamó la atención era el brillo de sus ojos al dar las órdenes. Un brillo de orgullo que parecía decirme: por mucho que seas cura, me tienes que obedecer, aquí mando yo.

El genio detrás del registro belga se ha contentado de momento con registrar dos sepulcros. Si hubiera estado en el Vaticano, hubiera ordenado remover los restos de todos los Papas de la cripta, bajar la bola de la cúpula de la basílica, y ver qué hay debajo de las columnas. Por eso es tan importante que el Vaticano sea un estado independiente: hay mucho Torrente suelto.
Yo le aconsejo al fiscal, juez o ministro que haya ordenado esto (quizá los tres sean una misma cosa de facto) que se tome una tila, que se relaje y que trate de exorcizar sus traumas personales a base de ejercicio físico al aire libre, mejor que con registros funerarios, retenciones episcopales de nueve horas, camiones llenos de documentos (en concreto dos) haciendo mudanza, y todo eso.
Lo que hemos visto parece más propio de una ópera con el coro doliente de obispos a la derecha del escenario, y el inspector napoleónico subido a una mesa recitando sus arias blandiendo su espada con afectada majestuosidad.

No puedo evitar la tentación de entresacar dos versos de la más famosa parte de Carmen de Bizet, cuando la cigarrera canta:

Jamás, jamás ha conocido la Ley.
El pájaro al que crees sorprender bate el ala y vuela.

Yo al fiscal-juez-ministro me lo imagino enfundado en una gabardina hasta los tobillos entrando en el palacio episcopal con una pistola en la mano. Y, como en las películas, tras hurgar con su inefable instinto policial en un cajón lleno de papeles aparente inofensivos, sacar una cuartilla y exclamar: ¡VOILÁ!

viernes, junio 25, 2010

El primer retrato fotográfico de la Historia


Hace dos semanas estuve mirando las primeras fotografías de la Historia. Recordad que hace algunos días puse la primera fotografía que se nos ha conservado hasta el día de hoy.

Éste es el primer retrato que tenemos, es de 1839. Esto es muy interesante. Porque eso significa que sólo cuarenta años antes había ocurrido la Revolución Francesa.

Me parecía tan fascinante cuando vi los primeros daguerotipos de retratos, saber que esas personas cuyos rostros veía habían vivido tan poco tiempo después de aquellos acontecimientos. Incluso vi el rostro de un anciano fotografiado que por su edad, vivió durante esos hechos.
Me parecía fascinante ver fotos de aquellos años. Poder asomarme a una época tan temprana. Que impresionante hubiera sido tener fotos de Carlos V, de la Armada Invencible, de Carlomagno, de los bárbaros atravesando el Rin, de Alejandro Magno entrando en Babilonia. Conocer el verdadero rostro de Jesús, la cara de María, el aspecto de los doce Apóstoles.
Nosotros algún día seremos historia. Una historia lejana. Lo solemos olvidar. Mi consejo, vive este día como si fuera algo único, porque es algo único.

jueves, junio 24, 2010

Cosas sueltas


Hoy he conducido por primera vez en diez meses. He comprobado que una vez que uno aprende a conducir, ya sabes siempre conducir. Con la bicicleta pasa lo mismo.

He comido en casa de unos antiguos feligreses míos. El puré de verduras estaba realmente bueno. El perro, inmenso, se les había muerto. Era un perro que siempre me gruñía. Un perro grande como un pony.

He ido a visitar a un primo mío que está en el hospital. Sin tráfico, se tarda media hora del centro de Alcalá al Hospital de la Paz.

Veo que han destituido al general al mando de las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán. A un general se le pide que obedezca, no que esté de acuerdo con su presidente. En democracia, en teoría, todos podemos manifestar nuestras opiniones sin ser represaliados.

Respecto a la situación económica de España. El asunto es muy sencillo y no tengo que ir a Harvard para saberlo: no se puede gastar más de lo que se tiene. ¿Por qué es tan difícil entender este principio? ¿Hay algo enigmático en ello?

La política es una cuestión no tanto de inteligencia, como de moralidad.

Un pueblo moralmente enfermo, no puede tener una política moral.

Si el vicio se hace común y prepondera, llega un momento en que el vicio le dice a la virtud: yo soy la virtud, tú eres el vicio.

miércoles, junio 23, 2010

Un aspecto poco conocido de los curas


Aunque sea poco recordado por la gente cuando piensa en los curas, una de las cosas que nosotros hacemos cada día es salmodiar.

Salmodiar, es decir, glorificar y pedir a Dios a través de los salmos, es parte de nuestro trabajo.
Muchos salmos, no todos, tienen un encabezamiento que forma parte del texto sagrado según la tradición judía. Ese primer versículo del salmo la mayor parte de las ocasiones ofrece poca información. Pues por ejemplo se limita a decir que el salmo es de David, o que se toque en un tono bajo, o con una melodía determinada. Pero otras veces se dice en qué momento de la vida del rey de David fue compuesto.

Y en esos casos sí que meditar el salmo con esa información resulta muy útil para entenderlo de forma más profunda. Por ejemplo, no es lo mismo leer un salmo sin saber nada de cuándo se compuso, a leerlo sabiendo que se compuso después que el profeta Natán fue a ver al rey David para comunicarle el castigo de Dios por el pecado con Betsabé.

He pensado en hacer un listado con esos encabezamientos, para echarle una hojeada antes de rezar cada hora canónica. Y como este blog lo leen muchos curas, quizá esta información le pueda servir a alguien más.

Esforcémonos los ministros de Dios por ofrecer una alabanza diaria lo más perfecta posible a sus horas.

martes, junio 22, 2010

Home sweet home


Madre mía que pereza tan grande. La montaña de cartas encima de la mesa me recuerda que algún rato debo empezar a eliminarla. Al lado hay una montaña de papeles de asuntos variados. Cada papel es algo que debo hacer, ésa montaña será más dífcil de eliminar. Después están las cosas que debo organizar en habitaciones y armarios.

Volver a casa diez meses después, supone arreglar mil pequeñas cosas, materiales e inmateriales. Hasta mi coche ha decidido que no volvía a andar si no iba al taller. Diez meses lo han aletargado como si de un oso hibernando se tratara.

La misma caldera de la calefacción ha decidido que alguno de sus botones no funcionaría. Menos mal que mi sillón favorito sigue funcionando.

Mañana me volveré a dedicar a la tarea de restaurar el orden. Papeles y cosas tornarán a sus sitios naturales. Lo importante es que la sinusitis no me ha dado problemas. Tomo ya el antibiótico que me recetó el médico.

Mi casa, creo que no exagero si digo que estoy tan bien como el perro de la foto.

lunes, junio 21, 2010

El doctor House


Acabo de venir de urgencias. Resulta que a eso de las nueve de la noche, me ha entrado un dolor en el entrecejo muy fuerte acompañado de nauseas y ganas de vomitar. Un proceso infeccioso, quizá sinusitis, parece que es la causa.


Lo cierto es que me he puesto tan mal, que ya no era cuestión de aguantar más. Así que me he ido al hospital. La amable señora que nos ha triado, me ha dado una prioridad moderada, a pesar de que era visible lo verdaderamente mal que me encontraba.


Al darme esa mínima prioridad, todos han ido pasando delante de mí. Y así he pasado dos horas en la sala de espera. Lo gracioso es que me sentía tan mal, que he inclinado la cabeza hacia atrás, la he apoyado en la pared, me he repantigado, y me he quedado amodorrado durante más de una hora. Cuando me he despertado, ya me encontraba mejor. Y en la hora siguiente, casi del todo bien.


Al final, me ha recetado un antibiótico y ya veremos. Lo que es seguro es que tengo una infección en la zona de los senos que hay encima de la nariz. Bueno, me voy a dormir. Al menos con todo este agobio no he cenado, 400 gramos menos mañana al pesarme.

domingo, junio 20, 2010

Ascendiendo a la cúpula de la iglesia II

El mundo de la arquitectura siempre ha ejercido una gran fascinación en mí. Me he dedicado finalmente a la arquitectura de los dogmas, pero la piedra, las estructuras, los planos, ejercen sobre mí la atracción de un imán.

Cuando ayer subí a la cúpula de la iglesia de Santa María y ves los detalles, es cuando comprendes que una obra bien hecha se distingue porque se hace bien incluso en las partes que no se ven.

Las pinturas, los lemas latinos ilegibles desde abajo, la carpinteria de los marcos de las ventanas, todo, demostraba una factura impecable. Los que hayan comprado un piso nuevo, saben muy bien los problemas que hay con goteras, grietas, etc, etc. Aquella obra de la cúpula, muchísimo más complicada, mostraba un afán por la perfección, un gusto por el trabajo bien hecho.

Cuando las cosas se hacen bien, uno disfruta. Se nota cuando uno disfruta con su trabajo. La obra como ofrenda a Dios. La obra arquitectónica como predicación.

sábado, junio 19, 2010

Ascendiendo hasta lo más alto de la cúpula eclesial

Ayer visité la cúpula de la iglesia de Santa María en Alcalá. No miento si digo que visité sólo la cúpula, pues entré a la iglesia subiendo por una escalera externa por la que se accedía a una pequeña puerta lateral, a través de la cual se entraba en el entramado de andamios que llenaba toda la capilla del Santísimo Sacramento.

La capilla era una selva de estructuras metálicas. Afortunadamente mi Virgilio en aquella Divina Comedia de la restauración, era el arquitecto de la diócesis, Trinidad, la restauradora/historiadora/traductora del departamento técnico del obispado. Junto a mí iba un catedrático de Madrid. El arquitecto nos enseñó hasta el último centímetro de la cúpula. Nunca pensé que una cúpula está tan alta. Francamente, desde abajo no se ven tan altas.

Eso sí, descubrí que no tengo vértigo. Si tengo una buena barandilla hasta la cintura, no tengo vértigo. Pero no me veo con vocación a subir por andamios. El suelo está muy lejos. Fue un hecho casi milagroso el que mi clériman negro saliera tan impoluto como cuando entré. Los años me han otorgado una cierta experiencia.

viernes, junio 18, 2010

Vida nocturna II

Lo interesante de levantarse sonámbulo en un sueño es que estás inmerso en una historia, no hay pasado (no podrías decir quién eres, ni te lo preguntas), tus expectativas de futuro no existen, en un sueño sólo hay presente.

La imágenes pueden ser más sugerentes que el mundo real. (Sea dicho de paso, los sueños forman parte del mundo real.) En mis sueños, y en el de los demás, suele haber poca gente. En los sueños hay un entorno, pero casi siempre el que sueña está solo. Sobre esto de los sueños ya sé algo, porque es un tema sobre el que pregunto a amigos, conocidos y compañeros. Con los años he acumulado una cierta experiencia propia y ajena. Y la gente suele soñar situaciones personales, pero son más raros los sueños con mucha gente. También los he tenido, pero menos.

Uno nunca ve como está uno mismo vestido. Jamás me ha ocurrido en un sueño verme en un espejo. Afortunadamente no tengo nunca pesadillas, ni una al año.

Es interesante que muchas personas muy religiosas -sacerdotes, monjas, etc-, nunca sueñan con temas religiosos. En todo caso, situaciones eclesiásticas. Nunca he soñado con Dios, un ángel o un santo. Con situaciones eclesiásticas, sí.

Ya sabeís lo que pienso de los libros de interpretación de sueños: un camelo. Los sueños son una formidable, apasionante, lotería de raciocinio, memoria e imaginación.

jueves, junio 17, 2010

Vida nocturna

Sea dicho de paso, hoy he tenido dos episodios de sonambulismo. Es la primera vez que me sucede dos veces en una noche. Cuando me he hecho consciente ha sido cuando me ha asomado por la puerta de mi habitación preguntándome: pero ¿dónde estoy? He tardado un rato en darme cuenta de que era mi casa. Perdido, ya no en mi casa, sino en mi propia habitación. Una curiosa experiencia, no es traumática, pero sí interesante ese tener parte de tus facultades funcionando (sobre todo las que te permiten hacer preguntas) y otra parte dormida (sobre todo la que te permite reconocer las cosas).

Pero es distinto del alzeimer, porque cuando anda sonámbulo uno razona de un modo diverso, no es como cuando uno está despierto. Además, el enfermo de alzeimer simplemente no se acuerda de las cosas. El sonámbulo está en mitad de una historia, aunque no siempre. Hoy sí, estaba en mitad de una ciudad antigua de aspecto londinense, callejuela desierta y nocturna cuando me he percatado de que me había separado del grupo o del guía, y que no sabía dónde estaba. Dios hizo el mundo nocturno de algunas personas muy rico.

miércoles, junio 16, 2010

Spain

Ya estoy en España. Qué diferencia de temperatura. Dejé Roma hecha un caldero hirviendo y llego a un Madrid otoñal en el que se necesita jersey por la noche para andar por la calle.

Ayer una bonita cena: risas, bromas, novedades. Parada en el Corte Inglés a mitad de la tarde para proveerme de víveres durante dos meses o más. El carro estaba rebosante.

Visita a la biblioteca, me llevo dos clásicos del cine. Ya os diré que me ha parecido Un tranvía llamado deseo. Mañana también llamaré al obispado para decir que estoy aquí. Cuando llegamos siempre nos encargan sustituciones. Eso sí, el coche sin batería, esperemos que sólo sea eso. La caldera del agua caliente ha funcionado, al final. La nevera enfría. He puesto orden en un tercio de los armarios de la cocina. En fin, tareas domésticas necesarias.

Escribo desde la Biblioteca de Caja Madrid. De momento, no tengo Internet. Esta situación puede prolongarse algunos días. Qué bonita me parece Alcalá. Mira, hoy me haré una paella.

martes, junio 15, 2010

Estoy agotado


Mañana martes llegaré a España. Es de noche y escribo mi último post romano. Estoy agotado. Meter todas las cosas en cajas me ha llevado toda la tarde. ¿Pero es posible que quepan tantas cosas en una simple habitación? No lo puedo creer. A veces tenía la sensación de que las cosas se habían reproducido. Cosas y más cosas. Mi pequeña biblioteca ha llenado dos cajas. Los cajones han llenado otra entera. Los armarios, muchas. El edredón, papeles, buf. En total diez cajas. Cualquier biblista diría que diez es número de plenitud y perfección, y que en realidad no eran diez cajas, sino que ése es un símbolo.

Pues ojalá que fuera un símbolo y fueran menos. Pero son diez. Ya veremos qué cara me pone la superiora, porque el espacio para guardarlas es limitado. Diré que es mi primer año y que no sabía. Y que me comprometo a tirar el contenido de la mitad de las cajas el próximo curso.
Me convenzo de que el ser humano no está hecho para las mudanzas. Quizá algún tipo de escarabajo, los pájaros carpinteros, o los himenópteros o las lechuzas, sí. Pero yo ya sabía desde hacía días que esto de meterlo todo en cajas no iba a ser cosa de cinco minutos.

Hoy he hecho, tras las cena, un paseo hasta el Vaticano. Me he despedido de todo y de todos. Aunque lo que realmente me ha cansado es lo de las cajas. Dichosas cajas. Hoy he presentado el trabajo de este año a mi director de tesis y ha ocurrido una anécdota graciosísima. Os la contaría, pero estoy tan cansado con lo de las cajas.

domingo, junio 13, 2010

Penúltimo día


Penúltimo día de mi estancia en Roma. Misa en el Vaticano como despedida. Fuego en el camino de ida y de vuelta. Es como ir por el desierto, pero en medio de una visión barroca.
Hoy me he acordado de mi llegada a Roma, de mi primera misa en San Pedro, de las primeras misas en las semanas siguientes.

Un río de sacerdotes ha procesionado desde la sacristía hacia el ábside de la basílica. Semana tras semana, ríos de sacerdotes confluyen entre estos pilares y arcos. Minúscula geografía a nivel planetario, colosal a nivel histórico.

Después tenía una invitación en el Collegio Norteamericano. Por la tarde he impreso la primera parte de mi tesis, la parte dogmática. Mañana la presentaré y discutiremos con mi director de tesis.

Llegué con calor a esta Urbe y me marcho con calor. En mis primeros días bebía exhausto de las fuentes, en los últimos días vuelvo a hacer lo mismo. La vida nos ofrece bellos juegos de simetrías.

Mañana me espera una tarde recoger las cosas de la habitación. Unas irán a cajas, otras a maletas. Las cajas se quedarán aquí esperando mi retorno. Las maletas viajarán conmigo.
Otro viaje dentro del viaje que es la vida. Arrivederci, Roma, arrivederci.

Gota a gota


¿Por qué algunas personas que conocemos, con las que tenemos trato, que creemos nuestras amigas, a veces tienen reacciones inexplicables?

Es un misterio. Hoy sábado un compañero ha tenido una de esas extrañas reacciones. He hecho un comentario sobre la comida en la mesa. Lo último que me podía imaginar era que repitiera ese comentario a la cocinera delante de mí.

En el momento no le he dado tanta importancia, aunque me he sentido avergonzado. Pero después, pensando, me he dado cuenta de que hay que tener mala idea para hacer eso con frialdad, premeditadamente.

No le daré más importancia, ni pensaré más en el tema, y por supuesto le perdono. El asunto en sí mismo ha sido muy pequeño. ¿Pero por qué tenemos los humanos este tipo de reacciones? ¿Por qué hacemos cosas cuyo único fruto es la vergüenza del prójimo? ¿Por qué hacer sufrir a los demás sin otro beneficio que el sufrimiento?

Francamente, no lo sé. Entiendo al que busca el placer, al egoísta, al comodón. No entiendo como en algunos se destilan las amargas gotas de la bilis. Gota a gota.

viernes, junio 11, 2010

Se acabó


Con un intervalo de cuatro días, coincide la clausura del año sacerdotal con mi regreso a España. Dado mi despiste, no lo hice queriendo, pero la Providencia cuidó de mí.

También por pura casualidad hizo que en el blog coincidiera el día de Corpus Christi con una foto mía alzando la Sagrada Forma en una misa. Muchos pensarían que guardé esa foto para ese día, pero lo cierto es que esa foto la traté de cargar varios días antes. Y durante más de cuatro días intenté poner la foto, pero siempre el modo defectuoso en que funciona Internet en este santo collegio me lo impidió.

Lo cierto es que el año académico y sacerdotal acaba. Este fin de semana haré revisión de estos meses en la capilla, ante el Santísimo Sacramento. Mis propósitos escritos mostrarán de un modo visual cómo han ido mis luchas. La lucha porque el mensaje de Cristo penetre plenamente en mi vida.

La lista de propósitos que hice al llegar a Roma. Una lista bellísima. La vida ha demostrado poseer su propia inercia incluso en el más adecuado de los entornos. No es que haya grandes cosas malas, pero las pequeñas son las que impiden la santidad.

La verdad es desde la última semana de mayo deseo retornar a España. Por primera vez me siento cansado. He trabajado y ahora deseo descansar. Por primera vez deseo un cambio de aires por una temporada. El calor romano influye decisivamente en este anhelo moderado.
Poder hacerme mi comida, pasear por mi querida Alcalá, leer otras cosas que no sean del trabajo teológico. Quiero leer El amor en tiempos de cólera y algún que otro premio Nóbel actual.

Comprobar una vez más la inercia de la vida. Los apegos a las cosas de este mundo poseen sus resistencias y luchar por no ser aniquilados. He releído una vez más, la segunda, La Subida al monte Carmelo. Bien, al menos ahora me espera un merecido descanso.

Por alguna razón, después de hablar de tantas cosas espirituales, quizá no sea el mejor momento para mencionar que desde hace una semana deseo comerme una buena paella de setas al llegar a Madrid. Pero también deseo organizar mis días de verano del modo más monástico posible. Lo uno y lo otro.

Bueno, estoy acabando de escuchar el Oratorio de Navidad de Bach, hace calor, es tarde y debo irme a dormir.

Esto se acaba


Acabo de volver de la vigilia de oración del jueves. La plaza de San Pedro estaba llena. Las dos columnatas de Bernini verdaderamente eran los brazos de la Iglesia que acogían a todos los hombres del mundo.

Estos actos son las celebraciones de los curas sencillos. Aquellos que van a orar, a ver a Pedro, a reunirse con el resto de hermanos sacerdotes, disfrutarán, han disfrutado, de cada uno de los actos.

No es fácil orar interiormente durante actos que duran horas. Además, hay que hacer todo un pequeño viaje para llegar a cada basílica, aguardar al autobús, desplazamientos. Después está el calor, las esperas en la silla hasta que comience el acto. Mover a miles de personas, supone que hay que estar allí de una a dos horas antes. No se mueve a una masa humana así un cuarto de hora antes de la ceremonia.

Pero todo lo sobrellevaban con una sonrisa, felices, sin quejarse. No he oído ni una sola queja en todos estos días, ni una sola.

El sacerdote que estaba a mi lado, que ya no es un joven, ha estado más de media hora arrodillado sobre los pétreos adoquines de la Plaza de San Pedro cuando han expuesto el Santísimo Sacramento. Mi fe daba para mucho más de media hora, pero mis rodillas no. Sin embargo, mi amigo y otros muchos han aguantado. Prueben ustedes a arrodillarse sobre el suelo de su casa, y comprobarán en diez minutos lo duro que está el suelo.

Ya está acabando el año sacerdotal. Gracias, Señor, por haberlo podido vivir en Roma.

jueves, junio 10, 2010

Entre miles de sacerdotes


Hoy miércoles anduve por la mañana a la Basílica de San Juan de Letrán. Escogí mal la bolsa para llevar el alba, la estola y el breviario: demasiado pesada para tan poco equipaje. Pero cuando me di cuenta de ello, era tarde. Y tuve que cargar con ella tres cuartos de hora de caminata a paso ligero. Una mala elección motivada por la prisa. Si a eso añadimos que hacía un sol inmisericorde y que había una cola larga para entrar a la basílica, fácilmente llegaréis a la conclusión de que antes de entrar al templo acabé empapado de sudor.

Entre otras cosas, porque bajo ese sol, dentro de mi sotana debía hacer 50 grados. Por lo menos 30 grados centígrados y otros 20 más Farenheit. Podría haber horneado panecillos con solo meterlos bajo mi hábito talar negro con aquel sol sinaítico.

Pero dentro se estaba fresco en aquel templo enteramente cubierto por aquella nube de albas. El altar se hallaba rodeado de aquel presbiterio mundial, una misa planetaria, la Tierra entera estaba alrededor representada en sus pastores.

Era tan bonito enterarte cómo tal cura había venido sólo desde Bolivia pagándoselo de sus ahorros. ¿Con qué fe, con qué ilusión, no habría hecho ese cura semejante viaje desde aquel confín del mundo? Era evidente la fe sencilla de los curas jóvenes y ancianos que se encontraban por primera vez en la ciudad tantas veces mencionada. Se les notaba a los que tenían más experiencias en los viajes y habían venido en grupo, no por eso habían hecho pequeño sacrificio pagando un viaje a una ciudad donde lo único que iban a hacer, esencialmente, era rezar y celebrar su fe.

Me regresé al centro de Roma en un autobús de curas franceses. Comí con unos amigos ecuatorianos y por la tarde me fui al Aula de Pablo VI a escuchar las conferencias, intervenciones y algunos grupos musicales. Muy bonito el coro de monjes ortodoxos que cantó. Los que tenía en los asientos de delante eran chinos. Para ellos Roma era la ciudad tantas veces soñada: la Ciudad de los Papas, la Urbe de los mártires, una de las cunas de la fe.
Sí, ésta es la celebración de los peregrinos sencillos. Ellos, los sencillos, encuentran aquí lo que han venido buscando: reunirse con los hermanos y alabar a Dios. Sentir con la Iglesia.
Todas estas razones espirituales no han sido obstáculo para que hoy me tomara un buen postre de chocolate y crema. Lo espiritual no quita lo material. Somos católicos, no unos puritanos recién desembarcados del Mayflower en la Costa Este. Mañana no descarto ir a comer con unos amigos a un restaurante coreano.

miércoles, junio 09, 2010

La noche antes del comienzo de los actos de la clausura del año sacerdotal


A partir de mañana miércoles comienzan los actos de clausura del año sacerdotal. Han venido sacerdotes de todo el mundo.

Hoy martes por la noche, tras la cena en el collegio, salí a pasear con un amigo. Roma era un hervidero de curas, una invasión, un pulular de clérigos por todas partes. Donde no había un clergiman, había una sotana. Donde no había un hábito religioso, había un cuello romano. Unos de negro, otros de gris, otros con la camisa clerical y el pantalón tejano, unos viejos y otros jóvenes, pero curas y más curas por todas partes.

Entre tanto sacerdote, me encontré con el obispo que me ordenó, con curas de Toledo, con un seminarista religioso que había conocido en España, etc, etc.

Ah, qué días tan maravillosos me esperan. La liturgia como fuente de encuentro con Dios. El Nuevo Pueblo reunido ante el Mesías, como el Antiguo lo hacía ante Moisés y ante la manifestación de Dios. También nosotros tenemos la Manifestación de Dios, no ya una columna de nube y fuego, sino la Eucaristía.

O mejor dicho, una Nueva Columna de un fuego distinto y una nube distinta, que une Cielo y tierra: Jesús mismo en medio de todos los sacerdotes que mañana nos reuniremos.

lunes, junio 07, 2010

La foto más antigua del mundo





La foto que he puesto es la foto más antigua que se haya conservado. La más antigua de toda la Historia. No se sabe qué muestra. Aunque fue tomada en una azotea de una ciudad francesa.

(Sigue del post de ayer)

Ayer en la procesión me imaginaba a Jesús de Nazaret por las calles de Roma, igual que cuando entraba en Jerusalén rodeado de sus discípulos. Nosotros, los curas, éramos sus discípulos, sus apóstoles, sus amigos.

La gente a nuestro lado miraba a la Eucaristía, como miraban los habitantes de Jerusalén a Jesús. Unos entendiendo y creyendo, otros con curiosidad. Algunos incluso pensando que a esto de la religión le quedan pocos años.

Hace una semana, vi en un reportaje que un gerifalte soviético dijo en un discurso que soñaba con que en el año 2000 el Vaticano fuera reconvertido en el mayor museo del mundo sobre ateísmo. No parece que aquel comunista fuera un profeta. En realidad, el comunismo siempre ha estado muy carente del don de profecía.

Nos hostigan, nos oprimen, se burlan, pero aquí estamos y aquí estaremos. Débiles, pero invencibles. Jesús seguirá paseando por las calles de Roma año tras año. Los hombres pasarán, pero Él seguirá paseándose con sus discípulos.

domingo, junio 06, 2010

Jesús de Nazaret por las calles de la Urbe

Hoy domingo he comido en el collegio que tienen los Estados Unidos cerca de la Gregoriana. Setenta curas. Además la Conferencia Episcopal de Estados Unidos tiene un seminario.

El edificio del collegio es un antiguo convento, con sus patios, su claustro, su refectorio con pinturas en la bóveda de medio cañón. Eso sí, la comida no es nada del otro jueves.

A las 7.00 de la tarde me he ido a concelebrar a una parroquia del casco histórico de la Urbe, una antiquísima iglesia: San Lorenzo in Lucina. La razón era que de esta iglesia iba a partir la única procesión de Corpus Christi que iba a recorrer el centro de Roma. Estábamos sólo unos doce sacerdotes, y el celebrante principal fue el párroco. La procesión muy larga, pero no se hizo pesada por una razón: todo el rato se andaba. Lo que resulta extenuante de las procesiones españolas es que se da un paso y uno se para un rato. Aunque el recorrido sea corto, se hace muy pesado. Es lógico que eso sea así con los grandes pasos andaluces. Pero lo cierto es que han copiado ese paso en toda España, aunque no se lleve ninguna imagen pesada.

La procesión de hoy tenía sus altares: uno por cada iglesia al lado de la cual pasábamos. Hemos recorrido lugares tan repletos de gente como la Plaza de España. Me he alegrado al ver como los turistas se paraban con verdadera devoción, alguno se quitaba el sombrero, otros se arrodillaban incluso. Ah, y teníamos uniformados de gala a dos carabineros en los flancos del palio. El estado italiano no ve en ello nada inconstitucional. Ah sido una procesión sencilla, muy sencilla, pero muy bonita, y con banda de música.

Os aseguro que no exagero si os digo que esta la procesión con la que he ido con más devoción, más concentrado, de toda mi vida. No sé quien fue el genio que decía que incluso hoy día Roma veduta, fede perduta. No creo que tenga que hacer mucho esfuerzo para convenceros de que no fui yo quien se inventó esa frase. No, señor, no. No se puede decir precisamente que en Roma haya perdido la fe.

Mañana será otro día

Estoy leyendo con suma lentitud (y por tercera vez en mi vida) la Pasión de Cristo en los escritos de María Valtorta. Hoy he llegado a la Crucifixión. La he vivido como nunca en mi vida. Por alguna razón ha tocado mi corazón más que las otras veces.

Es curioso, el mismo texto, las mismas imágenes, los mismos detalles, y esta vez ha sido la vez en que todo me ha aparecido ante mis ojos de un modo más real, más sentido.

Por lo demás, esta tarde de sábado, como todas las tardes y mañanas de sábado, he trabajado en mi tesina. Buscando textos magisteriales sobre una cuestión de escatología. Una cuestión que me tiene intrigado desde hace meses.

Por la noche he salido a cenar pizza con cuatro curas españoles. Pequeño paseo, un dulce en una pastelería, y al collegio.

En la capilla había dos curas eslavos rezando, cuando he ido antes de recogerme en mi habitación. Pronto apagaré la luz, y mis párpados se cerrarán, cual sábanas que se echan sobre mi consciencia. Mañana la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. No he decidido en qué iglesia romana concelebraré, me gustaría un gran pontifical.

sábado, junio 05, 2010

Fiesta nacional de Italia


El pasado martes fue la fiesta nacional de Italia. (Me entusiasmé con el tema de la iglesia de opereta y por eso publico el post con un poco de retraso.) Había decidido ir a ver el desfile de las Fuerzas Armadas. En parte porque no había visto un solo desfile en toda mi vida, ni siquiera pequeño. En parte porque el desfile era a cuatro pasos de mi casa.

Agarré el teléfono interno del collegio y llamé a los italianos que conviven conmigo. Pero su patriotismo no llegó a tanto como para acompañarme. Llamé a dos peruanos, pero su patriotismo por los exámenes fue suficiente para no aceptar mi amable invitación.

Así que salí de casa, acompañado únicamente de algo en la mano para protegerme la cabeza. Si el sol de mayo puede ser traicionero con una calva, el sol junio es implacable.

Sin embargo, encontré un sitio a la sombra y desde donde veía todo perfectamente. El desfile comenzó, pero cuando llevaba un cuarto de hora descubrí algo: nos desfiles no están hechos para mí, me aburría.

Aguanté como pude media hora, pero al final me marché. Primer desfile militar de mi vida y último.

Ya sé que no me gustan los conciertos en vivo, ni los desfiles, ni las conferencias (prefiero leerlas), ni el turismo, ni los viajes largos en coche. Voy descubriendo que, en realidad, a mí lo que me gusta es el chocolate.

jueves, junio 03, 2010

Iglesias de opereta III


Hoy, durante un rato, me he dedicado a rastrear por la red cuantos falsos archimandritas, obispos y hasta monjas pululan por el mundo buscando a quien embaucar. La lista no es abultada, pero bastantes están identificados. Son clérigos sin diócesis en ninguna parte, salvo en el deseo. Hay un blog, incluso, especializado en falsos clérigos ortodoxos itinerantes.

Yo tengo mucho respeto por los hermanos separados sean estos ortodoxos o protestantes. Pero de lo que hablo es de autodenominados clérigos. Clérigos que no están en ninguna iglesia, porque ninguna les ha aceptado. Algunos lograron una supuesta ordenación de alguien tan irregular como ellos mismos.

Todas estas cosas me hacen amar más a la Iglesia. Al mismo tiempo que me hacen temer la ira de Dios hacia aquellos que juegan con cosas sagradas.

Eso sí, encontré incluso un reducidísimo número de sujetos que actualmente creen ser el Papa. Hacia ellos, pobrecillos, sentí hasta una cierta ternura paternal. Lo de ellos no es cuestión de confesonario, sino de diván. Esos son otro tipo de caso. Son como los sonámbulos, algún día se despertarán. Observé con cuanto cuidado cada uno de esos pobres se mandó hacer su sotana blanca papal. Debe ser toda una experiencia vivir la vida como un Papa al que nadie reconoce.

miércoles, junio 02, 2010

Una iglesia de opereta II


(Continúa del post de ayer)

La iglesia reformada venezolana es una caricatura, una broma, un chiste con cosas sagradas. No llega ni a la calificación de cisma. Teológicamente pertenece a las realidades del cartón-piedra.

Todo lo contrario a la Santa Iglesia Católica regada, enseñada, mimada por Cristo.

Cada vez amo más a la Iglesia. No concibo mi existencia, mi trabajo, mi oración, fuera de ella. La Iglesia no es Dios. Pero cada vez veo más a Dios en la Iglesia.

Como la viuda que ve a su esposo en la carta que le envió de novio, en un traje que guarda en un armario. Y acaricia y mira el papel, el tejido, los objetos que estuvieron en contacto con el amado. Así me pasa con la Iglesia, es un amor cuyo crecimiento no parece tener fin en mí, porque la relación entre Jesucristo y su Iglesia es esponsal.

En este amor creciente a la Iglesia, no hay ningún peligro. Los que no amen quizá piense que será imposible que yo no acabe identificando ambas realidades. Que acabe confundiendo a Dios y a la Iglesia. Quizá para el que no ama sea imposible. El que ama sabe muy bien quién es quién, y qué es qué.

martes, junio 01, 2010

Una iglesia de opereta


Estaba buscando en Internet un documento de la Santa Sede sobre una cuestión teológica que planteó hace años la Conferencia Episcopal Alemana, cuando por casualidad me he encontrado con la página de la Iglesia Católica Reformada de Venezuela.

Antes de continuar leyendo el post, podéis echar una hojeada a la galería de este grupúsculo herético. Las fotos están tomadas de la página del sujeto que hizo la parodia de la ordenación y que lo trajeron de Estados Unidos:

http://www.cacna.org/picts/venezuela.htm

Al ver las fotos de esta iglesia de carnaval sentía vergüenza ajena, mucha. Veía a unos vestidos de obispos por el placer de vestirse así, a otro vestirse de cardenal investido por sí mismo, a un jovencillo ponerse serio ante la foto para mostrar: soy un obispo, creedme. Su ceremonia de ordenación no daba sensación de sacralidad alguna, era como si los ángeles y los santos se hubieran marchado para no ver ese teatro.

La señora que hace la limpieza de mi habitación vine. Como siempre hago, cojo mi breviario y aprovecho para pasear un poco por el patio del collegio mientras rezo una hora canónica.

Mientras iba hacia el patio, dije con verdadera devoción, con emoción: creo en la Iglesia Católica, pertenezco a la Iglesia Católica.

Al decir esas palabras sentí que ese acto de fe tocaba hasta lo más profundo de mi ser. Quizá por la alegría de comprender a qué cosa tan grande pertenezco.

Me pregunté por qué otros insisten tanto en España y otros lugares en que habría que formar una nueva iglesia. ¿Quieren crear eso? ¿No se preguntan por qué todos estos experimentos hasta ahora realizados saliéndose fuera no han dado resultado? Dos mil años, si algo han demostrado, es que, al final, la mayor parte de los creyentes en el Hijo de Dios lo han hecho y lo siguen haciendo en la Iglesia que Él fundó.