martes, agosto 31, 2010

La línea ascendente


Una amistad me lleva varios días insistiendo a que vayamos a ver Faunia. Yo ya le he dicho que cada vez que veo una tienda de animales, siempre me paro a ver a los cachorros, los hamsters, los perros de la pradera, los peces, las serpientes y todo lo que se mueve dentro de las vitrinas. Siempre me paro y disfruto. Pero los zoos nunca me han gustado. Nunca.

Al final le he medio asegurado que aceptaré la invitación al planetario. No sé por qué pero eso del planetario creo que no me va a gustar tampoco.

Además, estoy hacia el final del verano y ahora me ha entrado todo tipo de remordimientos por no haber acabado de revisar los escritos míos que me había propuesto revisar o acabar.

Al menos, he perdido cuatro kilos en los últimos cuarenta días. He hecho un gráfico, día a día, en el que se ven mis avances y mis retrocesos. El gráfico ha sido el gran medio para perder peso. Veía el gráfico y me decía: mañana esta línea tiene que bajar un poco. El gráfico era tan bonito que no quería estropearlo con una fea línea ascendente.

lunes, agosto 30, 2010

La Madre Teresa de Calcuta


Dado el usual despiste permanente en el que suelo vivir, se me pasó completamente el centenario del nacimiento de la Madre Teresa de Calcuta, que fue el pasado jueves.

Ahora, unos días más tarde, me gustaría decir que nosotros no podemos comprender a la Madre Teresa. No podemos, porque ella en vida voló a alturas para nosotros insondables. La misma religiosa seguro que conforme pasaron los años de su entrega, de su cruz, de su generosidad, del crecimiento de su vida mística, exclamaría en sus ratos de oración: ¡ahora lo entiendo! Ahora entiendo este punto, ahora entiendo este tema, el Señor me ha hecho comprender tal o cual cosa.

Al hablar de la Madre Teresa tendemos a creer que era una persona muy buena y ya está. Es decir, alguien como nosotros que se dedicó a auxiliar a los pobres. Y olvidamos que el que se entrega de forma total a Jesús, va siendo transformado por Él.

Los pensamientos de la Madre Teresa al final de su vida se hallaban tan henchidos de amor, tan llenos de una sabiduría que no es de este mundo, sino aprendida directamente del Logos Encarnado, que nosotros, como si fuéramos unos niños pequeños, podemos afirmar que sólo conocíamos una minúscula parte del iceberg que era ella. No sólo conocimos una pequeña parte de ese titán que la Madre Teresa, sino que además conocimos esa pequeña parte según las pocs fuerzas de nuestro pequeño entendimiento.

Ella fue un ángel sobre la tierra, un gigante, una reina, una luz. En realidad no nos hacemos una idea adecuada de su vida espiritual, de la intensidad de su amor, del insondable conocimiento teológico del Misterio que tuvo ella.

domingo, agosto 29, 2010

Poniendo orden


Hoy, además de decir la misa en un convento de carmelitas, he hecho varias cosas. Una de ellas ha sido poner orden en las bodegas de mis ordenadores.

Cuatro ordenadores han pasado por mi historia reciente, dejando cada uno una región de documentos. Digo región, porque siempre me ha dado la impresión de que los archivos se multiplicaban, crecían en peso, en extensión, formando una maraña enrevesada, más vinculada con la historia de su desarrollo que con criterios lógicos.

Hay archivos de citas, otros son cartas, otros obras bosquejadas, otros obras acabadas, otras en desarrollo. Una obra en desarrollo puede tener cuatro o seis documentos subsidiarios: cosas que hay que leer para acabarla, esquemas, ideas. Dos de mis obras inacabadas tienen más de diez documentos que tendré que leer para llevarlas a puerto.

Mi vista tendrá que recorrer muchas páginas. Pero no importa. El oficio de escritor no conoce las prisas, sino la paciencia. La escritura es un ejercicio parecido al de tejer un tapiz: labor cuidadosa, atención a las minucias, sin perder la idea de conjunto, atendiendo al detalle.

Hoy lo he unificado todo, por fin. Absolutamente todo. Por fin la racionalidad se ha impuesto. Es como hacer una gran enciclopedia del trabajo de un decenio.

Resulta impresionante, e inquietante, ver que mi trabajo literario y teológico de toda mi vida cabe en un pendrive.

sábado, agosto 28, 2010

Esta es una foto de una sustitución que he hecho en verano en un pueblo


Todo el día en el hospital, sustituyendo al capellán que estaba enfermo. El día en el hospital consiste en ir visitando habitaciones, ir presentándote con suma brevedad, con una sonrisa cordial, y valorar si eres bienvenido o la mirada del interlocutor te dice: gracias, puede marcharse.

Se trata de visitar rápidamente muchas habitaciones para encontrar a aquellos que verdaderamente van a aprovechar nuestra presencia, nuestras palabras, quizá nuestros sacramentos. Ayer di dos unciones de los enfermos.

La vida en el despacho de la capellanía en el descanso tras el almuerzo, no es fácil. En esa parte no funciona el aire acondicionado, es un ático con ventanas imposibles de abrir, y estamos en agosto.

Hasta la capellanía llega el jolgorio y vivacidad de los familiares que esperar a la entrada del pasillo de obstetricia. Cada día nacen nuevos niños. El hospital, de centenares de camas, es una morada de vida y de muerte. Cada día allí los ojos de varios se abren a la vida, o se cierran definitivamente.

Los médicos como siempre con hostilidad: qué hacen los capellanes aquí. Después están las enfermeras que, aunque lo pidan los familiares, no llaman al capellán porque les da la gana. O el médico que hace un comentario despectivo cuando una anciana esposa hace una alusión religiosa. Cada vez que he estado una temporada en el hospital, me han contado historias (normalmente las esposas de sesenta años) que muestran como del indiferentismo hemos pasado a un anticlericalismo militante.

Me he encontrado con el caso, hace un año, que demuestra eso. Yo hablaba con una chica que estaba atendida por un psiquiatra, tenía trastornos de la alimentación, bulimia y anorexia. Cada día estábamos un rato. Ella no tenía nadie con quien hablar y esperaba mi llegada con alegría. Un buen día me dijo que lo sentía con todo su corazón, pero que no podíamos seguir hablando. ¿Por qué? Mi psiquiatra me lo ha prohibido de forma absoluta. No tengo otro remedio que obedecer, si quiero seguir con el tratamiento.

Podría contar muchas historias así. Sólo dentro de unos cuantos años, cuando esto madure más, nos daremos cuenta de hasta dónde ha llegado el odio a la Iglesia.

jueves, agosto 26, 2010

Ortodoxia y teología liberal: ¿Jesus de qué lado estaría? II


Acerca de lo que realmente quería hacer Jesús en su época y en el futuro, es algo a lo que le podemos dar miles de vueltas, quizá millones. Pero lo único que tenemos de Él son dos cosas: los Evangelios y la Tradición. Y ambas fuentes son coincidentes. Lo demás es ciencia-ficción.

Los cuatro Evangelios fueron escritos en lugares diversos, por redactores diversos. Los redactores ni siquiera pudieron quitar las aparentes divergencias entres los Evangelios. Los receptores no se atrevieron a cambiar ni una letra de los textos porque los consideraron sagrados. Y, sin embargo, los Evangelios nos dan una visión coincidente de la misma figura, de lo que pretendía.

El Jesús fragmentario se puede instrumentalizar. El Jesús global que nace de la lectura de cada uno de los Evangelios, no. Al final, hay una palabra clave, esencial, para entender la persona y proyecto de Jesús: Iglesia.

La apostolicidad se convierte en una necesidad ineludible para saber si estamos o no en la comunidad de vida que Él trajo al mundo. El concepto de ortodoxia está forzosamente dentro del mensaje de Cristo.

Algunos han creído que el verdadero mensaje de Cristo estaba en las letras de los Beatles, otros que estaba en las enseñanzas de Buda (convenientemente mezcladas con el cristianismo), otros en el marxismo revolucionario, otros en el integrismo más extremo y farisaico e intransigente. Todo eso, todo este pandemonium, todo este desbarajuste, se resumía en una cosa que nos enseñaron los curas una y mil veces en las clases de religión: ¿quién es Jesús para ti? No, quién es Jesús, sino quién es para ti. La verdad ya no importaba, sonaba a algo dogmático, pasado, inquisitorial, forzado, contrario a la libertad.

Cuarenta años después, la ortodoxia, una vez más, triunfa con el mismo esplendor que siempre.

Lamento no poder ponerme equidistante entre dos extremos. Lamento no poder decir esa cosa tan bonita de que la verdad está en el medio. Pero la verdad es una, y solamente una, y vino al mundo hace dos mil años. El Logos es la Verdad, y el Verbum Incarnatum dejó un colegio apostólico para defender, extender e interpretar la verdad.

Ortodoxia y Teología Liberal: ¿Jesús de qué lado estaría?


Como muy bien dice Joachim Jeremias (sea dicho de paso, es protestante) el Sermón del Montaña es una ética de obediencia, tanto como el Antiguo Testamento. Así lo afirma literalmente.
Y no sólo dice eso el citado teólogo, sino que añade que el mensaje de esas palabras de Jesús es: obedece y entonces vivirás.
Y por si fuera poco, por si todo lo dicho no fuera ya suficiente, después de analizar el texto, concluye: la venganza aparece en el Sermón de la montaña.

Es curioso, que ciertas cosas nos las tenga que recordar un miembro de la Academia de Gotinga, germano, protestante y no en comunión con Roma. No hace falta decir que estoy en total acuerdo con estas afirmaciones. Lo sorprendente es la manipulación de Jesús que muchos curas, teólogos, monjas y similares han hecho durante años.

Jesús se ha convertido para muchos en ese gran baúl donde todo cabe. En Él muchos encuentran la justificación para X y para Z, aunque X y Z sean contradictorias. Quizá sea muy revolucionario lo que voy a decir, pero sería mucho pedir volver a leer las palabras de Jesús, limitarnos a lo que Él dijo, no quitar nada, ser fieles a sus enseñanzas.

Lo siento por muchos que lean estas líneas, pero las palabras que salieron de la boca del Mesías son extraordinariamente conservadoras, sin la más mínima posibilidad de interpretación liberal.

Son muchos los que deberían plantearse en qué Jesús creen. ¿En el personaje de tantos libros de teología progresista, o en el Jesús del Evangelio?

miércoles, agosto 25, 2010

La estética de la Iglesia Católica IV y final


Para acabar este tema de la estética, me gustaría ofrecer algunos pensamientos finales.

En la historia del cristianismo, han aparecido un buen número de versiones acerca de cómo vivir la fe o cómo organizar la comunidad de creyentes. Pero aunque pueda parecer una opinión muy subjetiva, la versión católica me parece la más bella. Si yo hubiera nacido por ejemplo como presbiteriano o como baptista, y no fuera católico, viendo la grandiosidad de la entera Iglesia Católica, extendida a través del mundo y a lo largo de la Historia, expresada en decenas de miles de templos presentes y pretéritos, expresada en sus ritos, en sus piedras materiales y vivientes, hubiera sido muy difícil para mí no admitir que la estéticamente más hermosa, la más monumental, la más colosal, era la Iglesia Católica.

Cualquier gran artista quizá podrá estar disconforme con la fe de la Iglesia, o con sus eclesiásticos. Pero raro es el artista de gran talla que no reconoce que la Iglesia en su conjunto es la más grandiosa obra de arte que hay en el mundo.

Ese judío agnóstico llamado Woody Allen, en una de sus películas aparece en un despacho parroquial. Y cuando el párroco le pregunta por qué quiere hacerse católico, responde titubeante: No sé, es la más bella.

martes, agosto 24, 2010

La estética de la Iglesia Católica III


En el análisis que he hecho en los días anteriores, quizá pueda parecer que me he olvidado de que en otros lugares de la Iglesia, las comunidades se reúnen bajo unas palmeras caribeñas, o en unos espacios mínimos y aldeanos, bajo un techo de paja. No, no me he olvidado.

Ciertamente que en esa choza-iglesia puede estar un santo varón, un verdadero apóstol. Pero de la estética de esos lugares poco se puede decir. Allí donde la estética se encuentre reducida a lo mínimo, menos podremos decir. Cuanto más reducida a lo mínimo, menos comentario cabe.

Luego el silencio no debe entenderse como desprecio. Lo complejo (vg. la fachada de Notre Dame de París) permite un largo análisis. Lo simple (vg. un cura en África diciendo misa bajo un baobab) no permite tantas explicaciones.

De todas maneras, después de haber visto tantas plasmaciones de la fe, es difícil encontrar en otros lugares la emoción que se puede sentir al contemplar un capitel, un tímpano o el mismo concepto de torre gótica catedralicia. Cuántas veces hallamos en un espacio limitadísimo una plasmación esencial de la fe, con unos elementos tan reducidos en número, tan magistrales en su ejecución.

¿Quién que desde encima de las naves laterales contemple el bosque de pináculos de una catedral, la enrevesada maraña de sus arbotantes, la fortaleza divina de los contrafuertes, no sentirá el vértigo artístico que provoca su contemplación?
Sinceramente, me resulta imposible afirmar que todas las estéticas han logrado el mismo nivel de perfección, que todo da lo mismo, y que da lo mismo construir una catedral como la de Colonia que celebrar en un garaje.

domingo, agosto 22, 2010

Estética de la Iglesia Católica II

Roma no es la ciudad de las torres pétreas que apuntan al cielo. Roma no es la ciudad de los tímpanos presididos por un hierático Rey-Cristo. La Urbe es la acumulación de infinidad de pequeñas y medianas iglesias, entre esos templos las grandes basílicas son una decena de excepciones. Sus mosaicos nos ofrecen una catequesis siempre cordial. Las basílicas romanas nos ofrecen cualquier idea, menos la de severidad o rigor.

Aun hoy es fácil imaginar la estética aquella discreta ciudad medieval de pequeños campanarios de ladrillo que fue Roma. Una población en la que pervivió el estilo mediterráneo. Después se superpusieron, como capas de nieve, otros estilos. La Urbe es el mejor libro de Historia de la Iglesia.

Roma, ciudad de las fuentes, de los obeliscos, de las plazas, de los pequeños cafés, de los hornos de pizza. La ciudad tiene el aspecto menos inquisitorial del mundo. Transitar esa geografía urbana supone una verdadera pedagogía para todos los eclesiásticos que, trabajando en los dicasterios, se ven en la necesidad de habitar apartamentos, collegios y residencias eclesiásticas.

Si los humanos hubiéramos tenido que diseñar la Urbe que iba a rodear al Vaticano, lo hubiéramos hecho de un modo impresionante, escurialense. Pero Dios hizo que esa ciudad fuera especialmente humana.

Estoy seguro de que Dios está detrás de las grandes obras de la genialidad humana. Estuvo detrás del Partenón, estuvo detrás de lo que de bello tienen las Pirámides, también por vía de permisión hizo que Roma fuera Roma.

Sé que ésta es una visión muy providencialista de la Historia. Pero es lo que nos enseña la Biblia, ¿no?

sábado, agosto 21, 2010

Historia de la estética de la Iglesia


Ayer hablé de mi amor por el neogótico. Pero mirando atrás, a la entera historia de la Iglesia, veo que se podría decir que estéticamente la fe en Cristo comenzó con una estética doméstica. Después construyó iglesias de fuerte sabor clásico, de dimensiones humanas, templos luminosos, coloridos.

Tras eso, en el resto del continente, primó lo mistérico. La estética de los godos, la estética de los bárbaros venidos de tierras hiperbóreas, brumosas. Es como si trajeran consigo su oscuridad, su frío. El templo se hizo distancia entre fieles y ministros, entre la Divinidad y los orantes. No lo digo esto como crítica. Me parece que ese conglomerado de arte prerrománico-románico-gótico es lo más conseguido, el arte que nos estremece.

Después vino una estética en la que la distancia volvió a abreviarse. Si el románico me recuerda al invierno, el templo renacentista me recuerda a la primavera. Primavera que se desboca en el barroco. Arte este que es teatral, que despista, que abruma por acumulación. Estética que distrae, que hace vagar la vista. El centro ya no será un pantocrátor, atemporal y absoluto, sino un retablo, que al fin y al cabo es un mueble. La rotundidad del concepto, su abstracción, vino sustituida por la abundancia de angelotes regordetes.

Pero ese modo de presentar la fe, al menos, resulta extraordinariamente amable. El templo se transforma en algo más parecido a un salón de casa. La desnudez da paso a la decoración acogedora.

Es en el siglo XIX cuando se dan cuenta de que han agotado las líneas esenciales de la estética, de lo abstracto a lo figurativo, de lo desnudo a lo completamente cubierto, de la línea recta al paroxismo de las curvas. La Iglesia había pasado por todas las etapas. Es entonces cuando por vez primera reviven estéticas anteriores. Será lo mismo, pero llevado a la hipérbole. Ninguna estética prevalecerá ya. Y no prevalecerá ninguna, porque ya no podrá imponerse ninguna. ¿Y eso por qué? Pues porque finalmente, en el siglo XX, podremos poseer en nuestro tiempo todas las estéticas. Ninguna nos será ajena, ni el estilo colonial, ni el africano, ni la iglesia de Matisse, ni el eclecticismo, ni el neobizantino, ni el oriental, ni el paleocristiano.

Por fin, en nuestra época, es como si viviéramos simultáneamente todos los mundos estéticos del pasado. La Iglesia no está ligada a estética alguna. Pero echando la vista atrás, donde esté una buena iglesia románico-gótica que se quite lo demás. Especialmente las iglesias-garaje que algunos infiltrados nos han construido. Aunque siempre hay alguno que prefiere una salchicha Oscar-Mayer a un solomillo relleno de trufas y setas.

Neogóticos del mundo, uníos.


Hace tiempo que me hice consciente de hasta qué punto lo neogótico tenía un peso considerable en mi vida. Durante muchos años, en mi juventud, esa estética se había imbricado tanto en mi existencia que, de hecho, ni era consciente de ello.

Quiero dejar claro que si estuviera en mi mano, no retrocedería a esa época para quedarme a vivir. A menos de que fuera una temporada realmente corta. Por supuesto que mi mundo gótico era ideal completamente. No era tanto el mundo medieval real el que yo habitaba en mis libros y películas, sino un mundo intelectual que nunca existió, un gótico perfecto.

Pero para mí era fascinante imaginar lo que debía ser vivir en un mundo replegado sobre sí mismo, un mundo rodeado de tierras desconocidas y mares ignotos. Una sociedad humana en perfecta comunión con la naturaleza. Una época en la que los bosques, los prados, los valles, los ríos, las cimas, tenían la apariencia de no haber sido hollados todavía por los seres humanos. Habían sido hollados, ciertamente, pero su aspecto era más similar al de las primeras páginas del Génesis que a la naturaleza violada, transformada, transitada, que vemos hoy día.

Una época en la que los hombres creían en hadas, en duendes, en lobos atroces. Una época en las que los hombres vivían en comunidad dentro y fuera de casa. Si vieran a los hombres de ahora, les daría la sensación de que vivimos solos. Juntos en ciudades, pero cada uno solo en su casa. El concepto de plaza ha desaparecido, el concepto de mercado en el que se charlaba, se intercambiaban chismorreos, ya no existe. Y no existe porque aunque hay lugares donde los seres humanos se reúnen, lo de ahora es más bien un grupo de náufragos que se reúnen en medio de un mar de hombres. No es lo de antes, una vida comunitaria-familiar en medio de una familia más amplia llamada poblado, aldea o pequeña ciudad.

A aquellos hombres medievales les daría la sensación de que vivimos una vida antinatural en la que hemos perdido las cosas más bellas y placenteras de la existencia.

viernes, agosto 20, 2010

Mensaje a Celso Alcaina

Me encanta leer a Celso Alcaina. Cuando escriba un libro, tendrá en mí a uno de sus primeros y entusiastas lectores. No comparto sus puntos de vista, ni su teología, ni su visión de la Iglesia. Pero resulta fascinante leer a alguien que sabe. Hay tanta gente que cree saber, y no sabe nada. Hay tantos que intentan convencernos de que saben, y todo es pura pose. El caso de Celso es al contrario, cada párrafo destila un vasto conocimiento de la materia.

Aunque no haría falta decirlo, no veo con buenos ojos que cuente aquello que prometió no contar al aceptar un oficio en la curia. No voy a abundar en el tema, porque resulta evidente.

Pero hecha esta pequeña salvedad, moralmente grande, sus escritos me han convencido justamente de que la Congregación para la Doctrina de la Fe en los años en los que él trabajó para ella, no fue el instrumento opresor, represor, inquisitorial, maléfico que muchos creen. Por el contrario, tantos años trabajando en su seno, no han dado para revelar anécdotas demasiado despiadadas. En realidad, ni mínimamente despiadadas.

Por el contrario, se percibe un organismo curial moderado, humano, comprensivo y nada intransigente. Por lo que describe, si esa congregación hubiera bajado más el listón, ya hubiera sido la casa de Tócame Roque.

Celso, me gustaría conocerte. Si vives en Madrid, tenemos que quedar un día a un paseo o una comida. Tus escritos me han hecho ver que la Congregación no podía ser tan tremenda si trabajabas en ella con toda libertad, y por tantos años. Estoy seguro de que tú no eras un falso. Lo digo sin ironía. Estoy seguro de que nadie te obligaba a escribir en tus informes nada que tu no quisieras. Luego en ese lugar había lugar para ti. Incluso allí había amplitud para admitir tus tendencias.

Insisto, para que el nivel de vigilancia, de rigor, hubiera descendido, hubiesen ya tenido que poner a Paco Martínez Soria de Prefecto, y a Gaby, Fofó y Milikito de Secretario, de Subsecretario y de Promotor de Justicia.

jueves, agosto 19, 2010

La belleza de la amistad


Hay personas con las que, desde el primer momento que las conoces, sientes una clara tendencia a que te caigan mal.

Hay otras personas que, desde el primer segundo, te caen bien. A veces no sabes muy bien por qué, pero es así. Por alguna razón, hay seres humanos con los que sientes una especial conexión.

Con la persona con la que estás bien, te dan ganas de pasar ratos con ella: charlar, pasear. Es un misterio por qué, a veces, con alguien estás bien, confortablemente, en confianza, puedes pensar en voz alta.

En un mundo que muestra tanta agresividad, tanta hostilidad, es bueno rodearse de este tipo de personas con las que deseas estar con ellas. Este tipo de personas son como una medicina para el interior.

Pero encontrar una persona así, es algo que sólo ocurre por un camino del destino. No se puede provocar, sólo cabe esperar. Cuando la encuentras, las dos personas sois afortunadas.

miércoles, agosto 18, 2010

Un día da para mucho

Cosas que he hecho en el día.

Leí a Joachim Jeremias en una de sus obras hablando del Sermón de la Montaña: Hay cosas que tiene que decirlas un protestante. Si las digo yo, me llaman cosas feas. Pero si las dice él, alguien de su prestigio, es otra cosa.

Vi el mejor reportaje que haya visto en mi vida: Se llama I.O.U.S.A. Se puede ver en Internet, dura media hora. http://www.youtube.com/watch?v=O_TjBNjc9Bo

Escuché a Haendel: Concretamente escuché otra vez La llegada de la reina de Saba, la Música Acuática y algunas otras obras suyas. No creo que Haendel sufriera de depresión. Su música desborda alegría.

Me comí media caja de galletas: Concretamente cinco de las ocho que completan la caja standard de la marca Old Pepperidge Farm que es mi favorita. Esta caja fue un regalo. Mañana no espero menos de 300 gramos más en mi cuerpo.

Durante la oración de la mañana: Vi durante media hora La Pasión de Mel Gibson. Fue un visionado orante. Me apetecía hacer la oración de un modo distinto. Por la tarde, hice la oración en la catedral. Acabé haciendo una piadosa visita a la cripta donde guardan todas las reliquias de la catedral.

Durante la comida y la cena: Vi parte de María Estuardo de John Ford, un auténtico royo. Menos mal que en la biblioteca he pedido prestada Amelie. También me traje dos comics, uno de Blacksad y otro de Schuiten-Peeters.

Quiero acabar con una frase que no es mía: La única lección que podemos sacar de la Historia, es que la gente no aprende las lecciones de la Historia.

martes, agosto 17, 2010

Los teólogos IV


La Teología, ciencia de la Luz. Los hombres, todos los hombres, deberían poder encontrar en ella algo de Dios. Una misma ciencia que se divide en tantos ríos y arroyos. Pero como en las catedrales, uno debería hallar al Altísimo hasta en sus más pequeños recodos.

Una teología así, por supuesto, nada tiene que ver con cuestiones de lucimiento erudito. La teología debería estar llena de vida y de belleza. Eso es algo que lo encontramos en no pocas summas mediavales, no sólo en las summas, evidentemente. Pero cualquier ateo siente deseos de sumergirse en ese tipo de construcciones intelectuales. Uno desea pasear por ellas. La grandeza de Dios se siente incluso aunque se hable de detalles pequeños en un pequeño artículo de una de sus cuestiones menos importantes.

El paralelismo entre la catedral y una summa es admirable. La idea de construcción invade toda la obra. Eso mismo ocurre, por citar un solo ejemplo, en las Etimologías de San Isidoro de León, que no es una summa. Puede tratar temas profanos en muchas de sus páginas y, sin embargo, la idea de Dios subyace en toda la creación que se refleja en ese título. Lo mismo ocurre en un comentario al Éxodo en Orígenes, o en otro de San Jerónimo sobre el mismo libro bíblico. La palpable sensación de Dios nos sale al encuentro en cada capítulo, aunque en ese capítulo se nos hable de cuestiones menores, concretas.

Creo que hay una teología seca, árida, desértica. Y otra teología que rezuma vida. Ya he citado entre los teólogos contemporáneos a Neumann, el autor de El hijo pródigo. Creo que a Von Baltasar le tengo que dar otra oportunidad, lo leí al salir del seminario, cuando mi madurez teológica brillaba por su pequeñez. Curiosamente suelo sentir más interés por los autores contemporáneos que por los antiguos. Aunque leo más a los antiguos, quizá porque es más fácil conseguirlos, quizá por ir a lo seguro, por ir a lo que el paso de las generaciones ya ha decantado.
Cuando haces una tesis doctoral, se corre el riesgo de leer únicamente sobre el tema de tu especialización. Ahora tengo un tiempo magnífico en Roma para profundizar sobre la entera teología, para leer lo más nuevo, para saber dónde está lo mejor.

lunes, agosto 16, 2010

Los teólogos III


Hay unos teólogos que son profesores de teología, y otros teólogos que son creadores de teología. El creador puede no tener ninguna cátedra, puede desempeñar una labor humilde y poco conocida, su misma obra puede no ser considerada para nada en su tiempo. Un gran teólogo puede necesitar que su obra sea descubierta en el futuro, descubierta y entendida. La obra puede estar muy por encima de sus lectores. Cuánto más innovadora sea una teología, con menos lectores contará.

Es misión del teólogo crear, innovar, descubrir, abordar los problemas más espinosos, precisamente porque son espinosos. El gran teólogo está por encima de las pequeñeces que tanto tiempo hacen perder a otros, pequeñeces en las que otros se pierden. El gran teólogo no gasta su tiempo con menudencias farisaicas, con cuestiones bizantinas. Él siempre va al núcleo de las cosas. Su mirada es de águila. Ve por encima, con una mirada panorámica. Sus manos pueden ser las manos cuidadosas del relojero que mima los engranajes teológicos, en otros casos son sansones que levantan con sus músculos intelectuales grandes masas. Masas que de pronto están ahí, y que antes no estaban.

El gran teólogo nunca es un talibán, tampoco es un irreflexivo destructor de la Tradición. Está por encima de las izquierdas y las derechas, del liberalismo y del tradicionalismo. El gran teólogo es en teología, lo que han sido en otros campos un Miguel Ángel o un Beethoven o un Le Corbusier. Porque el gran teólogo transforma en arte la ciencia. Por eso hay pocos teólogos colosales y creadores.

domingo, agosto 15, 2010

Los teólogos II


Algunos se sorprenderán de haya mencionado la obediencia al hablar de hacer Teología. Pero existe una relación entre la obediencia y la fe. En la medida en que se rompe ese nexo, ya no hacemos teología, sino que divagamos. Existe una teología de la divagación, y otra teología que nace de la contemplación de rodillas. La primera teología es humana, la segunda divina. En la medida en que la contemplación sea más profunda, es más divina.

Algunos dirán que esto es válido sólo para la teología mística, pero no. Este carácter sobrenatural del pensamiento debe empapar toda la teología, sea dogmática, moral, bíblica o de otros ámbitos.

De ahí que la sujeción del elemento humano no sólo no es una traba, sino una necesidad. La teología de rodillas no es menos libre, al revés, llega más lejos. Leo libros en los que el elemento humano es apabullante. Leo otros libros que han sido forjados por una inteligencia, sí, pero una inteligencia iluminada, una inteligencia humilde, una razón inspirada sin darse cuenta.

La ortodoxia en la teología no está en contra de la libertad. Pero el teólogo ortodoxo debe usar su propia libertad para profundizar en el Misterio con la oración, el ayuno, el conocimiento de su propia poquedad y la comunión con la Gran Iglesia.

Sólo así la teología se transforma en Sagrada Teología, en una ciencia sagrada.

sábado, agosto 14, 2010

Los grandes teólogos del mañana, hoy son desconocidos


¿Cuánta modernización cabe dentro de la Iglesia? Dentro de la Iglesia cabe toda la modernización concecible dentro de la misma fe.

Mientras mantengamos la misma fe, podemos ser todo lo moderniazadores y todo lo conservadores que deseemos.

Ahora bien, no pocas de las propuestas que elementos liberales proponen no es que vayan contra la fe, es que van contra el sentido común. Hay una parte en El nombre de la rosa en la que Fray Jorge de Burgos le dice a fray Guillermo:

La inculta locura de Dulcino y de sus pares nunca podrá hacer tambalear el orden divino. Predicará la violencia y morirá por la violencia, no dejará huella alguna, se consumirá como se consume el carnaval, y no importa que durante la fiesta se haya producido en la tierra, y por breve tiempo, la epifanía del mundo al revés.

Estas impresionantes palabras escritas por un agnóstico y puestas en boca del malo de la novela, dicen la verdad. Es curioso que tenga que recurrir a un agnostico para expresar de modo magistral esta idea. Pero es así. Y estas palabras lo que vienen a significar es que aquellos que en la Iglesia se oponen frontalmente a la Tradición, aun en el caso de que obtengan un fugaz triunfo, serán finalmente vencidos y superados por la Tradición, la Tradición les sobrevivirá.

Nada más lejos de mí querer decir con esto que no hay necesidad de reformas, que no hay que proponer cambios, que no hay que ser renovador. Pero todo esto hay que hacerlo dentro de la Tradición, dentro de la comunión, dentro de la obediencia. De lo contrario, la misma dinámica interna del cambio, acaba fagocitando los mismos cambios. Es la revolución que devora a sus hijos.

Nada hay más efímero que la moda. La fe es lo estable por antonomasia. Yo siempre he abominado de los teólogos que buscaban el aplauso de sus contemporáneos. De los teólogos que sabían muy bien qué es lo que les gustaba oír a sus correligionarios. Por el contrario, siempre me han gustado los creadores de Teología que eran antipáticos, que no iban a la moda, que sólo buscaban la verdad de la ciencia sagrada, aquellos que metódicamente despreciaron el aplauso. Creadores en estado puro, intelectuales de verdad, no de los medios de comunicación.

viernes, agosto 13, 2010

Hoy es viernes


Como muy bien me ha indicado Cucky, la película Origen no es de Scorssese. Estas cosas pasan cuando escuchas una noticia de cine desde la mitad y no desde el principio.

Pero bueno a pesar de todo estoy contento. La dieta va haciendo su efecto. O mejor dicho, el hambre va haciendo su efecto.

Un kilo a la semana, ése es mi feliz propósito. Son muchos meses de pasta italiana, frente a un corto verano de ensalada española.

Aunque esto de la pasta italiana y el sedentarismo son excusas. Italia no tiene la culpa. Asumo toda la responsabilidad de haberme aprendido muy bien el camino hasta los dos supermercados más cercanos a mi residencia en Roma. No, no es la pasta, no. Es el cioccolato y unas galletitas muy ricas rellenas de crema de avellana.

Después, para salvar el tipo, siempre digo el rollito ese de la falta de ejercicio. Pero ahora voy a kilo por semana. Al final del verano estaré hecho un Lawrence Olivier del clero. En este momento lo importante es no meter las tentaciones dentro de casa. Y si las has metido no ceder a ellas. Y si cedes, no repetir. Y si repites, repetirte a ti mismo que es el último cuadradito de chocolate, aunque sea un chocolate con sabor a crema catalana que se funde en la boca creando una melodía de sabores.

jueves, agosto 12, 2010

La película Origen


Bueno, ya he visto Origen, la película de Scorssese. Lo primero de todo, lo mejor de sí Scorssese ya lo ha dado. Esta última etapa de su vida supone ver a un director que ya no puede llegar a la altura de Casino.

Segundo, a la película le sobran puñetazos, disparos y batallitas. Se podía haber contado lo mismo, sin esa paja que sólo hace que abultar el metraje.

Tercero, la película es profunda, muy buena, me ha gustado. Algo aburrida a ratos, pero muy buena. Tiene un guión muy trabajado, llevado a cabo con una factura impecable. La temática me recordaba en muchos momentos a Matrix.

Lo que sucede es que el tema de los sueños no da para este tipo de tramas de acción. Así que eso se resuelve, como en Matrix, poniendo reglas y más reglas. Con lo cual la película tiene una base lógica, sobre la que se construyen reglas y más reglas, esta vez arbitrarias.
Pero tenía ganas de ver una buena película, y ésta ha cumplido las expectativas. A una buena película siempre precede una cena entre amigos, ésa era la costumbre. Esta vez no ha podido ser. Todos teníamos que bajar peso. La cena ha sido sustituida por un paseo previo charlando sobre las bondades de las distintas dietas. Ya sabéis: yo hago esto, yo hago lo otro, a mí me ha dado buen resultado tal truco. El truco es pasar hambre. Menudo truco.

miércoles, agosto 11, 2010

Tele 5: el programa sobre la medium


Ayer en Telecinco transmitieron un reality-show en el que una médium supuestamente contactó con espíritus. ¿Qué pienso sobre el tema?

Sin entrar a juzgar a la médium inglesa que fue el centro del programa, estoy seguro de que hay personas que por un especial don de Dios pueden ver el mundo de las almas del purgatorio.

Ahora bien, hacer esto en un programa de televisión no resulta adecuado. Lo de ayer en el programa, no fue una sesión de espiritismo, porque ella no hizo ningún tipo de rito o invocación. Aun así, un reality no es lugar para dilucidar si este fenómeno se puede dar o no. Por el contrario, hacer de ello un espectáculo resulta completamente contraproducente.

Sin duda, el programa animará a mucha gente a probar con la ouija. La razón por la que todas las religiones monoteístas han prohibido siempre el espiritismo, es que nunca se sabe quién va a contactar con nosotros, si alma o demonio. Dios ha puesto una separación entre este mundo y el más allá, y no debemos nosotros traspasar esa frontera.

La Iglesia siempre ha prohibido poner medios para que los espíritus se manifiesten, pero ha animado a hablar con nuestros antepasados a través de la oración. Bien estén en el Cielo o en el purgatorio, si les hablamos, ellos nos escuchan y pueden interceder por nosotros ante Dios. Si algún antepasado nuestro está en el infierno, Dios desviará nuestras peticiones a otra alma que pueda hacer esa labor intercesora.
contraproducente.

Hablar con los difuntos, está permitido. Poner medios para que se manifiesten, no.
Lo de ayer no fue espiritismo, pero creo que es totalmente inadecuado.
Respecto a convencer a Antonio Gala de la existencia del más allá, era tarea imposible. Gala, incluso media hora después de muerto, seguirá pensando que todo lo que ve es una alucinación.Probablemente, incluso medio año después de su propia muerte, seguirá pensando que todo lo que ve es alguna jugarreta de su mente, una alucinación prolongada, o alguna trampa de Telecinco.

lunes, agosto 09, 2010

La Justicia Internacional II


El sistema que propuse ayer alguien podrá pensar que proviene de alguien que desconoce el sistema actual del Derecho Internacional o que no está muy puesto en el campo de las órganos dependientes de Naciones Unidas. Muy por el contrario, la propuesta que hice se basa en el conocimiento del sistema actual y en el realismo.

Algunos pueden pensar que no existe lugar en Derecho para un organismo como el que planteé ayer. Se sorprenderán muchos, pero la Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos, no es un organismo federal, no depende del gobierno, ni del Congreso, es un sistema independiente. Ni siquiera recibe fondos del presupuesto federal, ni depende de ninguna agencia gubernamental. Y ese sistema ha funcionado tan bien, que nadie ha querido tocarlo desde su fundación en 1913.

Lo que se me ocurrió respecto a mi Consejo de Justicia Internacional, llamémoslo así, al que llamaré en este post Consejo Atlántico, es que necesitaría unos fundadores altruistas para comenzar. Y después precisaría que esos patrocinadores le dieran autoridad con el poder de su capacidad económica. Capacidad para boicotear económicamente al pequeño país que cree que puede seguir practicando liberalismo puro y duro, o genocidio impune.

Este Consejo Atlántico de Justicia sería la gran acción altruista de Occidente. Significaría que hacer el mal ya no saldría gratis. Existiría una voz que podría clamar por los más desfavorecidos en materia de Justicia. Desgraciadamente, este organismo no tendría competencias en materia de pobreza, para eso ya está la ONU.

La creación del Consejo Atlántico supondría que desvincularíamos la Justicia de los políticos de Occidente, en una cierta medida. Por supuesto que después los presidentes de las naciones tendrían que apoyar las medidas impuestas por el CA. Pero habríamos dado un gran paso. La voz de la conciencia ya no sería la prensa, ni los políticos, habríamos creado un organismo que clamaría (al Pueblo y a los políticos) e impondría medidas: medidas realistas.

Al principio, actuaría contra paraísos fiscales y similares. Pero con el pasar de los años, al cabo de un par de decenios, tendría autoridad para imponer medidas militares contra genocidas y para defender a los indefensos. Por supuesto que este sistema siempre requerirá de la aquiescencia de los patrocinadores. Lo cual significa que difícilmente se revolverá contra ellos. Pero es mejor hacer algo de justicia que no hacer ninguna justicia.

Además, si el sistema comienza a funcionar, adquiere prestigio, y más naciones se van uniendo, el sistema se escapará de las manos a sus fundadores. Al final, se habrá consolidado una Justicia Internacional de la que estarán fuera veinte o treinta naciones, que por supuesto siempre pondrán el grito en el cielo contra dicho organismo.

La utopía siempre ha comenzado como una utopía.

La Justicia Internacional

Una de los temas al que le he dado vueltas desde hace tiempo es cómo se podría organizar un sistema de justicia internacional. Siempre me han apasionado los temas de Derecho, y éste es un tema de verdadero fuste. El actual Tribunal de la Haya emite sentencias consultivas, no vinculantes. Al final, los estados hacen lo que creen conveniente. A no ser que de antemano se hayan comprometido a someterse al fallo.


Después de darle vueltas y más vueltas, he llegado a la conclusión, de que el modo de comenzar un sistema de justicia planetaria no comenzará por un acuerdo de todas las naciones. Eso es un imposible. Ahora mismo hay varias naciones, y dos de ellas son pesos pesados, que jamás aceptarán eso.

Rusia y China sabotearán cualquier intento de organizar algo. ¿Qué hacer entonces?

Mi opinión es que habría que comenzar creando un acuerdo entre Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón para comenzar el embrión de este organismo. A estas naciones con el pasar de los años se unirían otras naciones. Dado el derecho de veto de Rusia y China, debería ser un organismo independiente completamente de la ONU.

Las naciones pertenecientes a este nuevo organismo de Justicia, elegirían a veinte miembros independientes. Veinte miembros cuya independencia, honradez y prudencia estuvieran fuera de toda duda.

Esos veinte hombres tendrían la misión de ir haciendo justicia poco a poco. Es decir, tendrían que empezar por pequeños países. Por ejemplo, podrían comenzar por un paraíso fiscal que sea evidente que es un refugio para la mafia o el narcotráfico, y exigirle que abriera sus archivos a sus inspectores.

Si el pequeño país se negara, se le podría aislar. Se podría romper todo vínculo comercial. Y si algún país no apoya el boicot, ese otro país entraría en la lista de países incluidos en ese bloqueo.

Este organismo no debería comenzar otro caso hasta haber solucionado el primero. Ir poco a poco resultaría esencial. Ya que sus decisiones siempre requerirán el apoyo de los países que respaldan este organismo. Si este organismo se gana el prestigio con el pasar de los años, más países se unirán a él.

Si el organismo actúa con tiento y prudencia, cada vez podría imponer el régimen de la Justicia en países más grandes. Sabiendo que su Justicia tiene unos límites claros: la capacidad para imponer sus decisiones (las del organismo) por parte de los que lo respaldan (los países firmantes del acuerdo).

El sistema que propongo sé que resulta dificilísimo de poner en marcha. Pero sería un modo de comenzar algo. La alternativa es no hacer nada. El sistema que propongo parece muy subjetivo, pero el único modo de comenzar es elegir a los más débiles para imponer el imperio de la Justicia. De lo contrario, no empezaríamos nunca. Es preferible comenzar y que la simiente vaya echando raíces. Lo que nunca, jamás, lograremos será un acuerdo de todos.

sábado, agosto 07, 2010

No os fijeis ni en la altura de este hombre, ni en su sonrisa poco agraciada. Porque el gran hombre es el del centro.


Este fin de semana Álvaro Uribe dejará de ser presidente de Colombia. Normalmente en este blog se critica a los políticos que atacan a la Iglesia o los derechos humanos. Pero no puedo dejar pasar la ocasión de decir que Álvaro Uribe ha sido un presidente que ya lo hubiera querido yo para mi país, España.

Uribe ha sido un político que ha honrado la profesión política. Cuando llegó a Presidente encontró un país devastado por el terrorismo. Colombia estuvo más cerca de lo que la gente cree de colapsar totalmente como estado. Estuvo próximo a comenzar a derrumbarse. Y si ese proceso hubiera comenzado, ya no hubiera podido ser detenido. Como Castro decenios antes, la guerrilla hubiera entrado a saco en la capital, mientras los industriales y empresarios se hubieran subido a todos los aviones que hubieran quedado disponibles. Cuba, Vietnam, Nicaragua, Colombia hubiera sido otro eslabón más en la cadena de estados que se habían derrumbado. Pero apareció Uribe.

Recibió un país agonizante, hoy deja un país próspero, pacificado, cada día más seguro, con un gran futuro por delante. Uribe ha dado un futuro a ese país.

Su receta: el sentido común. No venía con grandes teorías. Se limitó a ir tratando de poner remedio a cada problema.

Uribe tenía una virtud muy rara en los gobernantes: la humildad.

Hoy un gran hombre deja de tener sus manos sobre el timón de una nación del mundo. Ojalá pudiera escribir post como este más a menudo. Pero los grandes hombres no abundan.

Una última cosa. Uribe ha tenido muchos que le han odiado. Pero viendo quienes le odiaban, uno se daba cuenta al momento que no hacía falta saber nada más, para percatarse de que Uribe era el bueno de la película. A veces el nivel de odio que un hombre provoca en determinadas personas, nos da la medida de la grandeza del odiado.

La imaginación

La imaginación es un don que nuestro Creador nos ha concedido, y del que hacemos poco uso. La imaginación puede desarrollarse como un músculo, y al final puede ser una fuerza poderosa que podemos usar para nuestro bien.

Por ejemplo, durante la oración podemos imaginarnos escenas de la vida de Jesús. En la vida ordinaria, si pasamos por una situación dolorosa, podemos imaginarnos que estamos viendo nuestra vida en una pantalla de cine. ¿Si estuviera cómodamente sentado en mi butaca, qué pienso que debería hacer el protagonista?

Con la imaginación podemos imaginarnos a los ángeles caminando al lado de la gente. Cuando tu jefe te trate mal, puedes en silencio imaginar: algún día yo seré su jefe, y él me hará la pelota, y magnánimamente me dejaré hacer la pelota.

Con la imaginación podemos disfrutar mucho más de las novelas que leamos. Si esperamos a que llegue al autobús sentados en la parada, podemos cerrar los ojos y viajar con la imaginación.

La imaginación nos permite viajar, reconstruir escenas de la Historia, disfrutar de la literatura, hacer mejor la oración. Usadla, fortalecedla.

viernes, agosto 06, 2010

El amor humano

A mí no me suele gustar la poesía, sino la prosa. Pero una excepción es la obra de Luis Rogelio Nogueras. Os dejo un poema, y juzgad por vosotros mismos. Ah, la pintura es de uno de mis pintores favoritos Alma Tadema, de la época victoriana.

Otra boca besa la boca que mi boca ya no besa
otras manos tocan las manos que mis manos ya no tocan

otros ojos se miran en los ojos que ya no ven mis ojos

boca que te fuiste

manos que se fueron

ojos que se fueron

mi mano escribe el poema que mi boca no quiere repetir, no
que mis ojos no quieren leer, no

mi mano escribe el poema de tu boca
(que tampoco repetirá tu boca)

el poema de tus ojos

(que tampoco leerán tus ojos)

el poema de tus manos

(que tus manos no tocarán)

se fue la boca, sí

se fueron las manos, sí

se fueron los ojos, sí

sólo queda el poema

manco
ciego

mudo

jueves, agosto 05, 2010

Tempus temporum


Tengo sueño. Es lógico, el día sucumbe, da sus últimos coletazos, se resiste a desaparecer, como si quisiera agotar sus últimos minutos, como si quisiera robar parte de una de las horas de la noche. Los párpados míos ya no están tan abiertos. Siento ganas de tenderme sobre las sábanas de mi lecho. No es ésta una noche calurosa de agosto, no.

Siempre me acuesto como el que va a lanzarse a las aguas oníricas. Lanzarse, sumergirse, tal vez soñar, dormir. Quizá experimentar sueños dentro del sueño.

Un día acaba. La sucesión parece interminable. Pero los días están contados. También este verano parecía de una extensión inagotable. Pero a sólo queda un mes. Es increíble, el tiempo siempre me sorprende. Una maravilla diaria. Su paso un espectáculo. Recuerda a un río. Las aguas del Tiempo. Qué ciegos somos a esta maravilla divina. El tiempo no traiciona. El tiempo no pasa rápido, va a su paso. Él es la medida, no engaña.

Estoy deseando soñar. Me voy a la cama. Mañana os contaré que he soñado.

miércoles, agosto 04, 2010

Verano azul y negro clerical



Por la mañana dos misas. Una misa de diario en un pueblo muy devoto de iglesia monumental. La otra de funeral en otro pueblo. En esta segunda, templo lleno hasta el coro, procesión hasta el cementerio. Parapetado en un alba con capucha bajo un sol castellano de agosto. Una estola violácea sobre los hombros y un breviario en mis manos. El sol casi hería los ojos durante mi lectura de esas páginas.

Tras eso una coca-cola en casa de la sacristana. Una comida escasa en mi casa. Las calorías deben ser mantenidas a raya. La tarde la he empleado en cosas varias sin mucho interés, o quizá demasiado. Frase enigmática. Enigmática a sabiendas.

Por la noche he cenado viendo la primera media hora de Diálogo de Carmelitas. Después una partida de ajedrez. Varias llamadas largas. Hubiera querido dedicar quince minutos a ver La Pasión de Gibson antes de acostarme. Pero dada la hora, me tendré que limitar a rezar completas y a leer un poco la Biblia.

El verano es bello, tranquilo, relajado, me consiento descansos, me concedo alguna horchata. La semana pasada me hice consciente de que me queda sólo un mes más de verano. De decir tengo todo el verano por delante, he pasado a reconocer que sólo me queda un mes. El tiempo, siempre el tiempo.

martes, agosto 03, 2010

La Muerte


Hoy os voy a poner una perla. Uno de esos rarísimos tesoros literarios que uno encuentra de vez en cuando. Se trata de un microrrelato de un argentino llamado Walter Giulietti. No os perdaís ni una palabra, porque es literatura con mayúsculas. La foto no tiene mucho que ver con el post. Las pongo porque me gusta que mi familia vea que cara tengo cada día. Bueno, ahora el microrrelato:


El Señor Rosales está saliendo de su casa, abre la puerta y se encuentra con un hombre que justo está por tocar el timbre.

—Hola, soy la muerte y vengo por usted —se presenta el extraño personaje.

—¿Ah sí? —pregunta burlonamente el Señor Rosales

—¿Y por qué no llevás puesta la túnica negra?

—Eso es un estereotipo aceptado por el común social. En realidad, la muerte se viste así como estoy vestido yo: una camisa a cuadros, pantalones de vestir, un par de zapatos algo gastados en la punta y esta corbata floja y barata.

—Para mí, esa es la ropa que viste un oficinista fracasado.

—Ya le dije señor, que aunque no me crea soy la muerte en persona, en carne y hueso; y usted es el hombre que se está acostando con mi mujer. Ahora le pido por favor que mire fijamente a la punta de esta pistola.

lunes, agosto 02, 2010

Sí, lo que tiene en la mano es un zapato, sí. No nos engañan los ojos.


Sigue del post de ayer.

Cuba es un país ideal. La cuestión es ideal para quién. Se trata de un paraíso socialista a pocos kilómetros del infierno yanqui. Curiosamente es un paraíso en el que nadie quiere quedarse, y del que todos quieren salir.

No deja de llamarme la atención de que los chicos de Izquierda Unida sigan siendo tan duros con la Iglesia, y tan comprensivos con Castro y sus secuaces. Sea dicho de paso, la única que de verdad ayuda a los pobres es la Iglesia. Y justamente los de las izquierdas a darle con la cachiporra a la Iglesia. Me imagino que creen que existe una relación directa y proporcional entre los palos que le dan a la Iglesia y el amor a los pobres.

Pero no me extraña que nos traten tan mal. Porque echando la mirada atrás, la Iglesia ha sido la gran fuerza que subterráneamente se ha opuesto a esos partidos que querían hacer de Europa Occidental una gran Cuba.

En los años 60 y 70 la gran discusión de los intelectuales era si había que hacer de Europa una gran Camboya, una gran Cuba, una gran Rusia o una gran China. La Iglesia, aunque esto no conviene que se sepa mucho, puso su granito de arena para evitar que esos barbudos fumadores de pantalones de pana, llegaran al poder. Y si llegaban, que no se perpetuaran.

Castro deambula por la isla ignorante de la Historia, a la que no comprende, o a la que cree comprender mejor que nadie. Castro, hasta el final, hasta el último día, hasta la última hora, vaga como un sonámbulo por su régimen convencido de que todos le aman, de que todo lo ha hecho bien, de que su recuperación es completa, completa y total como su victoria en la Bahía de Cochinos.

domingo, agosto 01, 2010

Cuánta necesidad de afecto


Hoy he visto que Castro se ha levantado, ha tenido fuerzas para ponerse una guerrera verde, y para arengar a media voz a un grupo de convencidos. Por supuesto les ha dicho lo de siempre, como siempre y a los mismos de siempre. Se ha limitado a poner en PLAY el interruptor del disco que lleva en la espalda, el mismo disco que lleva sonando cincuenta años.

Su discurso traducido al español decía que seguía al mando, que se encontraba más joven que nunca, que ya estaba totalmente recuperado, que el socialismo había demostrado su superioridad invencible, y que Cuba estaba mejor que nunca o que siempre.

He visto el vídeo y las fotos. En las fotos, sale rodeado por tres guardaespaldas vestidos con chándal. Sus miradas asustan. Desde luego no parecen la cara amable del régimen.

Pero, en medio de ellos, Castro seguía ejerciendo su deporte favorito: hablar. Y lo hacía como siempre: sin tacañerías, con generosidad, sin mirar al reloj. Normalmente las personas que nos dedicamos de un modo profesional a hablar, lo hacemos sin extendernos, mirando al reloj y no yendo ni un minuto más allá de lo estipulado o de lo conveniente. Castro no. Castro regala sus palabras con munificencia real.

Por supuesto que está totalmente recuperado. Eso sí, dentro de poco las noticias dirán que se ha indispuesto, después que está aquejado de una dolencia sin importancia, tras un par de días que tiene un poco de fiebre, de hipo y que le duele la tripa, y al siguiente telediario nos anuncian la hora del funeral.

Pero esto no sólo con Castro. Cuando uno se acerca a los cien años, decir a los cuatro vientos que uno está completamente recuperado, supone algo así como una señal para poner los cronómetros en marcha a ver cuánto dura la cosa. Pero esto no vale únicamente para los presidentes vitalicios, también para los Papas. El médico de Pío XII dijo que estaba perfectamente, de maravilla, casi para irse de picnic al campo. Y cuatro horas después las campanas del Vaticano tocaban a muerto.