miércoles, septiembre 29, 2010

Cena episcopal

Una de los felices momentos que me deparó la estancia en Valencia (Venezuela), fue la cena con el obispo del lugar. Monseñor Reinaldo del Prete me pareció un obispo formidable: voz de trueno, estatura impresionante, vitalidad a raudales, alegre, jovial, llano. Un obispo que disfruta con su trabajo y que hace disfrutar a los que trabajan con él.

Como es lógico en la diócesis todos le quieren a rabiar. Lo más gracioso es que de tanto en tanto cuando me escuchaba concentrado hacía un gesto con los ojos entórnándolos y acompañando el gesto con un ligerísimo vaivén de la cabeza, como asintiendo. Un gesto caracaterístico que sólo lo he visto a una sola persona más en toda mi vida, al obispo que me ordenó.

La cena fue fantástica charlando de cosas insustanciales y de profundos temas de Teología. Nadie quería despegarse de la mesa.

En este viaje he tenido la fortuna de ser invitado por algún obispo más. Debo decir que las comidas o cenas con obispos siempre son muy interesantes. Pues es en la intimidad donde uno conoce a la PERSONA. Los demás conocen el cargo, conocen al sujeto de lejos. Pero es de cerca donde los grandes hombres brillan con la luz que les es propia, brillan sólo con la luz que poseen.

Todos los obispos con los que he compartido mesa me han tratado como amables anfitriones. Y debo decir que en un viaje como éste por varios países, el conocimiento de las personas es mucho más interesante que el conocimiento de un paisaje o unas ruinas.

Yo tengo un gran concepto de los obispos, porque se lo merecen. Muchos hablan de los obispos con un conocimiento lejano. Conociéndolos de cerca, uno ve el gran tesoro que son para la Iglesia. Ya he dicho en otros posts que considero que tenemos los mejores obispos desde, al menos, la caída del Imperio Romano. Lo pienso así con toda sinceridad.

martes, septiembre 28, 2010

Fortea y el contrabando II

La historia de mis libros entrando en Venezuela de tapadillo, no debe hacer pensar que no existe libertad de expresión en la república chavista.

Tampoco el pago ilegal al policía debe hacer pensar que existe corrupción en Venezuela. El policía permitió la entrada de los libros por amor a la cultura. El pago fue la justa retribución por el riesgo que corría el policía al quebrantar la Ley. Bien es cierto que hubo que ser generoso por su acto heroico.

Las cuatro horas que nos costó el trayecto de Caracas a Valencia, cuando debería haberse hecho en poco más de una hora, tampoco debe hacer pensar mal del estado de las carreteras revolucionarias.

Además, los continuos paros a los que nos obligaba la autopista eran en realidad una ocasión para la cultura. Y así aproveché para:

1. Rezar el breviario.
2. Leer parte de un libro de teología sobre la Eucaristía.
3. Acabar de leer las memorias del cardenal Bernardin.
4. Rezar el rosario.
5. Repasar la conjugación italiana del verbo amare, potere y volere.
6. Charlar abundatemente con las dos personas que me acompañaban entre las actividades 1, 2, 3, 4 y 5.

lunes, septiembre 27, 2010

Fortea y el contrabando

Cuando escribía yo mis libros en mi pequeño scriptorium en la bella ciudad de Alcalá de Henares, sumido en mis pensamientos, en mi labor de copista de mis erráticos pensamientos no siempre exentos de algún ingenio. Bien, la primera frase es muy buena, tan buena que ya me he perdido. Vuelvo a empezar.

Cuando escribía yo mis libros en Alcalá de Henares, lejos estaba yo de pensar que esos mismos libros muchos años después entrarían en Venezuela, a través de la frontera, cargados en una motocicleta por la noche y por senderos campestres nada legales.

Un particular que quiso venderlos en la capital tuvo que recurrir a este medio para que llegaran a su destino, destino que es el lector. Entre el autor y el autor, hubo una cadena de eslabones intermedios. Uno de esos eslabones era el aguerrido conductor de la motocicleta.

Aun así no se piensen los lectores que los libros no pagaron ningún impuesto, no. Si el de la motocicleta era un aguerrido contrabandista, el policía de la primera ciudad de la frontera era un experimentado conocedor de los contrabandistas.

Aunque lamento que no fue precisamente el estado bolivariano el que se benefició de ese pago. Sino que mucho me temo, que ese dinero fue dirigido para el subvenimiento de la familia del policía.

La historia de como llegó Summa Daemoniaca y otros de mis libros a territorio revolucionario bolivariano, es novelesca como las mismas historias que yo escribo. Sólo que la historia real era tan buena, sino más, como algunas de mis novelas.

Sería interesante que el motorista llevase algún día no las obras, sino al autor, a través de esos caminos oscuros. Para así mejorar la ficción de los libros a través de la visión de la realidad.

domingo, septiembre 26, 2010

Viajes

Estoy escribiendo este post desde la sala de Internet del hotel donde me hospedo. ¿Se hospedaría San Pablo en hoteles? Ciertamente. Se alojó en hostales y mesones. ¿Usaría Internet? Sin duda. Hubiera sido apasionante encontrar el cruce de e-mails entre San Pablo y San Pedro.

Cuando me monto en un avión, siempre me acuerdo de los barcos a los que subiría San Pablo. Cuando hay turbulencias, recuerdo las tormentas que él sufrió en el mar. Aunque en un avión no puedes sufrir dos naufragios como le pasó a él. Con un solo naufragio aereo ya basta para que no quede de ti ni la más pequeña reliquia.

¿Comería en un Mc Donalds San Pablo? Eso ya tengo más dudas. Aunque yo creo que él diría: bueno, bueno, la mala reputación de esos locales quizá esté exagerada.

¿Escribiría un blog San Pablo? No tengo duda de que no le haría ascos a NINGUN medio de apostolado. ¿Escribiría un blog como éste San Pablo? Evidentemente si fuera un hombre sensato, no.

sábado, septiembre 25, 2010

El aeropuerto de Colombia II

(Sigue del post de ayer)

Al llegar al hotel de Caracas, y una vez solucionado el problema menor derivado de las hamburguesas, concretamente dos Pollo Clasic con lechuga, pedi al servicio de habitaciones que me trajeran un pescado, concretamente un pargo. En un Mc Donalds esto hubiera sido un Mc Pargo, en otras hubiera sido un Pargo King.

Y me tomé el pescado mientras me veía un apasionante reportaje sobre el inicio de la crisis actual. No exagero, es uno de los mejores reportajes que he visto en mi vida. El canal Managment TV lo deben conocer en su casa, yo no lo había escuchado en mi vida.

Al final, después de tanto analisis económico, la conclusión era que los obispos tenían razón: el problema fue un asunto moral. En otros tiempos lo llamaban codicia.

Después me fui a dormir, mañana iré a Valencia (la Valencia de Venezuela).

viernes, septiembre 24, 2010

El aeropuerto de Colombia

Justo antes de salir de Colombia, en el aeropuerto, me compré un libro de Umberto Eco. Un libro sobre las listas, las listas de cosas. Sólo alguien tan inteligente como él puede escribir una obra sobre un tema asi. El libro parece excelente. Lo leeré con tranquilidad.

Estuve a punto de comprar un libro de Manguel sobre Homero, otro de los autores de los que soy devoto. Su libro Una historia de la lectura es uno de los mejores libros que he leido en mi vida. Ese libro ha sido un continuo placer, pues lo releo y lo releo. Sólo hojearlo ya me produce placer. Y es que hay libros que son montañas.

El libro de Manguel no lo compré, al final me venció el espejismo del uso de la bibliotecas a las que tan aficionado soy. Una afición inversamente proporcional al gusto por dejar mi dinero en las librerías.

Lo que sí que me compré para comer en el avión, dada la hora, fueron dos Mc Pollo en un Mc Donalds. Quiero dejar constancia que la mayonesa o algo no estaba en buenas condiciones, dado que al llegar al hotel tuve que sentarme a ver qué hacía con mi diarrea. Y no comí nada más en todo el día. Así que si el director Mc Donalds en Colombia lee este post, espero que cuelgue del palo mayor al encargado de esa hamburguesería.

jueves, septiembre 23, 2010

Venezuela

Mañana marchare a Venezuela. El hecho de que las elecciones en ese pais esten tan cercanas, no es para mi un motivo de tranquilidad. Pero el viaje a Venezuela caia entre mi viaje a Colombia y Brasil. Asi que no hubo posibilidad de buscar fechas mas tranquilas.

En Colombia me han regalado cafe (logico) y chocolate (se nota que leen mi blog). El cafe lo agradece mi madre. A cambio a mi madre le escondo el chocolate. No quiero que ella engorde.

Pero lo que mas me llevo de Colombia, como siempre, son recuerdos. Recuerdos de los dias vividos, de la fe palpable que se vive en los macroeventos en los que la masa entera forma una sola oracion ante Dios, una oracion como un torrente.

miércoles, septiembre 22, 2010

Un tesoro de la Iglesia

Mi viaje a Colombia ha resultado tan vigorizante para mi, como los tres anteriores. Vigorizante, porque nada me llena de mas entusiasmo por mi sacerdocio, nada me llena de mas fervor, que ver la fe sencilla, grandiosa, viva de la gente de este pais.

Siempre he vuelto a España con nuevo vigor, con el sacerdocio refrescado, con la ilusion renovada.

Y sobre todo, siempre me admira la fuerza de los grupos de laicos. En Colombia el apostolado que realizan los laicos es admirable. Un esfuerzo cargado de sacrificio, pues son muchos los que han entregado su vida entera al trabajo de hacer apostolado, dejando sus profesiones, embarcando a sus familias en proyectos de evangelizacion.

Le doy gracias al Señor por haber conocido la energia y vitalidad de tantos grupos que son un tesoro de la Iglesia.

martes, septiembre 21, 2010

La fama

A mi me llaman para dar conferencias, me llaman para grandes eventos, para dar charlas a sacerdotes, pero estoy seguro, completamente seguro, de que entre la misma gente que me escucha hay personas con mucho mas merito que yo, almas con una vida muchisimo mas edificante que la mia, almas asceticas que han muerto completamente al mundo.

La fama nada tiene que ver con la valia de ese ser humano. Algunas veces la fama es merecida. Otras inmerecida. En el mundo, mientras estemos en el mundo. vivimos los sacerdotes subiendo y bajando entre las olas de la consideracion humana. Solo Dios sabe el verdadero peso de cada uno.

Nunca busqueis el aplauso de los que os rodean. Buscad el aplauso de Dios y todo lo demas se os dara por añadidura. Buscad el aplauso de Dios, y El os dara si gloria, gloria, si cruz, cruz.

lunes, septiembre 20, 2010

Grandes personas con las que me encuentro

En mis viajes encuentro personas apasionantes. O mejor dicho, grandes personas. Personas cuya valia va mucho mas alla de mi valia. Son seres humanos cuya entrega por los demas, cuya capacidad de sacrificio, me dejan reducido ante ellos a una baja estatura.

Hombres y mujeres laicos, tambien sacerdotes, que se van a misionar a lugares pauperrimos sufriendo todo tipo de privaciones e incomodidades.

Personas que lo han entregado enteramente sus vidas al servicio del mensaje de Jesus.

No es extraño en esas circunstancias que ocurran hechos extraordinarios, como en Hechos de los Apostoles. Estar con algunas de esos nuevos Pablos y Pedros es como vivir hoy dia una pagina nueva de Hechos.

domingo, septiembre 19, 2010

Lector-autor

Me hace ilusion ir a lugares reconditos y encontrar alli lectores del blog. Es como encontrar amigos. Te conocen, conocen tus gustos, tu dia a dia. Es una pena no tener mucho tiempo, porque encontrarme con esas personas que forman parte de mi vida es un placer.

La relacion lector-escritor es apasionante. Y los lectores forman parte de la vida del autor. Nada me gustaria mas que dedicar tiempo a conocer a esas personas con las que estoy a traves de la escritura.

Desgraciadamente, esas relaciones (a veces de profunda amistad) solo ha podido darse en Madrid y ahora en Roma.

A los que escribimos siempre nos fascina saber quien sera la persona que nos lee. A mi me dan muchas ganas de asomarme al mundo que es el lector. El encuentro es la fusion de dos mundos. Dos formas de ver la vida, dos historias, dos caracteres. Bendita magia la de la escritura.

sábado, septiembre 18, 2010

Momentos para recordar de viajes anteriores

Una de las cosas graciosas que me ocurrieron en mi anterior viaje a Colombia, fue que me picó una avispa en medio de una conferencia. Fue hace año y medio. Me pico en el dedo y el dolor fue grande. Afortunadamente descubri que no era alergico a su veneno. Hay gente a la que se le cierra la traquea. Aun asi, quedo resentido el hueso de la falange durante meses.

En otro sitio le entro un escorpion negro en la habitacion de la persona que dormia al lado. No hace falta decir que en mi habitacion mire hasta dentro de los bolsillos.

En un pais ecuatorial, me toco dormir en una habitacion en la que habian dejado una luz encendida y estaba llena de mosquitos. Esos amables insectos me dieron la bienvenida a su manera en cuanto me eche a dormir.

En otro sitio, llegue a un convento de dominicos por la noche. Iba yo camino de mi habitacion por los corredores oscuros. Cuando al principio del pasillo me salio un inmenso perro lobo que dejaban suelto por si entraba algun caco. Afortunadamente no paso nada, pero el perro se penso que hacer durante unos eternos segundos en que me miro con una mirada que no presagiaba un final feliz para ese dia.

Los animales y yo.

viernes, septiembre 17, 2010

Colombia

Días de desayunos con arepas, unas tortas de maiz, acompañadas con huevos revueltos. Éste es el desayuno nacional de Colombia. Al mismo tiempo, como mucha papaya, aguacate y zumos de frutas recién hechos. El resto de la comida no tiene muchas diferencias con el resto del mundo.

Las comidas son unos oasis de tranquilidad, reposo, bromas, en medio de jornadas de viajes, aeropuertos, conferencias y actos litúrgicos.

Los países tropicales dan una sensación de vida que no la tienen los países de latitudes más frías. Aquí la vida está en la calle.

jueves, septiembre 16, 2010

Ocupaciones durante un viaje aereo

Una de las cosas que hice durante todo el viaje por encima del Atlantico fueron visitas al Santisimo Sacramento. Mi cuerpo estaba sentado en la butaca, pero mi espiritu se trasladaba una y otra vez a la que fue mi penultima parroquia, y alli adoraba al Santisimo Sacramento expuesto en la custodia.

Muchas veces no nos apercibimos de la gran libertad que tenemos para trasladarnos con el deseo delante del sagrario. Siempre que queremos, podemos hacerlo. Este viaje ultimo que he hecho ha sido un viaje eucaristico.

Entre las visitas, el libro que leia, el breviario y el rosario no se como no olia a incienso el avion. Alguna vez pense: que pena que estos aviones tan grandes no tengan una capilla. No me digais que no seria bonito durante el viaje hacer incluso una procesion por el avion.

Bromeo, bromeo, os lo aseguro!!!!

miércoles, septiembre 15, 2010

Bucaramanga

Hoy gozo de la hospitalidad de los franciscanos. Un convento luminoso, con un patio rebosante de vegetacion tropical. Tienen un colegio, de forma que la vitalidad de los escolares llena con sus gritos el silencio de corredores y claustros. Unos cuantos gatos se pasean por todas partes, inspeccionando, haciendo su ronda.

El desayuno, como siempre, papaya y arepa. Unos huevos revueltos tambien. No hace un calor agobiante. El calor es una de las cosas que mas impregnan de desagrado mis viajes tropicales.

Pero esta vez el clima esta siendo como el del final de una primavera española. Al entrar ayer en Bucaramanga volvi a ver lo llenas de vida que estan las calles. Calles que bullen, con gente que va y viene con un ritmo de vida relajado, sin prisas, con ese tono tan musical y benigno en su hablar.

martes, septiembre 14, 2010

Los libros no caducan

Es curioso, los viajes en avion cruzando el Atlantico cada vez se me hace menos pesados. Recuerdo los primeros, me parecian inacabables. Mientras que ya me ha pasado varias veces que el piloto anuncie que pronto vamos a aterrizar y yo pensar: que barbaridad, pero si casi no me ha dado tiempo ni de acabar este libro.

Si, el ultimo viaje de diez horas se me ha hecho hasta corto. Lei un libro que me regalaron hace ocho años y que esperaba en la libreria de mi salon. Siempre buscaba algun momento propicio. Finalmente ha llegado.

Se trata de un libro que se titula En la presencia del Señor, y que explica como surgio y se desarrollo la devocion eucaristica fuera de la misa. Ha sido muy interesante. Ahora vere a quien regalo este libro. No me gusta acumular libros.

Ahora estoy en Colombia. Cuando escribo este post estoy en Bucaramanga concretamente. Escribiendo el post desde un convento franciscano.

lunes, septiembre 13, 2010

Esta época es formidable


Llevarme un ordenador en un largo viaje, supone portar un scriptorium conmigo. No sólo eso. Es como llevar una biblioteca entera. Mi ordenador puede contener más libros que una biblioteca abacial del siglo X.

El ordenador me permite asomarme a los escritos de San Ireneo de Lyon, un obispo cuyo maestro escuchó las enseñanzas de San Juan Apóstol. El ordenador me permite tener a mi disposición las obras completas de Santo Tomás de Aquino, las encíclicas de los Papas. Puedo incluso leer el Nuevo Testamento en traducciones interlineales. Puedo incluso leer los comentarios de los Santos Padres a determinados pasajes de la Biblia.

Nunca como ahora hemos podido asomarnos al conocimiento de la Santa Iglesia de un modo tan global, tanto de un modo espacial como temporal. Es como si en nuestra época, todos los siglos se hicieran presentes, todos los confines de la Iglesia, todas sus espiritualidades, todos sus tesoros de conocimiento. Gracias, Señor, por poder ver esta época.

domingo, septiembre 12, 2010

El viaje como apostolado


Una casa tranquila, con libros, con un jardincito, sin compromisos sociales, con la única tarea de dedicarse al estudio y la escritura, supone un paso del tiempo completamente distinto que el tiempo de un viaje.

Son horas las de un lado y las de otro. Pero el tiempo fluye de distinta manera, lo sentimos de forma diversa, nos rodea de un modo diferente.

Yo siempre prefiero la quietud. Aunque una no pequeña parte de mi año transcurre en medio de la agitación de los viajes. A muchos no les resulta fácil mantener la calma interior en medio de la agitación.

A mi no me cuesta mucho porque me dejo llevar. Como un niño pequeño, me dejo llevar de un sitio a otro, de una ocupación a otra. Voy sin prisas, sin alteración alguna de ánimo, ya se pierda un avión, ya por culpa de otros estén esperando cientos de personas el comienzo de una conferencia que no llega.

Trato de llevar mi propio tiempo a cuestas, en mi interior.

sábado, septiembre 11, 2010

Viajando


Recuerdo que una vez hablando de mis viajes a América, cierto clérigo me dijo que para qué iba, que allí ya había sacerdotes, que les predicaran ellos.

Yo le di una respuesta diplomática y humilde. Pero también le dije que si hacía esos viajes, era porque veía sus frutos.

Nadie tiene más aversión que yo a dejar la vida regular que reina allí donde vivo, mis costumbres, mi vida dedicada al estudio y la escritura, y aunque suene a pretencioso, a la creación.

Para mí nada se parece más al Edén que una casa bonita donde uno pueda trabajar con tranquilidad, con tiempo. Nada me parece más turbador que el continuo cambio, que los viajes inacabables, especialmente allí donde hace calor. Hay lugares de un calor húmedo agobiante. Si encima hay mosquitos, la cosa se redondea.

Pero sí, viajo. Nadie me obliga a ello. Yo me obligo.

viernes, septiembre 10, 2010

El horario de un sacerdote


Nada hay que más me ayude a la vida que un buen horario. Un horario donde todo esté fijado. Un discurrir de las horas, al ritmo de la liturgia de las horas, que supone para mí como el fluir de la paz del tiempo.

Un horario donde cada cosa, cada tarea, cada placer y cada trabajo, tiene su sitio, su momento, su lugar ordenado.

Es una disposición claustral del tiempo. Trato de mantener esa disposición aunque esté viajando en un avión. Y así, en los largos viajes trasantlánticos, revestido con mi traje talar, distribuyo las diez, ocho o catorce horas de viaje según un ora et labora. Tiempo para leer, tiempo para descansar, tiempo para rezar. El breviario sigue su curso e impone su ritmo, su santificación a las horas.

El placer de los viajes


Mañana partiré a varios países a dar conferencias. Los viajes suelen dar envidia a algunas personas. Pero esas personas suelen olvidar el pequeño pago de sufrimiento que tienen esos viajes.

La tensión de un atasco en la autovía que lleva al aeropuerto. Dado que en este viaje tendré muchos viajes a muchos aeropuertos, esta tensión se repetirá unas diez veces por lo menos.

Después las esperas en las terminales. Horas y horas de esperas tratando de ocupar el tiempo. Después las demoras en la partida. De nuevo otro coche que te espera, atascos, desplazamientos hasta llegar a un punto de destino. Punto de destino que sé que abandonaré al día siguiente.

A esto se unen las semanas enteras en que, por falta de tiempo, uno no puede pasear ni un solo día ni quince minutos.

Las maletas perdidas, la butaca del pasajero de delante que no te permite leer, y sobre todo el desfase horario.

Hay muchos misioneros que este tipo de viajes les afecta al estómago. Afortunadamente, yo no siento desarreglo alguno. En cierto modo, cada vez me acostumbro más a este tipo de penitencias. Aunque os aseguro que diez horas de vuelo no es algo a lo que uno se acostumbre con facilidad. Pero no viajo por placer, sino para predicar.

jueves, septiembre 09, 2010

Otro verano que se va


Hoy hemos tomado unas pizzas unos cuantos amigos en mi casa. Risas, bromas, coca-colas, siete personas llenando el poco lugar libre del pequeño saloncito. Ya no nos veremos en muchos meses, en Navidad de nuevo. Quedan muy buenos momentos en mi recuerdo de este verano. Todavía me acuerdo cuando llegué a mediados de junio. Parecía que el verano sería inacabable. Era un capital de tiempo tan grande. Ahora se ha agotado. El tiempo ha cambiado. Hace fresco. El viernes parto.

Siempre tengo la sensación de que el año acaba no el 1 de enero, sino en septiembre. En septiembre tengo la sensación de la caducidad del tiempo, de cambio de ciclo, el frío que comienza es como el final de un año que agoniza.

Los buenos momentos los recordaré. Mentiría si dijera que ha habido malos momentos, o amargos. Ha sido un verano únicamente cargado de dulces higos, de sabrosos melocotones, de bellos atardeceres cenando en el campo, de formidables veladas de cine con los amigos. Gracias, Señor.

miércoles, septiembre 08, 2010

Pensamientos nocturnos


Hoy pensaba que si estos fueran los últimos días de mi vida, y espero sinceramente que me queden muchos más, la vida ha sido una fantástica excursión de ritos, sotanas, basílicas antiquísimas, arquitecturas teológicas, polémicas con hermanos míos eclesiásticos (no del todo valoradas por esos hermanos), películas que me han hecho llorar, que me han hecho reír, paellas, sushi, paseos por el campo, paseos por ciudades tan distantes, reuniones con amigos, apasionantes llamadas telefónicas.

Siempre me gusta despedirme de la vida. Es una costumbre que me lleva a recordar la brevedad de todo, a percibir con más claridad el paso del tiempo. Despedirse de la vida es un placer, cuando se sabe que queda más tiempo.

Y eso que tengo la íntima convicción de que me queda mucha más vida. Incluso tengo la convicción de que, en mi caso, la mejor parte de mi vida será su segunda parte. Sí, sé que me esperan sorpresas, que la vida me sorprenderá. Se trata de una convicción no basada en ningún indicio racional.

lunes, septiembre 06, 2010

Hoy toca Arregi también.


(Sigue de ayer)

En mi diócesis, en Alcalá de Henares, en Madrid, en Valencia, en tantos seminarios, uno encuentra infinidad de espiritualidades, desde Comunión y Liberación hasta los que quieren irse de misioneros a servir a los pobres de África. En los seminarios progresistas esa libertad no existe. La objetividad de las normas del Derecho Canónico es sustituida por la mera voluntad del formador. No hace falta decir que prefiero mil veces caer en manos del Derecho Canónico, que en las manos de alguien que te dice con una sonrisa: aquí la Ley soy yo.

Además, me sorprende el berrinche que pillan los progresistas radicales cuando se les quita de un cargo en la Iglesia institucional en la que ellos no creen.

La Iglesia, la Iglesia institucional, la Iglesia jerárquica, la tradicional, ha hecho examen de conciencia, ha pedido perdón de sus faltas, ha reconocido lo que de mal ha habido en sus miembros. Pero los miembros radicales de la progresía eclesial siguen convencidos de que ellos son los puros, de que son los demás los que no se enteran, de que los otros son la falsa Iglesia, los fariseos.

Hans Küng, Bernhard Häring, Schillebeeckx, Boff y muchos más no son el progreso de la Teología, sino la renovación de las viejas herejías y errores que condenaron los santos patriarcas del cristianismo: los Santos Padres. Eso no es el progreso, sino el pasado. La Iglesia es el futuro.

La Iglesia es una sagrada tradición. Hay que acercarse a ella a través del estudio y la oración, hay que aproximarse a su voz con humildad, pidiendo entender al Espíritu que todo lo explica y que sigue enseñando.

Acabo con un deseo, que sé que será así: progresistas radicales que no creéis en la Sagrada Tradición que custodia la ortodoxia, os deseo que seáis tratados con la caridad y la compasión de la que vosotros no usasteis cuando dominasteis esos mismos cargos eclesiásticos que otrora vosotros ostentasteis.

domingo, septiembre 05, 2010

Hoy sí que toca Arregi


Yo creo en el progreso de la Teología. La Teología no es una mera repetición del pasado. Existe un progreso en la Teología. Además, en la Iglesia siempre debe haber espacio para todas las tendencias, siempre y cuando estas tendencias no sean incompatibles con la Regla de la Fe. Nosotros debemos mantener inalterada la Regla de la fe, escribió San Ireneo en el siglo II.

Ahora bien, lo que se ha dado en llamar teología progresista tiene el problema de que supone una ruptura con esa Regla de la Fe. De ningún modo estoy en contra del progreso, pero si el progreso es hacerse al mundo, eso no es progreso. Para eso nos podíamos haber ahorrado millares de mártires.

Dicho lo cual, me llama la atención que los curas progresistas enarbolen la bandera de la libertad. No es un comentario retórico, lo digo en serio: me llama poderosamente la atención. Y me sorprende porque cuando estos curas progresistas, en el pasado, han sido nombrados rectores de seminarios, vicarios episcopales, priores, abades y similares no han dejado el más leve resquicio al disenso a los que ellos consideraban miembros de la Iglesia que ya había pasado.

Los curas progresistas, que siempre estuvieron en contra de los cargos, cuando obtuvieron esos cargos, actuaron sin piedad. Si alguien ha actuado sin compasión, han sido ellos. En algunos lugares esta postura de no admitir disenso, ha durado durante cuarenta años seguidos. Y en muchísimos sitios durante treinta años. No hace falta decir que la teología progresista es muy mala para las vocaciones. Da la sensación de que los párrocos más fieles al magisterio, suelen llevar más vocaciones al seminario y a la vida religiosa. Aunque quizá me equivoque y sea un efecto óptico.
Pero no es sólo una cuestión de número, sino que además durante treinta años en algunos lugares los seminaristas que no congeniaban con la línea pastoral de los formadores, eran expulsados sin darles otra razón que su mentalidad retrógrada. No cuento casos, porque sería un no acabar. Pero recuerdo especialmente a un novicio ejemplar benedictino al que al acabar todos los años del noviciado se le puso con la maleta en la calle, porque en la votación general la facción progresista de los religiosos se le consideró que era un típico representante de la línea del Opus Dei. De este amigo mío, me cuesta no dar detalles, porque es toda una historia. Pero resistiré y seguiré haciendo una semblanza general sin entrar en casos concretos.

Y es que podría seguir con una lista interminable de párrocos, profesores y otros cargos, a los que he conocido personalmente, y que fueron echados sin otra razón que el ser considerados de una línea pastoral ya superada. Se marcharon en silencio, sin hacer ruido, obedeciendo como siempre habían hecho. Insisto, no hablo de oídas. Hablo de los casos que he conocido.

Y es que las así llamadas, mal llamadas, derechas eclesiales siempre han obedecido. Lo contrario ha sido excepcional. Pero ay de aquél que ose tocar el más mínimo cargo de las izquierdas eclesiales. Ay de aquél.

Por eso me sorprende es la cara con la que los mismo jacobinos que han aplicado la ley de la apisonadora sobre clérigos, laicos y templos (me refiero a los templos materiales), en los últimos veinte años salen una y otra vez con la historia idílica esta de la libertad.
(Seguirá mañana)

Hoy no.

Hoy no voy a hablar de teólogos progresistas.
Ni de mis sueños.
Ni de dictadores.
Ni de gatos.
Ni de lo que he comido hoy.
Ni del libro que estoy leyendo.
Ni de lo que he hecho en mis ratos de oración.
Ni de la cantidad de peso que he perdido.
Ni de la democracia occidental.
Ni del meridiano de los 40.
Ni de Roma.
Ni del neogótico.
Ni de la amistad.
Ni de septiembre como mes crepuscular.
Ni de la conjura de los necios.
No, hoy no voy a hablar de nada de eso.
El mensaje que hoy tengo es visual y os lo ofrezco en este link que pongo unas líneas más abajo, porque una imagen vale más que mil palabras:

http://elcanonigorampante.blogspot.com/

Mañana volveré a hablar de Arregi. Pero que conste que no hay nada personal entre nosotros. Lo hago por hacer ejercicio.

Que yo muy a gusto compartiría mesa comiendo con Arregi, Celso Alcalaina y Masiá. Y seguro que reíamos, yantábamos y nos lo pasábamos bien. Pero no me invitan, no. Ya veo que no me invitan.

sábado, septiembre 04, 2010

Hoy el post no trata de Arregi


Bueno, ya me he hecho en una farmacia el análisis de la glucosa, del colesterol y de los triglicéridos. Me han costado cinco euros cada análisis. Y cinco minutos de espera. Estoy bien de todo, hasta del colesterol. Cosa que no me extraña, porque cuando voy con el carrito por el supermercado, voy diciéndome mentalmente: colesterol, colesterol, muchas calorías, colesterol, mucha grasa, quesos cremosos prohibidos, esto sí, zanahorias sí, esto también, coles de Bruselas sí. Parece que estoy bromeando. Ojalá que estuviera bromeando.

Pero claro, después de estas medidas draconianas, el colesterol por los suelos. No me extraña. No como a Arregi, que en el último análisis de sangre le encontraron 120 de Luterocitos, 210 de Calvinoflavinas y 230 de Hanskunglicéridos, y eso sí, las vaticanominasas por los suelos, natural.

Con estas tasas, le dijo el doctor, usted puede arder en combustión espontánea en cualquier momento. Le aconsejo un buen régimen y vida natural en las Islas Faloe.

viernes, septiembre 03, 2010

Arregui:Dos hombres y un destino


En la foto vemos a Arregi echando una mirada llena de cariño a cierto superior suyo franciscano.

Lo de Arregi y Munilla era el choque anunciado de dos locomotoras. Choque bastante previsible, dado que la locomotora Arregi se empeñaba en ir en dirección contraria a la locomotora conducida por su obispo, por la misma vía y gritando: ¡más madera!

Después podemos lamentarnos del espíritu inquisitorial, de la falta de libertad y del poco amor a la poesía que reinan en el palacio episcopal donostiarra. Pero, en realidad, todo el asunto era muy sencillo: dos locomotoras en dirección contraria. Arregi podía haber enfilado su máquina hacia los cuatro puntos cardinales, pero no, le había cogido gusto a la vía episcopal.

Y mira que Arregi, haciendo uso de su sentido innato de la caridad, agitaba la gorra de maquinista desde lejos, gritando: ¡apártese, apártese, que voy embalado! Gritaba eso con toda sinceridad y, de vez en cuando, echaba otra paletada de carbón. No tuve que hacer grandes esfuerzos cerebrales para prever la lógica conclusión ferroviaria.

Algún periodista, haciendo gala de una bondad rousseauniana, aconsejaba a monseñor Munilla acoger a Arregi como cura en su presbiterio. Me parece una buena medida, como la de que el obispo se flagele por las calles donostiarras todos los viernes. Yo personalmente entre las dos medidas, preferiría la autoflagelación. Eso sí, le aconsejaría al ex franciscano que ofreciera su colaboración eclesial al obispo de las Islas Bermudas o al de las Islas Faloe. Seguro que estarían encantados con una visión tan fresca de la eclesialidad.
Algunos pensarán que con Aguirre al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la libertad alcanzaría unas cotas nunca antes conocidas. La experiencia me ha enseñado que este tipo de amantes de la libertad, cuando llegan a cargos de responsabilidad, son maestros en el arte del terror jacobino.

jueves, septiembre 02, 2010

Arregui: un franciscano con piel de tigre


Muchas veces he escrito sobre la libertad. Amo la libertad. La libertad es la que da mérito a nuestras obras. Durante los trece años que he sido párroco siempre he dado la máxima libertad a todos mis colaboradores, la máxima. Mis catequistas gozaban de toda mi confianza y trataba de que cada uno personalizara la catequesis cuanto quisiera. Cualquier feligrés que quisiera decirme algún defecto que en mí hubiera visto, tenía siempre la puerta abierta y a mí dispuesto a escucharle. Dios nos habla a través de los feligreses, me repetía a mí mismo.

Pero lo del franciscano Arregi no tiene nada que ver con la libertad, ni con la corrección fraterna. Las palabras de ese franciscano contra su obispo sólo trataban de desacreditar al pastor del rebaño, sólo trataban de desprestigiarle, de crear división. En sus palabras en vano se buscaba algo constructivo. En vano, pues no nacían de la caridad. Si hubieran nacido de la caridad, le hubiera ido a ver a él, y le hubiera hablado de hermano a hermano, buscando su bien. Pero eso no le interesaba. Lo único que le interesaba era echarlo.

Amo la libertad, pero ninguna sociedad humana puede mantenerse unida sin un cierto grado de disciplina. Hasta una banda de música requiere de orden. Para los insumisos no hay lugar ni en la Filarmónica de Berlín, te lo aseguro.
En su carta de despedida, el franciscano le dice a mi obispo y hermano José Ignacio Munilla le deseo lo mejor. No sé si le deseas lo mejor. No soy adivino. Lo que sí que tengo claro es que, le deseas lo mejor después de haber machacado su imagen todo lo que ha estado en tu mano. ¿Algún otro buen deseo para el camino?

Menos mal que le deseas lo mejor. No quiero pensar lo que hubieras sido capaz de hacer si le llegas a tener manía.

Arregi a lo mejor se piensa que en la época de San Pablo, él hubiera podido criticar al Apóstol públicamente y que San Pablo le hubiera pasado la mano por la cabeza, diciéndole: qué cosas tienes, ay, qué cosas tienes. Si piensa eso, no ha leído las cartas de San Pablo. San Pablo se hubiera puesto completamente, sin ambigüedades, del lado de monseñor Munilla. Es más, le hubiera dicho: actúa con prudencia, pero que nadie te desprecie.

Dado que Arregui no puede contar con San Pablo, es mejor retrotraerse a Jesús. Del cual dice que aunque Jesús hubiera establecido dogmas (…) éstos no serían de ningún modo inamovibles. Tienes razón, Arregi, no hay nada como un dogma provisional. También hay dogmas a rayas, de color beige y de temporada de verano. El dogma pret a porter se lleva mucho ahora en septiembre. Cuando dices que Jesús no estableció ningún magisterio, también estoy totalmente de acuerdo contigo. De hecho cuando Nuestro Señor Jesucristo dijo quien a vosotros escucha a mí me escucha, quien a vosotros os desprecia a mí me desprecia, probablemente sólo quería hacer un comentario personal y opinable, en realidad quizá estaba hablando de meteorología.

Yo creo que para justificar tus ataques al pastor del rebaño, tampoco te va a servir mucho la figura de Jesús de Nazaret. Te aconsejo que te retrotraigas a Melquisedec, o a los patriarcas antediluvianos, o en concreto a Tubalcaín (Génesis capítulo 4) forjador de instumentos de bronce y hierro, o a Jubal, su hermano, padre de todos los que tocan la lira y la gaita.

miércoles, septiembre 01, 2010

Septiembre


Llevo varias horas escuchando una curiosa cadena que sólo ofrece música de bandas militares y músicas patrióticas. Reconozco que la música militar inglesa es muy buena. También la música colonial norteamericana. Me gusta variar en cuestión de música, es como viajar.

Por lo demás, tengo la cocina sin recoger. Me he propuesto revisar al menos hasta la página 50 entre ayer y hoy de mi última novela, y ya veo que no lo voy a conseguir. Estoy tan concentrado en mi libro, que la cocina tiene que esperar. Lleva tres días esperando.

La cena ha consistido esencialmente en una gran cacerola de caldo vegetal. La receta es de mi invención. He repetido tan a menudo este plato, que he logrado a través de mucha experimentación, una sopa verdaderamente deliciosa que tiene un sabor a medio camino entre el caldo de espárragos y la sopa de tomate.

Mañana será 1 de septiembre. No sé porque pero la palabra septiembre siempre me ha recordado a moriente. Es como si el verano se muriera. Si la primavera es la vida que renace, septiembre tiene un aire de ocaso. No hay mes más melancólico en el calendario. Siempre es toda una experiencia el primer día que tienes que ponerte el jersey, echar una manta en la cama, ponerte el abrigo.

Ahora mismo estoy un poco dividido interiormente en el umbral de este mes crepuscular. Estoy bien en mi diócesis, pero mi alma desea retornar a Roma. Como si esa ciudad se hubiera convertido en el santuario de mi alma. Amo Alcalá, sí. Pero anhelo volver a ir y venir por las estrechas calles de Roma, rezando o simplemente mirando, asistir emocionado a esos grandes pontificales, volver a comer y cenar con mis cuarenta compañeros presbíteros.