viernes, enero 14, 2011

Bendito puente

El día de la solemnidad de la Epifanía ayudé a dar la comunión en la misa del Papa en el Vaticano. En el capítulo de lo reseñable diré que le he dado la comunión al secretario del Papa. Sí, como lo oís. Hubiera sido una buena fotografía para este post, je, je.

Una de las cosas que siempre me gusta al ir al Vaticano es cruzar por el Puente de Sant´Angelo. Me gusta ir por ese camino en concreto para ir rezando a los ángeles. Diez ángeles flanquean el puente. Cada uno tiene una inscripción en la base. Llevo un año y medio diciéndome que tengo que pasar con papel y lapiz para escribir las inscripciones e irlas repitiendo al pasar delante de las estatuas. Hoy por fin os puedo ofrecer esas preciosas frases.

El ángel de la columna, tiene la inscripción: Tronus meus in columna.

El ángel del flagelo, tiene la inscripción: In flagella paratus sum.

El ángel de la corona de espinas, tiene la inscripción: In aerumna mea dum configitur spina.
El ángel del sudario, tiene la inscripción: Respice faciem Christi tui.

El ángel de con la túnica y los dados, tiene la inscripción: Super vestem meam miserunt sortem.

El ángel con los clavos, tiene la inscripción: Aspiciant ad me quem confixerunt.

El ángel que sostiene la Cruz, tiene la inscripción: Cuius principatus super humerum eius.

El ángel con la cartela, tiene la inscripción: Regnavit a ligno deus.

El ángel con la caña, tiene la inscripción: Potaverunt me aceto.

El ángel con la lanza, tiene la inscripción: Vulnerasti cor meum

Como normalmente voy al Vaticano por la noche, después de la cena, no suele haber gente. La oscuridad y los pocos turistas me permiten cruzar el puente en oración. Para mí es difícil ver esos ángeles y no ir orando. En parte por los ángeles (me encantan las estatuas de ángeles si son dignas) y en parte por esa inscripciones, que son de una admirable profundidad en su concisión.

Paseando en medio de todas estas cosas, en medio de todas estas estatuas, edificios, inscripciones, en medio de toda esta ciudad, me siento orgulloso de ser católico. En esta ciudad, no exagero, siento el gozo y la alegría de estar en la fe verdadera. Esta urbe proclama por sus cuatro costados la verdad del mensaje de Cristo y de su Iglesia. Gracias, Señor, por haberme dado el regalo de la fe, por pertenecer a la Iglesia verdadera, por amar a sus legítimos pastores, por poderme alimentar de tus sacramentos cada día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario