lunes, enero 31, 2011

Este grafitti me encanta. Es como la Gioconda en versión siglo XXI.

Ah, qué sermón tan bonito el que hoy he escuchado en la concelebración a la que he ido por ser la memoria de San Juan Bosco. El obispo-rector de la Universidad Lateranense ha estado fantástico. El mejor sermón que he escuchado en varios años. Se le veía un hombre sencillo y humilde, un verdadero apóstol.

Después de la misa, para cenar, cuatro curas nos hemos tomado dos panini sentados en un banco de la Plaza Navona. Allí donde según la película Ángeles y demonios intentaron matar a un cardenal. La cosa no creo que sea muy histórica, entre otras cosas porque el agua de la fuente de esa plaza, llega como mucho hasta la rodilla. Ahogarse allí en el modo descrito por la película, no es que sea difícil es que casi rozaría casi lo paranormal. Sí, el cine no siempre es una fuente del todo fiable para conocer la Historia o la Iglesia.

Los cuatro curas (dos colombianos, un puertorriqueño y yo) hemos estado hablando de esa escena de la película y de la economía mundial. Hacía frío. Delante de nosotros, a paso ligero, pasaban grupos de japoneses y de norteamericanos. El frío barre a la gente de las calles romanas. Los turistas no vienen preparados para el frío. Los ves mal vestidos durante el día, piensan que Roma es la tierra del eterno verano, y por la noche no quieren salir de sus hoteles y hostales.

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