jueves, enero 27, 2011

Hans Burger Kung: enhorabuena por el doctorado honoris causa.

Hans Kung ha recibido ayer un doctorado honoris causa aquí en España. Mis lectores poco avezados en Teología ya habrán olido a chamusquina cuando es Zapatero (Motor Primario del Secularismo y Dinamo Humana del Laicismo) el que le lleva otorgando al susodicho ochocientos telediarios a fondo perdido.

Sí, hay que reconocer que huele a chamusquina cuando es el Progresismo Intelectual el que le concede el doctorado a este teólogo disidente del Magisterio de la Iglesia.

Este tipo de universidades del gobierno, le darían un doctorado al mismísimo Belcebú si con ello pudieran fastidiar un poco a la Iglesia.

Aunque este doctorado hay que entenderlo en el contexto del doctorado honoris causa a Carrillo, a Whoopy Gooldberg, a Carmen de Mairena y a Enjuto Mojamuto.

Como es lógico, los jovenzuelos periodistas allí presentes le han preguntado a Kung por la situación de la Iglesia y el Estado en España. Como el premio (llamemos así a ese doctorado) se lo daba el Estado, el buen alemán no iba a morder la mano que le da de comer. Así que lo que a venido a decir era que la Iglesia no sabía distinguir entre Derecho y la Ética. Lo ha dicho con más palabras, de un modo más enrevesado, más germánico. Pero en román paladín ha dicho eso.

Vaya, y nosotros que no nos habíamos enterado entre la distinción entre Ética y Derecho. ¡Cuántos disgustos nos habríamos ahorrado de haberlo sabido antes! Es que somos de los que no hay. Menos mal que ahí está la disidencia teutónica para recordarnos nuestro lugar. No hay nada como el que venga alguien de fuera, para que te diga que tendrías cambiar el jarrón barato del recibidor, o que directamente deberías tirar a la basura la mesita camilla del salón de estar.

Estoy seguro de que todos nuestros problemas dentro de la Iglesia se arreglarían si hiciéramos caso a Hans Kung, al Dalai Lama, a Evo Morales (gran teólogo y mejor Presidente), y a la Asociación Gastronómica de Galicia.

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