miércoles, enero 12, 2011

Los Legionarios de Cristo VIII: Conclusión a la Carta de Monseñor De Paolis.


¿Hemos visto algo en los acontecimientos del Padre Maciel que no hayamos leído en la Biblia, ese libro donde se relatan tantos pecados, tantas traiciones, tantas debilidades, tantas felonías? Todo, por tanto, suena a conocido. Se ha repetido miles de veces, decenas de miles de veces, a mayor o menor escala, en los gentiles y en los servidores de Dios, en el Antiguo Testamento y en el Nuevo.


¿Por qué suceden estas cosas? Por el pecado. ¿Cuál es el remedio, la solución, el camino de salida? La virtud. La virtud que se logra por los medios habituales tantas veces repetidos por la tradición cristiana.

La reforma no requiere de medidas complicadas. Con el ejercicio de la virtud una congregación se construye. Con la permisión de lo que no es recto, hasta las casas más sólidas han caido. La solidez de la casa de la Legión ha quedado comprobada. Otras se hubieran resquebrajado por todos sus muros.

La Legión es algo bueno, es algo querido por Dios, es una obra de Cristo. El Fundador de la Legión, en espíritu, llevaba ya buena parte de su vida fuera de la congregación. La Legión y Regnum Christi fueron levantados por muchos hombres y mujeres que dieron su vida por seguir una llamada a construir el Reino de Dios sobre la tierra. La llamada provenía de Dios, aunque el mensajero inicial cayera abatido en esa batalla espiritual.

No debemos sentir ningún mal sentimiento hacia el Padre Maciel. Fue víctima de sus propios pecados. Seguro que él sufrió más que nadie. Pues el que hace el mal sufre más, creedme, que el que lo sufre.


Ahora lo que hay que hacer no es no mirar al pasado, sino por el contrario mirarlo y reflexionar para que cada uno saque sus propias conclusiones para su vida personal. La vida del Padre Maciel no es algo a ocultar, sino una gran enseñanza para todos. Su existencia nos muestra como estando llamados a la excelsitud de la vida mística, podemos caer en el lodo, y finalmente llevar una vida doble, dividida, falsa y por tanto sufriente. Nadie sufre más que el que hace el mal. No hay mejor vida sobre la tierra que la de la virtud, la vida en Cristo.

Como el profeta Elías, los legionarios deben tomar ese alimento espiritual traído por manos de ángeles, y ponerse en camino y aprestarse para una lucha que se libra con las armas del espíritu. El Señor que comenzó esta obra buena, la llevará a término. Amén.

Hoy acaba esta serie de post sobre los legionarios. Como dentro de unos meses sería un poco complicado ir buscando estos post uno a uno, para mayor comodidad, todos los post sobre los Legionarios de Cristo están reunidos en este link
http://loslegionariosdecristo.blogspot.com/

1 comentario:

  1. Anónimo7:12 a. m.

    A nadie llameis Padre... Mateo 23.9
    .
    Fortea mira que a ti y a los legionarios os encantan los titulos y los honores, en definitiva nos inflamos cada vez mas y al final no podremos pasar por el ''ojo de la aguja''
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    hala agur.

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