martes, febrero 22, 2011

Cinco años y cuatro meses, resumidos en diez citas

Lo del concurso, os lo aseguro, ha supuesto para mí una grandísima alegría. La razón de esa alegría es que uno escribe como quien lanza botellas con un mensaje al Mare Interneticum, pero no pone rostro a esos lectores que el contador dice que hay. Se supone que lo que uno cuenta, debe ser de algún interés para un señor de Flulunja (provincia de Rurinori, Uruguay), pero todo es un suponer. El marcador se limita a decir: una entrada desde Flulunja a las 15:34, otra a las 15: 36 desde Absurdistán, otra a las 15:37 desde la Unión Soviética. Pero allí acaba todo.

Mientras que con esto del concurso, he podido percibir, sí, per-ci-bir, el amor y cariño de tanta gente.

Lo siguiente que he descubierto, es que he escrito mucho. No sabía yo que había escrito tanto. Siempre lo hago durante un ratito tras la cena. Y ahora veo que se ha acumulado una enciclopedia, que además no tiene pinta de acabar.

Bueno, muchas gracias. Os pongo las primeras citas que habéis escogido, la lista de momento tiene 99. Os pongo las primeras y mañana otras.


No conozco a ninguna suegra que tras cuatro o cinco años de matrimonio de su hija, no hubiera deseado que su yerno hubiera sido célibe, eremita o cartujo.


(Post en la semana en que murieron Lady Diana y la Madre Teresa de Calcuta.)
Una fue una persona triste, la otra todo lo feliz que se puede ser en la tierra. No existe mayor felicidad posible sobre este mundo que la que el amor de Teresa experimentó y gozó toda su vida. Eso sí, en la cruz. Una vivió rodeada de todo el lujo posible, casi inimaginable. La otra vivió rodeada de toda la pobreza posible, casi inimaginable. Una era bellísima. La otra arrugada, encorvada, envejecida. Una murió muy pronto. La Muerte la atrapó por sorpresa. La otra murió muy tarde, vivió más del doble. La Muerte no acababa de atraparla, siempre se recuperaba.
Una fue un ejemplo del camino de la virtud. La otra fue un ejemplo de una vida que sin ser muy mala, se deja arrastrar por la tristeza y la falta de sentido. Una vistió una lista inimaginable de modelos. La otra siempre vistió el mismo sari. Es como si Dios, el Gran Maestro, nos hubiera puesto ante los ojos de la Humanidad las dos vidas, los dos fines. La conclusión nos la dejó a nosotros. Cinco días de separación marcaron las dos entradas en la eternidad, la de la una y la de la otra. Nosotros todavía tenemos tiempo. Cuando las cosas se hacen magistralmente bien, atraviesan el tiempo, triunfan sobre el tiempo, triunfan sobre todas las opiniones.


Mirando a mi derecha, que quiza sea vuestra izquierda, y donde se ve la relatividad de las cosas y direcciones.


Felicito la Navidad a la doctora que me hizo una colonoscopia y de la que guardo una mala impresión.


Nunca he acabado de entender ese pequeño punto sádico de mi madre.


Yo de la Iglesia lo acepto todo: sus gárgolas, sus dogmas, la Patrologia Latina, los mártires de Japón, el bendito de D. Ramón ( eterno coadjutor de mi parroquia en Barbastro ), el Libro de Kells, el canón 345 de Derecho Canónico, el niño y la niña que he bautizado hoy, la Hermandad del Santísimo Sacramento de Anchuelo que me ha invitado a comer, el Padre Arrupe, el antipadre Arrupe'


En este momento lo importante es no meter las tentaciones dentro de casa. Y si las has metido no ceder a ellas. Y si cedes, no repetir. Y si repites, repetirte a ti mismo que es el último cuadradito de chocolate, aunque sea un chocolate con sabor a crema catalana que se funde en la boca creando una melodía de sabores.

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