miércoles, febrero 02, 2011

El hombre teme al tiempo. El tiempo sólo teme a las pirámides

La imagen de hoy también es de Colombia, de hace tres años.

Estoy con un diácono y tres curas, uno mexicano, otro cubano y otro también mexicano. Estamos sentados en una mesa del comedor y yo con mi pequeño ordenador escribiendo mi post. Como es lógico todos quieren participar en la redacción y dicen cosas graciosas del diácono. Me van a volver loco. Todos dicen pon tal cosa, pon tal otra. A mí me llevaron al seminario, es la última cosa que ha dicho el diácono. A mi hermano lo llevaron a la academia militar, añade poco después. Risas. Iba a escribir todo el post sobre esta conversación, pero se han tenido que marchar.

En otro orden de cosas, hoy hemos celebrado la candelaria. Como los cuarenta curas íbamos con una vela, yo tenía un temor bastante fundado de que el cura que me seguía detrás, me echara cera sobre el alba. Sacar cera de cualquier tela es difícil, lleva tiempo y la tela ya nunca queda totalmente blanca.

Bueno, para acabar este post un poco anárquico añadiré que hoy, como cada día del año en esta casa, hemos tenido pasta. Ah, otro asunto totalmente añadido y sin relación con los anteriores: hoy he tenido otro episodio de sonambulismo. No sé porqué pero me he levantado y he tirado con fuerza de la sábana bajo el edredón. La he sacado de un tirón.
Ah, hoy es el Día de la Marmota, no os olvideis. Recordad la película Atrapado en el tiempo. La marmota ya ha dado su predicción. La cual después de leer un artículo sobre el tema no me ha quedado clara. Pero lo que importa no es la fiabilidad del pronóstico, sino ver a la marmota haciendo la predicción. Cada vez que veo fotos de la marmota, pienso lo feliz que sería yo con una marmota retozando alrededor de mi sillón mientras yo leo un buen libro.

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