viernes, febrero 11, 2011

Éste es el Anillo del Pescador. El anillo papal que actualmente no se destruye, sino que se conserva.

Hay días que me pregunto ¿de qué escribo hoy? Pero hay otros en que el post es como si ya estuviera escrito. Y es que acabo de venir ahora de la toma de posesión de un cardenal de su basílica.

Cuando se nombra un cardenal, se le hace cardenal de un título de Roma. Es decir, es como el párroco de una basílica de la Urbe. Y un tiempo después de la entrega de la birreta cardenalicia, toma posesión como lo hace un párroco con su templo.

Si bien el ceremonial es un poco más elaborado. Se le recibe en la puerta con un crucifijo que lo besa, se le da el hisopo para que asperge a los presentes, entra precedido de una cruz procesional y se arrodilla en un reclinatorio ante el sagrario, se va a la sacristía donde se reviste, al comienzo de la misa se lee la bula donde se le otorga el título y sigue la misa normalmente. Si bien en la sacristía, al llegar, varios de los presbíteros presentes tienen que firmar dos documentos donde certifican que han sido testigos de la toma de posesión del título.

En la toma de posesión de hoy, la de la Santa María in Aquiro, había veinticinco presbíteros, seis obispos y un cardenal, presentes en la toma de posesión del Prefecto de la Congregación para los Santos, un hombre humilde y bondadoso.

Cuando ha comenzado su sermón, sus primeras palabras en italiano han sido: quiero advertir que el sermón será largo. Y no ha defraudado.

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