jueves, febrero 24, 2011

Hace frío en Roma

Antes de una semana haré la selección de las diez frases del concurso. He decidio ser yo mismo el que haga la selección, porque no era fácil cómo organizar las votaciones. Cualquier troll hubiera podido votar mil veces haciéndose pasar por mil personas.

Hoy nos han puesto para comer conejo. Es curiosa esta afición de las monjas a darnos conejo en el almuerzo. Es curiosa esta afición de las monjas a ahorrar en cuestiones gastrónomicas. Yo ya le dije a la cocinera-jefe que mi padre era cazador. Y que en casa comíamos conejo hasta que se nos salía por las orejas. Razón por la cual hace veinte años comí ya mi último conejo y mi última perdiz.

Ayer cuando iba por la Via de la Conciliazione con el Vaticano enfrente, una pareja se me acercó. La mujer llorando me dijo que su acompañante le había pedido la mano justo delante de la Basílica de San Pedro. Estaba ella tan emocionada que quería comunicárselo a alguien. Seré yo quien os de la primera bendición, les dije.

Hacía 5 grados de temperatura con mucho viento y humedad. Tanto la plaza como las calles estaban desiertas. A los romanos no les gusta el frío. Y los turistas no vienen preparados. Me apenó ver los cinco pobres que con esas temperaturas se cobijaban bajo un buen montón de mantas en los portales de los comercios adyacentes a las congregaciones.

Hoy me toca predicar en el collegio donde vivo. Siempre me ha gustado predicar a sacerdotes, cosa que en mis viajes hago. Pero no es igual tarea predicar a los sacerdotes con los que vives. Probadlo y veréis que es dificil. Predicaré sobre la mano, el pie y el ojo que escandalizan, es el evangelio de hoy.

Ayer le hice un escudo episcopal a un obispo africano recién nombrado. No le di un cuadro, sino que le hice un papel el boceto, la idea, la organización de los elementos.

Os dejo con mi Fortearius, he subido nuevas imágenes:
http://elcanonigorampante.blogspot.com/

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