domingo, febrero 27, 2011

José Luís al despedirle dijo a su mujer: pues sí, los zombies existen.

Gadafi (también conocido como Mu´ammar Qadafi o como Moammar el Gadhafi o como Muammar Al Qathafi, por citar sólo cuatro variantes del más de un centenar de formas de escribir su nombre) es un hombre con sentido del humor. Eso lo demostró cuando las protestas le pidieron que dimitiera y él respondió que con gusto dimitiría, pero que no tenía cargo alguno oficial en su régimen. Ciertamente éste ha sido uno de los momentos estelares de su representación.

Lo gracioso es que es cierto. Oficialmente él sólo es el Hermano Líder. Sí, con mayúscula, pero eso es todo. En todo caso, él también es un poco Guía de la Revolución. También con mayúscula. Porque si hay muchos guías la revolución se despista.

En fin, ahora ya la película está para acabar. Nos parece escuchar casi la música final. Esos acordes melosos e insinuantes que aparecen en la última escena, la de los escombros, la escena panorámica, con el atardecer y los créditos que van subiendo desde la parte inferior de la pantalla. Como crítico de cine os puedo asegurar que el guión no da para más. A Gadafi le pueden quedar varios batallones y alguna división, lo que no le queda es guión. Sin guión no hacemos nada. Las cajas de munición no continúan el guión por sí solas. Lo curioso es que quede todavía algún general gadafiano que intente prolongar el guión a base de tiros. Como norma general no es bueno estirar los guiones únicamente a base de tiros.

Cuando los personajes despistados (que los hay en toda película) no se enteran de que la película ha acabado, suelen ofrecernos los más tediosos minutos de toda la cinta. No hay cosa más triste que estos personajes secundarios despistados que intentan detener a los relojes a base de gatillo y aquí estoy yo. Estos héroes de última hora se caen fuera del guión, como los supervivientes del Titanic cuando se caían de la proa del barco ya vertical. Algunos mantienen esa increíble capacidad para no darse cuenta de que el trasantlántico Libia ya está en posición vertical. Admirable capacidad.

Lo cual no es de extrañar, la película ha sido larga. Es natural que no se imaginen una vida fuera de esta larga obra titulada Gadafi Ben Hur. Sí, ha sido un inacabable largometraje. Parecía casi una sesión continua. Ahora que la superproducción toca a su fin, llegará el tiempo de las secuelas. Me gustará ver a Anthony Hopkins hacer de Gadafi, o el capítulo de Los Simpsons van a Libia.

Cuando uno de estos señores cae, siempre hay alguno que dice: al menos él hacía que los trenes salieran a su hora. Pero en el caso de Gadafi es que ni los trenes salían a la hora.

Con él, lo único que funcionó bien fue el servicio de recogida de la nieve. Pero ni siquiera eso se lo reconocen los que han salido a protestar. Y no se lo reconocen porque los que se han echado a las calles son unos drogados. Ya me parecía a mí que tanta protesta unánime sólo la podía provocar la droga.

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