jueves, marzo 10, 2011

De niño jugaba mucho

En mi infancia me pasaba ratos y ratos jugando a mi juego de construcciones. Pero en cuanto escuchaba la sintonía de Sábado Cine, dejaba todo y corría a mi sillón. Yo era tan pequeño que me tumbaba en el sillón de la derecha de mi salón, me sentaba de través, es decir, tumbado. Apoyando mi cabeza en un reposabrazos y dejando colgar mis piernas por el otro reposabrazos.

Cuando después veo ese sillón en las fotografías (el sillón no existe ya), siempre me sorprende lo pequeño que era yo. También me sorprende lo elásticos que son los huesos de un niño. Si ahora me tumbara en un sillón gigante de esa manera, no resistiría ni cinco minutos.

En mi infancia, recuerdo muy bien que las películas se interrumpían sólo una vez a la mitad. Una sola vez. Incluso aparecía un cartel que decía: INTERMEDIO.

Hasta en los anuncios de la televisión, había una imagen breve entre anuncio y anuncio. Para indicar con ello que empezaba otro anuncio. Después estaba la carta de ajuste al acabar la programación. Qué seria se ponía la que leía la programación. La leía en un papel, porque en esa época todos leían lo que decían. Incluso en el noticiario, los locutores leían las noticias en un papel que tenían entre las manos. Buf, qué tiempos tan lejanos. Pero los viví. Yo los viví.

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