martes, marzo 29, 2011

El Cardenal de Toledo

Hacía tiempo que quería encontrar este retrato de El Greco. El que aparece retratado es el Cardenal Tavera. Más bien debería decir que la víctima fue el cardenal Tavera. Yo soy el cardenal, encargo un retrato, y el pintor me presenta esto, y lo encierro en una mazmorra hasta que pague todas sus faltas. Para mí es un misterio cómo el cardenal metió su mano en la bolsa, le pagó y santas pascuas. He visto muchos moribundos que tenían mejor cara que este prelado en el cuadro. Lo más curioso que el cardenal le pagó, sí, pagó semejante desaguisado. Y me imagino que lo colgó en el salón de su palacio. Yo no hubiera encontrado pared alguna lo suficientemente escondida. Probablemente lo hubiera usado para poner encima la arena del gato. Porque si yo hubiera encargado un retrato mío, le habría dejado bien claro al pintor que quería una versión gloriosa de mí mismo. Gloriosa pero que no se note mucho. Tampoco te pases, ya me entiendes, le hubiera dicho. Ah, y una última cosa. Yo pago resultados, no intenciones. Como pintes un mamarracho, que te lo pague Picasso. Así como el dinero es real, los resultados deben ser reales. Sino yo también te pagaré con intenciones. Y como el cuadro sea abstracto, mi dinero también va a ser abstracto. A los pintores hay que ponerles firmes, sino se desmandan. Algunos están completamente desmandados. Yo pienso, sinceramente, que el cardenal Tavera optó por castigar sus ojos cada día ante la visión del cuadro, mejor que optar por tras penitencias físicas. Si no es así, no lo entiendo. Otra posibilidad es que el prelado pagara por adelantado: éste es uno de los errores más antiguos de la humanidad, y no por ello menos frecuente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario