viernes, marzo 04, 2011

El Tiempo


Hace poco hablaba del tiempo. Es curioso, todos nos damos cuenta cuándo vivimos el tiempo, y cuándo simplemente dejamos pasar el tiempo. A veces nos damos perfecta cuenta de haber desperdiciado el tiempo. En ocasiones, con rabia, contrayendo los músculos de las manos, apretándolas, reconocemos que todo ese tiempo –un tiempo determinado- fue para nada.

El tiempo nos ofrece la falsa impresión de ser ilimitado. Lamentable espejismo que se debe a no ver su extremo, su cascada final. Pero los días están contados. Gadafi hace un mes estaba tan tranquilo. No sabía que había un día fatídico marcado en su calendario. Hoy se levanta una persona tan tranquila. Dentro de una semana, sabrá que su cáncer no tiene cura. Ahora mismo, alguien se está subiendo en un automóvil sin saber que no llegará a su destino.

El espejismo del tiempo ofrece una falsa sensación de infinitud, hasta que nuestras manos palpan el muro final. Ese muro es tan grandioso que a su lado las pirámides no son más que torres de arena.

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