domingo, marzo 13, 2011

Los enemigos


Cuando, a veces, pienso en los enemigos que tengo, pues los tengo, me impongo el pensar que en el Cielo nos daremos un abrazo sin ningún resquemor. Todos habremos reconocido plenamente nuestros errores, nos habremos pedido perdón, sólo reinará el amor en su estado más puro.

El reconocimiento de los errores será tan pleno, que nuestros enemigos nos pedirán perdón con tal vivo sentimiento que se lo concederemos sin esfuerzo alguno. Pues veremos el sufrimiento tan intenso que les causó en el purgatorio el mal que nos hicieron, que nos desearon, las palabras que salieron de sus bocas y que cambiaron para mal lo que otros pensaban de nosotros. Todo eso lo sentirán de un modo tan intenso, que sufrirán realmente por ello antes de entrar a la presencia del Omnipotente. De forma que cuando nos encontremos, Dios así lo quiera, en el Cielo, no nos será difícil conceder el perdón.

Las dificultades para perdonar son sólo transitorias. Allí todo será fácil. Recordadlo. Resistid sólo un poco. Después, todo será fácil.

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