martes, marzo 15, 2011

Pues que ya estoy de viaje otra vez

Os escribo este post desde Australia, asi que siguiendo una vieja tradicion prescindire de las tildes y las egnes. Me han invitado a dar una serie de conferencias en este pais y con gusto he aceptado.

Habituado a viajar a Estados Unidos ha sido para mi una novedad tener que tomar un avion por la noche. Al amanecer llegaba a Dubai, donde tuve que cambiar de avion. No se como sera el resto del pais, pero la terminal respiraba lujo.

La terminal entera en la que estuve cuatro horas, pertenecia a la linea aerea de los Emiratos, y tendria mas de dos kilometros de longitud. Lo de los kilometros lo calculo a ojo, o sea que puede ser menos. Pero desde luego eran dos kilometros de lujo.

Mi sotana no llamaba para nada la atencion. Habia muchos arabes con tunicas. Para saber que yo era un sacerdote hubieran tenido que fijarse en mi alzacuellos. Indudablemente alli mi presencia llamaba mucho menos la atencion, que en Espagna o cualquier otro lugar.

Y aqui sucedio el primer regalo de parte de Dios para este viaje. Un agradable australiano con el que estuve charlando me pregunto: Padre, quiere desayunar conmigo en la seccion que tiene la terminal para los viajeros de clase business?

Pues no se, le respondi, en realidad a mi me gusta comer mal, pero hoy podria hacer una excepcion.

(Seguira magnana)

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