sábado, marzo 12, 2011

Tras año y medio de trabajo


Ayer sogne que tras un desfile militar, cuando el rey se marchaba (el rey de Espagna), moria en un atentado. Yo estaba sentado lejos, y no me quedaba claro si era un disparo o algo que le clavaban cerca del corazon. Lo cierto es que fue un suegno muy realista. El mas realista de los tres suegnos que he tenido esta noche.
Cambiando de tema., hoy tras año y medio de trabajo, hoy he puesto los límites finales a las murallas de mi tesis doctoral. A partir de ahora trabajaré ya sólo en reforzar muros internos, ampliar torres y retocar aspectos. Pero las dimensiones finales de mi trabajo ya están fijadas. La labor que me resta no es menor, me empleará aún el próximo curso, Dios mediante. Pero lo importante es que el edificio externamente ha sido concluido. Internamente, el aparato de citas producirá todavía notables reformas en el trabajo.

La tesis tendrá cuatrocientas páginas a doble espacio, que es como se presentan. Ahora mismo está en 329 páginas. Publicado como libro normal quedará en un libro cercano a las trescientas páginas. Resulta difícil precisar más dados los distintos formatos en los que puede aparecer.
Me siento contento. Ojalá que me hubiera encontrado con algo así cuando comencé a trabajar este campo allá por el mil novecientos y algo.

El trabajo produce sus frutos. Los frutos de la Teología son algo tan real, tan objetivo, como la cosecha de un agricultor, o los objetos forjados por un herrero. Confío que mi trabajo haga bien a los lectores durante mucho tiempo. Trabajar en la Teología, a diferencia de otras labores, supone un cierto trabajar en el aire. Forjar cosas intangibles nos fuerza a preguntarnos si vale la pena tanto esfuerzo. Lo dejo todo en las manos de Dios.

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