domingo, marzo 06, 2011

Véase en el presente gráfico cómo envejece el hombre


Lo importante de estar en Roma no son los conocimientos que adquiera, no es el título que me den. Lo importante es la evolución que se opere en mí. Todos debemos evolucionar en la vida del espíritu. Es decir, debemos avanzar más en el amor a Dios, al prójimo, a la Creación, en el conocimiento de Dios, en la práctica de las virtudes, en el ascetismo, esto es, deberíamos avanzar en todas las facetas del espíritu que llevamos dentro.

Eso es lo único que importa. Lo único que me tiene que preocupar, lo único que me tengo que preguntar cada día es si he avanzado en mi aproximación a Dios. El resto de las cosas, Roma, sus templos, sus callejuelas, sus bibliotecas, el Vaticano, los obispos, las liturgias, los tesoros intelectuales, todo, absolutamente todo, no es más que el decorado de esa evolución interior. Todo es un puro y simple decorado.

En ese sentido, da lo mismo estar en el centro de África en un poblado, que en Roma. Aun así, Dios pone a cada uno donde Él quiere. No tengo la menor duda de que estoy donde Él, el Misterio Insondable, ha querido.

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