sábado, abril 30, 2011

Dies beatificationis



Escribo este post el sábado por la noche. He intentado ir a rezar un rato a la Plaza de San Pedro, pero ha resultado imposible. Todo está bloqueado por la gente. Ya se ve que varios cientos de miles de personas han decidido dormir en esa misma plaza y en sus alrededores.

Polonia entera ha desembocado en la Urbe. En medio de este hormiguero romano, me ha visto un cura de mi diócesis que me ha saludado gritando mi apellido desde un taxi en el que estaba detenido por el tráfico: ¡Fortea! ¡¡Forteaa!

No sé por qué pero esta pasada noche he sufrido un episodio de imsonio. No me he dormido hasta las 3:30 de la mañana. Menos mal que me he levantado a hacer cosas.

Me alegro mucho de que Juan Pablo II tenga mañana la gran celebración que se merece. Ha sido un Sumo Pontífice verdaderamente santo. De la palabra santo se abusa mucho. La realidad es que santos-santos hay pocos. El Papa Wojtila era uno de ellos. Yo en mi oración sigo hablando con él, sobre todo desde que llegué a Roma hace dos años. Para mí sigue estando vivo y sé que cuando le hablo, me escucha.

Cuando estaba en la tierra, él no me podía escuchar, hubiera necesitado ser recibido en audiencia. Pero ahora puedo charlar con él en mis paseos a la vera del Tíber tras la cena, cosa que he hech muchas veces. A ver mañana cómo es la celebración.

1 comentario:

  1. Anónimo4:12 a. m.

    busca en youtube "chinchachoma oracion" y "chinchachoma casa del padre" y "chinchachoma principio de ascimilación"
    mientras no tengas un corazón mas libre que el de los escrivas y fariseos no podras entrar al reino de los cielos. Aquel que llame a su hermano inconvertido merece infierno (Mt)

    Luis Angel Montiel Moreno

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