lunes, abril 11, 2011

Gregorio Peces Barba, el viejo Peces Sam Barba-Bigotes


Mis más profundos deseos han sido escuchados y, de nuevo, Gregorio Peces Barba ha vuelto a abrir la boca, nuestro querido Sam Peces Bigotes-Barba.

Para ver el origen de este nombre, remito al post de abril de 2009

http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2009/04/sam-peces-bigotes-barba-y-el-embajador.html

Porque sí, así es: este hombre nos ha dejado sin declaraciones tanto tiempo. Y sabe que nos gustan, pero nos castiga con su silencio. Y veo que sigue con la sonrisa de siempre y manejando las pistolas como nadie.

Ay, Gregorio, Gregorio. No seas así, sé más generoso, regálanos más declaraciones tuyas. Ese tipo de columnas del periódico que son como el vecino que da golpes en el techo con el mango de la escoba, gritando: ¡dejad de cantar gregoriano!

Al principio, Peces Sam Barba no se preocupaba, porque total la Iglesia no iba a durar más allá de diez años. Pero ahora va viendo que la cosa se está alargando. Y claro se desmoraliza el hombre porque se sienta a ver el telediario y ve que no sólo no han dinamitado El Valle de los Caídos, sino que hasta han construido la Sagrada Familia. Ay, esa vieja costumbre de las izquierdas de arreglarlo todo con dinamita.

Al final, no sólo no han transformado el Vaticano en un museo, sino que hasta ha vuelto la misa tridentina. O sea, que el futuro está siendo muy, pero que muy, desagradecido con sus predicciones. Algunas de estas predicciones se vendieron en forma de libro. Y la gente pagaba por leerlas. Me acuerdo de El Shock del Futuro de Alvin Tofler. Resulta increíble que no se haya cumplido ni una sola de sus predicciones. Al menos se podría haber cumplido una. Pues nada. El futuro siempre se ha mostrado muy sectario. El porvenir parece empeñado, por sistema, en dejar mal a las izquierdas.

Bueno, Gregorio, no te enfades, relájate. Aunque, mira, la verdad, creo que ahora tampoco es buen momento para dar consejos a Zapa acerca de cómo fastidiar un poco a la Iglesia. Me parece que no. Creo que ya está empezando a recoger lo que había dejado por los cajones, y a preguntar a Sonsoles dónde habían guardado tal y cual maleta. No, ciertamente, no es el mejor momento.

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