miércoles, abril 27, 2011

No sé, no acabo de ver a quién me recuerda este vecino mío



La novia durante las semanas o los meses que preceden al casamiento, se mostrará amable y cariñosa con su futuro, pero no se entregará a demostraciones de exagerado júbilo o ternura. No acudirá con tanta frecuencia como antes de prometerse a las diversiones públicas ni particulares, pues un poco de recogimiento sienta bien a la que va a cambiar de estado.

Si en alguna ocasión le ruega su novio que no acuda a una fiesta a la él no puede asistir, obrará cuerdamente accediendo a su deseo de buena gana y sin demostrar que hace con ello un sacrificio ni mucho menos.

A pesar de los esponsales no debe permitirse mucha familiaridad entre los novios. El futuro novio no es conveniente que se muestre mucho en público con su prometida, aun cuando ésta vaya acompañada por su madre. Y para asistir al teatro debe ir con su madre, padre o un próximo pariente de todo respeto y confianza.

Así como el novio tiene permiso para regalar ramilletes y dulces a su futura esposa, ésta, aunque tenga ganas de corresponder a los regalos, debe abstenerse de ello. A lo sumo le será permitido ofrecerle un libro, pero sin dedicatoria alguna

Muchas veces, cuando un novio sale en compañía de su prometida y de su futura suegra, no sabe a cuál de las dos mujeres debe ofrecer el brazo. El buen trato, la deferencia debida a la edad le indican que debe sacrificar el placer que tendría de ofrecerlo a su novia para darlo a su madre. Esta lo aceptará sin vacilación y los tres irán por su camino, marchando la novia al lado de su madre.


En el campo o en un jardín la madre de la novia relevará al joven de esa casi obligación y permitirá que los dos novios vayan del brazo bajo su vigilancia a escasa distancia.


Tomado del Blog Como convertirse en una señorita de porvenir.

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