domingo, abril 10, 2011

Roma: microcosmos, libro abierto, fundamento, urbe pletórica de vida.




Ayer fui a la misa estacional de San Nicola in carcere. Un gran pontifical precedido de una procesión de la que pongo una foto en la que aparezco. La misa fue oficiada por el Cardinal Burke.

La misa fue un acto litúrgico con mayúscula, grandioso, bellísimo, que traspiraba sacralidad. A Dios no lo podemos ver, pero la liturgia sí que la vemos. Y la celebración de la Iglesia nos habla de Dios, de ese Dios trino y grandioso, invisible, pero presente.

Me dejé llevar por la ceremonia. Traté de estar en la presencia de Dios, de que aquel acto se transformara en un alimento para el alma, en un acto que transformara mi espíritu.

Una liturgia larga, pero no importaba. Sólo tenía que, como he dicho, dejarme llevar por el ritmo de los ritos. Los cánticos polifónicos, el incienso, las rúbricas que se iban desenvolviendo una a una, sin prisa, con su propio tiempo, un tiempo ceremonial.

Después de la ceremonia, fui con el norteamericano con el que había ido a Campo di Fiori a comprarme dos panini.Concretamente de bresaola y rúcula, y el pan más rico que he probado en Roma. Tuve que andar un rato, pero valió la pena.

Desafortunadamente, calculé mal el tiempo e hice esperar seis minutos a mi amigo franciscano. Con el que di un largo paseo hasta la Plaza de San Pedro del Vaticano. Una pequeña oración, breve, y regresamos cada uno a nuestros diversos lugares de residencia: mi collegio, su convento.

Hoy he comido con un teólogo metodista que da unas clases en la Gregoriana. Me acompañaba una ministro presbiteriana. Con ella ha habido muy buena sintonía porque hace años iba a un grupo carismático. Así que hemos estado charlando de cuántas cosas en común teníamos. Tema muy fácil. Porque practicamente todos los protestantes, cuando llegan a Roma se sienten como en casa porque tienen la sensación de haber regresado a las raíces del cristianismo. Viendo las catacumbas, las iglesias del siglo IV, los altares con los cuerpos de los mártires, se dan cuenta de que aquí, justamente AQUÍ, se ven los fundamentos de nuestra fe cristiana.

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