martes, mayo 03, 2011

El ataud de Juan Pablo II. Osama Bin Laden y el encuentro de bloggers en el Vaticano






Ésta preciosa foto es la del ataud del beato Papa Juan Pablo II. Ayer pasé al lado de ella y recé un rato. No hubiera podido entrar, de no ser porque el hermano gemelo del rector del seminario de mi diócesis, me coló por la entrada de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Gracias, Señor, por ponerlo allí. Hice una pequeña y breve oración, y allí estaba él. Bien es cierto que mi oración aunque breve, fue hecha con fe.

Bueno, aunque hoy el cuerpo me pide hablar de Bin Laden, voy a hablar de otro asunto. Porque lo cierto es que cuando pienso en Bin Laden, tengo que recordarme una y otra vez a mí mismo que soy sacerdote. Y que, por tanto, disecarlo y ponerlo en vestíbulo de la CIA en la sede de Langley enVirginia no entra dentro de mis opciones. Tampoco poner sus restos en una urna en el vestíbulo de las nuevas Torres Gemelas. No sé porque está tendencia a los vestíbulos cuando pienso en el señor Laden.

Sí, soy sacerdote y debo buscar Justicia y sólo eso. Claro que cuando pienso en ese terrorista, me digo que soy sacerdote, pero que bien podría ser inquisidor de la famosa inquisición española, famosa en el mundo entero. Claro que cuando nosotros, en el siglo XVI, luchamos al estilo de Bush II, nosotros mismos nos hicimos más parecidos a aquello que tratábamos de combatir. La lucha contra el Mal debe hacerse a través del Bien, por duro que esto a veces resulte, y por inefectivo que parezca.

Por eso todo hombre, por despreciable que sea, merecerá ser tratado con respeto después de muerto. La Justicia y la Venganza a veces tienen fronteras colindantes, pero son regiones distintas. El Rigor y la Humillación también son regiones diversas. Las democracias, las naciones basadas en los valores occidentales, debemos dar ejemplo de dignidad y tratar con respeto al cuerpo de nuestro enemigo. Sí, Osama era nuestro enemigo. Enemigo de la humanidad, asesino, y adversario específicamente de Estados Unidos y Europa. Que Dios le haya concedido arrepentirse de sus pecados en el último momento, aunque tenga que pasarse siglos en el purgatorio.

Vaya, hoy iba a hablar del encuentro de bloggers en el Vaticano, pero ya lo dejo para mañana porque me voy a la cama. Porque también yo debo dormir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada