miércoles, mayo 04, 2011

Encuentro de bloggers II

Decíamos ayer que estaba yo en el encuentro de bloggers. A mi lado estaba estaba sentado el Secretario del Biconsejo, no recuerdo ahora de cuál de los dos Consejos, aunque sí que recuerdo que era africano, o que al menos lo fue.

Y entonces Don Pedro Lombardi, el portavoz del Vaticano, dijo que cada día por la mañana leía un blog para hacerse una idea de las noticias de la Iglesia en el mundo. Evidentemente, se tratataba (obsérvese la triple aguda repetición) de algún blog escrito por algún periodista especializado en noticias religiosas. Y yo me volví al secretario, que era obispo, y con una encantadora sonrisa le dije, en plan de broma: se está refiriendo a mi blog. En ese momento pensé que le haría gracia mi broma a ese obispo. Pero veo que me responde con una sonrisa amabilísima y exclama: ¡oh! Un oh de admiración.

Me quedé tan sorprendido de que mi broma no hubiera sido captada a pesar de mi tono irónico de voz, que en mi estupefacción no pensé en desmentir mi afirmación.

Fue ésta una de las cosas más graciosas que me ocurrieron esa tarde. Aunque sólo nosotros dos (el que estaba sentado a mi lado y yo) fuimos testigos de tan gracioso episodio.

Lo que sí que debo decir, es que todo el encuentro estaba perfectamente organizado. Y no sólo eso, sino que el mismo carácter del encuentro era el más adecuado: no un encuentro para dar pautas, para dar sermones, sino un encuentro para reunirnos, para escucharnos, para dialogar, sin otras pretensiones. En esto sin duda vi una gran sabiduría. En esto y en los pasteles.

La charla del padre holandés, creo que se llamaba Roderik, fue sin duda la mejor, formidable. También fueron muy sabias las palabras del jefe del servicio de Internet del Vaticano, explicando que la página de Internet de la Santa Sede se inscribe dentro del ministerio petrino, y que por tanto no se trata de centralizar nada, ni de sustituir las actividades de las diócesis y otras instancias.

Ah, también me gustaron mucho, pero mucho, los comentarios del padre Lombardi cuando dijo que todo su trabajo en los medios lo entendía como un servicio. El concepto de servicio, frente al concepto de soberbia.

Vamos que todo salió muy bien y fue edificante.

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