martes, mayo 03, 2011

Magno y épico encuentro de bloggers en el Vaticano

Resulta que el Vaticano ha organizado un encuentro de bloggers del mundo entero, lo cual es lógico, porque si el mundo no fuera entero, ya no sería el mundo. Pero ex cursus aparte, lo cierto es que las sabias manos del Vaticano eligieron a 150 blogs para ese encuentro. Y ya se sabe que no hay mejor mano que la de la suerte. Así que lo echaron a suertes. O mejor dicho, algunos blogs fueron escogidos a suerte.

Y sea por suerte o sea por méritos, mi blog fue escogido entre esos 150. Probablemente mi presencia fue seleccionada por ambas razones: por méritos (en este caso indudables, este blog es ya mítico, como sabéis) y por suerte (siempre he sido un tipo con suerte, menos con la calva, allí no he tenido suerte).

Pero volvamos al asunto, el caso es que el lunes por la tarde tuvimos la reunión. Estuvo organizada por el Pontificio Consejo de la Cultura y por el Consejo Pontificio de los Medios de Comunicación. En ese post, para abreviar, me referiré a tan beneméritas instituciones como el Biconsejo. Si hubieran sido tres Consejos, me referiría a ellos como Triconsejo. Si fueran cuatro, como el Tetraconsejo. Y así sucesivamente. Pero retornemos al tema que nos ocupa.

Allí nos habíamos congregado los 150 bloggers, los organizadores y la prensa, también estaban los conserjes y un guardia de la Gendarmería Vaticana. Y así los blogges (venidos del mundo entero) estuvimos toda la tarde escuchando charlas y haciendo preguntas. Pero como sois gente ocupada os voy a ahorrar el resumen de cada charla, y voy a pasar a los pastelillos que nos ofrecieron en el descanso.

Abrieron unas puertas, tres en concreto, y detrás había unas mesas alargadas con minipizzas y unos pastelillos. Cuando vi los pastelillos, me di cuenta del buen gusto que tiene el Vaticano, la Santa Sede y el Biconsejo. Eran de los que a mí me gustan: con crema por dentro. Afortunadamente no estaban los odiados pasteles de nata ni los merengues. Como es lógico, decidí probarlos todos para hacer una buena crítica en este post. El esfuerzo valió la pena, los mejores eran los de pasta choux con crema pastelera por dentro.

(Seguiré mañana con el mismo tema, salvo que vuelvan a matar al segundo de a bordo de Bin Laden, o a su vicario general. En cuyo caso le dedicaré un post a título póstumo.)

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