domingo, febrero 27, 2011

La concatenación de causas y efectos, o el cómo una sucesión de monjas nos guiaron

¿Qué vas a hacer hoy por la mañana?, me ha preguntado un cura de Perú. Pues me voy a ir con Boris, un cura de Ucrania, a hacer una excursión por las iglesias paleocristianas de la zona del Circo Máximo, he contestado con una feliz sonrisa. Una sonrisa feliz y optimista.

Como es lógico, este cura ha tardado dos segundos en unirse a mi plan para la mañana del domingo. El día anterior me había pasado yo un buen rato tras la comida buscando en Wikipedia qué iglesias había del siglo IV en esa zona de Roma.

Así que los tres nos hemos lanzado a una caminata en un día frío, gris y húmedo. Una hora después llegábamos a una iglesia de tamaño pequeño-mediano, cuya puerta estaba cerrada.

Habíamos hecho una caminata de una hora y la iglesia estaba cerrada. Y ya eran pasadas las diez, así que no había muchas esperanzas. Pero entonces ha intervenido Dios con su maravilloso cuidado por sus hijos. Por pura casualidad, había cerca tres personas esperando. Me he acercado a ellos, les he preguntado y me han dicho que la iglesia siempre estaba cerrada, pero que habían llamado al párroco y que iba a venir a abrirles la iglesia, porque estaban pensando en casarse allí y querían verla.

En menos de un minuto, llegó el sacristán (no el párroco) y nos abrió la iglesia de San Cesáreo en la Vía Apia. Nada más abrir la puerta, se nos descubrió el espectáculo de una iglesia primitiva, del siglo IV, ahora siempre cerrada, bastante bien preservada, y con infinidad de detalles como llenar una docena de posts. Los tres sacerdotes quedamos fascinados y recorrimos a nuestras anchas el vacío templo solitario.

Cuando salimos veinte minutos después, nos dirigimos a la siguiente iglesia de mi lista, la de San Sixto. Pero de nuevo todas las puertas estaban cerradas. Entonces la Providencia volvió a actuar. Porque cuando llegamos a este segundo templo, justamente estaba esperando cerca una monja dominica que nos indicó cómo hacer para que nos abrieran las monjas que vivían en el convento adyacente. Si hubiéramos llegado un poco antes o un poco después, no nos hubiéramos encontrado con esta dominica que esperaba un taxi, y nos hubiéramos tenido que marchar sin ver la iglesia.

Os ahorro las explicaciones del recorrido por la iglesia y el convento. Sólo os diré que si esta monja (la del taxi) no nos hubiera guiado acerca de cómo hacer para poder entrar, no hubiéramos conocido a la segunda monja (la que vivía dentro) que al despedirnos nos señaló dónde estaba la tercera iglesia de mi lista. La cual iglesia de ninguna manera la hubiéramos encontrado con mis escuetas indicaciones apuntadas en el papel que llevaba yo en mi bolsillo.

Como veis, fue una concatenación de causas y efectos para que pudiéramos entrar y ver todas las iglesias. Si uno solo de los elementos de la concatenación hubiera fallado, no hubieran continuado las otras causas. Hubiéramos hecho una caminata de una hora de ida y de otra hora de vuelta, para nada. Y el ucraniano no tiene buen carácter y no me lo hubiera perdonado. Mientras que hoy ha disfrutado tanto, que ahora cada vez que me ve me besa la mano.

José Luís al despedirle dijo a su mujer: pues sí, los zombies existen.

Gadafi (también conocido como Mu´ammar Qadafi o como Moammar el Gadhafi o como Muammar Al Qathafi, por citar sólo cuatro variantes del más de un centenar de formas de escribir su nombre) es un hombre con sentido del humor. Eso lo demostró cuando las protestas le pidieron que dimitiera y él respondió que con gusto dimitiría, pero que no tenía cargo alguno oficial en su régimen. Ciertamente éste ha sido uno de los momentos estelares de su representación.

Lo gracioso es que es cierto. Oficialmente él sólo es el Hermano Líder. Sí, con mayúscula, pero eso es todo. En todo caso, él también es un poco Guía de la Revolución. También con mayúscula. Porque si hay muchos guías la revolución se despista.

En fin, ahora ya la película está para acabar. Nos parece escuchar casi la música final. Esos acordes melosos e insinuantes que aparecen en la última escena, la de los escombros, la escena panorámica, con el atardecer y los créditos que van subiendo desde la parte inferior de la pantalla. Como crítico de cine os puedo asegurar que el guión no da para más. A Gadafi le pueden quedar varios batallones y alguna división, lo que no le queda es guión. Sin guión no hacemos nada. Las cajas de munición no continúan el guión por sí solas. Lo curioso es que quede todavía algún general gadafiano que intente prolongar el guión a base de tiros. Como norma general no es bueno estirar los guiones únicamente a base de tiros.

Cuando los personajes despistados (que los hay en toda película) no se enteran de que la película ha acabado, suelen ofrecernos los más tediosos minutos de toda la cinta. No hay cosa más triste que estos personajes secundarios despistados que intentan detener a los relojes a base de gatillo y aquí estoy yo. Estos héroes de última hora se caen fuera del guión, como los supervivientes del Titanic cuando se caían de la proa del barco ya vertical. Algunos mantienen esa increíble capacidad para no darse cuenta de que el trasantlántico Libia ya está en posición vertical. Admirable capacidad.

Lo cual no es de extrañar, la película ha sido larga. Es natural que no se imaginen una vida fuera de esta larga obra titulada Gadafi Ben Hur. Sí, ha sido un inacabable largometraje. Parecía casi una sesión continua. Ahora que la superproducción toca a su fin, llegará el tiempo de las secuelas. Me gustará ver a Anthony Hopkins hacer de Gadafi, o el capítulo de Los Simpsons van a Libia.

Cuando uno de estos señores cae, siempre hay alguno que dice: al menos él hacía que los trenes salieran a su hora. Pero en el caso de Gadafi es que ni los trenes salían a la hora.

Con él, lo único que funcionó bien fue el servicio de recogida de la nieve. Pero ni siquiera eso se lo reconocen los que han salido a protestar. Y no se lo reconocen porque los que se han echado a las calles son unos drogados. Ya me parecía a mí que tanta protesta unánime sólo la podía provocar la droga.

sábado, febrero 26, 2011

Os aseguro que no hay retoque en la foto. El señor de la gorra militar no está disfrazado.

Ante el último acto de la obra de teatro Gadafi que se está representando en Libia con gran abundancia de extras y en decorados naturales, no puedo dejar de glosar las palabras de El Coronel cuando ha dicho: ¡ésta es la verdadera revolución!

Eso es indudable. La verdadera revolución es la tuya, Lider Indiscutible. Por favor, rechazad imitaciones. Se venden por ahí revoluciones que no son verdaderas. La verdadera es la suya, la de toda la vida. Es que hay gente que va por ahí y se monta en cualquier revolución y después las cosas van como van.

La siguiente frase que ha dicho Muamar El Gadafi es: ¡Moriremos aquí!

Esta frase tiene mucha tradición. De hecho es una frase típica del último acto. Yo me imagino que éste no es precisamente un buen momento para leer Electra, Antígona o Edipo en Colono. Pero, entre tiro y tiro, yo aprovecharía para leer, al menos, el deselace de algunos de estos dramas. Sería tan épico la escena de Gadafi en algún fortín sentado sobre algún saco de munición tratando de desentrañar las enseñanzas que se desprenden del diálogo de los jefes griegos cuando discuten qué harán con el cadáver de Áyax.

La frase última del discurso de Gadafí ha sido una orden. Dos verbos imperativos en segunda persona plural: cantad y bailad.

Veis, esta última frase le redime. Me recuerda algunos idiotismos propios de los aqueos presentes en las tragedias de Sófocles. Pero al mismo tiene algo del teatro del absurdo de Ionescu. La verdadera vocación de Gadafi era la dramaturgia, como la de otros debió ser la arquitectura. Gadafi ha hecho lo que ha podido, ha sido el público el que se ha levantado de las butacas antes de que acabara la obra. El público no ha acompañado. El público, ese ingrato.

Gadafi morirá y se reencarnará en forma de inspector de Hacienda o de especialista en endodoncias. A las doscientas uríes vírgenes de su guardia personal, les espera un paro más que seguro. Su hijo, Gadafi Junior, ya puede ir recogiendo los cuadros y hacer la mudanza. En realidad, yo no volvería ni a por los cuadros.

jueves, febrero 24, 2011

Hace frío en Roma

Antes de una semana haré la selección de las diez frases del concurso. He decidio ser yo mismo el que haga la selección, porque no era fácil cómo organizar las votaciones. Cualquier troll hubiera podido votar mil veces haciéndose pasar por mil personas.

Hoy nos han puesto para comer conejo. Es curiosa esta afición de las monjas a darnos conejo en el almuerzo. Es curiosa esta afición de las monjas a ahorrar en cuestiones gastrónomicas. Yo ya le dije a la cocinera-jefe que mi padre era cazador. Y que en casa comíamos conejo hasta que se nos salía por las orejas. Razón por la cual hace veinte años comí ya mi último conejo y mi última perdiz.

Ayer cuando iba por la Via de la Conciliazione con el Vaticano enfrente, una pareja se me acercó. La mujer llorando me dijo que su acompañante le había pedido la mano justo delante de la Basílica de San Pedro. Estaba ella tan emocionada que quería comunicárselo a alguien. Seré yo quien os de la primera bendición, les dije.

Hacía 5 grados de temperatura con mucho viento y humedad. Tanto la plaza como las calles estaban desiertas. A los romanos no les gusta el frío. Y los turistas no vienen preparados. Me apenó ver los cinco pobres que con esas temperaturas se cobijaban bajo un buen montón de mantas en los portales de los comercios adyacentes a las congregaciones.

Hoy me toca predicar en el collegio donde vivo. Siempre me ha gustado predicar a sacerdotes, cosa que en mis viajes hago. Pero no es igual tarea predicar a los sacerdotes con los que vives. Probadlo y veréis que es dificil. Predicaré sobre la mano, el pie y el ojo que escandalizan, es el evangelio de hoy.

Ayer le hice un escudo episcopal a un obispo africano recién nombrado. No le di un cuadro, sino que le hice un papel el boceto, la idea, la organización de los elementos.

Os dejo con mi Fortearius, he subido nuevas imágenes:
http://elcanonigorampante.blogspot.com/

miércoles, febrero 23, 2011

Adios, Gadafi, Adiós: Palabras duras, para un régimen duro. Elegía.

Bueno, queridos, he pensado que os iré poniendo las frases del concurso poco a poco, y no todas seguidas. Es decir, voy a ir intercalando post normales en medio, para que así no se haga tan densa la lectura del blog.

Además, podéis vosotros mismos irlas leyendo cuando lo deseéis a través de este link:

http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2011/02/participemos-todos.html

No hace falta insistiros en lo agradable que ha sido para mí encontrar vuestros sentimientos a través de la lectura de vuestras aportaciones. Sí, he encontrado vuestros sentimientos, porque no me imaginaba que de inmediato pusiérais frases de hace años, frases olvidadas para mí. O que hubiera otros que me decían que habían puesto tal frase en su móvil. En fin, los comentarios a las frases van más allá de lo que hubiera esperado en un mero concurso.

Una persona de gran corazón me aconsejaba que mejor regalara algunos libros en vez de gastar tanto en el premio. Le dije: tranquila, tranquila, pienso gastar lo mismo que en los premios de los otros concursos.

Y cambiando de tema. Hablé hace dos días por teléfono con una mujer de mediana edad sin casar que quería abortar. Hoy me he enterado de que piensa seguir adelante con su idea. Os lo digo para ver si rezando entre todos, el niño se salva. Sería el niño del blog. Yo voy a irme andando hasta el Vaticano y esta noche hace 5 grados con viento y humedad. Animaos vosotros a hacer algo. A ver si entre todos logramos que Dios le envíe una luz a la madre y el niño se salva.

Y sobre Libia diré que Gadafi no ha comprendido que los hombres harán lo que sea por recuperar la libertad. Romperán cadenas, derribarán muros, invadirán las plazas, saquearán edificios. Si es necesario, matarán. No hay fuerza que no pueda superar el hambre de Libertad. El ansia de ser dueño del propio destino, el ansia de poder decir lo que uno quiera sin temor a represalias. Eso no hay quien lo pueda contener. Se puede retrasar la Libertad. Pero siempre será una tregua, hasta la siguiente avalancha. No importan los años que pasen, no importan lo que se consoliden las estructuras de opresión, al final la Libertad vuelve a la carga.

No hay tirano que no sepa en lo más profundo de su corazón, que mañana pueden entrar las masas corriendo por sus salones, por sus jardines. Y que el pie justamente rabioso, una vez más, atravesará su rostro en una fotografía enmarcada. Adiós, Gadafi, adiós. No morirás llorado por tu pueblo tras una vida de servicio, sino haciendo llorar a tu pueblo una vez más.

Pensaste que morirías rodeado de admiración, creíste a tu corte. Pero la hora estaba fijada. Y la hora inmisericorde ha llegado. Como una mala agonía, te resistes. Pero nadie puede luchar contra un reloj. Sabes que es la hora. La hora que tanto temías, ya está aquí, Macbeth. El bosque de hombres se mueve, no puedes lavarte la sangre de las manos, la corte ha sido la primera en huir. Tu último soplo de vida será un recuerdo para todos aquellos que quieran traficar con la libertad humana.

martes, febrero 22, 2011

Cinco años y cuatro meses, resumidos en diez citas

Lo del concurso, os lo aseguro, ha supuesto para mí una grandísima alegría. La razón de esa alegría es que uno escribe como quien lanza botellas con un mensaje al Mare Interneticum, pero no pone rostro a esos lectores que el contador dice que hay. Se supone que lo que uno cuenta, debe ser de algún interés para un señor de Flulunja (provincia de Rurinori, Uruguay), pero todo es un suponer. El marcador se limita a decir: una entrada desde Flulunja a las 15:34, otra a las 15: 36 desde Absurdistán, otra a las 15:37 desde la Unión Soviética. Pero allí acaba todo.

Mientras que con esto del concurso, he podido percibir, sí, per-ci-bir, el amor y cariño de tanta gente.

Lo siguiente que he descubierto, es que he escrito mucho. No sabía yo que había escrito tanto. Siempre lo hago durante un ratito tras la cena. Y ahora veo que se ha acumulado una enciclopedia, que además no tiene pinta de acabar.

Bueno, muchas gracias. Os pongo las primeras citas que habéis escogido, la lista de momento tiene 99. Os pongo las primeras y mañana otras.


No conozco a ninguna suegra que tras cuatro o cinco años de matrimonio de su hija, no hubiera deseado que su yerno hubiera sido célibe, eremita o cartujo.


(Post en la semana en que murieron Lady Diana y la Madre Teresa de Calcuta.)
Una fue una persona triste, la otra todo lo feliz que se puede ser en la tierra. No existe mayor felicidad posible sobre este mundo que la que el amor de Teresa experimentó y gozó toda su vida. Eso sí, en la cruz. Una vivió rodeada de todo el lujo posible, casi inimaginable. La otra vivió rodeada de toda la pobreza posible, casi inimaginable. Una era bellísima. La otra arrugada, encorvada, envejecida. Una murió muy pronto. La Muerte la atrapó por sorpresa. La otra murió muy tarde, vivió más del doble. La Muerte no acababa de atraparla, siempre se recuperaba.
Una fue un ejemplo del camino de la virtud. La otra fue un ejemplo de una vida que sin ser muy mala, se deja arrastrar por la tristeza y la falta de sentido. Una vistió una lista inimaginable de modelos. La otra siempre vistió el mismo sari. Es como si Dios, el Gran Maestro, nos hubiera puesto ante los ojos de la Humanidad las dos vidas, los dos fines. La conclusión nos la dejó a nosotros. Cinco días de separación marcaron las dos entradas en la eternidad, la de la una y la de la otra. Nosotros todavía tenemos tiempo. Cuando las cosas se hacen magistralmente bien, atraviesan el tiempo, triunfan sobre el tiempo, triunfan sobre todas las opiniones.


Mirando a mi derecha, que quiza sea vuestra izquierda, y donde se ve la relatividad de las cosas y direcciones.


Felicito la Navidad a la doctora que me hizo una colonoscopia y de la que guardo una mala impresión.


Nunca he acabado de entender ese pequeño punto sádico de mi madre.


Yo de la Iglesia lo acepto todo: sus gárgolas, sus dogmas, la Patrologia Latina, los mártires de Japón, el bendito de D. Ramón ( eterno coadjutor de mi parroquia en Barbastro ), el Libro de Kells, el canón 345 de Derecho Canónico, el niño y la niña que he bautizado hoy, la Hermandad del Santísimo Sacramento de Anchuelo que me ha invitado a comer, el Padre Arrupe, el antipadre Arrupe'


En este momento lo importante es no meter las tentaciones dentro de casa. Y si las has metido no ceder a ellas. Y si cedes, no repetir. Y si repites, repetirte a ti mismo que es el último cuadradito de chocolate, aunque sea un chocolate con sabor a crema catalana que se funde en la boca creando una melodía de sabores.

lunes, febrero 21, 2011

Cuánto me he reído

Nunca jamás me imaginé que me lo iba a pasar tan bien con el concurso que ayer comenzamos en el blog. Me imaginé que al cabo de una semana iba a haber veinte o treinta frases. Pero no pensé que sólo en el primer día iba a haber medio centenar.

Bien, mantendremos el concurso durante una semana, cuando el ritmo ya claramente decrezca hasta no haber nuevas aportaciones, lo daremos por finalizado. Podemos prolongarlo algunos días más si vemos que siguen llegando frases que valgan la pena. Después llegará el momento de la selección. Ya veré cómo hacemos para realizar la selección cuando todas las frases están juntas. Yo mismo las pondré en un solo post, con un número. Y que cada uno vote por un número. Haremos algo así. No lo tengo decidido.

Os aseguro que me he reído mucho con el concurso, pero mucho de verdad. Me lo he pasado tan bien. Sea dicho de paso, no es necesario poner ni fecha, ni link de la frase.

El mundo árabe

Me da mucha pena lo que está pasando en Libia con tantos muertos. A veces pensamos que en los páises árabes la gente no tiene libertad, porque no le gusta la libertad. Pero creedme, la gente no es libre porque alguien se encarga de que no sea libre. Todo hombre desea ser libre.


¿Quién se podía imaginar que iba a pasar todo esto en el mundo árabe sólo hace unas semanas? Es increíble como todo puede dar la vuelta en unos días. Lo que ahora está pasando puede cambiar el mapa geopolítico del mundo radicalmente. Digo puede, porque después la corrupción ya se encarga de que las revoluciones por la libertad se queden en la mitad de la mitad. Pero a veces no, a veces las masas populares conquistan la libertad.

En realidad, las masas populares conquistan la libertad. Pero son los políticos después, los que se encargan de consolidar la libertad o de ir aguándola. El triste caso de la Federación Rusa o de Ucrania son dos ejemplos patentes. Ya veremos qué sucede con todo esto.

Si sucede como en Irán, que los grupos islamistas al final se hicieron con el poder, entonces estaríamos perdidos. Una época terrible se abalanzaría sobre nosotros. Una época terrible para todo el mundo.

Si al final, al menos en la mitad de esos países, triunfara la democracia, sería algo fantástico. Ya veremos qué pasa.

domingo, febrero 20, 2011

Participemos todos

Borges se me ha aparecido en sueños y me ha dicho que escriba este post.

Hoy justamente hace cinco años, cuatro meses y treinta y dos días que nació este blog. (Lo de los días me lo he inventado porque los domingos tengo por costumbre no hacer cuentas.) Para celebrar este aniversario, he decidido lanzar un concurso. Me gustaría saber en estos cuatro años cuáles han sido las frases que más os han gustado de los post, para elegir las diez mejores.

Pueden ser las frases más graciosas, o más profundas, o más serias, o más literarias. Lo que querais.

El premio para la frase ganadora, será el acostumbrado en todos los concursos anteriores que he convocado. Aunque tampoco descarto que el premio pueda ser un viaje a Roma con cena en el Ritz. Sí, no lo descarto. También a mí me gustaría esa cena.

Bien, volvamos al tema del concurso. Imaginaos que soy un lector del blog que pasaba por aquí y quiero participar, y me pregunto: ¿dónde envío la frase que me ha gustado? O dicho de otro modo: ¿adónde podría yo enviar la cita que más me gustó? Muy sencillo. He habilitado este link donde podéis colocar vuestras aportaciones:

http://quelugartanbonito.blogspot.com/2011/02/concurso-forteniano.html

El link será permanente. Es decir, aunque pasen los días, el link será el mismo. Allí iré revisando las aportaciones. Basta que escribais la frase. No hay necesidad de poner comentarios, pero tampoco está prohibido. La frase tiene que ser exacta. Si falla la literalidad, después no es posible buscarla en el blog con el buscador.

En algún caso, dos o tres frases pueden ir unidas para no perder el sentido. Podéis alargaros algo más de una frase, incluso podéis poner algún párrafo. Pero intentad no alargaros, salvo que un párrafo verdaderamente lo mereciera.

No os preocupéis de que algún gracioso intente estropear la lista. Habrá un moderador del link, moderadora en realidad. Al final se ofrecerá el resultado final para todos. Incluso yo mismo estoy intrigado ante el resultado de este experimento. Recordad, valen frases de profundidad teológica, de belleza literaria, graciosillas.

No es la primera vez que hago algo así en el blog. Ya en tiempos pasados hice un concurso a ver quién escribía mi mejor sermón fúnebre. Y aunque no os lo creáis, al blog pongo por testigo, lo ganó una monaguilla mía de dieciseis años.

sábado, febrero 19, 2011

La mesa italo-polaco-burundesa-colombiana de los curas

Bien, hoy ya he puesto orden en mi habitación. Poniendo orden en las secciones de mi tesis, iba posponiendo poner orden mis estanterías y cajones.

Un sábado es un momento perfecto para ello. Por lo menos eso he pensado tras la comida.
También me he dedicado a aprender italiano. Cosa necesaria, porque en la mesa siempre escucho un italiano que es como el latín que se hablaba en las galeras que llegaron a Hispania hace dos mil años. Es decir, se trata de un italiano en versión ruandesa, mezclado con las expresiones del italiano-coreano sentado al lado, unido todo ello a la inventiva hispana de un cura mexicano que usa las palabras españolas acabándolo todo en –one e –ini. En medio siempre suele estar algún cura italiano con la clara política del laissez faire. Al principio corrigen, pero al final se cansan. Es comprensible.
Pero de vez en cuando hay sacar el trapo y limpiar un poco el italiano. De lo contrario se le pegan cosas.

Durante un año he estado diciendo guasto creyendo que significaba gasto. Y la semana pasada descubrí que guasto significa estropeado. A saber qué extrañas interpretaciones habrán dado lugar mis palabras en tantas conversaciones. Y todo por culpa de un cura mexicano que asintió con la cabeza en una cena cuando le pregunté por esa palabra.

Peor fue otra vez que use de mi inventiva, y justo di en una palabra que era la peor palabra que podía haber buscado en el diccionario. Y sólo pretendía yo decir destrozado.

viernes, febrero 18, 2011

El amanuense que da explicaciones al orbe

Evelyn, lectora del blog, mujer sensible y neoyorquina que lloró al leer el post sobre el borrón, me ha dicho hoy diciéndome que necesitaba saber de dónde habían salido esas gotas de agua que emborronaron mi manuscrito.

En un modesto alarde de manipulación temporal, le he respondido: esas dos gotas que emborronaron mi dibujo, fueron las dos lágrimas que derramaste al leer mi post.

La realidad es otra. La noche anterior no fui a la cama a la hora que debía. Me quedé leyendo bastante más rato del que debía algo que me interesaba. Algo sobre lo que tengo un firme propósito de no hacer, pero que hice. Caí. Resultado, al acostarme tuve que cambiar la hora de levantarme. Al levantarme más tarde, llegué más tarde al desayuno. A tiempo, pero ligeramente más tarde. Resultado, todos se habían marchado. Como no me gusta desayunar solo y a esa hora ya no iba a venir nadie, me llevé el desayuno a mi habitación.

Una de las cosas que me llevé, fue una taza de manzanilla. Acabado el desayuno recogí todo, pero no me di cuenta de que algunas minúsculas gotas habían caído sobre la mesa. Es una suposición, porque no las vi. Pero debieron estar allí.

No obstante, el camino de esas gotas hasta mi dibujo fue más complejo. Pues si hubiera puesto el manuscrito sobre esas gotas, se hubiera mojado la parte de detrás, no la de delante.

Sin embargo, como ya dije, usé ese día un trozo de papel rectangular para apoyar mi mano. La mayor parte de los días no lo usé, pero ese día sí. Parece ser que ese papel rectángular más pequeño fue el que entró en contacto con las gotas. Aun así, la cara húmeda podía haber estado hacia arriba cuando apoyé mi mano. Pero no, estuvo en la posición inversa. Y además moví varias veces el papel sobre las líneas de tinta. Había en mi manuscrito una parte central en la que el agua no hubiera hecho nada, pues se trataba de otro tipo de tinta. Pero desgraciadamente las gotas fueron restregadas en la parte que Matrix determinó.

Nada hubiera sucedido si la noche anterior me hubiera acostado antes. O si hubiera habido alguien desayunando en el comedor a esa hora. O si no hubiera puesto el papel rectangular pequeño en el lugar exacto. O si el papel rectangular hubiera sido colocado boca arriba.

Pero la sucesión de acontecimientos, de causas y efectos, sucedió en el modo justo para provocar una mancha en medio de un trabajo realizado pacientemente durante veinte horas.

jueves, febrero 17, 2011

El amanuense teologizando

(Sigue del post de ayer)

Cuando hace dos días contemplé el borrón sobre mi manuscrito, me pregunté cómo Dios podía haber permitido eso. Dios sabía con cuanto cariño e ilusión había realizado ese trabajo. Dios sabía cuánto me había costado. Él había sido testigo de cada minuto de esfuerzo. Hubiera sido tan fácil para Él hacerme advertir la presencia de esas gotas sobre la mesa.

Pero el Omnipotente dejó que esas gotas invisibles, imperceptibles, silenciosas y traidoras estuvieran precisamente allí. En el lugar preciso. ¿Por qué Dios decidió omitir cualquier acción que me avisara?

Indudablemente existía un sentido teológico en ese borrón. La obra la había hecho a mayor gloria suya. Y Él había expresamente permitido la ruina de la obra. Sí, había un sentido en la presencia de esas gotas.

Aceptar la voluntad de Dios, vale más que todas las obras que podamos hacer por Él. No hay obra que valga más que aceptar su voluntad. Sea del tipo que sea.

Dios crea la belleza a través de causas segundas. Dios la destruye a través de causas segundas. Hay que aceptar la eclosión y el marchitamiento. Matrix tiene poder sobre toda la programación. En realidad todo es un juego. Un gran juego de la Voluntad Suprema. Las obras importan poco. Sólo importa que nosotros, los niños, vayamos aprendiendo y mejorando.

miércoles, febrero 16, 2011

El amanuense contrariado

(Sigue del post de ayer)

Me hubiera gustado ver mi propia cara al levantar el papel y ver el borrón de tinta sobre el papel. No sé qué cara puse, sólo recuerdo las sensaciones internas que me produjo ver tinta esparcida y presionada sobre las líneas rectas de un texto latino de San Pablo. Recuerdo que internamente hubo un momento de incredulidad, un no poder creer lo que estaba viendo. Era como si aquello no fuera posible.
Veinte horas de trabajo destruidas en apenas unos segundos. Hubiera sido tan fácil evitar aquello, y ahora no veía como poner remedio al desaguisado. Cuando ayer escribí el post, recibí una hora después un e-mail de una señora de Nueva York, Evelyn, que me dijo que lloró al leer el relato de la mancha. Otra persona, muy buena persona, me pidió que le dijera como acabó todo, no podía esperar a saber qué pasó. Apeló a mi amistad para exigir un anticipo de información.

Bien, retrocedamos de nuevo al momento tremendo. Habían pasado ya tres minutos tras el fatídico momento del descubrimiento. Miraba y miraba la mancha, sus dimensiones. La llegué a medir con una regla. Corté un papel a medida para ver qué habría que poner encima para tapar aquello.

Se me ocurrió una solución. El original era irreparable, pero podía reconstruir las líneas originales en otro papel, con la misma exacta distancia de interlineación, con la misma altura de las palabras. Una vez hecho eso podría escanear el papel manchado y colocar con photoshop las líneas reconstruidas encima. Sería una labor laboriosa, necesitaría la ayuda de alguien que supiera manejar ese tipo de programas informáticos, pero el manuscrito recibiría su porción de gloria en su versión falsa. El original lisiado se recluiría como un enfermo, más su doble no auténtico sería admirado. El ojo experto sabría que aquel manuscrito no era lo que aparentaba. Pero los expertos son pocos.

Pero entonces me vino una idea a la mente. Se trata de una idea que a cualquiera de vosotros os hubiera venido de inmediato, pero a mí no. A mi mente me vinieron ideas de pinturas acrílicas, de pan de oro, de tintes dispuestos en capas espesas. Lo único que no se me ocurrió hasta al cabo de un rato, fue algo que muchos de vosotros tendreis pero que yo no uso nunca: Tipex, es decir tinta correctora.

La tinta correctora jamás la uso. De hecho ni me acordaba que existía, hasta que dando vueltas a todo, me vino a la mente. Le pregunté al vecino, un diácono de Puerto Rico, un diácono amabilísimo. Y resultó que tenía. Con emoción hice unas pruebas en un papel aparte. Y funcionaba. Una vez seca la capa blanca se podía escribir encima. Y así ¡todo se solucionó! El resultado final fue perfecto. En un texto tan largo, era imposible que nadie aguzase el ojo para ver que el papel era un poco más blanco entre algunas líneas.

Di gracias a Dios por supuesto. Y fui, de nuevo, el cura más feliz de la Roma cristiana.

martes, febrero 15, 2011

La tranquila vida del amanuense pacífico

No sé de dónde han podido aparecer, pero unas pocas gotas de agua me han provocado hoy un verdadero desastre.

Una de mis más pacientes y constantes aficiones de mi vida es la caligrafía artística. Afición pacífica y negra como la tinta. Afición de sutiles trazos mientras escucho música sinfónica.

Y hoy, precisamente, he acabado una obra que es una de las que más tiempo me han llevado hacer. Ésta en concreto me ha costado más de veinte horas acabarla. Lo sé porque, aunque la iba desarrollando a base de trocitos de tiempo, iba apuntando el tiempo que invertía en ella. No sólo han sido las veinte horas, sino los días y días que me ha llevado a ratos sueltos reunir ese tiempo. Pues salvo dos excepciones que he hecho en mi vida, todos los dibujos los he realizado a base de ratos libres tras acabar mi trabajo. Eso significa que las obras se eternizan, se prolongan en el tiempo como un río sin fin. Pero la caligrafía sabe de paciencia.

Y hoy, por fin, acababa la obra. Me quedaban exactamente diez minutos y ya la concluía. Cuando, de pronto, descubro que unas pocas gotas de agua habían caído sobre la mesa en la que apoyaba el dibujo.

Realmente el dibujo no entró en contacto con el agua de la mesa. Ni siquiera estoy seguro de que esas gotas estuvieran sobre la mesa. Lo único seguro es que usé un papel para apoyar la mano mientras acababa unos detalles en una iluminación lateral de estilo románico-abstracto. Un papel para apoyar la mano se pone cuando no se quiere que el sudor de la mano pueda manchar el papel blanco.

Lo que no sabía es que sobre ese papel es donde habían caído las gotas. Al apoyar mi mano sobre el papel, el agua entró en contacto con las líneas escritas a tinta que había debajo. Pequeños movimientos de la mano y del papel produjeron el desastre.

Cuando acabé de hacer mi trabajo, levanté el papel distraídamente y, de pronto, no pude dejar de ver el tremendo borrón de tinta corrida en pleno centro de mi dibujo. Veinte horas de trabajo quedaron con una gran mancha desagradable en su centro. Si hubiera sido en otra parte del dibujo, hubiera podido pintar encima. Pero en ese dibujo en concreto no me resultaba posible por la misma estructura de lo escrito y la distribución de las proporciones.

Hubo un momento de impacto, de sorpresa descomunal, de preguntarme una y otra vez de dónde habían salido esas gotas de agua. ¿Qué sucedió entonces? ¿Qué hice? Pues bien, eso os lo diré en el post de mañana.

lunes, febrero 14, 2011

Fortearius

Hoy os quiero recomendar una página mía, Fortearius, de la que os pongo el link más abajo.

Y os la recomiendo porque a veces lo que gusta simplemente es mirar, pasear con la vista. Deleitarse sin necesidad de leer. No sólo pongo bellas fotos de la Iglesia, sino también de nuestros hermanos separados. Porque en ellos reconozco la presencia del Espíritu, los frutos de Dios, los efectos de la cercanía con Jesús, el deseo de glorificar a la Trinidad y de vivir de acuerdo a sus caminos.

Ellos dan gloria a Dios, Dios vive en ellos. Pero la Fe es sólo una, la Iglesia es sólo una.

Dicho lo cual, no me importa lo más mínimo tener la mayor de las aperturas hacia todo lo bueno que encuentro en otras confesiones. Soy duro en mantener la unidad de la Fe dentro de la Iglesia. Pero después no me duelen prendas en ver todo lo bueno que hay en otras confesiones cristianas, e incluso en otras religiones.

Por eso incluso he puesto algunas fotos monasterios y monjes budistas en Fortearius, porque también entre ellos reconozco a aquellos que buscan a Dios, a pesar de lo vaga que es esta idea de Dios en el budismo. La religión es siempre religión. El deseo de ir hacia Dios, es siempre un deseo noble. Y eso vale para todas las religiones, mientras no sean idolátricas o se corrompan. Por el hinduismo con todos sus falsos dioses no tengo los mismos sentimientos de comprensión que tengo hacia el budismo.

Una última cosa, os aconsejo que os inscribais como seguidores de Fortearius, en la opción que aparece a la derecha. Porque no siempre os aviso cuando coloco nuevas fotos.

El link de Fortearius es:
http://elcanonigorampante.blogspot.com/

domingo, febrero 13, 2011

Paseo nocturno

Paseo nocturno tras la cena y tras haberle enseñado a un cura peruano cómo insertar un contador en su blog. Hemos ido andando hasta el Puente de Sant´Angelo para ver la gloriosa cúpula de San Pedro: perfectamente iluminada, poderosa, alta, sólida, centenaria.

El sacerdote sudamericano (no quiere que diga su nacionalidad) me comentó una entrevista que le hicieron a Leonardo Boff en Der Spiegel hace ya varias décadas. Leonardo decía imitando el tono de un profeta: O Roma se abre o caerá.

Y el periodista, quizá ni siquiera católico, le preguntó con ingenuidad: ¿Pero eso no lo decía ya Lutero hace quinientos años?

Esa observación no le debió hacer mucha gracia a Boff, el cual se limitó a repetir que o se abría o se caería.

Bastante rato después, unas cuatrocientas calorías después, este sacerdote me comentaba que en su diócesis estaban presentes los Viejos Católicos, una escisión como la de Lefevre, pero en el Vaticano I. Pero que en los últimos años se habían escindido. Entonces le pregunté yo: ¿Y cómo se llaman los escindidos: Nuevos Viejos Católicos? Nos estuvimos riendo un buen trecho, dos curas riendo por una callejuela romana mal iluminada.

sábado, febrero 12, 2011

Que buenos son los padres salesianos que nos sacan de excursión

Hoy excursión con un diplomático, su esposa, y un sacerdote valenciano a Gaeta. Como siempre, rezo de las horas canónicas en el coche, repartidas durante los diferentes trayectos. Como siempre, mareo mío cuando ha habido curvas.

Hemos comido pescado en un pequeño restaurante típico: un rombo y una dorada. Al aire libre, pero al calor de esos calefactores de gas que a veces hay en el exterior. Hacía frío, yo no me he quitado mi capa parva en todo el almuerzo.

Después nos hemos dirigido hacia Montecasino. No hay mucho que ver gracias al ejército aliado que bombardeó con ganas la antigua abadía. Lo que hay es reconstruido, y en mi opinión bastante frío. No tiene el calor de las cosas antiguas. Lo curioso es que dentro del monasterio no había ningún alemán. Infinidad de reportajes repiten que los germanos se habían hecho fuertes en los muros de Montecasino. Pues no, es falso.

Menos mal que la biblioteca se la llevaron a el Castillo de Sant´Angelo. No se perdió ni un libro por los bombardeos. Ninguno menos varias cajas que se las llevaron a Herman Goering como regalo los soldados alemanes que las transportaban. Se supone que fueron a parar a sus garras, porque lo cierto es que llegar no llegaron.

Viendo las últimas dos guerras mundiales, se observa que los italianos tienen una curiosa costumbre bélica, que es la de comenzar la guerra contra alguien, y a mitad de la guerra cambiarse de bando. Una cosa muy graciosa que ha dicho el cura valenciano es que los italianos dicen: nosotros es cierto que no hemos ganado ninguna guerra, pero la verdad es que perderla tampoco la hemos perdido.

viernes, febrero 11, 2011

Éste es el Anillo del Pescador. El anillo papal que actualmente no se destruye, sino que se conserva.

Hay días que me pregunto ¿de qué escribo hoy? Pero hay otros en que el post es como si ya estuviera escrito. Y es que acabo de venir ahora de la toma de posesión de un cardenal de su basílica.

Cuando se nombra un cardenal, se le hace cardenal de un título de Roma. Es decir, es como el párroco de una basílica de la Urbe. Y un tiempo después de la entrega de la birreta cardenalicia, toma posesión como lo hace un párroco con su templo.

Si bien el ceremonial es un poco más elaborado. Se le recibe en la puerta con un crucifijo que lo besa, se le da el hisopo para que asperge a los presentes, entra precedido de una cruz procesional y se arrodilla en un reclinatorio ante el sagrario, se va a la sacristía donde se reviste, al comienzo de la misa se lee la bula donde se le otorga el título y sigue la misa normalmente. Si bien en la sacristía, al llegar, varios de los presbíteros presentes tienen que firmar dos documentos donde certifican que han sido testigos de la toma de posesión del título.

En la toma de posesión de hoy, la de la Santa María in Aquiro, había veinticinco presbíteros, seis obispos y un cardenal, presentes en la toma de posesión del Prefecto de la Congregación para los Santos, un hombre humilde y bondadoso.

Cuando ha comenzado su sermón, sus primeras palabras en italiano han sido: quiero advertir que el sermón será largo. Y no ha defraudado.

jueves, febrero 10, 2011

El Vaticano tenebroso

Este año reconozco que siempre me da más pereza darme un paseo hasta el Vaticano tras la cena. Pero para mí es tan bonito acercarme hasta la Plaza de San Pedro y rezar unos instantes. Es bonito y da pereza, las dos cosas, a la vez.

Lo que sería fantástico sería poder entrar por la noche en la Basílica. Deambular por sus naves oscuras y desiertas debe ser un placer que no se puede describir con palabras. Los miembros de la seguridad del Vaticano me imagino que lo podrán hacer.Formidable privilegio el del Papa, el poder decir: voy a bajar un rato a pasear por la Basílica antes de acostarme.

Muchas veces me he imaginado cómo debe ser ese templo sin gente, en silencio, lleno de oscuridad. Realmente, será otro templo. Algo completamente distinto, y bastante tenebroso e inquietante.

Las iglesias, incluso las pequeñas, por la noche una vez cerradas se transmutan en algo bastante siniestro. Debe ser por la sensación de estar en un gran espacio lleno de oscuridad, lleno de recovecos. Debe haber algo instintivo en el ser humano que nos mueve a evitar ese tipo de situaciones.

El Baldaquino de San Pedro en medio de la oscuridad, buf, tremendo. Las criptas, sus capillas, sus largos pasillos, todo sin un alma, vacío, sin luz. Madre mía. Un lugar perfecto para una pesadilla. Es que lo pienso ahora y me dan ganas de meterme en la cama. Pero de meterme con la sábana hasta la calva.

miércoles, febrero 09, 2011

El mundo es muy grande, el viaje puede ser largo, todo sea por la Teología

Muchos teólogos disidentes insisten en que la Iglesia ha equivocado el camino y que hay que volver a Jesús. Pero nunca se concreta qué significa ese volver a Jesús, fuera de unos cuantos lugares comunes: el cuento ese de las riquezas, el rollo del poder acumulado, la mandanga de la inquisitorial Roma, y leyendas populares similares. Para ellos todo se resume en que la mala Iglesia es la de los suelos de mármol y las casullas con brocados, y que la buena Iglesia es la de la libertad.

Pero fuera de eso, nunca se concreta en nada qué es esa Iglesia del Evangelio con la que tanto dan la murga. Debemos dejar claro a los teólogos descontentos que la Iglesia del Evangelio es la Iglesia Católica. Esa Iglesia no es un ideal imposible de alcanzar, sino una realidad viva desde la Victoria de Cristo. Por eso me gusta una Iglesia Triunfal, porque Cristo ha resucitado. Mi vida es la celebración de un banquete, de una alegría, es la participación en la manifestación de la Gloria de Dios sobre la tierra.

Se imaginan que si Cristo entrase en el Vaticano, echaría con un látigo de cuerdas a cardenales y oficiantes. Cuando, en realidad, Cristo está en medio de ese gran acto litúrgico. Está en medio, en pleno presbiterio, corporalmente, y habla a través de los pastores legítimos.
La fidelidad es la norma en la Casa de Dios. Pero en los medios de comunicación siempre aparece la triste figura del teólogo católico protestando, también llamado teólogo católico permanentemente protestante.

Por eso aconsejo a todo teólogo descontento, disconforme, amargado, con la ilusión por los suelos, que se tome unas vacaciones, que se vaya a la playa, que descubra los placeres de la buena mesa, que practique el yoga y se relaje. Yo si fuera el superior de algunos, les pagaría un viaje alrededor del planeta con tal de alejarlos de sus cátedras en seminarios y facultades. Y consideraría que estoy haciendo no un gasto, sino el mejor negocio del mundo.

martes, febrero 08, 2011

Los conejos

Sé que no tienen mucho que ver con el tema, pero no me digais que estos conejos no son una cucada. Me encantan. Yo con los teólogos alemanes puedo ser muy duro, pero con los conejos soy muy buena persona.

Bien, cambiando de asunto, al releer el post de ayer, antes de publicarlo en este blog, me di cuenta de una cosa muy graciosa y que ahora voy a explicar. Estaba ayer hablando de que la obligación del celibato es una ley eclesiástica, no un dogma, y que puede ser cambiada. Entonces la frase siguiente a ese razonamiento decía con gran entusiasmo y vehemencia: Si algún día los cánones son cambiados, yo seré el primero en obedecer.

Al releer la frase me percaté de que tenía un doble significado. El primer sentido (que era con el que lo escribí) lo que viene a decir es que yo estaré con la Iglesia diga lo que diga ésta.
Pero existe un segundo sentido (que no se me ocurrió al escribir la frase) que vendría a decir que el día que se cambie la ley voy a ser el primero en entrar por la puerta jurídica que se abra.

Así, que tras percatarme del sentido pío y del sentido pícaro de la misma frase con las mismas palabras, opté por cambiar la redacción. Ya no diría por tanto: Si algún día los cánones son cambiados, yo seré el primero en obedecer. Sino que diría: Si algún día los cánones son cambiados, yo obedeceré como todo el mundo.

Comprendí que con determinados cánones mejor que decir seré el primero en obedecer, es preferible decir obedeceré como todo el mundo. En algunos temas, un exceso de celo en la obediencia podría ser malinterpretado.

Tendría gracia la cosa, estar en la hoguera viendo como ponen el fuego en la leña y preguntar: ¿por qué se me condena? Y que el verdugo sin ni siquiera mirarte, detrás de su capucha, te contestara: exceso de celo en la obediencia.

lunes, febrero 07, 2011

El alzacuellos y la corbata II

Cuando ensalzamos el proceso a través del cual el Espíritu Santo ha hecho evolucionar el sacerdocio en su Iglesia, siempre hay alguien que sale con lo del matrimonio de Pedro. Eso es un clásico.

El proceso ha sido llevado a través del Espíritu Santo, no ha sido obra de manos humanas solamente, de manos guiadas por criterios humanos. De ser así, yo nunca hubiera dejado de casarme. No deja de estimular mi curiosidad cómo hubiera sido la Sra. Fortea. Si me hubiera aguantado o si hubiera sido la mujer más feliz del mundo. Pero ése es otro tema.

Lo cierto es que los sacerdotes podrían casarse, podríamos volver a celebrar las misas en las casas particulares, podríamos matar un cordero tras cada misa en recuerdo de la Cena Pascual, podríamos volver a las antiguas penitencias públicas de la Iglesia primitiva, podríamos vestirnos de saco y ceniza. Incluso revivir la Fiesta de las Tiendas entre los católicos, en la que todos vivían en tiendas alrededor de Jerusalén durante unos días. Tal fiesta no afectaría para nada a la doctrina dogmática eclesial.

Se pueden hacer cientos de reformas sin afectar la doctrina eclesial, miles de reformas, cientos de miles de reformas. Pero hay que discernir qué reformas contravienen los procesos evolutivos que el Espíritu Santo ha inspirado en su Iglesia. El celibato es el modo óptimo de ejercer el sacerdocio. Si la Ley cambiará en el futuro, sólo Dios lo sabe. Pero el celibato es el modo óptimo de ejercer el sacerdocio. Eso no lo cambia la suegra de Pedro pululando por las páginas del Evangelio.

Por supuesto que la ley obligatoriedad del celibato puede ser cambiada. La cuestión es si tal cambio es para bien o no. La Iglesia seguiría siendo la misma con todos sus curas casados o sin ninguno de ellos casados. Yo nunca he afirmado que esta ley en el futuro no se cambie. Lo único que yo he afirmado es que no se debe cuestionar el orden eclesial a base de protestas públicas.

Si algún día los cánones son cambiados, yo obedeceré como todo el mundo. Y en mi interior no habrá ninguna crítica. Pero el orden eclesial es una consecuencia de la fe, un fruto del amor a la Iglesia, un elemento más del seguimiento de Cristo.

Lo único que pido a los teólogos de fin de semana es que dejen en paz a la suegra de Pedro. Ella misma está decididamente a favor del celibato. No conozco a ninguna suegra que tras cuatro o cinco años de matrimonio de su hija, no hubiera deseado que su yerno hubiera sido célibe, eremita o cartujo.

domingo, febrero 06, 2011

El alzacuellos y la corbata

Con ocasión del comunicado de los 144 teólogos alemanes me gustaría decir alguna cosa.

Algunos sacerdotes pueden preguntarse que para qué vestirse de sacerdotes, que qué sentido tiene eso. Y decidir que se vestirán como el resto de la gente.

Esos sacerdotes pueden preguntarse, ¿y por qué no nos vamos a poder casar? Casémonos como el resto de la población. Y se casarán.

Esos sacerdotes después dirían con toda razón: tengo una familia, tengo que ganar un sueldo de la misma. Y ganarán un sueldo de la misma cuantía que cualquier trabajador.

Después dirán: Señor obispo, si de mí solo dependiera, le obedecería. Pero cuando me envía a otro lugar, tengo que pensar también en mi mujer y mis hijos. No me puedo trasladar contra la voluntad de los míos.

Después dirán: De verdad que no puedo seguir con el tiempo que antes dedicaba a la oración. Ya me gustaría quedarme en la iglesia horas enteras, pero está el trabajo en la parroquia, debo ayudar a mi esposa, debo estar con mis hijos. Del breviario ya ni le hablo.

Mire, me gustaría dedicarme sólo a la Iglesia. Pero tengo que trabajar para traer algo más de dinero a mi casa. Así que doy un gran ejemplo de buen sacerdote ganándome mi propio sustento. No se me caen los anillos por eso.

Si hacemos del sacerdote un hombre como los demás, que viste como los demás, que lleva una vida como la de los demás, que deja de ser un hombre consagrado, un hombre de oración dedicado enteramente al Misterio de Dios y a predicar ese Misterio a sus hermanos, para ser un asalariado en un trabajo civil que dedica algo de su tiempo libre a la parroquia. Entonces tendremos no sacerdotes, sino animadores de la comunidad.

El Reino de Dios ya no tendría apóstoles consagrados, sino hombres comunes que dedican ratos libres a las cosas de Dios y de la comunidad.

sábado, febrero 05, 2011

Ése es otro tema, pero está en la raíz de esas cuestiones teológicas.

Día luminoso en Roma. A la sombra el tiempo todavía está algo inconfortable, por el frío que trae la humedad del Tíber. Pero al sol es una delicia pasear por una plaza no muy concurrida rezando el breviario.

Hoy cumplía 34 años un sacerdote ucraniano, un clérigo bueno y espiritual. Nos ha traído unos pastelitos para el postre. Pastelitos apreciados por los africanos que compartían mesa conmigo en el collegio. Pero el italiano sentado a mi derecha en la misma mesa, no sólo los ha apreciado, sino que incluso ha saqueado la bandeja. No de una sola vez, pero sí a través de varíos ataques sucesivos.

No me extraña. Hoy hemos tenido conejo para comer, en italiano cuniglio. Y el conejo a nadie le entusiasma. El hombre se debía haber quedado con algo de hambre y se ha desquitado en el postre.

Hoy es Santa Ágata, así que me iré a la Iglesia de Santa Ágata a concelebrar por la tarde. Un paseo corto de menos de media hora.

Hoy ya nadie en el comedor ni se acordaba del comunicado de esos teólogos alemanes. En el collegio hay presbíteros de todas las tendencias eclesiales. Pero hoy día, en el siglo XXI, el principio de autoridad está bastante claro dentro de la Iglesia. San Pablo lo dijo bien claro a los creyentes en Corinto: Os alabo porque en todas las cosas conservais las tradiciones tal como os las he transmitido.

La administración de las cosas sagradas, el depósito de la Fe, el pastoreo de las iglesias que ha vivificado el Espíritu Santo, no ha sido dejado en manos de unos cuantos teólogos alemanes disidentes, sino de los Sucesores de los Apóstoles. El número de esos rebeldes puede parecer grande, pero es el número de los comemos en casa multiplicado por tres. Vamos, como para echarnos a temblar. El número de los estudiantes sólo presentes en Roma supondría multiplicar varias veces por cien los presentes en ese comedor del dichoso conejo. Aunque os puedo asegurar que un profesor de Teología en cualquier universidad de Alemania no come precisamente conejo. Pero ése es otro tema.

viernes, febrero 04, 2011

Cuán alto croan las ranas

Mi construcción mental de la estética eclesiástica ideal es para mí un paraiso gótico. Lo sé, lo sé, es una idea muy subjetiva, eso no es la Iglesia, y no lo será, ni lo ha sido. Y aun así no quito ni una palabra de lo dicho antes.

Si a alguien no le gusta lo que he dicho, puedes saltarse ese texto e irse cuatro líneas más abajo, más o menos por esta línea. Pero me temo que ya es demasiado tarde.

Como decía antes de la interrupción, deambulaba yo hoy por mi jardín gótico en medio del Mar Barroco que es Roma, Mare Barrochum, y me regocijaba (una vez más) en la idea de que en estos pequeños paraisos estéticos todo es perfecto. Las potencias del alma deambulan por un espacio en el que la Teología se hace Belleza, en el que todo está ordenado.


En estos paraisos neogóticos postvictorianos (véase Pugin) todo está en su lugar: los Santos Padres, la moral, los ritos litúrgicos ancestrales, los niños que corretean hacia el pórtico de la iglesia acompañados de sus felices padres que llevan en brazo su último retoño que no será el último, el perro que mueve la cola y juega alrededor de las piernas de la señora Woolworth que hace unos pasteles de frambuesas negras deliciosos.

Entonces, en medio de este ambiente sacado de La Casa de la Pradera en versión High Church, llegan los gritos de un grupo de teólogos germanos que protestan como los manifestantes de Egipto. Sólo que estos no protestan contra el faraón, ni contra los impuestos de José, estos protestan contra las pirámides. Yo meneo la cabeza, cierro las ventanas de mi rectoría, había asomado mi calva cabeza, y les pregunto a Chesterton y Tolkien: ¿algún comentario?

Y Chesterton, que francamente debería perder algunos kilos, dice comiéndose la enésima pasta de té: los que hablan contra el celibato no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen.

Lo malo de Chesterton es que a lo tonto a lo tonto se me acaba todo el chocolate y me deja la mitad de las pastas. Al menos Masiá comía poco.

jueves, febrero 03, 2011

Ya sé cuales son las soluciones para la Iglesia: democratización, modernización y matrimonio de clérigos.

Algunos solucionan todos los problemas de la Iglesia a base de democracia y modernización. Esta idea de puro cándida casi me da pena que no sea cierta. Denota una mirada de las cosas dotada de una ingenuidad tan inmaculada, que más que digna de repulsa, lo es de ternura.

Para empezar la mayor parte de las cosas que constituyen nuestro mundo no son democráticas. Mc Donalds no es una democracia y no oigo voces continuamente machando con el tema de su democratización. Los intelectuales no están todos los días dando la vara con el tema de que Mc Donalds debería democratizarse. No veo muchas más razones para que Mc Donalds no debiera comenzar ese proceso, y la Iglesia sí.

Tampoco oigo que se queje nadie de que el cambio de la Guardia Real en Buckingham debiera modernizarse. No creo que si la Guardia Real de la Reina Madre o las Pirámides de Egipto se modernizaran, mejorara el servicio que ofrecen.

Otra cosa con la que insisten es con el matrimonio de los curas. Aunque en esto insisten más los célibes de setenta años que los casados. Es decir, se trata de uno de los temas favoritos de los supervivientes de la furia postconciliar. Resulta sospechoso, muy sospechoso, que los casados no insistan tanto o lo hagan con la boca pequeña. ¿No será tal vez, me pregunto, porque ellos han experimentado en sus propias carnes que el matrimonio no era esa isla tropical paradisiaca con palmeras con la que soñaban en la tierna y ciega adolescencia?

Que el matrimonio no es ese paraiso con cocoteros y aves del paraiso, me parece tan evidente que acerca de este punto más que dar razones, les diría a los disidentes: casaos un rato y vereis. Con medio año de casados, les bastaría para comprender que el matrimonio no arreglaría ningún problema ni eclesiástico ni litúrgico. Además, sería de tan mal gusto leer noticias en los periódicos tales como los hijos del cardenal tal han sido pillados rebasando el límite de velocidad borrachos. No, no quiero ni pensarlo.

Además, qué pasaría si un cardenal tradicionalista le salieran tres hijos punk. Menuda foto de familia. Las cosas están bien como están. Y si a alguien no le gustan, allí están los Testigos de Jehová esperando con los brazos abiertos. Pero no, no parece que haya cola para entrar.

miércoles, febrero 02, 2011

El hombre teme al tiempo. El tiempo sólo teme a las pirámides

La imagen de hoy también es de Colombia, de hace tres años.

Estoy con un diácono y tres curas, uno mexicano, otro cubano y otro también mexicano. Estamos sentados en una mesa del comedor y yo con mi pequeño ordenador escribiendo mi post. Como es lógico todos quieren participar en la redacción y dicen cosas graciosas del diácono. Me van a volver loco. Todos dicen pon tal cosa, pon tal otra. A mí me llevaron al seminario, es la última cosa que ha dicho el diácono. A mi hermano lo llevaron a la academia militar, añade poco después. Risas. Iba a escribir todo el post sobre esta conversación, pero se han tenido que marchar.

En otro orden de cosas, hoy hemos celebrado la candelaria. Como los cuarenta curas íbamos con una vela, yo tenía un temor bastante fundado de que el cura que me seguía detrás, me echara cera sobre el alba. Sacar cera de cualquier tela es difícil, lleva tiempo y la tela ya nunca queda totalmente blanca.

Bueno, para acabar este post un poco anárquico añadiré que hoy, como cada día del año en esta casa, hemos tenido pasta. Ah, otro asunto totalmente añadido y sin relación con los anteriores: hoy he tenido otro episodio de sonambulismo. No sé porqué pero me he levantado y he tirado con fuerza de la sábana bajo el edredón. La he sacado de un tirón.
Ah, hoy es el Día de la Marmota, no os olvideis. Recordad la película Atrapado en el tiempo. La marmota ya ha dado su predicción. La cual después de leer un artículo sobre el tema no me ha quedado clara. Pero lo que importa no es la fiabilidad del pronóstico, sino ver a la marmota haciendo la predicción. Cada vez que veo fotos de la marmota, pienso lo feliz que sería yo con una marmota retozando alrededor de mi sillón mientras yo leo un buen libro.

martes, febrero 01, 2011

Un martes cualquiera de un año como cualquier otro


La foto es de hace tres años en Colombia.

Antes de que Hans B. Kung tuviera la descortesía de interrumpir mi serie de posts con su doctorado honoris causa, os iba a contar la vuelta del dentista aquel martes ya lejano, exactamente la semana pasada. Sí, nadie se acuerda ya de mis sufrimientos odontológicos. Pero lo cierto es que más que los variados intrumentos del inquisidor-dentista, aunque como ya conté mi torturador pertenecía al sexo femenino, como decía, más que esos instrumentos lo que me dolían de verdad eran los zapatos nuevos.

Al llegar al collegio descubrí que algún tipo de extraño rozamiento, hizo que chocara mi dedo gordo con el zapato de forma que me rompió los calcetines. O mejor dicho, esta vez también me rompió los calcetines. Eso ya me llevaba pasando varios días. Había pensado al principio que sucedía porque los calcetines eran viejos, cosa innegable. Pero entonces comprendí que no, que la culpa no provenía de senectud de los calcetines viejos, sino del zapato nuevo. Gran cosa en un juez es descubir quién es el culpable.

Jubilé esa misma tarde a los zapatos culpables, y el día transcurrió por los senderos bastante trillados del trabajo y la pizza de la noche.

A ver qué sueño esta noche.