jueves, marzo 31, 2011

Ayer granizó sobre Roma, después salió el sol, ese sol que ilumina el orbe católico

Hoy análisis del colesterol. Uno espera con impaciencia las frías palabras de la farmacéutica. Sus palabras, breves y carentes de emoción, un número, 140 mg, supone el resultado final de muchas pizzas, queso riccota, mantequilla, pasteles varios, y un sinfín de mil pequeñas indulgencias.

Al final, todo eso, conduce a un solo número. Un número al que no le podemos pedir ni piedad ni comprensión. Estos últimos meses han sido meses de no poca indulgencia. Por eso me he sorprendido cuando ha dicho 140. En realidad el número no me ha dicho nada. Pero en seguida ha dicho: muy bien. Lo ha dicho sin entusiasmo. Se notaba que la sangre era mía, y no de ella.

También me he hecho el análisis del azúcar. Siempre lo tengo bien, pero me gustan tanto los dulces que la vigilo. 61 mg de glucosa.

Ayer cayó una gran granizada sobre Roma. Después salió el sol, y el atardecer sonrosado con bonitas nubes y gaviotas fue una preciosidad.

miércoles, marzo 30, 2011

En Roma hoy ha granizado, pero no creo que esto tenga consecuencias teológicas

Hoy he recibido el siguiente e-mail de una conocida:

Dos góticos (de esos que visten de negro, llevan cadenas y disfrutan con lo mórbido) fueron el viernes a un multisalas. Al leer la cartelera descubren Encontrarás dragones, y piensan que es de Merlín y espadas y sacan entradas. Cuando la peli acaba, no pueden moverse de la butaca. Alguien les pregunta qué les ha parecido. Demasiao, contesta uno. Nunca imaginamos que los curas eran así.

Cuando lo he leído, una carcajada ha estallado en mi habitación. Como premio os ofrezco dos microrrelatos uno es de Madini:

Si evaporada el agua el nadador todavía se sostiene, no cabe duda: es un ángel.

El segundo microrrelato es de Freire: Apostados cada uno en una esquina de la cama le veían cada noche rezar y dormir.

martes, marzo 29, 2011

El Cardenal de Toledo

Hacía tiempo que quería encontrar este retrato de El Greco. El que aparece retratado es el Cardenal Tavera. Más bien debería decir que la víctima fue el cardenal Tavera. Yo soy el cardenal, encargo un retrato, y el pintor me presenta esto, y lo encierro en una mazmorra hasta que pague todas sus faltas. Para mí es un misterio cómo el cardenal metió su mano en la bolsa, le pagó y santas pascuas. He visto muchos moribundos que tenían mejor cara que este prelado en el cuadro. Lo más curioso que el cardenal le pagó, sí, pagó semejante desaguisado. Y me imagino que lo colgó en el salón de su palacio. Yo no hubiera encontrado pared alguna lo suficientemente escondida. Probablemente lo hubiera usado para poner encima la arena del gato. Porque si yo hubiera encargado un retrato mío, le habría dejado bien claro al pintor que quería una versión gloriosa de mí mismo. Gloriosa pero que no se note mucho. Tampoco te pases, ya me entiendes, le hubiera dicho. Ah, y una última cosa. Yo pago resultados, no intenciones. Como pintes un mamarracho, que te lo pague Picasso. Así como el dinero es real, los resultados deben ser reales. Sino yo también te pagaré con intenciones. Y como el cuadro sea abstracto, mi dinero también va a ser abstracto. A los pintores hay que ponerles firmes, sino se desmandan. Algunos están completamente desmandados. Yo pienso, sinceramente, que el cardenal Tavera optó por castigar sus ojos cada día ante la visión del cuadro, mejor que optar por tras penitencias físicas. Si no es así, no lo entiendo. Otra posibilidad es que el prelado pagara por adelantado: éste es uno de los errores más antiguos de la humanidad, y no por ello menos frecuente.

lunes, marzo 28, 2011

Enviemos este ejército a Libia

Os confieso que lo más duro en la vida no es soportar las injusticias, ni resistir los embates de la envidia, ni las malicias del adversario ideológico o del adversario personal, o del enemigo ideológico/personal. No, no, todo eso resulta fácil y sencillo. Lo que sí que se hace cuesta arriba es ver cómo los inútiles progresan en todos los órdenes de la vida, en todos los escalafones. Todos conocemos a alguien. Sí, también tú que me estás leyendo estás pensando en dos o tres. Con un poco de tiempo encontrarás una docena, no lo dudes. Alguien hace años elaboró la Teoría de la Incompetencia, según la cual uno sigue subiendo en el escalafón hasta que llega a un puesto en el que ya no hace las cosas tan bien y ya no sigue ascendiendo. El que inventó esa teoría evidentemente no había salido nunca del despacho de su universidad. Probablemente el que tejió esa teoría seguía viviendo en casa de sus padres con un conocimiento muy limitado del mundo exterior. La realidad es muy otra. Además, si combinamos la Ley de la Incompetencia Universal (esta ley sí que es verdadera) con la Tesis de la Ignorancia de Greenevich, entonces comprenderemos por qué tantas cosas funcionan mal en el mundo, por qué el señor de la ventanilla nos atiende mal, por qué el conductor del autobús acelera con la decidida intención de hacer caer a alguien, por qué el médico de la Seguridad Social dice: tranquilo, tranquilo, eso no es nada, no hace falta hacer ningún examen, no hace falta mandarle al especialista. ¿Qué solución he encontrado yo? Después de la cena, la música de Matar a un ruiseñor, un poco de chocolate, una buena novela (Navokov puede servir), un buen sillón (imprescindible), y entonces sí podemos sufrir de la fortuna impía, el porfiador rigor, o lo que nos venga encima. Es curioso. La mayoría de los que habéis leído estas líneas habéis pensado en vuestro jefe, en vuestro compañero de trabajo. Qué verguenza. Aunque a lo mejor tenéis razón.

domingo, marzo 27, 2011

La felicidad de los contadores

Otro domingo ha pasado. Oración en la capilla al comienzo del día, con gran fervor pidiéndole a Dios que fuera un día pleno. Lectura en mi habitación. Cierto pequeño trabajo de manualidades. Después he recibido a mis invitados a la hora de la comida. Les he enseñado el collegio. Paseo con mi amigo franciscano. Paseo largo bajo un sol primaveral, en medio del verdor de los prados del Parque Panphilii. Hemos visto tortugas en el estanque, barbos cuyas sombras se movían bajo las aguas, cisnes orgullosos. Sesión de resolución de dudas de latín. Un latín jurídico con un dativo que se resistía al doctorando. Ahora el día se acaba. Comienzo a sentir sueño. El día sucumbe, se me escapa. Los sueños me esperan. Sigo soñando cada día. Los sueños que han de ser soñados me aguardan. La parte onírica de mi vida me ofrece bastantes sorpresas. Otros sueños son irrelevantes, sin contenido. Pero no me digais que no resulta apasionante que tus recuerdos se combinen de forma aleatoria y que la imaginación de un modo completamente independiente a tu voluntad los desarrolle en forma de una historia. Sólo a Dios, el Gran Creador, podía tener la feliz idea de llevar a la existencia el mundo de los sueños. Una vez más una formidable idea.

sábado, marzo 26, 2011

De Australia a Dubai

Estaba esperando en la fila de los escáneres de seguridad del aeropuerto de Dubai, cuando me puse a hablar con la chica que tenía detrás de mí, o ella se puso a hablar conmigo que no lo recuerdo. Lo que sí que sé es que casualmente iba detrás de mi asiento en el avión en el que viajé de Australia a los Emiratos Árabes.

Aquella breve conversación dio lugar a que ella me acompañara durante las cuatro horas en las que hice escala en la lujosa terminal de la compañía Emirates, la entera terminal pertenecía a esa aerolínea.

Menciono a esta chica porque su compañía fue una delicia: era encantadora, simpática, alegre y suiza. Mencionaré también que era muy deportista y guapa. Hubiera sido una perfecta señora Fortea. Era tan perfecta que en algunos momentos me hizo pensar en lo afortunado que debía ser su novio. Quizá para él el matrimonio sí que fuera una isla tropical con cocoteros. Pero normalmente este tipo de chicas suelen caer en manos de palurdos botarates que no distinguen su mano derecha de la izquierda.

Durante esas cuatro horas pensé la suerte que tenía su novio. Pero no, yo no tenía ninguna duda acerca de mi vocación. Y fui amable, sí, pero tampoco demasiado. Por supuesto no le pedí su e-mail. Es más, para que no hubiera dudas incluso decidí ser un poco antipático. Porque que conste que si me lo propongo, puedo llegar a ser bastante borde.

viernes, marzo 25, 2011

Gadafi: The rain in Spain is plain

Lo de Gadafi me ha sorprendido notablemente. Pero, bueno, si Frankestein logró volver a andar, también es posible que el Coronel vuelva a casa sacudiéndose el polvo de los hombros de la guerrera y preguntando a qué hora es la cena.

¿Pero es eso posible? ¿De verdad de la buena? La respuesta es no. Hay tantas posibilidades de reflotar al Titanic como de que ese señor vuelva a aparecer en las cartas de ajuste de su país. Y eso suponiendo que haya dejado algo de dinero para que en su país haya al menos carta de ajuste.
Pero lo que sí que es cierto es que Libia ha optado por la agonía larga. Gadafi ha elegido por los libios, es decir en vez de ellos, y entre todas las opciones del menú ha optado por una muerte lenta, por una propia muerte lenta. El final está escrito, pero ha decidido interpolar cuatro o cinco capítulos en medio escritos de su propio puño y letra aunque la tinta la ponen otros.

Gadaffi tendría que haberse dedicado al cine. Me hubiera gustado ver su versión cómica de Lawrence de Arabia o su visión surrealista de Encontrarás Dragones. Pero al hombre le dio por la política. O mejor dicho, le dio por el Poder. Y estas cosas tiran mucho.

Le comprendo. Yo mismo me siento muy dotado para ejercer el Poder Absoluto. Aunque no la he ejercido, creo que hubiera tenido dotes para la crueldad. Afortunadamente la Naturaleza, el Azar y el Destino me hicieron calvo y desprovisto del poder absoluto. En ambas cosas he percibido una gran sabiduría de los dioses.

No debemos acostumbrarnos a las desigualdades (ésta es una frase bastante manida)

Sobre el dibujo de hoy: La sociedad debería ser más igualitaria. No creo en el comunismo ni en sus insulsas versiones modernas. Pero sí que habría que lograr algo como lo que han logrado los países escandinavos. Esta reflexión extemporánea que no viene a cuento de nada, tiene su razón de ser en el esplendido dibujo que hoy os he puesto, toda una obra de arte. Perdonadme el sermoncito. No me gusta dar sermoncitos. Pero es que el niño del carrito meda pena. No más sermoncitos.

Bueno, sigo con el sueño de ayer en el que soñaba que entraba en el Cielo. Después de levantarme, he reflexionado, y me he dado cuenta de que cuando van a morir los santos más notables entre los notables, el Cielo se conmociona. Porque va a entrar en él uno de los grandes.
Me imagino que entre sus habitantes corren voces tales como: éste ocupará el lugar 15 tras la Virgen María.

No nos podemos imaginar lo que debe ser la entrada de estos gigantes en el Reino. Cuando lo más grandes entre los grandes se inclinan llenos de admiración ante uno de estos colosos.

Estos colosos del espíritu no ascienden a la presencia de Dios como el resto de los mortales. Sino que el mismo Jesucristo sale al encuentro de su alma a los pies de su mismos lechos. Estoy seguro de ello. Porque estos espíritus son los grandes amigos del Salvador. Le han seguido toda su vida, han hablado con Él, han gozado de su intimidad día a día. Jesús no les espera en lo alto, sale a recibirlos como se recibe a un amigo del alma.

Jesús con sus ángeles, acompañado de sus santos, está a los pies de la cama. Es así como suben al Cielo los más sublimes de los santos entre los santos.

Es como si una delegación de los ángeles acompañara al Rey a recibir a su amigo. Me imagino a los santos, a los coros, arremolinados alrededor de ese último lecho de dolor. Después, nada más salir del cuerpo, la sorpresa, la certeza absoluta e irrebatible de que valió la pena crucificarse con Cristo.

jueves, marzo 24, 2011

Mi mayor respeto hacia ustedes, señorías

La foto la he puesto para mostrar con una imagen lo que pienso de los políticos. Al final he tenido que poner ésta con monos, porque no he encontrado una con cocodrilos.

Os contaré más cosas sobre Australia, pero es que hoy he tenido un sueño que os lo quiero participar. Ha sido muy cortito y justo antes de despertarme. No sé por qué, pero a veces uno tiene la sensación de que el sueño ha sido justo antes de abrir los ojos.

Soñaba que entraba en el Cielo. El sueño entero era ese momento, nada antes, nada después. El sueño se concentraba en los instantes precisos del acto de dejar este mundo. Ha sido un sueño extraordinariamente cinematográfico, con una secuencia en la que miraba hacia atrás, hacia un hipotético espectador o quizá hacia lo que dejaba aquí en la tierra. Y ante la felicidad que me embargaba, ante los coros que se escuchaban, entendía yo que todo había valido la pena. ¡Que todos los esfuerzos habían valido la pena!

Curiosamente no recuerdo que había delante de mí, es decir, no recuerdo lo que se abría ante mis ojos. En el sueño lo he visto durante un momento de felicidad suprema, entonces ha sido cuando me he vuelto como para decir al que me miraba (yo mismo quizá) que todos los sacrificios y trabajos no eran nada en comparación ante lo que estaba ante mí.

Ha sido un sueño impresionante.

miércoles, marzo 23, 2011

Como anda de salud el arzobispo? Bien, gracias.


Hoy he estado dando un largo paseo por el centro de Melbourne. El anciano sacerdote de setenta y dos agnos no comprendo como no se cansaba en aquel inacabable periplo. Yo estaba, de verdad, agotado y el fresco como una rosa.
Ha sido muy bonito ver la catedral anglicana y el museo de la ciudad.
Pero lo mas gracioso que me ha contado es una historia de obispos de esta ciudad, Melbourne. Resulta que cuando el arzobispo Daniel Mannix era el prelado de la ciudad, he aqui que Roma le envio un obispo coadjutor con derecho a sucesion.
El arzobispo nunca entendio para que necesitaba un obispo coadjutor. Monsegnor Mannix era un hombre de mucho caracter y se bastaba para dirigir la archidiocesis. Y el caso es que la naturaleza vino en ayuda del arzobispo. Porque en esa epoca los obispos no presentaban la dimision. Y os preguntareis cuanto tuvo que esperar el obispo-coadjutor para ser el arzobispo? Pues tuvo que esperar un poco, porque al segnor arzobispo no le entraron ganas de abandonar este mundo hasta los 99 agnos. Dicho de otra forma, el obispo-coadjutor tuvo que esperar 21 largos agnos. Esto es la mitad del tiempo que paso Israel en el desierto. Espero tanto que solo pudo gozar de su catedra episcopal durante cuatro agnos.

martes, marzo 22, 2011

El deber, siempre cumpliendo el deber. Pero yo me sacrificare para que otros gozen de una buena imagen publica.

En mi viajes algunas veces me hospedo en casas particulares, otras en hoteles, otras en seminarios, algunas, muy pocas, en la residencia del obispo del lugar.

Una cosa que comprobe en la ultima residencia episcopal en la que me aloje, era la gran cantidad de cajas de bombones que le regalaban al prelado.

Yo habia hecho proposito de dejar el chocolate en este tiempo de cuaresma. Pero una caja de bombones Ferrero Rocher al lado del sillon donde veiamos las noticias, no era algo que ayudase.

Mientras estabamos juntos, un cierto sentimiento de pudor me embargaba y no abusaba. Pero cuando a otras horas iba y venia por el dichoso salon, mis dedos solian deslizarse hacia la indefensa caja.

El pobre obispo en tantos dias apenas habia decidido comer cuatro de esos bombones. Yo en menos dias, llegaria mas lejos.

Al principio, mis devaneos con el chocolate pasaron completamente inadvertidos. Pero pronto observe yo que la disposicion en cuadricula de los chocolates, delataba facilmente las ausencias. Si los bombones hubieran estado revueltos como lo estan las naranjas en una cesta, no se hubiera notado. Pero aquella condenada disposicion cartesiana de caja de huevos, delataba bien a las claras la situacion de los bombones caidos en combate.

Pronto los acontecimientos vinieron en mi ayuda. La segnora del servicio, una segnora de las Islas Fiji, puso una fuente llena de chocolates variados formando una montagna, la mayoria de ellos de la marcha Cardbury. No pocos de ellos rellenos de crema de naranja o con sabor a avellana.

Aquella desorganizacion del contenido de la fuente de cristal, de nuevo al lado de nuestros sillones, era perfecta. En aquel dulce monticulo, eran tan dificil notar quienes faltaban, quienes habian desaparecido tras la hora de la cena, mientras el obispo se entregaba a rellenar tediosos documentos. Que inocente. Que lejos de saber estaba el, cuanto iban a menguar sus existencias en este tipo de provisiones. Pero era mejor asi. Yo no podia permitir que aquellas cajas siguieran acumulandose de cualquier manera por la cocina. Tampoco podia permitir que a su edad las calorias se le pegasen en las rignoreras, en la tripa, en la papada, deteriorando su imagen publica. Eso si, haria mi labor como se hace toda obra de caridad: sin que el interesado se enterara.

lunes, marzo 21, 2011

La pelicula EL RITO

Ayer fui a ver la pelicula EL RITO. Me saque la sotana para que no pensaran en el cine que yo formaba parte de algun concurso o alguna promocion. Asimismo por no asustar a las personas de mi alrededor.

Me parecio una pelicula que hara mucho bien, muy recomendable. Es verdad que no es precisa y perfecta como un documental. Tambien es cierto que los documentales suelen ser mas imprecisos que las peliculas. Pero a pesar de todo me parecio una pelicula recomendable.

El color de la cara de las personas durante los exorcismos no cambia en el modo que nos muestra la pelicula. Tan solo se congestiona la cara por el esfuerzo, pero no ocurre un cambio como en EL EXORCISTA o EL RITO.

La pelicula EL EXORCISMO DE EMILY ROSE es mas exacta que esta ultima entrega.

Vomitar objetos es algo que ha sucedido alguna vez, pero no es normal. Los objetos vomitados son de muy pequegno tamagno.

Que el exorcista quede poseso no es algo que haya conocido, y he conocido a muchos.

El conocimiento de las cosas ocultas alguna vez puede acaecer, pero como excepcion. Las puertas no se cierran solas durante un exorcismo.

Pero a pesar de estas criticas, os puedo asegurar que la persona que tenia al lado no bajo de 100 pulsaciones/minuto durante todo el visionado.

Por una de esas casualidades que tiene la vida, el exorcista Anthony Hopkings iba exactamente vestido como yo al final de pelicula. Es decir, con pantalon negro y la camisa sin solapas que llevamos bajo la sotana.

La pelicula no me entusiasmo, pero desde luego era lo mejor que habia en el cine. Mejor EL RITO que pasar hora y media a oscuras viendo tonterias de dinosaurios, marcianos con antenas en los oidos, o el tipico quinceagnero que conoce a chica, chico se enamora, problema que hay que resolver, lucha final con el Malvado de turno, y escena final en la que el orden se restaura.

domingo, marzo 20, 2011

Ventanas abiertas, cacatuas, un brunch

He tomado papaya al desayuno. Despues he debido resistir la tentacion de los montones de bombones colocados en fuentes en el salon de estar. Los bombones estan fuera de las cajas, con sus papelitos de colores, atrayentes. Caigo en la tentacion. Vuelvo a caer.

Las ventanas estan abiertas, pues hace un moderado calor, se escuchan las cacatuas blancas que repiten un gorjeo burlesco. En media hora me vienen a buscar. Tomare en el centro de Sydney un brunch, es decir un desayuno de media magnana y me marchare a otro lugar de Australia que esta a una hora y media de aqui. Tengo una charla.

Las charlas hasta el dia de hoy han ido muy bien. Bien es cierto que como Latinoamerica no hay ningun lado. Es decir, la fe sencilla ardiente que se ve en el continente americano no la he visto en ningun sitio.

Sydney es una ciudad horizontal, muy verde, limpia. Se nota que goza de un magnifico poder adquisitivo. Infinidad de asiaticos pueblan sus calles. Curiosamente, ellos tienen conciencia de estar situados en un extremo del mundo.

Me llama la atencion que tras el desayuno envio un email a Espagna y llega en un segundo, la contestacion poco despues. Nos podemos comunicar de un modo que ni siquiera sognaron Colon, Cook o Livingston. Es algo que no deja de sorprenderme. Por conocido, no es menos admirable.

sábado, marzo 19, 2011

Libano en Australia

Mis primeros dias en Australia han consistido en una serie de charlas a sacerdotes, encuentros con capellanes de campus universitarios y una charla en una iglesia maronita, la cual estaba como es logico llena de libaneses.

He comido dos dias comida libanesa: humus, pan plano blando (por supuesto tiene otro nombre en arabe), pan plano rigido, ensalada en forma de montagna con mucho vinagre, y pinchos morunos.

Tambien he cenado en un restaurante italiano. Eso se daba por descontado, la comida italiana te persigue vayas adonde vayas. Eso si, siempre es mejor que la de Roma.

Empieza a hacer mas calor. Mientras escribo este post una segnora de las Islas Fiji esta planchando la ropa de la rectoria. Esta es locuaz e interrumpe la linea de mi pensamiento con sus preguntas. Si se limitara a hacer comentarios, yo responderia mecanicamente todo el rato: aja. Pero esta es de las que les gusta irte interrogando mientras planchan.

Mas vale que deje por hoy el post y me concentre en responderle de forma cumplida.

viernes, marzo 18, 2011

La bella Australia

Llegue a Sydney al amanecer. A pesar de las noches sin dormer, estaba muy despejado. Quiza se debiera al efecto que tiene el cafe del desayuno en una persona que nunca toma cafe. Me llevaron a desayunar al muelle de esa ciudad. Previendo un desayuno de bienvenida, mi desayuno en el avion habia sido bastante ligero e insuficiente.

Sentados en una mesa al aire libre con un ambiente primaveral, mientras en Europa seguian en invierno, me tome un batido y un sandwich delicioso. Despues paseamos un poco por el centro de la ciudad y visitamos la formidable catedral. Con la boca abierta les decia: es que a mi esto del neogotico me va mucho. Esta es una ciudad muy verde, bonita, amplia, limpia. No vi canguros por las calles, la gente va al supermercado sin koalas colgados, pero si que hay cacatuas en los arboles.

Fue por la tarde, cuando me entro un suegno terrible, irresistible. Cuando rezaba el breviario, la cabeza se me caia nada mas leer cuatro lineas. Pero si me iba a la cama en seguida seria un desastre, habia que esperar a la noche o no me acoplaria al horario australiano.

Nunca escuche que San Pablo sufriera desfase horario. Pero prefiero el desfase horario a los varios naufragios que el sufrio. Claro que lo malo de naufragar en el aire, es que cuando eso te pasa no queda de ti ni las gafas.

jueves, marzo 17, 2011

En un asiento sentado y volando, en el aire

Las cuatro horas pasaron lentas, pero por fin llego el momento de abordar. Era uno de esos aviones nuevos de dos pisos, un Airbus 380. Los asientos amplios, nada que ver con la tortura del viaje Roma/Dubai, y eso que se trataba de la misma compagnia. Ni siquiera podia extender las piernas, un pilar bajo el asiento delantero me lo impedia. La estrechez del asiento resultaba tan incomoda que me hacia olvidar la incomodidad de las piernas.

Asi que ahora con un buen asiento, las catorce horas se me pasaron rapidas. Esto, logicamente, es una broma. Catorce horas de viaje despues de siete horas de vuelo, no se pasan rapidas. Pero si que es cierto que estaba tan resignado, tan hecho a la idea, tan obediente a las circunstancias, que no se me hicieron largas. Y eso sin contar con que era mi segunda noche volando, o dicho de otra manera mi segunda noche sin dormir.

Durante el vuelo me vi una pelicula y tres documentales de una hora cada uno. La pelicula fue El discurso del Rey. La pelicula estaba bien, solo eso. No le vi ninguna virtud, salvo la virtud del aburrimiento. No puedo entender como le han dado el Oscar a la Mejor Pelicula. En mi opinion resulta completamente cierto que la concesion de los Oscars se otorga siguiendo cierto algoritmo regido por una compleja serie de reglas de azar: la famosa Ley de Forting basada en el Algoritmo de Cucururphy.

Solo esa ley puede explicar ciertos Oscars, algunos exitos en el mundo de la politica, o no pocos ascensos en la empresa privada. Si ahora mismo piensas en tu jefe, tu superior o tu subteniente comprenderas que el puesto que ocupa no se debe a sus meritos (bastante escasos por cierto), sino a la Ley de Forting. Pero esa Ley merece otros post, porque ahora me habia dejado a mi mismo en un vuelo rumbo a Sydney.

(Seguira magnana)

miércoles, marzo 16, 2011

En el aire

Sigue de ayer.

Mi sotana no llamaba para nada la atencion. Habia muchos arabes con tunicas. Para saber que yo era un sacerdote hubieran tenido que fijarse en mi alzacuellos. Indudablemente alli mi presencia llamaba mucho menos la atencion, que en Espagna o cualquier otro lugar.

Y aqui sucedio el primer regalo de parte de Dios para este viaje. Un agradable australiano con el que estuve charlando me pregunto: Padre, quiere desayunar conmigo en la seccion que tiene la terminal para los viajeros de clase business?

Pues no se, le respondi, en realidad a mi me gusta comer mal, pero hoy podria hacer una excepcion.

Y pasamos a la zona de los viajeros business. Antes de desayunar me dijo que el se iba a dar una ducha y que si yo queria podia hacerlo.

No, gracias, le respondi, en todo lo referente a duchas y bagnos sigo la tradicion europea. Despues le explique amablemente nuestra restrictiva tradicion respecto al agua. La relacion del Viejo Continente con el agua no es de enemistad, pero si de un trato mas espaciado que el de otras latitudes mas generosas en este campo, quiza es que se ensucian mas.

El desayuno en la zona business de la aerolinea de los Emiratos no tiene nada que ver con el pan con tomate que me tomo en mi desayuno todos los dias en el collegio de Roma. Alli tenia tanta variedad, tantas posibilidades, todas ellas mejores que mi dichoso pan con tomate.
Dado que el almuerzo tendria que hacerlo en el avion con la tipica bandeja de comida, opte por hacer un desayuno/almuerzo. Tras eso y mirar las noticias en Internet, me puse a pasear por la Terminal, mi amigo se quedo mirando su correo.

La terminal, toda ella en tonos blancos, me daba muchas ideas para levantar una catedral, por lo menos para levantar una catedral del tamagno de una terminal. Sea dicho de paso, habia una capilla para el rezo. Hice amago de asomarme y curiosear, pero para entrar hubiera tenido que descalzarme.

(Seguira magnana)

martes, marzo 15, 2011

Pues que ya estoy de viaje otra vez

Os escribo este post desde Australia, asi que siguiendo una vieja tradicion prescindire de las tildes y las egnes. Me han invitado a dar una serie de conferencias en este pais y con gusto he aceptado.

Habituado a viajar a Estados Unidos ha sido para mi una novedad tener que tomar un avion por la noche. Al amanecer llegaba a Dubai, donde tuve que cambiar de avion. No se como sera el resto del pais, pero la terminal respiraba lujo.

La terminal entera en la que estuve cuatro horas, pertenecia a la linea aerea de los Emiratos, y tendria mas de dos kilometros de longitud. Lo de los kilometros lo calculo a ojo, o sea que puede ser menos. Pero desde luego eran dos kilometros de lujo.

Mi sotana no llamaba para nada la atencion. Habia muchos arabes con tunicas. Para saber que yo era un sacerdote hubieran tenido que fijarse en mi alzacuellos. Indudablemente alli mi presencia llamaba mucho menos la atencion, que en Espagna o cualquier otro lugar.

Y aqui sucedio el primer regalo de parte de Dios para este viaje. Un agradable australiano con el que estuve charlando me pregunto: Padre, quiere desayunar conmigo en la seccion que tiene la terminal para los viajeros de clase business?

Pues no se, le respondi, en realidad a mi me gusta comer mal, pero hoy podria hacer una excepcion.

(Seguira magnana)

lunes, marzo 14, 2011

Los enemigos, la malediciencia, la boca

¿Tengo enemigos? Pues sí. Con lo bueno que soy. Yo que soy feliz pastelito relleno de crema, -¿quién puede odiar a un dichoso pastelito?-, tengo quien querría aplastar su puño sobre mí desparramando todo ese dulce contenido de chantilly.
Lo que me sorprende no es la malquerencia de aquellos que están fuera de la Iglesia y odian todo lo eclesiástico. Eso se da por supuesto. Lo extraño son los malos sentimientos de aquellos creyentes, de aquellos seguidores de Cristo, en los que el Mensaje del Evangelio que debe vivir en ellos no es suficiente para evitar que se regocijen en mi mal.

Es triste reconocer que hay personas a las que conozco que hablan mal de uno a mis espaldas. Es triste poner rostro a esas conversaciones en la oscuridad. Los ecos de sus palabras afiladas acaban llegando a los oídos de la víctima. Cuantas otras palabras, por la misericordia divina, se perderán en las aguas.

Nunca debemos olvidar que lo que sale de nuestra boca, demuestra lo que somos. Si hacemos daño a alguien, deberemos purificar con sufrimiento esa obra. Recordadlo: Nunca hableís mal de nadie. Dios lo escucha todo, y aquél de quien habláis mal es su hijo, y os pedirá cuentas.

domingo, marzo 13, 2011

Los enemigos


Cuando, a veces, pienso en los enemigos que tengo, pues los tengo, me impongo el pensar que en el Cielo nos daremos un abrazo sin ningún resquemor. Todos habremos reconocido plenamente nuestros errores, nos habremos pedido perdón, sólo reinará el amor en su estado más puro.

El reconocimiento de los errores será tan pleno, que nuestros enemigos nos pedirán perdón con tal vivo sentimiento que se lo concederemos sin esfuerzo alguno. Pues veremos el sufrimiento tan intenso que les causó en el purgatorio el mal que nos hicieron, que nos desearon, las palabras que salieron de sus bocas y que cambiaron para mal lo que otros pensaban de nosotros. Todo eso lo sentirán de un modo tan intenso, que sufrirán realmente por ello antes de entrar a la presencia del Omnipotente. De forma que cuando nos encontremos, Dios así lo quiera, en el Cielo, no nos será difícil conceder el perdón.

Las dificultades para perdonar son sólo transitorias. Allí todo será fácil. Recordadlo. Resistid sólo un poco. Después, todo será fácil.

sábado, marzo 12, 2011

Tras año y medio de trabajo


Ayer sogne que tras un desfile militar, cuando el rey se marchaba (el rey de Espagna), moria en un atentado. Yo estaba sentado lejos, y no me quedaba claro si era un disparo o algo que le clavaban cerca del corazon. Lo cierto es que fue un suegno muy realista. El mas realista de los tres suegnos que he tenido esta noche.
Cambiando de tema., hoy tras año y medio de trabajo, hoy he puesto los límites finales a las murallas de mi tesis doctoral. A partir de ahora trabajaré ya sólo en reforzar muros internos, ampliar torres y retocar aspectos. Pero las dimensiones finales de mi trabajo ya están fijadas. La labor que me resta no es menor, me empleará aún el próximo curso, Dios mediante. Pero lo importante es que el edificio externamente ha sido concluido. Internamente, el aparato de citas producirá todavía notables reformas en el trabajo.

La tesis tendrá cuatrocientas páginas a doble espacio, que es como se presentan. Ahora mismo está en 329 páginas. Publicado como libro normal quedará en un libro cercano a las trescientas páginas. Resulta difícil precisar más dados los distintos formatos en los que puede aparecer.
Me siento contento. Ojalá que me hubiera encontrado con algo así cuando comencé a trabajar este campo allá por el mil novecientos y algo.

El trabajo produce sus frutos. Los frutos de la Teología son algo tan real, tan objetivo, como la cosecha de un agricultor, o los objetos forjados por un herrero. Confío que mi trabajo haga bien a los lectores durante mucho tiempo. Trabajar en la Teología, a diferencia de otras labores, supone un cierto trabajar en el aire. Forjar cosas intangibles nos fuerza a preguntarnos si vale la pena tanto esfuerzo. Lo dejo todo en las manos de Dios.

viernes, marzo 11, 2011

Cuando era pequeñito veía la televisión

Cuando era pequeñito, había una serie de televisión, de dibujos animados, titulada Comando G. Me gustaba, pero era un poco complicada para mi edad.

Después había otra serie por la noche que se titulaba el Show de Benny Hill. Era un poco picante. Pero me imagino que para nuestros tiempos debe ser más picante hasta un anuncio de yogures. De hecho aquella serie la veíamos en familia. Aunque a aquella edad yo no me enteraba de ningún doble sentido.

Heidi nunca me gustó. Me aburría profundamente. Tampoco me gustó nunca la serie Marco. La Pantera Rosa sí que me divertía. Pero lo mejor de lo mejor era Mazinger Z y Espacio 1999. En el mundo no había nada mejor que esas dos cosas.

A mis diez añitos prefería, por supuesto, Mazinger Z al Vaticano, a ser cardenal o a cualquier otra cosa que me hubieran podido ofrecer. Nada se podía comparar al extasis de aquella serie. Dígase otrotanto de Espacio 1999.

Pero los tiempos cambian, sí. Ahora si me dieran a elegir preferiría hasta una canonjía frente al visionado de media hora de esa serie.

jueves, marzo 10, 2011

De niño jugaba mucho

En mi infancia me pasaba ratos y ratos jugando a mi juego de construcciones. Pero en cuanto escuchaba la sintonía de Sábado Cine, dejaba todo y corría a mi sillón. Yo era tan pequeño que me tumbaba en el sillón de la derecha de mi salón, me sentaba de través, es decir, tumbado. Apoyando mi cabeza en un reposabrazos y dejando colgar mis piernas por el otro reposabrazos.

Cuando después veo ese sillón en las fotografías (el sillón no existe ya), siempre me sorprende lo pequeño que era yo. También me sorprende lo elásticos que son los huesos de un niño. Si ahora me tumbara en un sillón gigante de esa manera, no resistiría ni cinco minutos.

En mi infancia, recuerdo muy bien que las películas se interrumpían sólo una vez a la mitad. Una sola vez. Incluso aparecía un cartel que decía: INTERMEDIO.

Hasta en los anuncios de la televisión, había una imagen breve entre anuncio y anuncio. Para indicar con ello que empezaba otro anuncio. Después estaba la carta de ajuste al acabar la programación. Qué seria se ponía la que leía la programación. La leía en un papel, porque en esa época todos leían lo que decían. Incluso en el noticiario, los locutores leían las noticias en un papel que tenían entre las manos. Buf, qué tiempos tan lejanos. Pero los viví. Yo los viví.

miércoles, marzo 09, 2011

De pequeño mi diversión favorita era jugar

De pequeño mi diversión favorita era jugar con las piezas de construcción de castillos. En un mostrador de la cocina de mi casa, había montones de piezas de un juego que se llamaba Exin Castillos. El contenido de varias cajas se amontonó sobre ese mostrador durante más unos cinco años.

Allí me pasaba ratos y ratos levantando ciudades, creando barcos, aviones, selvas impenetrables. Lo que más me gustaba era crear pequeñas ciudades, con sus habitantes, sus edificios de varios pisos, sus árboles. Con esas piezas viví apasionantes historias. Normalmente recreaba la historia que acababa de ver en la última película de Sábado Cine.

Qué bien me lo pasaba. Fue el juego por antonomasia de mi infancia. Con esas piezas reviví las películas con todas sus variantes posibles en su versión más simplificada e infantil. No importaba que la historia reconstruyera una ciudad del siglo XVIII o una base lunar, al final la crónica solía resumirse en la fase número 1, construcción de la ciudad, y la fase número 2, destrucción de la ciudad.

martes, marzo 08, 2011

De niño recorría incansable los campos

De niño recorría incansable los campos alrededor de la finca que tenían mis padres a las afueras de Barbastro. Qué bonito eran esos campos. En primavera, eran un verdadero jardín espontáneo con decenas de miles de amapolas, margaritas, lirios y centenares de flores distintas.

Las libelulas sobrevolaban zumbando los pequeños estanques vecinos. Los almendros cuando florecían eran una verdadera explosicón floral. Alguna vez por los caminos salía corriendo un conejo. Había mariquitas, saltamontes, cienpiés, muchas mariposas. Era un lugar ideal para un niño con ganas de correr, de jugar, de explorar.

Aquellos campos me los conocía como la palma de la mano. Año tras año, fin de semana tras fin de semana, recorría esos lugares. Al final, eran como mi casa. Sabía donde estaba en ellos hasta la más pequeña de las cosas: una colina, un árbol, determinadas plantas.

Me dio mucha pena, cuando fui veinte años después, y me encontré que todo había sido completamente transformado, absolutamente todo. El tiempo no perdona. No sólo no correría más por allí ese niño, ni siquiera existían ya esos campos.

lunes, marzo 07, 2011

Véase en el presente gráfico cómo envejece la mujer. Hoy le toca a la mujer.


Cuando era pequeño me encantaba jugar en un gran montón de arena que teníamos en una finca cercana a Barbastro. Me pasaba largos ratos haciendo hoyos en el montículo, después con una regadera los llenaba de agua. Pacientemente iba construyendo con esa arena mojada y un cubo, distintas edificaciones, que solían tener la invariable forma de cubo.
Acto seguido iba uniendo esas torrecitas con murallas, o aplanaba la tierra alrededor, o trazaba caminitos. Yo estaba con mi bañador sentado sobre mi montoncito de arena, bajo el sol, sin prisas, muy dedicado a mi labor constructora.
Es difícil volver a tener esa mente sencilla de un niño totalmente entregado a sus juegos. Esa mente que no controla el tiempo, que no se preocupa del mañana. Qué concentrado estaba yo en mis construcciones. Curiosamente, ninguno de mis castillos de arena ha sobrevivido al paso de treinta años. Ninguna torre, ninguna muralla.
En mi vejez, con Alzaheimer o con demencia senil, no descarto volver a construir castillos como los de mi niñez.

domingo, marzo 06, 2011

Véase en el presente gráfico cómo envejece el hombre


Lo importante de estar en Roma no son los conocimientos que adquiera, no es el título que me den. Lo importante es la evolución que se opere en mí. Todos debemos evolucionar en la vida del espíritu. Es decir, debemos avanzar más en el amor a Dios, al prójimo, a la Creación, en el conocimiento de Dios, en la práctica de las virtudes, en el ascetismo, esto es, deberíamos avanzar en todas las facetas del espíritu que llevamos dentro.

Eso es lo único que importa. Lo único que me tiene que preocupar, lo único que me tengo que preguntar cada día es si he avanzado en mi aproximación a Dios. El resto de las cosas, Roma, sus templos, sus callejuelas, sus bibliotecas, el Vaticano, los obispos, las liturgias, los tesoros intelectuales, todo, absolutamente todo, no es más que el decorado de esa evolución interior. Todo es un puro y simple decorado.

En ese sentido, da lo mismo estar en el centro de África en un poblado, que en Roma. Aun así, Dios pone a cada uno donde Él quiere. No tengo la menor duda de que estoy donde Él, el Misterio Insondable, ha querido.

sábado, marzo 05, 2011

El Tiempo II


(Sigue de ayer.) El espejismo del tiempo ofrece una falsa sensación de infinitud, hasta que nuestras manos palpan el muro final. Ese muro es tan grandioso que a su lado las pirámides no son más que torres de arena.

Por eso me resulta extraño que tantos teólogos que intentan ser modernos, no se percaten de este misterio que subyace al cristianismo: nuestra moral, nuestros dogmas, nuestros Escritos Santos, son para ese más allá, vienen de ese más allá, proceden de fuera del tiempo.

La Revelación supone esa gran división entre el más aquí y el más allá, entre el tiempo y el Eterno Presente. No tiene sentido hacer una teología de andar por casa. El cristianismo forma una unidad, un mensaje indivisible. Algunos me pueden preguntar: ¿por qué padre Fortea, usted cree en la existencia del demonio, de la condenación, de los exorcismos? Pues porque todo forma una unidad. O creo o no creo. No puedo acercarme con el martillo al tímpano catedralicio de la fe, e ir arrancando a golpes las secuencias, figuras y símbolos que no me placen.

viernes, marzo 04, 2011

El Tiempo


Hace poco hablaba del tiempo. Es curioso, todos nos damos cuenta cuándo vivimos el tiempo, y cuándo simplemente dejamos pasar el tiempo. A veces nos damos perfecta cuenta de haber desperdiciado el tiempo. En ocasiones, con rabia, contrayendo los músculos de las manos, apretándolas, reconocemos que todo ese tiempo –un tiempo determinado- fue para nada.

El tiempo nos ofrece la falsa impresión de ser ilimitado. Lamentable espejismo que se debe a no ver su extremo, su cascada final. Pero los días están contados. Gadafi hace un mes estaba tan tranquilo. No sabía que había un día fatídico marcado en su calendario. Hoy se levanta una persona tan tranquila. Dentro de una semana, sabrá que su cáncer no tiene cura. Ahora mismo, alguien se está subiendo en un automóvil sin saber que no llegará a su destino.

El espejismo del tiempo ofrece una falsa sensación de infinitud, hasta que nuestras manos palpan el muro final. Ese muro es tan grandioso que a su lado las pirámides no son más que torres de arena.

jueves, marzo 03, 2011

Hoy, por fin, se falla el concruso froteniano. Bella errata consciente, entra tú también en el blog.

Hoy todo es perfecto, el título, la foto, el post. Porque ha llegado el momento. Tantos años van a quedar condensados en diez frases. Eso no se da todos los días. Me imagino que sólo tendrá más audiencia el post que escriba en el hospital el último día de vida, a los 103 años. Ése o el que escriba en mi última hora: Queridos, hay muchos médicos a mi alrededor.

Pero divago.Volviendo al tema que nos ocupa. Os aseguro que el concurso ha sido una experiencia maravillosa. Tierna por vuestros comentarios. Sorprendente al ver la repercusión que han tenido mis escritos en algunos de vosotros.

El concurso ha logrado las dos cosas: hacerme reir a carcajadas y enternecerme. He leido todo hasta los últimos de Natalia, Justo y Lucía. Cada aportación ha valido la pena. Espero conoceros a muchos de vosotros a lo largo de la vida. Los que viváis en Madrid, no dejéis de contactarme en Semana Santa o en verano, a través del e-mail de www.fortea.ws daremos un paseo por Alcalá.

Bien, aquí están las frases:

1. En el fondo.... soy inocente.

2. La Iglesia no es Dios. Pero cada vez veo más a Dios en la Iglesia.

3. Entonces la señora de ojos entornados levanta su mano y me ofrece un billete de diez euros diciéndome: mente a Leoncio y ofrezca la Misa en honor de la Virgen del Carmen.

4. Yo con los teólogos alemanes puedo ser muy duro, pero con los conejos soy muy buena persona.

5. Entre el dentista y usted, me estan alegrando la vida pensé.

6. Le agradezco a mi madre su parto, sin el cual mi novela no hubiera sido posible.

7. Si muriera en uno de mis sueños, resucitaría al amanecer.

8. Un escriba sabe que el cosmos cabe en el hueco superior de una B.

9. Estoy seguro de que todos nuestros problemas dentro de la Iglesia se arreglarían si hiciéramos caso a Hans Kung, al Dalai Lama, a Evo Morales (gran teólogo y mejor Presidente), y a la Asociación Gastronómica de Galicia.

Y por último, la frase número diez, la que escojo entre todas las que habéis mandado. La frase definitiva ésta:

10. Ya que me pienso reencarnar la próxima vez en una vaca, espero que mi nuevo estado me ofrezca muchas menos posibilidades de hacer el tonto.

miércoles, marzo 02, 2011

Os invito a todos a tomar el té conmigo. O mejor dicho, os invitaría si pudiera.

Desde hace dos días no deja de llover en Roma. Aquí las lluvias tienen esa particularidad, cuando empiezan no paran. Pueden ser dos días de lluvia, cuatro, una semana, dos semanas.

Con la pasta me ha pasado como a los israelitas con las codornices. Los italianos sufren una adicción por la pasta, que me resulta difícil de comprender. Con lo amplio que es el mundo de la gastronomía de los primeros platos. Pues a ellos dales pasta y ya está.

En mi pasillo el tráfico de residentes se ha incrementado notablemente desde que pusieron una segunda lavadora en el cuartito que tengo enfrente. Sobre todo se ha incrementado el tráfico de los que a horas muy tempranas ponen la lavadora hablando en voz alta, sin pensar en los pobres que aprovechamos esos deliciosos momentos finales de nuestro sueño.

Hace tiempo que tengo ganas de ver una buena buena película nueva, algo que no haya visto. Pero nada. Me haría ilusión ver algo tipo Un hombre para la eternidad o Shakespeare in love o La Misión. Pero no hay nada así entre los DVDs que me dejan. Seguro que esas joyas existen, pero no logro acceder a ellas. A ver si en verano en Alcalá.

Eso sí, estoy leyendo a Navokov que sí que es un escritor mayúsculo, arte en estado puro. Aunque reconozco que es más fácil darle al PLAY. Hago propósito de leer a Alberto Manguel este año, uno de mis autores favoritos. Incluso en mi próximo viaje, creo que me llevaré La Regenta.

Bueno, hago propósito de mañana elegir las frases ganadoras. Hasta ahora hay 250 posibilidades. De las diez finalistas, habrá que elegir una. Es un bonito ejercicio mental. Me gustaría teneros a todos junto a mí, y elegir la frase mientras nos tomamos un té con pastitas blandas cubiertas de chocolate y rellenas de mermelada de frambuesa. Os lo digo en serio, qué buenos momentos pasaríamos en la labor de elegir una, declamándolas, arrugando y tirando los papelitos de las frases perdedoras. Quizá en el Cielo tendremos momentos así.



martes, marzo 01, 2011

Una sola imagen puede cambiar la vida de una persona

Bueno, lo que hoy tengo que deciros, os lo digo con imágenes. Las he colgado todas aquí:

http://elcanonigorampante.blogspot.com/

Please, a ver si enviáis el link de Fortearius a vuestros amigos. Tengo la sensación de que es un blog que haría bien a mucha gente a través de las imágenes, pero sigue siendo un blog bastante desconocido, en el que entra poca gente.

El tema que he elegido para esta actualización es Los Laicos, como ya veréis. Los laicos en su unión con Dios, los laicos orando.

El tiempo

Hoy ha muerto Frank Woodruff Buckles, el último soldado norteamericano que luchó en la I Guerra Mundial. Me parece tan increíble que hasta ayer yo pudiera habler hablado con un señor que conoció en los periódicos al Emperador del Imperio Austrohúngaro, al Kaiser Guillermo al Sultán de los turcos, que conoció los comienzos de tantos inventos que hoy damos por poco menos que prehistóricos.

Ese señor vivió en un mundo que era otro planeta. Eso me parece tan fascinante. El siglo XIX siempre me ha parecido muy cercano al XX, pero el XVIII siempre lo he visto como una civilización tan distinta. Y, sin embargo, necesitaríamos unos pocos hombres longevos para llegar al rey de Francia, de la guillotina, de Napoleón.

Una noche tras la cena me entretuve en hacer estos cálculos que no conservo. Curiosos juegos aritméticos. Este tipo de cosas se nos ocurren después de los cuarenta años.

Varios días he mirado, como ya dije en otros posts, las fotos más antiguas que existen, las primeras. Las miraba, pero lo que en realidad miraba era el mundo de esa foto, ese otro mundo, ese mundo inexistente. El tema de las fotos me acompañó varios días a ratos libres. Verdaderamente no somos conscientes de cómo pasa el tiempo. Estamos ocupados en nuestras pequeñas cosas. Pero hay un tic-tac de fondo constante. Es un tic-tac inmisericorde. El mundo entero no puede pararlo.

Algún día hasta estos posts cesarán. Algún día hasta este blog será un recuerdo.