sábado, abril 30, 2011

Dies beatificationis



Escribo este post el sábado por la noche. He intentado ir a rezar un rato a la Plaza de San Pedro, pero ha resultado imposible. Todo está bloqueado por la gente. Ya se ve que varios cientos de miles de personas han decidido dormir en esa misma plaza y en sus alrededores.

Polonia entera ha desembocado en la Urbe. En medio de este hormiguero romano, me ha visto un cura de mi diócesis que me ha saludado gritando mi apellido desde un taxi en el que estaba detenido por el tráfico: ¡Fortea! ¡¡Forteaa!

No sé por qué pero esta pasada noche he sufrido un episodio de imsonio. No me he dormido hasta las 3:30 de la mañana. Menos mal que me he levantado a hacer cosas.

Me alegro mucho de que Juan Pablo II tenga mañana la gran celebración que se merece. Ha sido un Sumo Pontífice verdaderamente santo. De la palabra santo se abusa mucho. La realidad es que santos-santos hay pocos. El Papa Wojtila era uno de ellos. Yo en mi oración sigo hablando con él, sobre todo desde que llegué a Roma hace dos años. Para mí sigue estando vivo y sé que cuando le hablo, me escucha.

Cuando estaba en la tierra, él no me podía escuchar, hubiera necesitado ser recibido en audiencia. Pero ahora puedo charlar con él en mis paseos a la vera del Tíber tras la cena, cosa que he hech muchas veces. A ver mañana cómo es la celebración.

viernes, abril 29, 2011

El Padre Fortea de pequeñito comprando un periódico.



Fuera de bromas, ese candoroso niño encantador no soy yo. Pero yo algo así a su edad. Aunque no me rodeara una escena como ésta que parece sacada del neorrealismo italiano.


En la comida y en la cena hoy hemos ido acabando los trozos de chocolate de un gran huevo de Pascua. Tengo que ir aligerando el contenido de los armarios, pensando ya en el día en que empaquetaré todo para regresar a mi diócesis en verano. Aligerar significa tirar a la basura. Delante de los armarios, veo la colección entera de obras de Von Balthasar que un sacerdote venezolano me ha dejado. Tengo que comenzar su lectura y estudio cuanto antes.

Tras la comida, hemos visto las noticias. Se ha casado el hijo de Isabel II. Parece buena persona. Me hubiera gustado ver algo de la ceremonia anglicana. Pero parece que las cuestiones litúrgicas era lo que menos les interesaba a los redactores del noticiario.

Después de la cena, me he acercado con una amistad de Miami a la Plaza de San pedro a rezar un rato allí. Me he sentado en la base de un pilar de la columnata de Bernini y hemos estado media hora orando. La plaza estaba con mucha gente, sobre todo de Polonia. Curas, monjas, familias, grupos, algún que otro obispo. Hasta me he encontrado con el seminario de mi diócesis en la Via de la Conciliazione. Estaban buscando dónde comprar una gelateria, lógico.

En la plaza me ha impresionado una señora de unos cincuenta años que ha ido andando sobre sus rodillas durante veinte minutos hasta una inmensa foto de Juan Pablo II. Durante veinte minutos me he preguntado qué estaría pidiendo.

jueves, abril 28, 2011

Haciendo las maletas para Roma



Detrás de un viaje siempre hay muchas pequeñas cosas. Como por ejemplo que ayer en mi casa de Alcalá, al irme a la cama me pregunté si me decidía a acabar un asunto que tenía a medias o no. Después de pensar los pros y los contras, me resolví a acabarlo. Resultado: me acosté a las 3.00 de la noche. Consecuencia: me levanté por la mañana con malestar y nauseas. Si un día me pego un madrugón o si duermo pocas horas, me levanto muy mal.

Pero el sueño no fue obstáculo para que cumpliera mi tarea de limpiar la nevera. Eso significó ir haciendo viajes a la puerta del piso de mis vecinos para darles que si unas cebollas, que si unos tomates, que si una manzana que había quedado suelta por ahí. Y aun un rato después, encontré una naranja perdida.

Todo eso debía ser sacado de la casa sin excepción. Cualquier fruta que hubiera quedado olvidada, un mes después la habría encontrado en un estado lamentable: poniéndolo todo perdido y con un horrible olor a podrido. Sí, las frutas podridas rezuman y el olor de una sola fruta podrida hasta la extenuación es repugnante.

Después el amigo que me venía a buscar para llevarme al aeropuerto, me llamó por el móvil: había pinchado una rueda en el camino. Pero todo se solucionó. Ventajas de haber puesto márgenes en los horarios.

Ya en el avión, me dormí al instante. El viaje se me hizo brevísimo por esa razón, estuve durmiendo casi todo el rato. Hasta me dio tiempo a tener un brevísimo sueño religioso.

Pero no dormí durante todo el vuelo, porque cuando llevaba durmiendo casi una hora me desperté: me sentía mal. Me entró un sudor frío y un malestar intensísimo. Yo lo atribuí a que no había comido y el desayuno había sido ligero. Es cierto que eran las 3:00 de la tarde. Pero eso lo he hecho muchas veces y no me he puesto así, para nada. Además, tampoco había hecho ningún esfuerzo físico.

Lo cierto es que me tomé una Pepsi-Cola y me puse bueno, bueno del todo. Sería una lipotimia. Pero eso sí, no acabo de ver la razón. Menos mal que Pepsi vino en mi ayuda. Ya lo dice una amiga mía médica que la Coca-Cola es una magnífica medicina para casi todo.

Aquí estoy yo rezando en una capilla de la catedral de mi diócesis



Tras mis sustituciones en mi diócesis durante la Semana Santa, me marcho a Roma mañana por la mañana, una vez más la dulce Roma. Una ciudad que para mí es dulce como la miel.


Una ciudad que, insisto, para mí no es sólo un lugar geográfico sino todo un estado espiritual: la ciudad maternal, la ciudad de la fe, la Urbe de las grandes liturgias, la metrópoli del culto a Dios.


La ciudad que me acoge como una madre, la ciudad de los templos, la ciudad a cuya glorificación de la Trinidad me uno, me fundo.


Se acerca el día de la beatificación de Juan Pablo II. Para mí ese día va a ser un día tan grande, porque ese Papa fue algo muy grande para mí. Algo grande y entrañable.


Su sola imagen, la imagen de su rostro, orante o hablando, me llenaba de fervor. Su rostro me impactaba más en los últimos años. Inexpresivo, rígido, y no obstante irradiando algo que no tuvo en sus años más jóvenes.


Sé que es pueril lo que voy a decir, pero cuando murió, tuve la sensación de que el mundo había quedado incompleto, de que le faltaba una de sus piezas, uno de sus elementos esenciales.


Ah, he puesto nuevas imágenes en
http://elcanonigorampante.blogspot.com/

miércoles, abril 27, 2011

No sé, no acabo de ver a quién me recuerda este vecino mío



La novia durante las semanas o los meses que preceden al casamiento, se mostrará amable y cariñosa con su futuro, pero no se entregará a demostraciones de exagerado júbilo o ternura. No acudirá con tanta frecuencia como antes de prometerse a las diversiones públicas ni particulares, pues un poco de recogimiento sienta bien a la que va a cambiar de estado.

Si en alguna ocasión le ruega su novio que no acuda a una fiesta a la él no puede asistir, obrará cuerdamente accediendo a su deseo de buena gana y sin demostrar que hace con ello un sacrificio ni mucho menos.

A pesar de los esponsales no debe permitirse mucha familiaridad entre los novios. El futuro novio no es conveniente que se muestre mucho en público con su prometida, aun cuando ésta vaya acompañada por su madre. Y para asistir al teatro debe ir con su madre, padre o un próximo pariente de todo respeto y confianza.

Así como el novio tiene permiso para regalar ramilletes y dulces a su futura esposa, ésta, aunque tenga ganas de corresponder a los regalos, debe abstenerse de ello. A lo sumo le será permitido ofrecerle un libro, pero sin dedicatoria alguna

Muchas veces, cuando un novio sale en compañía de su prometida y de su futura suegra, no sabe a cuál de las dos mujeres debe ofrecer el brazo. El buen trato, la deferencia debida a la edad le indican que debe sacrificar el placer que tendría de ofrecerlo a su novia para darlo a su madre. Esta lo aceptará sin vacilación y los tres irán por su camino, marchando la novia al lado de su madre.


En el campo o en un jardín la madre de la novia relevará al joven de esa casi obligación y permitirá que los dos novios vayan del brazo bajo su vigilancia a escasa distancia.


Tomado del Blog Como convertirse en una señorita de porvenir.

martes, abril 26, 2011

Invadiré Polonia, Encontrarás Dragones y algunas reflexiones sobre la Gran Pantalla



Tengo ganas ya de ver la película Encontrarás Dragones. He oído críticas muy diversas. Como le decía hoy a un amigo dando un paseo: lo original hubiera sido que hubieran decidido hacer un musical de la vida de San José María Escrivá.


El cine es un arte, o mejor dicho: el cine puede ser un arte. El meollo del asunto siempre está en el guión. Y ya sabemos que a veces el guionista tiene que entregar cuatro kilos de guiones en catorce días. Y así sale lo de siempre.


Por ejemplo, si la ciudad se ve amenazada por algún tipo de monstruo, la principal preocupación del alcalde siempre es que se mantenga la fecha y hora de la exposición en el museo.


Como ha hecho notar alguna gente sesuda, también es curioso que la Torre Eiffel se pueda ver desde cualquier ventana de París. Mientras que en Londres siempre se ve el Big Ben. Insisto, desde cualquier ventana.


Si en una película dos hombres llevan un cristal de grandes dimensiones, como dijo uno, sería mejor que alguien vaya buscando ya una escoba.


También es curioso que las bombas equipadas con temporizadores van equipadas con pantallas con grandes números rojos para saber cuándo van a estallar.


En las películas de terror, cuando un actor secundario dice que se va un momento al aseo, eso ya sabemos todos lo que significa.


Sí, conseguir buenos guiones no es fácil. El público ya está muy maleado. No es fácil despistarlo. El público que paga la entrada se las sabe todas, es mejor darle un guión trillado y evitarse quebraderos de cabeza.


Desde luego, entre los críticos la película Plan 9 from outer space se ha convertido en un objeto de culto de mala que es. Los que hayan visto la magnífica película (suprema) de Tim Burton titulada Ed Wood conocerán de oídas esta película. Aunque para mí, mi favorita, es una de 1982, la versión turca de La Guerra de las Galaxias.

lunes, abril 25, 2011

Mein Fuehrer

Por ejemplo, si un día comienza la Segunda Guerra Mundial, algunos de mis lectores creen que tengo que hacer un post sobre la Segunda Guerra Mundial. Y, claro, se sorprenden de que ese día dedique todo el post a mis observaciones de las mariposas en el campo.


Según algunos, estoy obligado a seguir el hilo de la actualidad. La realidad es que el hilo de mis sueños me interesa más.

Otros lectores consideran que como soy un cura, pues que tengo que dar sermones en mis posts. Una señora me dijo muy enfadada: no tengo muy claro que éste sea un blog católico. Me dieron ganas de decirle: no sé si éste es un blog católico, pero lo que tengo claro es que usted está un poco gorda.


Otros lectores se sorprenden de que hable de cuestiones opinables (según ellos un blog sólo sirve para dar doctrina) o de que hable de cuestiones intrascendentes (este blog únicamente está dedicado a cuestiones intrascendentes) o de que hable de mi faceta humana (el blog que escriben los ángeles creo que es el de al lado, el de al lado tirando a la derecha).


Recuerdo que un cura muy enfadado me dijo bastante exaltado que en este blog me dedicaba a poner sólo majaderías. Yo le respondí: ciertamente no lo hubiera dicho yo mejor.


Después, me acuerdo de otro clérigo que me dijo a la cara: ¿Es que no tienes otra cosa mejor que hacer? Yo le di la razón: Exactamente, así es, no tengo otra cosa mejor que hacer.


Bueno, acabo con un chiste que me contó un franciscano andaluz, lástima no poder imitar el gracejo de su acento: El marido le dice a la mujer que vuelve en seguida, pero se entretiene con los amigos bebiendo y se le hacen las tres de la noche. El amigo le advierte que esta vez esto va a suponer el divorcio. Así que al momento saca del bolsillo su móvil, llama a su mujer y le dice con energía: Oye, que no pagues el rescate, que me he escapado.

sábado, abril 23, 2011

¡Cristo ha resucitado! Aleluya, Aleluya. Hosana en las alturas. Aleluya.



La Vigilia Pascual, mi momento favorito del año. El momento sagrado por excelencia. Vivo la ritualidad del momento en toda su intensidad. Con una impresionante solemnidad, sintiéndome como un Simón el Zelote, como un Felipe, como un Tomás, como un Andrés que estuviera delante de su pequeña comunidad, de su pequeño rebaño recordando el momento supremo del Tiempo, la Victoria Absoluta.


Para mí el cirio pascual tiene una significación tan grande. Recuerdo durante el comienzo de mi sacerdocio, en Estremera, cuando ponía en la Octava de Pascua el cirio en el centro del presbiterio, tal como permiten las rúbricas. El cirio encendido ejercía sobre mí una atracción casi magnética. No podía entender como una vela grande sobre un cirial podía tener tal efecto sobre mí: la Luz en medio de las tinieblas.


¡Cristo ha resucitado! Algunos no lo saben, algunos no se han enterado, algunos lo saben pero ese hecho no ha cambiado sus vidas. Pero no importa, nada de lo que hagan puede ya trastocar ese acontecimiento. La victoria es definitiva.


Siempre me ha gustado, siguiendo el ritual, usar un punzón y hacer las marcas prescritas sobre la superficie del cirio. El cirio también simboliza el tiempo, y el tiempo queda marcado, santificado. El tiempo es de Dios.


Los enemigos del Resucitado pueden hacer lo que quieran, el Tiempo es de Dios. Él controla las reglas del juego. Sus enemigos, que los tiene, pueden recorrer el tablero a sus anchas. Pueden correr lo que quieran. Lo único que no pueden hacer es ganar. Dios se reserva el derecho incluso de cambiar las reglas a mitad del juego. Por eso la visión cristiana es optimista. No cabe otra posibilidad que la victoria. Lo único que no puede hacer Dios es perder. Y nosotros nos hemos asociado a la Victoria de Dios.


La Iglesia puede emerger de sus cenizas una y otra vez, cien veces, mil veces. Y puede hacerlo cada vez más poderosa, cada vez más fuerte, cada vez más bella.
Cristo ha resucitado, nosotros seguimos al Resucitado. El Resucitado está en medio de nosotros, verdaderamente en medio, aunque no lo veamos. Pero nos habla, aunque no escuchemos su voz con palabras audibles. Y hace milagros, lo mismo que en los tiempos de Palestina, cuando iba con los Doce por los caminos.


El Cirio Pascual hoy arde. Y arde con una luz inextinguible. Ni la Unión Soviética, ni el III Reich, ni la masonería, ni las sectas, ni el paganismo pueden extinguir esa llama. Pequeña y humilde, pero inextinguible. Y así, generación tras generación, hasta que Él vuelva a caminar sobre la tierra, ese cirio pascual se tornará a encender y el pastor entrando en la iglesia a oscuras volverá a cantar: ¡Luz de Cristo!

El Viernes Santo no he estado bueno



Ayer no hubo post, porque me puse malito. Todavía no sé qué fue. Pero lo cierto es que una hora después de comer, me puse en camino hacia Villamanrique, donde iba a celebrar el Oficio de Viernes Santo. En el coche empecé a sentirme mal: un dolor de cabeza en la frente que poco después me provocó incluso alguna nausea. No se me pasó durante la hora de viaje. Pero después, inmerso en la liturgia de la Pasión, me olvidé del asunto.


Acabado todo, montado ya de nuevo en el coche, me apercibí de que el dolor de cabeza seguía en la frente. Los cuatro que íbamos en mi coche, decidimos acercarnos hasta Estremera. Un pueblo que estaba muy cerca y que había sido mi primera parroquia, la primera de toda mi vida sacerdotal.


Paseamos por el pueblo, visitamos la iglesia, aceptamos la invitación a entrar en las casas de algunas familias amigas. Fue un recorrido de nostalgia, melancolía, evocación. Los recuerdos afluían de un modo natural. En los espejos de la sacristía volvió a aparecer mi imagen. Pero la imagen que reflejaban era la de trece años después.


A este recorrido melancólico, ayudaba el día gris, lluvioso, desapacible, las muchas humedades de la iglesia. Había tomado posesión de esa parroquia, con una iglesia recién pintada, esplendorosa. Dieciséis años después, las paredes delataban el paso del tiempo de un modo que a un turista le parecerá normal, pero que a mí me apenó. Las paredes de ese templo son muy porosas, la humedad de ese suelo grande, los afloramientos de salitre inevitables.


En el camino de vuelta a casa, ya de noche, el dolor de cabeza se me hizo más y más fuerte. Tuve que advertir a mis amigos que no se sorprendieran si tenía que detener el coche en la cuneta y parar a vomitar. Dos veces mis amigos tuvieron que contemplar esa penosa escena.


Llegué a casa y tras un cuarto de hora en el sillón con mi madre, decidí irme a la cama a las diez de la noche. Me he levantado hoy a las cinco de la mañana rehecho completamente. Me siento bien. He hecho mis oraciones de la mañana, mi madre sigue durmiendo, pasaré un sábado santo dedicado a la lectura.

jueves, abril 21, 2011

Jueves Santo: la Misa de la Cena del Señor

Semana Santa. Días en los que en nosotros lucha el tiempo profano por no permitir que penetre el tiempo sagrado. Días en los que luchan los días de la rutina, de los hábitos, de la normalidad, frente a los días de la gracia, de la penitencia, de la novedad de revivir la Pasión. El tiempo nuevo tratando de penetrar en el tiempo viejo.

Así como hay objetos sagrados, hay días sagrados. Dios ha sacralizado el tiempo. Lo hizo ya desde el Antiguo Testamento. Si ya todo el tiempo hace referencia a Dios, se dirige a Él y procede de Él, hay tiempos entre los tiempos que hacen referencia al Creador de un modo más expreso.

Esos días tienen aparejadas gracias especiales si los aprovechamos. Esos días tienen que ser un encuentro con Él. El día como encuentro, una hora determinada como redescubrimiento de la Divinidad. Para esos días-encuentro la Iglesia nos propone un misterio en especial: en estos días aspectos concretos de la Pasión.

Eso es lo que los curas intentamos vivir en una pequeña parroquia de pueblo. En medio de los sucesivos problemas que nos encontramos: la megafonía se acopla, no se encuentra el leccionario del día, dónde está la cera líquida de las velas, alguien sabe dónde está la llave del arca eucarística de Jueves Santo. El niño llora y llora, después berrea con todas sus fuerzas (ya ni me oigo), después el móvil de una mujer suena con la música más estrafalaria del mundo, tarda dos minutos en encontrarlo en su bolso, cuando lo encuentra ya ha dejado de sonar, pero vuelve a sonar treinta segundos después. Sí, no siempre resulta fácil meterse plenamente en la profundidad del misterio.

Los problemas que he expuesto son supuestos, todavía no he celebrado la Misa de Jueves Santo. Pero este tipo de inconvenientes tienen una clara tendencia a reiterarse.

Pero pase lo que pase, haré lo posible por sumergirme en la celebración. Haré lo posible por sentirme como un San Pablo que celebra estos días con su comunidad. Trataré de sentirme pastor en medio de ovejas hambrientas de un alimento espiritual. Intentaré disfrutar de la misa, de la adoración y de la hora santa. Jesús estará allí realmente, aunque me deje presidir a mí.

miércoles, abril 20, 2011

Misa Crismal, una fila de ángeles hacia el altar



Como era de esperar, una señora de Estados Unidos ayer me escribió preguntándome con toda candidez si los señores de las capuchas eran los buenos o los malos.


Bueno, hoy hemos celebrado en mi diócesis la misa crismal. Como siempre es algo tan emotivo para mí. Una misa incomparable. La catedral, tan gótica. Los compañeros todos juntos. Sea dicho de paso, ahora no puedo dejar de pensar que hace unos años cuando iba a estas misas crismales, yo era de los jóvenes. Ahora soy de los de mediana edad. Y muchos de los compañeros de mediana edad que fueron mis párrocos (cuando yo era seminarista) o curas vecinos de arciprestazgo, ahora son ya claramente ancianos.


La misa crismal, a partir de ahora, se ha convertido en otro hito donde medir el paso del tiempo, en otra marca donde comparar eso que llamamos el antes y el ahora, el presente de hace dieciséis años (cuando fui ordenado) y el presente actual. En medio, obispos, muertes, muchas historias, sacerdotes que se marcharon, el paso del tiempo con sus sorpresas y su marcha rutinaria.


La comida posterior tiene un sentido apostólico tan fuerte. Lo mismo que los Doce comieron con Jesús la Cena Pascual, nosotros comemos todos juntos con nuestro obispo.


En la foto que he puesto, y en la que se me ve, era al comienzo de la misa. Cuando nos dirigíamos hacia al altar a besarlo, a besar nuestra propia inmolación sobre ese ara cristiana. Hace pocos días leía una entrevista a un sacerdote ortodoxo, y decía que los sacerdotes casados estaban más cerca de la tierra.


No dudo de la bondad de este sacerdote. Estoy seguro de que es muy bueno. Pero si yo busco a un sacerdote, buscaré a uno que esté lo más cerca posible del Cielo. Porque para encontrar a alguien cerca de las cosas de la tierra, tengo a muchos. Lo difícil es eso, encontrar a un taborita, a un habitante del Tabor, a un apóstol que viva en la continua contemplación de la Transfiguración de Cristo, que viva en la luz de la Segunda Persona venida a la tierra. Lo otro es lo fácil. Lo otro es lo humano. Para el otro viaje, no necesitábamos alforjas. Para el otro viaje, no hacía falta salir de casa. Para lo otro no hacía falta la Encarnación, ni la Pasión. Algunos no han entendido el cristianismo, y siguen sin entender la trascendencia del Misterio de la encarnación de Matrix, el exceso de la Pasión de Mel Gibson. Tampoco podrán gozar de Bach en la misma radicalidad que su música expresa. Hasta Borges, sin creer, entendió lo que sería el credo cristiano si a él se le hubiera dado el don de la fe.


Bendita Semana Santa. Bendito tiempo santo cargado de gracias para aquellos que hagan penitencia.

El viejo Google



Sé que la imagen la puse ya hace tiempo, pero es tan genial, tan fantástica, que merece una segunda vez.

Bueno, después de la lista de excomuniones de ayer, hoy es la belleza de la Semana Santa. Mirad las imágenes en el link de Fortearius

http://elcanonigorampante.blogspot.com/

Siempre me ha hecho gracia que los norteamericanos que ése día están en Sevilla y no saben nada, salen del hotel a la calle y se encuentran con horror con toda la calle llena de gente del Ku Klus Klan.

martes, abril 19, 2011

Excomuniones


Bueno, como sois un poco viciosillos de las cosas raras, os voy a dar la lista de los pecados que están castigados con la excomunión y no pueden ser absueltos por un sacerdote. Aunque si hay que ser precisos, lo que se castiga es no el pecado, sino el delito. Y en Derecho Canónico delito canónico no es lo mismo que pecado. Si alguien tiene duda, después de leer la lista, lo mejor es que consulte con algún sacerdote de la catedral de su diócesis, aunque sea por teléfono.
Los delitos que están castigados con excomunión y que, por tanto, no pueden ser absueltos por un sacerdote son los siguientes. Las seis primeras, además, están reservadas a la Santa Sede.
Profanación de la Eucaristía

Violencia física contra el Romano Pontífice

Ordenación de un obispo sin mandato apostólico

Atentado de ordenación sacerdotal de una mujer

Violación del sigilo sacramental

Absolución del cómplice en pecado torpe

Después, los siguientes delitos están reservados al obispo y también suponen la excomunión:

Apostasía, herejía, cisma

Aborto

Captación o divulgación, por medios técnicos, de lo que se dice en confesión

Hay otros seis pecados que están castigados con el entredicho o la suspensión. Pero allí ya nos metíamos en cuestiones más complejas. Y tampoco es que vayáis agrediendo físicamente a obispos. Por lo menos, no creo que lo hagáis con frecuencia. Una cosa que os dejará tranquilos, en el caso de que alguien haya cometido algo de lo que se dice aquí, es que para cometer el delito hay que saber que al cometer el pecado uno incurría en excomunión. Si uno no lo sabía o lo dudaba, no incurre en excomunión. Y en ese caso, cualquier sacerdote puede absolver el pecado. Para incurrir en una excomunión automática, uno debía saberlo antes con seguridad.

lunes, abril 18, 2011

El regreso a casa: Semana Santa


Hoy ha sido el día de los paseos. Paseo después de la comida, una hora. En mitad del paseo me llama otras personas, ya habían llegado a Alcalá. Hora y media más de paseo. Tras la cena, descubro por casualidad en mi agenda que tenía otro paseo a las 22.30.

También ha sido el día de la misa en la catedral con mi obispo. Ceremonia cuidada y entrañable. En algunos momentos, para mí ha sido emocionante. Quizá por estar en mi diócesis, en mi catedral, con mi obispo.

Estos días comida sana. El placer de cocinar para mí. Setas, tartar de salmon, paella y algunas cosillas más. También tiempo para la lectura. Los libros para leer esperan sobre un sillón.

Sobre mi mesa los montones de correspondencia, montones diferenciados.

Mientras yo escribo este post, ¿qué estará haciendo Gadafi? A lo mejor está tan tranquilo dando de comer a los patos.

domingo, abril 17, 2011

Aquí estoy, en España, en mi diócesis, en mi casa, en mi sillón


Ay, hoy casi os quedáis sin post. Las conexiones a Internet cuando vuelvo a Italia o cuando vuelvo a España suelen ser motivo de grandes pérdidas de tiempo. Viajes al Corte Inglés, llamadas al servicio de Movistar, pruebas y más pruebas con el ordenador.

La gente se queja de que la Iglesia funciona mal. Pero os puedo asegurar que funciona bastante mejor que Movistar. El sistema operativo de esta compañía no sólo parece medieval, sino claramente inquisitorial. Pero no me quejo. Porque en Italia, mi servicio de conexión, cobertura y saldos de Wind, más que inquisitorial, parecía regido por calvinistas furibundos cuyo propósito secreto era que renegáramos de Internet y retornásemos a los libros.

Pero eso no es todo. Tengo que hacer reparaciones en la fontanería de la cocina. Mi coche se ha quedado sin batería. Y necesito un electricista para un asunto menor.
Por si todo fuera poco, me duele el interior de una muela recientemente empastada. El empaste ha llegado demasiado cerca del nervio. Una endodoncia se perfila en el horizonte. Entre las llamadas que tengo hacer, además de al electricista, al fontanero, a Movistar, al mecánico, parece que voy a tener que añadir al dentista.
Pero no me quejo. Ciertamente no me quejo. Porque cualquier situación, por desfavorable que sea, es susceptible de empeorar.

sábado, abril 16, 2011

Horario de los oficios de Semana

Como ya son varias las personas que me han preguntado donde voy a celebrar los oficios de Semana Santa, para todos aquellos que lo deseéis os ofrezco los horarios de lugar donde estaré.

Voy a ayudar en dos pueblos de mi diócesis. Uno es Villamanrique de Tajo y el otro Fuentidueña de Tajo. Son dos pequeños pueblecitos de unos mil habitantes de la Comunidad de Madrid. Los que queráis venir, sois bienvenidos.

JUEVES SANTO18:00 Celebración de la Cena del Señor (Villamanrique) 23:00 Hora Santa (Fuentidueña)

VIERNES SANTO 17:00 Oficio de la Pasión del Señor (Villamanrique)

SÁBADO SANTO 23:00 Vigilia Pascual (Villamanrique)

DOMINGO DE PASCUA 12:00 Misa (Fuentidueña)

viernes, abril 15, 2011

Como quiero a este gato


Un neurólogo le pasó a una amistad mía el siguiente e-mail, la cual me lo remitió a mí:
Te adjunto los trabajos sobre la encefalitis con anticuerpos anti-receptor N-metil-D-aspartato, cuyos síntomas recuerdan mucho a la posesión diabólica. Uno de ellos, el más extenso, es la descripción de la forma pediátrica, y los otros son cartas al director, en una de las cuales se establece alguna relación entre esta enfermedad y la posesión diabólica, a partir del caso en el que se basó la pelicula de El exorcista. La otra es réplica de los autores del trabajo original, que no entran demasiado en lo de la posesión. A ver si el Padre Fortea conoce esto y cual es su opinión.

RESPUESTA MÍA:
Tras haber leído los artículos que me has pasado, la pregunta es: ¿porque los casos por los que oré se curaron definitivamente sólo con oración, sin tener más recaidas?
Tampoco los médicos aceptan las curaciones de Lourdes, aunque un tumor desaparezca de la noche a la mañana. Siempre hay una palabra médica que lo explica todo. Siempre hay una término científico para explicar que los ciegos ven, los sordos oyen y los cojos andan.
Yo de las curaciones físicas soy testigo. He visto tantas curaciones como liberaciones demoniacas. Y francamente y sin ninguna duda: creo en Jesús.
Un abrazo!

jueves, abril 14, 2011

Hoy un post amable y nostálgico para compensar por el de ayer


Es un tema sobre el que ya he hablado antes, o mejor dicho sobre el que ya he hablado infinidad de veces antes. Pero es que de verdad es un tema que me puede.
He estado revisando el listado de películas de Sábado Cine durante los años 70 y parte de los 80, y comparar la televisión de entonces con la de ahora es echarse a llorar.

Con qué nostalgia recuerdo la emoción de estar sentado en mi casa y ver El Guateque, Con faldas y a lo loco, Cleopatra, Dr Zhivago, Oliver, La Huella, Sansón y Dalila, La Agonía y el extasis, Historia de una monja, Caravana de mujeres, Camelot, El león en inverno, Becket, Los ladrones de cuerpos, Planeta prohibido, El Puente sobre el Río Kwai, Zulú, 55 días en Pekín, El cardenal, La gran evasión, Los siete magníficos.
Memorias inolvidables. Títulos que nos hacían soñar. Escenas que han perseverado en la memoria un cuarto de siglo después. Alguien dirá: también ahora hay cine. Cierto, pero ahora es totalmente distinto. Entonces sólo había una vez a la semana. Nuestras mentes eran sencillas y candorosas. No es lo mismo ahora. Ya nunca podrá ser lo mismo.

Los niños de ahora crecen viendo películas, series y similares todos los días. Aquella época era totalmente distinta. Los que la vivieron saben de lo que estoy hablando. Absolutamente irrepetible. Es algo que ya no volverá. Que no puede volver.

miércoles, abril 13, 2011

Sé que hoy voy a quedar como un villano, pero no me importa. En realidad, soy peor que un villano.


El primer edil de Madrid ha pedido una ley que permita a los alcaldes retirar a los indigentes que duermen en la calle. Como es lógico toda la progresía ha puesto el grito en el cielo. Esa progresía que cobra 70.000 euros al año sin contar las dietas.

Desde aquí quiero apoyar completamente al alcalde. En Madrid nadie tiene necesidad de dormir en la calle. Todos pueden dormir en los dormitorios municipales, en los cuales hay siempre plazas libres.

Es como cuando alguien pide en la calle dinero para comer, porque se muere de hambre. En Etiopía no lo sé, pero en Madrid son muchos los lugares donde se puede comer todos los días de beneficencia, y sea dicho de paso se les da de comer con toda la dignidad del mundo.

No niego que los que piden en la calle sean pobres. Pero su problema no se resuelve con dinero. Todos los que trabajan con ellos, saben muy bien que para ayudarles lo que hay que hacer es ayudar a las instituciones que trabajan de verdad contra la pobreza: Caritas, Misioneras de la Caridad, Hermanos de San Juan de Dios, salesianos, etc, etc, etc, un largo etcétera. Un largo etcétera que trabajan mucho y bien contra la pobreza.

Pero por mal que suene, lo que resulta bastante inútil contra la miseria es dar dinero al que pide en la calle.

Dar dinero al que está en la calle, será algo muy bueno para el alma, no lo niego. Pero, desde luego, no ayuda para nada a acabar con la pobreza. Si de verdad queréis acabar con la indigencia, a los que hay que ayudar es a los que luchan contra ella de un modo profesional.

No digo que sea así en todas partes del mundo, por supuesto, pero la pobreza en ciudades como Madrid, se ha convertido en un trabajo. No en un negocio, pero sí en un trabajo.

Una parte de los pobres no quiere trabajar, eso hay que decirlo así de claro. No hablo de lo que imagino, he conocido y conozco a varios en esa situación. Sonará todo lo mal que se quiera, pero es así. Siendo nacionales del país, pudiendo trabajar legalmente, sanos y fuertes como robles, pero no quieren trabajar. ¿Por qué? Porque una serie de abuelitas de buena voluntad (de las que van a misa todos los días) les pagan todos los días la cantidad suficiente para vivir. Con lo mínimo, pero para vivir, sí.

Otros tienen problemas mentales. Este tipo suele ser los que duermen entre cartones y buscan en los contenedores de la basura.

Otros tienen problemas con adicciones: drogas y alcohol. Estos son los más vivos. Saben dónde ponerse, cómo dar pena. Suelen sacar dinero para vivir y para mantener su adicción. Saben cómo convencer a este tipo de abuelitas de tierno corazón. El dinero de estas almas cándidas acaba en una cuenta de Suiza de un narcotraficante sudamericano, tras pasar por los bolsillos de varios intermediarios.

Por último está la mayoría de la gente pobre. Estos no están en las calles pidiendo. Están tratando de formarse, de buscar un puesto de trabajo, o trabajando de forma ilegal por horas en puestos mínimamente remunerados.

Lamento haber puesto ante los ojos de todos una verdad tan cruda y malsonante, pero las cosas son así. Hablo por experiencia. Podría poner tantos y tantos ejemplos vistos con mis propios ojos. Los de los 70.000 euros al mes hablan de teorías, yo hablo de una realidad que cualquier que trabaje con ellos sabe que es así. Pero nadie se atreve a decirla en los medios de comunicación, porque suena fatal. Pero mi único compromiso es con la verdad.

Me han quedado dos elementos más en la lista. El primero son los enfermos con deformidades y amputaciones. Antes he dicho que la mendicidad no es un negocio, pero estos sí que sacan dinero. Existe una relación proporcional entre el horror de su deformidad, y el dinero que sacan mensualmente. Como toda persona mínimamente razonable, estoy en contra de convertir las calles en escaparates de la exhibición de toda miseria física.

El último elemento que me queda en la lista son los lugares privilegiados. Entre estos se cuentan las puertas de determinadas iglesias del centro de la ciudad. No sé si las buenas y generosas viejecitas que ponen su monedita, se habrán dado cuenta de que en estas iglesias sólo hay un pobre. No importa cuánto saque el pobre al mes: sólo habrá uno. Está claro que un puesto así, digámoslo así, se tiene en propiedad. De momento, los notarios no han permitido emitir escrituras para registrar esos puestos o para transferirlos en herencia. Pero algunos de esos puestos ciertamente son tan valiosos como para valer la pena el pasar por esas formalidades burocráticas y pagar por ellas.

Yo sólo he pillado una vez a un pobre fuera de su horario de trabajo. Fue entonces cuando comprendí con un solo golpe de vista, que los andrajos de su breve jornada laboral nada tenían que ver con sus verdaderas ropas. Es más, era evidente que sus tristes enfermedades también parecían estar confinadas a aquella esquina.

Acabo con un consejo. Si queréis ayudar a los pobres, ayudadles de verdad, no os limitéis a anestesiar vuestras conciencias con unos miserables céntimos.

martes, abril 12, 2011

Esta foto es del padre Fortea cuando era pequeñito


Pobre Gadafi. De verdad que vivir asediado no es un buen modo de pasar la jubilación. Uno a ciertas edades se imagina los últimos días de uno mismo viendo al nieto dar sus primeros pasos en el jardín de casa, no en el salón mirando por los prismáticos si los rebeldes han avanzado doscientos metros más.

Uno, a ciertas edades, se imagina a uno mismo preguntándole al señor del servicio si ha sacado el perro (o el camello) a pasear. Pero no se imagina a uno mismo mirando de reojo hacia atrás y preguntándome si el señor del servicio hoy me va a arrear con la bandeja de plata en la cabeza.

Y es que desde Ceaucescu ya no se respeta a los tiranos. Antes, ser tirano tenía un prestigio. Había un cierto reconocimiento social, existía futuro en la profesión. Una profesión tan honrada como cualquier otra. Pero ahora ya no se respeta nada. Hoy lo puedo ser todo para mi pueblo, y mañana puedo acabar tirado en cualquier villa de Suiza.

Bueno, y eso suponiendo que tengas guardado un helicóptero en el jardín. Porque si eres uno de esos dictadores confiados, uno de esos que dicen: no pasa nada, mañana todo estará arreglado. Si eres uno de esos, a ver cómo te vas a suiza con las maletas llenas de las cuatro cosillas que hayas encontrado por casa. No es tan sencillo como coger el metro, y ponerte en la ventanilla del tren y pedir un billete para ti y tu mujer, en el caso de que hayas decidido salvar a tu mujer. Tres de cada cuatro tiranos deciden dejar a su mujer en palacio para que alguien cuide de la casa.

lunes, abril 11, 2011

Gregorio Peces Barba, el viejo Peces Sam Barba-Bigotes


Mis más profundos deseos han sido escuchados y, de nuevo, Gregorio Peces Barba ha vuelto a abrir la boca, nuestro querido Sam Peces Bigotes-Barba.

Para ver el origen de este nombre, remito al post de abril de 2009

http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2009/04/sam-peces-bigotes-barba-y-el-embajador.html

Porque sí, así es: este hombre nos ha dejado sin declaraciones tanto tiempo. Y sabe que nos gustan, pero nos castiga con su silencio. Y veo que sigue con la sonrisa de siempre y manejando las pistolas como nadie.

Ay, Gregorio, Gregorio. No seas así, sé más generoso, regálanos más declaraciones tuyas. Ese tipo de columnas del periódico que son como el vecino que da golpes en el techo con el mango de la escoba, gritando: ¡dejad de cantar gregoriano!

Al principio, Peces Sam Barba no se preocupaba, porque total la Iglesia no iba a durar más allá de diez años. Pero ahora va viendo que la cosa se está alargando. Y claro se desmoraliza el hombre porque se sienta a ver el telediario y ve que no sólo no han dinamitado El Valle de los Caídos, sino que hasta han construido la Sagrada Familia. Ay, esa vieja costumbre de las izquierdas de arreglarlo todo con dinamita.

Al final, no sólo no han transformado el Vaticano en un museo, sino que hasta ha vuelto la misa tridentina. O sea, que el futuro está siendo muy, pero que muy, desagradecido con sus predicciones. Algunas de estas predicciones se vendieron en forma de libro. Y la gente pagaba por leerlas. Me acuerdo de El Shock del Futuro de Alvin Tofler. Resulta increíble que no se haya cumplido ni una sola de sus predicciones. Al menos se podría haber cumplido una. Pues nada. El futuro siempre se ha mostrado muy sectario. El porvenir parece empeñado, por sistema, en dejar mal a las izquierdas.

Bueno, Gregorio, no te enfades, relájate. Aunque, mira, la verdad, creo que ahora tampoco es buen momento para dar consejos a Zapa acerca de cómo fastidiar un poco a la Iglesia. Me parece que no. Creo que ya está empezando a recoger lo que había dejado por los cajones, y a preguntar a Sonsoles dónde habían guardado tal y cual maleta. No, ciertamente, no es el mejor momento.

domingo, abril 10, 2011

Roma: microcosmos, libro abierto, fundamento, urbe pletórica de vida.




Ayer fui a la misa estacional de San Nicola in carcere. Un gran pontifical precedido de una procesión de la que pongo una foto en la que aparezco. La misa fue oficiada por el Cardinal Burke.

La misa fue un acto litúrgico con mayúscula, grandioso, bellísimo, que traspiraba sacralidad. A Dios no lo podemos ver, pero la liturgia sí que la vemos. Y la celebración de la Iglesia nos habla de Dios, de ese Dios trino y grandioso, invisible, pero presente.

Me dejé llevar por la ceremonia. Traté de estar en la presencia de Dios, de que aquel acto se transformara en un alimento para el alma, en un acto que transformara mi espíritu.

Una liturgia larga, pero no importaba. Sólo tenía que, como he dicho, dejarme llevar por el ritmo de los ritos. Los cánticos polifónicos, el incienso, las rúbricas que se iban desenvolviendo una a una, sin prisa, con su propio tiempo, un tiempo ceremonial.

Después de la ceremonia, fui con el norteamericano con el que había ido a Campo di Fiori a comprarme dos panini.Concretamente de bresaola y rúcula, y el pan más rico que he probado en Roma. Tuve que andar un rato, pero valió la pena.

Desafortunadamente, calculé mal el tiempo e hice esperar seis minutos a mi amigo franciscano. Con el que di un largo paseo hasta la Plaza de San Pedro del Vaticano. Una pequeña oración, breve, y regresamos cada uno a nuestros diversos lugares de residencia: mi collegio, su convento.

Hoy he comido con un teólogo metodista que da unas clases en la Gregoriana. Me acompañaba una ministro presbiteriana. Con ella ha habido muy buena sintonía porque hace años iba a un grupo carismático. Así que hemos estado charlando de cuántas cosas en común teníamos. Tema muy fácil. Porque practicamente todos los protestantes, cuando llegan a Roma se sienten como en casa porque tienen la sensación de haber regresado a las raíces del cristianismo. Viendo las catacumbas, las iglesias del siglo IV, los altares con los cuerpos de los mártires, se dan cuenta de que aquí, justamente AQUÍ, se ven los fundamentos de nuestra fe cristiana.

Hoy las imágenes hablarán por mí

Hoy lo que tengo que decir, lo prefiero decir con imágenes. Imágenes que encontraréis en este link de Fortearius que he actualizado:

http://elcanonigorampante.blogspot.com/

No penséis que lo hago para ahorrar tiempo o porque hoy esté cansado. Fortearius también requiere su tiempo. Pero el resultado me resulta más que satisfactorio. Os sugiero que enviéis el link del blog a más personas. Las imágenes pueden ser una predicación que acerque a las personas a Dios. Las imágenes hablan al corazón y a la mente de un modo silencioso.

viernes, abril 08, 2011

Guillermo de Baskerville


Estaba el otro día charlando con mi amigo franciscano acerca de Guillermo de Basquerville. Y le decía que con independencia de otras consideraciones, ese personaje encarnado por Connery es todo un ejemplo de clase, de saber estar, de elegancia y distinción. Y todo ello sin la más mínima afectación, sin el más leve deje de altanería.

La película, al mostrarnos ese personaje, nos da toda una lección de cómo debería ser humánamente un clérigo. Sí, humanamente, porque no todo es vida espiritual. Existen unas virtudes humanas. Los franciscanos quedan en esa obra a la altura de las nubes gracias a la sobria descripción de un pobre y humilde fraile, ante el cual todos parecen pequeños.

Y esas cosas ocurren en la realidad. En el mundo real, ante algunos, los otros parecen pequeños porque son pequeños. No es una cuestión ni de trajes, ni de cargos, ni de honores.

Guillermo de Basquerville no necesita grandes vestiduras que le realcen. No tiene ninguna necesidad de cargos. Le basta ser él mismo. Y siendo él mismo, es más grande que los que le rodean.

Insisto, es una ficción, pero esto ocurre en la realidad: en el mundo civil y en el eclesiástico. El secreto de Guillermo de Basquerville es que se logra ser así no como fruto de una decisión, o de una pose. Se logra ser así tras una vida. Sólo una vida entera forja este tipo de personalidades.

Curiosamente, en la vida real, como en la película, estas grandes personas atraen con igual fuerza tanto la admiración como la animadversión. Los pequeñajos ruines no pueden aguantar estar cerca de estos grandes hombres. Estar al lado de ellos, o meramente tenerlos en las proximidades, supone un continuo recuerdo de la mezquina estatura que ellos tienen.

jueves, abril 07, 2011

Los Siete Magníficos de la Téología


Bueno, hoy he recibido un paquete de Nueva York con dos castillos de arena. Esto que acabo de decir parece la típica frase simbólica, que ahora debería explicar. Pero no, es la realidad. Aunque parezca increíble, he recibido dos castillos de arena solidificada.

He participado en una mesa redonda en la universidad donde hago mi doctorado. Una mesa redonda con el rector y con Matt Baglio, el autor de El Rito. Por pura casualidad hoy tenía también una charla en el Colegio Eclesiástico Brasileño, donde residen los sacerdotes de Brasil que estudian en Roma.

Esa conferencia con los 150 sacerdotes ha sido mi actividad favorita de la semana. A veces en una charla percibes la buena sintonía con los que te escuchan.

Ayer acabé de ver la película Alejandro, sobre Alejandro Magno. No vale practicamente nada. La única razón por la que puede valer la pena ver la inacabable cinta, es por ver algunas reconstrucciones históricas (Babilonia, las falanges y tal). Pero incluso en materia de reconstrucciones, la película es bastante tacaña. Se lo gastaron todo en actores famosos y para reconstruir no quedó casi nada. Con lo que me gusta Nixon del mismo director, y que después no haya hecho nada potable.

Tenéis suerte que no me haya dedicado al cine, ¡directores de segunda fila! Si no, os íbais a enterar de lo que vale un peine.

Pero curiosamente, nunca he sentido vocación hacia ese campo. Me gusta mucho el cine, y sin embargo no. Es curioso. O se tiene vocación a algo o no se tiene, por más que ese algo te guste.

De verdad que tengo ganas de sentarme a ver algo que me deje con la boca abierta. Tengo ganas de sentarme y ver algo que me recuerde a los viejos momentos gloriosos. Menos mal que me queda mi colección de bandas sonoras. Ahora he descubierto la música, la gran música, de la época dorada del Western. Magnífica. Y eso que el Western nunca me ha gustado.

Escuchad en youtube la banda sonora de The Magnificent Seven. Es para caerse atrás.

Ah, lo de Los Siete Magníficos de la Teología ha sido otra de mis numerosas trampas.

miércoles, abril 06, 2011

Mi dentista de cerca del Vaticano


Ayer me fui al dentista. Esta vez no ha sido por una caries. Sino un arreglo más profundo. Resulta que tengo la mordida de la mandíbula muy cerrada y eso me está desgastando los dientes de abajo.

Mi dentista polaca me trata con una amabilidad a la que no estoy acostumbrado en un odontólogo. Ayer me hizo esperar casi hora y media, pero valió la pena.

Esta dentista tiene una carácterística especial frente a todos aquellos por cuyo sillón clínico he pasado: va diciéndose a sí misma todos los problemas que van surgiendo en su intervención.

Que sí la pasta del empaste está seca, que si no hay suficiente espacio, que si no ha pegado bien. Tampoco es que me lo vaya diciendo, sino que lo piensa en voz alta.

Yo estoy deseando que la Ciencia dé algún salto sustancial hacia delante en este campo de la odontología. Quién sabe si en el futuro nos podremos poner algo en la boca que sea tan cómodo como quien se pone una zapatilla. Mientras tanto seguiremos sufriendo. Pero eso sí, sin quejarnos, en silencio.

martes, abril 05, 2011

Casaldáliga y las misas pontificales


Hay una poesía de Pedro Casaldáliga que me encanta. Y la pongo aquí porque, desde el primer día que la leí, me pareció suprema, sublime y que refleja una espiritualidad verdaderamente iluminada.

Mis insignias episcopales

TU MITRA
será un sombrero de paja sartanejos;
el sol y la luna;
la lluvia y el sereno;
el pisar de los pobres con quien caminas
y el pisar glorioso de Cristo, el Señor.

TU BÁCULO
será la verdad del Evangelio
y la confianza de tu pueblo en ti.

TU ANILLO
será la fidelidad a la Nueva Alianza del Dios Liberador
y la fidelidad al pueblo de esta tierra.

No tendrás otro ESCUDO
que la fuerza de la Esperanza
y la liberdad de los hijos de Dios.

No usarás otros GUANTES
que el servicio del Amor.

Aquí acaba esta grandiosa poesía, que es toda una declaración de espiritualidad. Como veís, no he exagerado. Merece ser meditada verso a verso toda una vida, como una referencia que nunca hay que olvidar. Cada verso es tan denso, tan lleno de contenido en su aparente simplicidad, que no se le puede añadir una palabra sin estropear su equilibrio. La pongo aquí porque si hay alguien en el planeta Tierra que no es sospechoso de pertenecer a la Teología de la Liberación o de ser un iconoclasta de la liturgia y las vestiduras sacerdotales, ése soy yo.

lunes, abril 04, 2011

Un montón de curas y la gaviota: qué bien nos lo hemos pasado


Hoy, en un pequeñísimo patio interior en el ala donde está mi habitación, ha caído una gaviota. Sus quejidos-gruñidos eran tan fuertes que mi vecino de habitación y yo hemos salido al pasillo a ver qué pasaba.

Hemos visto que estaba en ese patio la gaviota y que no sabía salir. Quizá porque estaba oscuro y se chocaba con las paredes. ¿Quién sabe por qué?

Los ruidos eran tan fuertes, que más sacerdotes han empezado a salir de las habitaciones de ese pasillo: un puertorriqueño, un italiano (ex benedictino), un polaco, un bielorruso, un keniata y un argentino.

Y allí estaba la gaviota: entre la oscuridad, el clero y los viejos muros de la basílica.

Al final, alguien ha sugerido que formásemos entre todos como una especie de pasillo a través de un rellano del interior del collegio, para que se fuera hacia la zona de una balconada. Y que desde allí (quizá) volase a la libertad.

Alguien ha desplazado un pesado sillón, otro ha movido una especie de carrito que sirve para tender la ropa. Yo como el plan veía que iba en serio, he tomado un recogedor de basura y lo he empuñado como una espada. La gaviota era de un codo de altura y bastante agresiva. El último bicho que me apetecía que se pusiera a volar por la noche en la laberíntica red de pasillos de este palazzo. Si intentaba atravesar el flanco en el que tres curas nos habíamos apostado. A ese flanco se unió otro italiano más, un especialista en Sagrada Escritura. Si la gaviota intentaba escaparse por ahí, le esperaba yo con el recogedor dispuesto a darle un estacazo.

El plan era bastante malo, el genio que lo ha ideado no tenía ni repajolera idea de la vida animal, fuera del zoo de su ciudad y de la película Madagascar y Evasión en la Granja. Pero ha funcionado.

Lo increíble es que ha funcionado. Y a la primera.

domingo, abril 03, 2011

Paseo dominical


Hoy caminata inmisericorde y a paso ligero hasta la Basílica de Santa Croce in Gerusalemme. En total dos horas y media sin sentarnos ni un segundo y a paso ligero. El franciscano que me acompaña quiere que haga ejercicio y no muestra ningún signo de piedad. Al menos me ha dejado beber en un par de fuentes.

En esa basílica se guardan varias reliquias de la Pasión. Cuánto daría por saber si son ciertas al 100%. En principio, parece que sí. Pero tampoco es posible poner la mano en el fuego. Una cosa es segura, los primeros cristianos debieron guardar los clavos, la corona de espinas y otros objetos con todo el cariño del mundo. No fueron cosas que se despreciaron. Si esas reliquias fueran verdaderas, tampoco tendríamos más signos para saber que son auténticas que los que tenemos ahora: una antiquísima tradición.

Después, por la noche en el collegio, un residente me ha llamado: se sentía mal. Después de ver todos los sintomas me inclino a pensar que tiene gripe. Desde luego su corazón latía de forma regular.

Bueno, ahora leeré un ratito la Biblia antes de acostarme.

sábado, abril 02, 2011

La primavera nos acecha, se infiltra


Roma comienza a estar un poco llenita de turistas. Pululan por todas partes como una inundación. En los últimos días he notado que ha cambiado el tiempo, porque comienzo a sudar bajo mi sotana, y mi cabeza (hoy por primera vez) ha tenido que cubrirse bajo un sombrero.

La cola para entrar a la Basílica del Vaticano va haciéndose progresivamente más larga. El agua fresca de las fuentes va haciéndose más tentadora en mis paseos. La tesis avanza, atraviesa y yende los hielos helados de las tierras inexploradas de la Teología, o algo así.

A estas alturas del año, la verdad es que ya me apetece regresar unos días a España: mi casa, mis habilidades culinarias, mi sillón, las cenas con los amigos, los paseos por la Plaza de Cervantes, las largas conversaciones telefónicas con quienes no has hablado durante meses. Incluso estoy deseando sustituir en alguna parroquia o capellanía. Os parecerá extraño, pero voy a disfrutar como nunca del lugar donde me toque hacer de pastor durante dos semanas. Pasar de los libros a las personas. Pasar de las grandes ceremonias basilicales, a las pequeñas misas con una comunidad que celebra la fe con todas las limitaciones y el encanto de lo reducido.

También he leído hace unos días un comic que me regaló cierta persona, y que he guardado hasta ahora como quien guarda un gran licor para una ocasión especial. Se trata de una obra de la que soy fan incondicional: uno de los comics de Las Ciudades Oscuras. Una obra grandiosa, que (desde el punto de vista artístico) justifica la entera existencia de sus creadores. Nunca encontraba un día especial para celebrarlo con su lectura. Hace pocos días ya me decidí. El arquitecto de mi diócesis es un fan de esta obra de las Ciudades Oscuras. Desde aquí te saludo, Constructor Episcoporum (Contructor de Obispos). Sabes que admiro tu pericia. Sabes que yo me he dedicado a levantar otras construcciones inmateriales.

viernes, abril 01, 2011

Tranquila, Evelyn, tranquila


Hoy se ha sabido que un magnate ruso ha pagado 1000 millones de dólares por una mansión en Silicon Valley.

Me imagino que no tiene relación alguna con la noticia, pero hay gente que no puede pagar el dentista, o que no sabe si le echarán a la calle al mes siguiente por no pagar el alquiler.

Pero no me parece mucho dinero. 1000 millones de dólares es poco para cobijar la soledad de su alma. Le resultarán insuficientes a todas luces.

La casa cuenta con nueve cuartos de baño, mas le va a resultar imposible usar más de dos aseos a la vez. Este señor lo único que necesitaba era un cuarto donde colocar su cama, un salón de estar y quizá una cocina. El resto de habitaciones son sólo para enseñarlas a las visitas. En el fondo este hombre ha estado trabajando para enseñar la casa a las visitas. Toda una vida trabajando para acabar convirtiéndose en guía de su propia casa.

Yuri Milner es el millonario, o mejor dicho la víctima de su propia fortuna. Compadezcámoslo. Después de lo que ha hecho es digno de lástima. Muy por el contrario Bill Gates ha donado una tercera parte de sus beneficios a obras de beneficencia y está liderando con tesón un movimiento para animar a los multimillonarios a legar parte de sus fortunas en vida, y no después de sus muertes.