martes, agosto 30, 2011

Cambio de lugar para el encuentro del miércoles

Estimados amigos que asistís al encuentro de mañana: Ya habréis recibido en vuestro e-mail un mensaje con un cambio en el lugar de encuentro. La hora y el día se mantiene. Pero no el lugar. Si alguno no ha recibido el e-mail, que me escriba.


Ha sido para mí una alegría el que tanta gente quisiera venir. Ante tal perspectiva, ya no era posible la idea original de ir al VIPS, salvo que quisiéramos tomarlo al asalto. Esta idea del asalto aunque tentadora, la he rechazado.


Por eso he buscado un restaurante de comida oriental. No es el típico restaurante de comida china, es uno de comida oriental, un restaurante de más calidad y variedad. Ya sé que alguno dirá: a mí no me gustan los rollitos chinos, a mí no me gusta el pato laqueado, a mí no me gusta tal y cual. Pero de entre todas las opciones era la mejor, porque algunos lo que no querían era gastar. Y las condiciones de privacidad y ausencia de ruidos, y sobre todo el estar juntos alrededor de una sola mesa cuadrada (tal vez rectangular), han hecho que optara por los sabores del oriente.

Traed vuestras cámaras, pondremos las fotos más escalofriantes. No hace falta que traigáis dinero, la Iglesia es muy rica. Ja, ja, ja. (NOTA LEGAL: ese ja, ja, ja implica que la frase anterior poseía un sentido irónico y que el autor del post no se hace cargo de las expensas de ninguno de los comensales menesterosos.)


Quería que fuera una sorpresa, pero ya os digo que vendrán Enjuto Mojamuto y el Pato Willy. Los gaiteros del cuadro no están asegurados.

La amistad



Hoy he recibido en mi casa a una familia de antiguos feligreses. Qué gran felicidad me ha producido esa visita. Habíamos compartido muchos momentos durante los siete años en los que fui su párroco. Ahora las hijitas del matrimonio ya son mujeres hechas y derechas. Allí estaban en mi salón junto a sus padres por los que parecía no haber pasado el tiempo.

Les he sacado unas galletas y unas copas de chocolate con nata, la cristalería buena de mi abuela y un plato de higos. Todo me parecía poco para personas tan queridas.

Es curioso, con unas personas el tiempo va aminorando la relación, hasta que se extingue como una vela. Con otras, el tiempo no hace mella. En realidad uno no elije que amistades mantener. Unas velas siguen luciendo con el primer brillo, otras uno no podría decir cuando dejaron de lucir. No es algo que uno elije, es algo que sucede de forma natural.

Después siempre hay algún antiguo feligrés que se enfada de que no le hayas llamado. Con benignidad callo. Era tan fácil para él llamarme como ser llamado. Pero uno calla. Eso no ocurre con la verdadera amistad, en la que nadie echa en cara eso porque el contacto es fluido, espontáneo, gozoso.

Una de las cosas que me apenan de mis cuarenta años de vida es la lista de amistades que fueron tales y que desaparecieron en las aguas del horizonte como barcos que se hunden. La lista no es corta. Pero siempre que miro la lista, me digo lo mismo: no he perdido nada.


Bien, el encuentro del miércoles se acerca.

lunes, agosto 29, 2011

Abajo Mozart, viva Bach



Hoy he acabado de ver Amadeus, así que mañana estará devuelto en la Biblioteca a tiempo. Esa película no es una película, es una ópera, una macro-ópera. Una ópera definitiva sobre el autor de las óperas.

La película necesita cada uno de los minutos de las casi tres horas que dura. No sobra nada, cada minuto añade algo. Eso sí, lo que sí que es insuperable es el final. En mi mente quedó marcado a fuego desde mi tierna juventud a un Salieri sentado en la habitación de Mozart ayudándole a escribir el Requiem. El modo en que el director expresa ese momento es, sin duda, uno de los grandes momentos de toda la Historia del Cine, uno de los momentos más magistrales que cualquier espectador haya podido ver en un cine.

¿Quién me iba a decir en mi juventud que con el tiempo ese Requiem se iba a convertir en una de las músicas que más iba a escuchar en toda mi vida? Que iba a deleitarme una y otra vez en cada línea de esa composición, entendiendo el latín (en esa época era para mí una lengua incomprensible, casi como el etrusco) y comprendiendo la música más allá de lo que podía imaginarme en 1984.

Después he seguido viendo película tras película de Milos Forman, sólo por ser el director de mi querido Amadeus, llevándome desilusión tras desilusión. ¿Por qué alguien que puede hacer una obra tan buena, después ha realizado obras tan mediocres e incluso decididamente malas? Es un misterio.

domingo, agosto 28, 2011

Ya hay fecha para el encuentro




Bueno, ya está fijado el día para el encuentro forteniano. Próximo miércoles a las 21:00 en Madrid. De momento somos nueve personas. Espero que se apunten tres o cuatro más, pero no muchas más. De lo contrario se perderá el carácter de encuentro personal. Si somos más de doce, a partir de la decimotercera la citaré para el siguiente día pero en Alcalá.




Sea dicho de paso, la razón de que sea el 31 de agosto el encuentro, se debe a que es el único día de la semana en que no tengo que ir a sustituir a ninguna parroquia. Pues si tuviera que ir, la misa es a las 20:00 en un pueblo que me llevaría mucho más tiempo llegar a Madrid, empezaríamos mucho más tarde.




Y el domingo tampoco era un buen día, pues no tengo seguridad de que no surjan sustituciones también por la tarde. El miércoles próximo era el único día de la semana. Además, tenía que ir a Intereconomía a grabar un programa, un debate en un programa de cine que dirige Manuel de Prada. Todos los caminos conducían a ese miércoles concreto.

Nos reuniremos e iremos a un restaurante tranquilo a cenar. En principio he pensado algo barato, alegre y colorido como un VIPS. Pero si alguno de los que ya me han respondido (y conocen el lugar y la hora) conoce algún lugar más tranquilo en el centro, mejor.


Lo bueno del encuentro es que la cena la paga el Padre Fortea. Y además os haré a cada uno un regalo. (Estas dos últimas frases son enteramente una broma.)

Yo disfruto mucho de estos encuentros. Me gusta ver las caras, los rostros, el gesto de los lectores. Bromear con ellos, comentar, escucharles después que me hayan escuchado tanto a mí. Escribir vale la pena por encontrarse un día con los seres humanos que había detrás de la página. Estoy seguro de que nos lo pasaremos muy bien y echaremos muchas risas.

sábado, agosto 27, 2011

Encuentro forteniano 2011



Creo que sería una buena idea hacer algún encuentro de lectores del blog, de lectores que vivan en Madrid. Hace años hicimos uno y fue muy interesante poner caras, conocernos personalmente. Fue un encuentro en el centro de Madrid, dimos un paseo.

A mí me gusta conocer personas, que se produzca el encuentro entre el que escribe y el que lee. En cierto modo, escribo para que ese encuentro se produzca en el mundo real. En cierto modo, es un modo de diálogo.

Bueno, si vives en Madrid o sus alrededores, podríamos vernos todos juntos una tarde. Es más, veníos a Alcalá de Henares y os enseño el centro de la ciudad. Sería un encuentro no muy largo. Los que queráis venir, escribid a fortea@gmail.com y quedamos más en concreto un lugar y un día. No es fácil poner de acuerdo a todos, pero es más fácil hacerlo cuando ya se sepa un número más limitado.

Cuando hago este tipo de invitaciones, reconozco que soy un sentimental. Me gustaría saludaros a todos, charlar. Esa fachada de tipo de duro que ofrecen mis posts es sólo un barniz, puro barniz. Bien, invitados estáis.

jueves, agosto 25, 2011

Plácido jueves de agosto bajo un cielo azul



Hoy por la mañana larga conversación con un compañero de la secundaria, un muy buen amigo. Me gusta hablar con él. Me gusta abandonarme a los placeres de la charla. Entre nosotros existe una gran conexión. Es curioso que durante los cuatro años que estuvimos en el mismo curso apenas nos conociéramos, y que la amistad comenzara diez años después cuando estábamos lejos.

Por la tarde he puesto orden a mi mesa de trabajo, libros y papeles se acumulaban de un modo opresivo. Tengo la sensación de estar siempre poniendo en orden mi salón. Tengo la sensación de que los papeles se reproducen. Cada papel es un asunto, una tarea pendiente o un pedazo de información. Los libros también se acumulan. Libros para la tesis. Los buenos libros escasean. Los malos libros se me ofrecen y yo los recibo con pereza. También sobre la mesa descubrí varios pinceles de distintos grosores. Hace cuánto que no los uso. Creo que hubiera sido yo un buen pintor. Por el servicio a Cristo, relegué la pintura a la parcela de una afición de algún rato dominical. En el Cielo sabré (veré) qué cuadros hubiera pintado.

A la hora de la cena he colocado en el vídeo la película Amadeus. La he comenzado a ver con el miedo de que quizá al verla de joven la hubiera sobrevalorado. Pero no, no me había equivocado. Qué clase, qué grandeza hecha imagen, que guión tan sólido, tan lleno de matices. Sólo he visto los primeros veinte minutos, pero me ha bastado para reconocer la obra maestra que recordaba.

Vuelo de Colombia a Madrid




En mi viaje de vuelta de Colombia, retomé la lectura de la última novela de Umberto Eco. El cementerio de Praga me defraudó. He leído varias críticas bien documentadas, y aun descubriendo toda la estructura formal que subyace bajo el texto, el texto sigue siendo pobre, muy pobre.

Aburrido, abandoné el best seller en un lateral de mi butaca y me refugié en la penúltima película de Harry Potter que nos ofrecía el avión a todos los viajeros. Lamentablemente, también esta historia me defraudó. Los guionistas ya no saben qué hacer con la historia y sus personajes, por más que crean nuevos monstruos, por más que aparecen nuevos hechizos que los petrifican, los detienen o los fulminan. Al final, los protagonistas vuelven a correr hacia otro lado, aburrido intermedio hasta que aparezcan otros monstruos, a los cuales otro hechizo los contendrá. Y así dos horas y cuarto. Yo no pude resistir la película, tuve que hacer un descanso a mitad. Pero atravesar el Atlántico da para mucho, y al final vi lo que me quedaba de película.

Tampoco el señor inglés que tenía a mi lado era muy parlanchín que digamos. No se puso los auriculares ni un minuto durante las nueve horas de vuelo. Pero su conversación era una conversación bajo mínimos.

En el aeropuerto de Madrid probé el sistema automatizado de pasaportes electrónicos: no hay guardias, sólo una pantalla. El sistema imponía un poco, no había nadie haciendo cola para atravesar la línea de seguridad por esas máquinas. Pero fue muy rápido y ahorré tiempo. Ah, España. La verdad es que amo mi país: no es mejor y ni peor que otros muchos, pero es como el salón de mi casa, ya me lo conozco y estoy hecho a él.

miércoles, agosto 24, 2011

Gadafi, ponte en pie, porque hoy te van a pedir cuentas de tu administración



Me gustaría imaginarme a Gadafi sentado en un sillón en un gran salón, escuchando Memorias de África, con un libro cerrado en el reposabrazos, quizá La Hoguera de las Vanidades, o Coup de Grace (de Yourcenar) y en la mesilla una taza inglesa de té con una bonita caja metálica con pastas danesas al lado. Quizá un gato siamés merodeando alrededor del sillón y tumbándose junto a sus zapatillas finalmente.

Pero no. estos grandes finales pictóricos sólo suceden con los grandes hombres, y no siempre. El final de Gadafí va a estar en consonancia con su vida. Yo, tras ver el peinado de Gadafi, nunca esperé nada del régimen estéticamente hablando.

¿Es que nunca vamos a tener a un dictador despótico vestido por Karl Lagerfeld, al que le guste escuchar a Buxtehude, y que sus pretensiones intelectuales vayan más allá de beber leche de camella? No, parece que no.

Da la sensación de que el arte de machacar a los pueblos está reñido con la sensibilidad de espíritu. ¿Es que no aparecerá nunca un absolutista al que le podamos suplicar: tiranízanos también a nosotros un poco, por favor?

No nos engañemos, los dictadores son trogloditas. Ningún gran espíritu aceptará nunca que sus semejantes sean súbditos. Toda alma grande aspira a una república de ciudadanos libres. ¿Llegará un día en que todo el planeta Tierra sea una gran democracia? ¿Llegará el día en que toda la Humanidad sea libre? Sí.

Y la Iglesia, además de haber dado pan a los pobres, les habrá recordado que Dios nos creó libres, y que fueron los hombres los que les quitaron la libertad. La caída de Gadafi es una alegría. Vendrán otros. Pero esperemos que los nuevos Gadafís sean más pequeños, más ridículos, menos temibles. Gadafi, te recordaremos, porque en ti se cumplen las palabras de la Biblia, cuando en el salmo 9 se nos recuerda: Porque el que pide cuentas de la sangre derramada, se acuerda de ellos. No olvida el clamor de los afligidos.

martes, agosto 23, 2011

Requiem por el régimen de Gadafi: corre, Forrest, corre.



Se dice que, al ver aparecer a los rebeldes, las últimas frases que iba repitiendo Gadafi corriendo como loco en círculos por su palacio fueron: ¿por qué no habré hecho caso al Blog del Padre Fortea?, ¿por qué no habré hecho caso al Blog del Padre Fortea?

Lógico, Muamar. Una vez más se demuestra que era mejor seguir los dictados de este blog que los consejos de tus analistas. Y mira que te lo dije: no bajes ni a recoger las corbatas, súbete al helicóptero de la azotea y dile al piloto que acelere.

Si yo hubiera sido tú, no hubiera bajado las escaleras ni aunque en el primer piso se me hubieran quedado tres o cuatro esposas. Pero tú, una vez más, no quisiste hacer caso ni a mí ni a mis comentaristas.

Como un médico que mete su reloj en el bolsillo moviendo la cabeza, te dije: A esta obra de teatro le quedan tres actos. Te recordé agarrando el maletín en la mano, la gabardina ya sobre mis hombros, y mi mano sobre el pomo de la puerta: Puedes elegir entre la opción A o la opción B más larga y dolorosa, el inevitable final es el mismo.

Hubieras podido escapar y mimetizarte entre la población de cualquier país como uno más. No sé, por ejemplo, como DJ en las discotecas de Marbella no hubieras tenido precio y hubieras pasado desapercibido.


En otra ocasión, Muamar, te diría que la vida es como una caja de bombones, y que no sabes cuál te va a tocar, y cosas así. O que siempre nos queda París. Pero en tu caso ni caja de bombones, ni París, ni nada.

domingo, agosto 21, 2011

Cuatro angelitos



Tierras altas de Colombia, tierras de entreclaros en las nubes, la luz del sol se abre paso unos minutos para volver a ser ocultada por gruesas masas nubosas. Tierra de lluvias, de montañas verdes. Respiro profundamente, el aire tiene menos oxígeno. Bogotá me recibe con sus accesos sumidos en un atasco, un atasco que dura decenios. La vida fluye a ambos lados de los viales. Europa al lado de estas gentes, parece la región de los rostros sombríos, de los hombres vestidos de oscuro. Los colombianos sonríen, son expresivos, dulzones, ponen diminutivos a todo.

El retiro para sacerdotes fue una preciosa experiencia para mí, yo mismo salí mejorado. Yo mismo me prediqué. Desde mi mesita colocada en el presbiterio, mientras hablaba, me gustaba pasear mi mirada por aquellas más de doscientas cabezas de sacerdotes. Doscientos presbíteros deseosos de seguir más y mejor a Jesús. Se les veía en los rostros sus buenos deseos para aquellos días de oración, escucha y diálogo.

El obispo de la diócesis tuvo la deferencia de cenar un día conmigo en el convento donde me alojaba. También presidió la misa de clausura del retiro en la plaza mayor de la localidad: miles de personas abarrotaron la plaza, no menos de cuatro mil.

Sea dicho de paso, cuanto más voy a Colombia y cuántos más años pasan, más clara va quedando la talla del ex presidente Álvaro Uribe, quizá uno de los más grandes estadistas del último medio siglo. El tiempo va a ir dejando más patente su grandeza.

viernes, agosto 19, 2011

Retiro de sacerdotes

El retiro para sacerdotes aqui en La Ceja esta resultando para mi una experiencia que recarga mis ilusiones como presbitero. Mas de doscientos sacerdotes de quince paises que estan aqui con el unico deseo de ser mas santos.

Y todo ello en un marco tropical. Casitas bajas, sencillas, rodeadas de grandes montañas verdes. Tierras casi siempre cubiertas por las nubes. Con tormentas al caer la tarde cada dia.

En el convento donde me alojo el patio esta lleno de orquideas. Bueno, no me alargo porque tengo sueño y estoy cansado. Mañana ya contare mas cosas.

jueves, agosto 18, 2011

En Colombia

Esta foto es de una de mis últimas misas en Camarma. Una preciosa iglesia de mi diócesis donde he estado sustituyendo este verano durante casi dos meses. El ábside de esta iglesia es del siglo XII. Las pinturas que veis al fondo son de esa época.

Ya estoy en Colombia. Hoy concretamente estoy en La Ceja. Ahora mismo escribo este post en una habitacion para huespedes de un convento. La habitacion es austera, aunque acogedora. Tiene una mecedora y una mesita para leer.


Mi habitacion da un patio lleno de flores y plantas tropicales. Si en Europa la mayor parte de los conventos nos retrotraen a la Edad Media en su estetica, aqui los conventos retrotraen a la pelicula La Mision: edificios bajos, todo lleno de luz, de alegria tropical. Algun que otro insecto (tropical) tambien hace acto de presencia.

Despues de tantos viajes a Colombia, estoy por pensar que esta es una de las tierras mas bonitas de America: siempre verde, no muy calurosa en las tierras altas, con gentes amables y buenas.

martes, agosto 16, 2011

Haciendo las maletas



Me preparo para un nuevo viaje a Colombia, donde daré un retiro para sacerdotes. Viajar supone preparar las lecturas para el vuelo. Lecturas en papel y PDFs en el portátil. Esta vez me llevo La Montaña Mágica de Thomas Mann y la última novela de Umberto Eco. En PDF me llevo los escritos de San Juan Crisóstomo sobre el sacerdocio, y varios documentos del Magisterio.

El avión se transforma en mi biblioteca, en mi scriptorium, en mi capilla. Lo que no hacemos es hablar. Normalmente los compañeros de vuelo se ponen sus auriculares y no se los sacan ni para comer. Al principio esto me incomodaba mucho, pretendía yo hacer algo de apostolado, o al menos hablar con alguien durante la comida. Pero ahora ya no espero conversación. Leo y ya está.

Me tengo que llevar la funda dental para el bruxismo (el rozamiento de dientes nocturno), en realidad me llevo dos por si pierdo una. También me llevo aspirinas, ya que licúan la sangre. Pues en los viajes largos hay peligros de que se formen trombos. La Biblia, siempre el mismo dilema, me la llevo en papel o en formato electrónico. Me gusta tanto llevarla en papel, tanto. Pero a veces la maleta no me permite este tipo de acciones sentimentales. Me llevo también tres monedas de 50 céntimos de euro acuñadas por el Vaticano. Suelo enseñárselas a los comensales mientras ceno. Otro par de gafas por si las que llevo se rompieran. La gente suele pensar que las gafas son eternas. Pero no. Pasados cierto número de años, la estadística demuestra que acaban rompiéndose.

En cuanto acabe de escribir este post, tendré que ir pensando en ponerme manos a la obra con la maleta. Siempre dejo el hacer la maleta para el final. Siempre me digo: esta vez, no. Pero al final, la maleta para el final. Menos mal que la hago con rapidez.

lunes, agosto 15, 2011

Obedientia et pax

Hablaba hace pocos días de esos sacerdotes con cualidades para el apostolado que se han separado de la comunión de la Iglesia, Padre Corapi, Padre Cutie, por ejemplo.

A veces me da por pensar cómo se sentirán ahora. ¿Se sentirán huérfanos, habiendo dejado el seno de su madre la Iglesia? ¿Sentirán remordimientos? Cuando van a la oración, ¿qué pensamientos les vendrán?

Yo creo enteramente en la misericordia de Dios. Pero se tienen que sentir muy mal. Yo me sentiría morir. No concibo mi vida fuera de la Santa Iglesia Católica. En este tipo de casos, de verdad que me siento completamente inclinado a la piedad, a la compasión, nunca a la ira. Porque considero que romper esos lazos debe ser horrible, debe suponer tal desgarro que no me lo puedo imaginar.



Puedo entender al ateo que nunca ha conocido la vida espiritual. Puedo entender al protestante que nunca ha conocido otra cosa que su pequeño grupo baptista en su localidad, y no anhela nada más. Pero al presbítero con buena formación teológica que un día tuvo una intensa vida de oración, ¡qué terrible peso sobre el alma! Cuántas voces que hay que acallar en el interior.

Hubo cierto sacerdote que me acusaba de ser desobediente a mi obispo. Ese pensamiento no me turbó, pero en mi oración reflexioné y me dije: No me acusa mi conciencia de ser desobediente. Sé que conscientemente no he desobedecido a mi obispo. Pero si algún día mi obispo me castigara injustamente, yo le obedecería.

Este pensamiento me tranquilizó de una manera tan plena, que es difícil que os lo podáis imaginar aquellos que no estais consagrados. Y muchas veces ante Jesús he repetido esta promesa: Si algún día mi obispo o la Iglesia me castiga, aun yo considerando que tal castigo sea injusto, obedeceré las penitencias, censuras o cualquier otro tipo de imperativo que se me imponga.

No hace falta que os diga que cuando oí en los años siguientes que algún cura decía de mí (a mis espaldas) que era desobediente, no sentía la más mínima animadversión por él. Me limitaba a pensar: Está equivocado, pero no se equivoca en que yo no soy nada.

domingo, agosto 14, 2011

Maestro, la música

Muchos os preguntaréis dónde escucho tanta música. Pues bien, la música de bandas sonoras la escucho desde hace años en este link que es completamente gratuito. Tenéis varios canales dedicados sólo a las bandas sonoras.

http://www.live365.com/index.live

sábado, agosto 13, 2011

Un pequeño gusano



Uno de los grandes escándalos que ha habido hace pocos meses en Estados Unidos, ha sido el del Padre Corapi. Un sacerdote que se dedicaba a la evangelización a través de los medios. De pronto ha dejado el sacerdocio.

El sacerdocio, en estos casos, se deja de pronto, pero la destrucción interna de la vida espiritual es un proceso que lleva su tiempo. La casa se cae de golpe, pero los cimientos se han socavado poco a poco, o las vigas se han carcomido lentamente durante años.

Este tipo de casos me dan miedo, porque nos enseñan que todos somos humanos. Que nadie por alto que esté, no por eso no puede un día dejarlo todo.

En mi caso, mi única seguridad es la obediencia. A ella me aferro con todas mis fuerzas, como si de un niño se tratara. Siempre me digo a mí mismo, una y otra vez, que obedeceré siempre a mi obispo y sus sucesores, sea lo que sea que me manden. Aunque me ordenen ir al puesto pastoral que menos desee, al que más me incomode. Sin eso yo me podría convertir en otro Padre Corapi, en otro padre Cutie, en otro Lefevre, en otro Lutero.

Frente a la gran cantidad de decisiones que he tomado en mi vida, frente a los libros que he publicado, frente la fama que ello me ha podido reportar, frente a todo, la única cosa que me deja tranquilo, es la obediencia. Obediencia total, perfecta, sin peros.


Hoy he puesto la imagen de un gusano, como símbolo de lo pequeño, de lo indefenso, de lo que se arrastra, de lo débil.

viernes, agosto 12, 2011

Verbum Domini III



Estos versículos me impactaron porque son aplicables a los pecados de los sacerdotes:

Y así, por mi vida –oráculo de Adonay Yahveh-, que pues has profanado mi Santuario con todos tus horrores y todas tus abominaciones, también Yo te raeré, sin que mi ojo se apiade, ni tampoco Yo te perdone.
Ez 5, 11. Terrible, realmente. Que Dios nos ayude a los sacerdotes a ser santos.

He aquí que la faja estaba podrida, no servía para nada. Jer 13, 7. Así había Yo adherido a mí, a toda la casa de Israel. Jer 13, 11.
Son unos versículos muy útiles para recordarlos cuando vemos la faja de un obispo. La faja puede significar la unión con Dios. El obispo tiene que estar unido a Dios como lo está la faja a su cuerpo. De todas maneras, la faja también tiene el simbolismo del cíngulo, de atar las pasiones.

Y este último versículo es muy bello para recordarlo cuando entramos en la Iglesia.
¡Entremos en el lugar donde Él habita, postrémonos ante el estrado de sus pies!
Sal 132, 7

jueves, agosto 11, 2011

La virtud de la pureza

Fijaos en esta flor. Es una viva representación de la pureza. Con sus hojas blancas, impolutas, perfectas, representa al alma que por amor a Dios deja aparte las insinuaciones del instinto. Esta flor simboliza a esas personas que sólo extienden sus hojas al sol para saciarse de su luz, Luz Infinita en el caso del Ser Infinito.

En el caso de este tipo de lirio, sus estambres rojos me recuerdan las llagas de Cristo. Por las llagas de Cristo, el alma blanquea sus hojas. El ser humano que se entrega totalmente a Dios, lo hace en la meditación de la vida y pasión de Cristo. Pues la vida en completa castidad no deja de ser una especie de pasión.

En el Cielo, estas almas rodearán el Trono del Cordero. Su belleza será sobrehumana. Ese día dirán: valió la pena.

Cualquiera de vosotros puede cultivar esta flor en su propio espíritu. Incluso los casados pueden esforzarse en vivir del modo más perfecto esta virtud.

martes, agosto 09, 2011

Paralelismo y optimismo



Respecto al paralelismo del que hablaba ayer entre dos versículos, una lectora de Estados Unidos me hizo la profunda observación de que cuando se dice dichosas las estériles y los vientres que nunca concibieron, y los senos que no amamantaron, se puede referir a las mujeres que consagraron su virginidad a Dios.

Con lo cual en un versículo se ensalza a la Virgen y en otro a las vírgenes. María lleva en su seno a Jesucristo, las vírgenes consagradas también. El paralelismo lo que indica es que son semejantes la vida de la Virgen con Jesús en Nazaret, y la vida de las monjas con Jesús en sus conventos.

Cambiando de tema, qué pena me producen todos los tumultos de Londres. Que en el año 2011 pongamos la tele y veamos unas escenas que me retrotraen más bien a la barbarie del altomedievo. ¿No hemos aprendido nada? En Occidente hemos querido lograr una sociedad basada en los valores de la razón, y vemos como el fuego y la anarquía reinan cerca del mismo corazón de nuestras urbes.

La economía se sigue hundiendo semana tras semana. El gran imperio antidemocrático, China, sigue creciendo en poder. Nuevas corrientes populistas y también antidemocráticas se han consolidado en varios países de Latinoamérica. Los gigantes defensores de los valores occidentales (sobre todo Europa y Estados Unidos, aunque no sólo ellos) dan evidentes muestras de cansancio, de agotamiento. Las mismas consecuciones sociales (jubilación, seguridad social) retroceden.

Sí, no estoy muy optimista que digamos respecto a lo que vaya a pasar en el corto plazo, en los próximos años. Hay épocas en las que la prosperidad, la libertad, los derechos avanzan. Hay épocas en las uno tiene la sensación de que se aproxima el invierno. Comienza a hacer más frío.

lunes, agosto 08, 2011

Verbum Domini II



La foto es de hoy diciendo misa. Continúo un poco más con el post de ayer.


Verdaderamente el que escucha la Palabra de Dios y la guarda. No recuerdo el capítulo ni el evangelista de este conocido versículo, del que he puesto sólo la mitad. Pero lo interesante al mirar el original griego, fue descubrir que palabra en griego es masculino. De forma que el versículo dice: y lo guarda. Es decir, guardar la Palabra de Dios es guardar a Cristo en el corazón. Hay una identificación en ese versículo entre la Palabra de Dios y el Logos. Me pareció un bellísimo matiz.

Dichosas las estériles y los vientres que nunca concibieron, y los senos que no amamantaron. Lc 23, 29. Nunca hasta hace unas semanas me percaté del paralelismo entre este versículo y el paso en que se dice: dichoso el vientre que te llevó y los senos que te amamantaron. Veo claro que existe un paralelismo. Pero todavía no he descubierto qué mensaje se contiene en la combinación de ambos pasajes. Cada versículo por sí mismo tiene sentido. Pero no veo el mensaje que nace de combinar ambos dos.

Tu oración ha sido oída, y se han recordado tus limosnas ante Dios. He 10, 31. Este versículo me recuerda que la limosna siempre es recordada por Dios. Qué gran valor tiene la limosna. Si los hombres lo supieran, cuánto más darían.

Verbum Domini

Cuando leo la Biblia, siempre tengo unos trocitos de papel al lado. Cada día apunto un versículo nuevo que tengo a la vista en mi mesa de trabajo durante toda la jornada. Un versículo que medito, rumio y repito en mi corazón. De forma que aunque leo la Biblia en un momento del día, después esa lectura es como si se prolongara a lo largo de todas las horas del día. Es un modo de tener la Palabra de Dios presente en mi alma todo el tiempo.

Os comparto tres de estos versículos.

He aquí el que me entrega se aproxima. Mc 42, 42. De este versículo me llamó la atención de que el sacerdote es el que entrega a Cristo a los otros. El sacerdote o le entrega a las ovejas o le traiciona. O se santifica o se convierte en un Judas. También me llamó la atención la palabra he aquí, como si Dios quisiera que miráramos los dos misterios. El misterio del apóstol fiel y el del traidor. Es como si Jesús dijera: ecce Iudas. Es curioso, el Agnus Dei exclamando: ecce Iudas.

Y así Dios hizo recaer sobre Abimelec el mal que él había hecho contra su padre. Jue 10, 56. De este versículo lo que aprendo es que tanto el bien como el mal recae sobre nosotros. En mayor o en menor medida. A través de la misericordia de Dios o de su justicia. Pero, ya en este mundo, el bien y el mal que hacemos recaen sobre nosotros.

El Espíritu de Yahveh revistió a Gedeón. Jue 6, 34. Al leer este versículo pensé que a través de la oración nos podemos revestir del Espíritu de Yahve.

sábado, agosto 06, 2011

Querido Ramón Jauregui, gracias por la lección.

Hace un par de días leí que el Ministro de la Presidencia había hecho unas declaraciones acerca de que no era aconsejable que el Papa dijera algo sobre España.



Al leer aquel mormorfio (que es una palabra que me acabo de inventar para designar unas declaraciones para las que no hallo palabra) pensé que al pobre Jauregui los periodistas (que son malos) le habían tergiversado, no le habían comprendido bien, o no le habían escuchado bien, pues a veces hay ruido.


Que pensé que la culpa la tenían los becarios periodistas, se debía también a que yo pensaba: ¿quién será tan zote cómo para decirle a un Papa que viene de visita que no conviene que hable del país? Esto no se le ocurre, evidentemente ni a Tutankafidel Castro, que aunque en estado momificado vive. El cual cuando Juan Pablo II visitó la isla, le dijo con entusiasmo que era plenamente libre para hablar de lo que quisiera.

Pero el caso es que hoy, por casualidad, he visionado el video en cuestión, el de la dichosa entrevista. Sí, lo he escuchado con estas orejitas mías. Y sí, es cierto, Ramón Jauregui había dicho no sólo ese mormorfio, sino varios más.

Ya te preparas para lo peor cuando este ministro, porque es ministro, comienza declarando: No sabes lo que el Papa puede decir.


Y lo dice con un aire de nerviosismo y preocupación, que yo pensé: madre mía a quiénes tenemos con las manos sobre el volante de la nación.


Después con aire de reprensión, profesor que echa un rapapolvo a un alumno, continúa agregando que: Es muy libre de decir lo que quiera.


Sería gracioso que el Papa bajase del avión y preguntase al llegar: ¿Puedo decir lo que quiera?

Pues no, parece que no. Porque Jauregui considera que en el marco de relaciones que se ha establecido entre la Iglesia Española y la Conferencia Episcopal no es nada aconsejable que el Papa tuviera que decir algo sobre España.


No me extrañaría que este genio de la teoría política de libertades le pase una lista oficiosa de temas que no se deben tocar en su estancia de agosto.


Santidad es muy libre pero no es aconsejable, ni prudente, ni recomendable que hable, toque o haga referencia a los siguientes temas:


La situación de evidente prosperidad económica que nos embarga.


El contexto de indudable calma social que reina en nuestras calles.


La labor esforzada de nuestro presidente en funciones por unir a todos los españoles.


El aborto es que ni nos entra en la cabeza que lo mencione. Hasta allí podríamos llegar.


Eso sí, Santidad, puede decir lo que quiera sobre el Levítico, la controversia de la fecha de la Pascua con los griegos, el Triángulo de las Bermudas, las jerarquías de los ángeles, la especulación mística y platónica de San Buenaventura en diálogo con Hugo de San Víctor, la dura vida de los pingüinos que nadan en la Corriente Cronwell.

Vida onírica



Hoy he soñado que me levanto antes de la hora, me dispongo a hacer cosas por la habitación. Pronto suena el reloj, el cual el día anterior lo había dejado dentro de un cajón de la mesa, lo apago. Acaba la secuencia. Un rato después suena el despertador y pienso: pero si el despertador ya ha sonado y lo he apagado hace un rato.

No necesité más allá de unos tres segundos para hacerme consciente de que la primera vez que había sonado el despertador, lo había hecho en mis sueños. Pero quedé sorprendido del realismo del primer sueño. De hecho estaba seguro de que era un sueño porque pensé: si el despertador real ha sonado antes, qué hago en mi cama dormido. Además, había una secuencia incompleta entre el apagar el despertador onírico y lo que sucedía después. En el sueño no sucedía nada tras levantarme.

Hace pocos días, soñé que decidía eliminar libros inútiles de los armarios de mi salón de estar. Lo hacía tan rigurosamente, con tanto empeño, que nada más levantarme no tenía ganas más que de poner en obra lo que había soñado. Otra noche soñaba que recibía a un obispo conocido mío en un palacio romano grandioso donde yo vivía. El obispo estaba muy ocupado trabajando con algunos de sus colaboradores con los que había venido. En la última escena, yo me retiraba a otra sala dejando al grupo con su trabajo.

viernes, agosto 05, 2011

Ésta es mi cara en el año 2052




No sé cómo ha podido ocurrir. Pero hoy he caído. Después de un año entero de abstinencia, hoy me he comido un plato de dos huevos fritos con chorizo y unos ajitos. Los análisis de sangre los había recibido hace dos días. Mi viejo amigo el colesterol sigue haciendo excursiones por senderos ligeramente por encima del límite máximo recomendable. Tasa: 247. Sigo sin tener que tomar pastillas, pero sólo porque me abstengo de cosas como aquellas de las que hoy no me he privado.



Doctora: ¿Le dice algo este número?
Yo: Pues no sé. ¿No es un número primo?
Doctora: No.
Yo: ¿Es un número bíblico?

jueves, agosto 04, 2011

El cisne negro

Como decía ayer creo que nos enfrentamos a tres crisis. La crisis del 2008 o crisis natural, la crisis del 2011 o crisis de confianza, y la crisis que fácilmente va a suceder en el plazo de unos pocos años y que llamo crisis del cisne negro.


Si sucede un hecho inesperado y de grandes dimensiones que suponga una espantosa pérdida de capitales, el sistema financiero está tan debilitado que sencillamente va a ser una catástrofe. Es decir, no hay un margen al que podamos echar mano para capear el temporal. No hay unas reservas que nos sirvan de colchón. Ante un hecho

Hechos inesperados que pueden provocar un empezar a rodar por la ladera del pánico de la retirada de inversiones, son por ejemplo un gran terremoto en una importante ciudad japonesa, o uno en Los Ángeles que produzca grandes pérdidas materiales, un gran atentado que esparciera material radiactivo de pequeñas dimensiones por todo Manhattan, un misil lanzado por Corea contra Wahsington, un ataque masivo de Irán contra Israel, etc, etc, etc.


Este tipo de cosas tan improbables pero posibles, en una situación normal supondría un verdadero varapalo para la economía. Pero en un escenario como el actual daría lugar a un pánico bursátil que provocaría un efecto dominó de quiebras, de retirada de capitales, de ventas, que supondría un verdadero cataclismo.


El sistema financiero internacional no quebraría. Pero sólo se mantendría en pie a base de grandes emisiones de capital. Todo occidente tendría que hacer frente a la pobreza a gran escala. Europa, Estados Unidos y otros países semejantes no están acostumbrados a las filas delante de los comedores públicos, pero tendrían que acostumbrarse.


Querido lector, si el cisne negro apareciera mañana, esas filas de gente esperando ante el comedor aparecerían medio año después. En Chernobil, el día antes que explotara el reactor la gente comía, bebía, descansaba y se divertía como si las cosas fueran a seguir así indefinidamente. Estaban muy lejos de saber que en un día todas sus vidas iban a cambiar radicalmente.

miércoles, agosto 03, 2011

Unos pensamientos económicos de mi cosecha.



La primera crisis fue la que estalló en el año 2008. Fue una crisis, digámoslo así, natural. Una crisis típica de final de ciclo económico. Una regulación lógica de los mercados ante una situación alcista que iba desatando a galope el mercado crediticio hacia un techo difícilmente sostenible.


La segunda crisis ha estallado en el 2011. Aunque está asociada en el tiempo al final de la crisis de 2008, en realidad se trata de otra crisis con unas causas totalmente diferentes. Realmente casi todos los países estaban saliendo de la crisis en este año. Todos los gráficos iban hacia arriba. ¿Pero qué habían hecho buena parte de los gobernantes de los países más industrializados? Gastar y gastar. Pensando que el Estado lo aguanta todo, se olvidaron completamente de los consejos de los técnicos, y se dedicaron a gastar, bajo una sola premisa: el que llegue detrás que arree.


La cosa no parecía tan grave, porque todos dijeron con cara de niños buenos: si todo el mundo hace lo mismo. Y efectivamente uno miraba al vecino, y si tu país gasta 4, el otro gasta 8. Y si ése miraba a su izquierda, encontraba a otro que gasta 12. Y los gobernantes (que no saben de economía, aunque tengan técnicos pelotas a su alrededor) llegaron a la conclusión de que unos presupuestos nacionales aguantan la deuda que sea.


Mi análisis puede parecer simplista, pero esto fue lo que pasó. Resultado, este desequilibro ha llegado un momento en que ha dicho basta. Y las nubes negras de las suspensiones de pagos han aparecido en el horizonte de varios países. La quiebra de varios estados se ha evitado, pero a un terrible coste del sistema.


El sistema ahora está al borde de sus posibilidades, porque el problema no es la descapitalización, no es sólo eso. El problema es que existe una crisis de confianza. Los que entienden de dinero, saben que el sistema financiero a duras penas ha podido evitar el desastre en el último momento y al coste de gastar una ingente cantidad de reservas. Ya no hay institución alguna que genere confianza. Ya no hay un pilar en el que apoyarse. Cualquier cosa se puede hundir. Hay países que están mucho mejor, sí. Pero si entra más agua en el barco, todo el barco se irá a pique, con los países serios a bordo. El desastre no respetará a nadie. Saber esto ha generado una crisis de confianza que se traduce en números, números terribles, números que suponen millones de personas sin trabajo, millones de familias en las que nadie trabaja.


Y aquí viene la tercera crisis, la que va a suceder. Pero esto lo explicaré mañana.

lunes, agosto 01, 2011

Estar al borde de

Cuando en octubre de 1962 la gente en Paris se iba tranquilamente a dormir en sus casas, o cultivaba sus cebollas en un huerto de Alicante, o limpiaba el polvo de las estanterías del salón México, estaban muy lejos de saber que se hallaban al borde de una guerra nuclear.


La gente se seguía preocupando de las cosas cotidianas sin prestar mucha atención a los titulares, pero en octubre de 1962 estuvimos al borde de la guerra total entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Ayer vi un reportaje sobre los efectos de la radioactividad en Chernobil, efectos que no por invisibles dejan de ser menos terribles. Nadie puede vivir en un radio de 30 kilómetros de exclusión. Resulta impresionante la cantidad de días que la nube radioactiva estuvo recorriendo casi toda Europa. La nube llegó a Francia y Gran Bretaña, al norte de Italia y a Grecia. Es difícil saber cuántos murieron por cáncer en los años siguientes al recibir la lluvia radioactiva en esos países. Resulta difícil imaginar que hubiera sucedido con una guerra nuclear con millares de Chernobil esparcidos, con esas nubes recorriendo todo el planeta, contaminando el pescado, los vegetales, todo.



Dios nos libró. Mirando las cosas desde nuestro tiempo presente, llegamos a la convicción de que los generales y líderes de ambos países en 1968 eran unos inconscientes. No se daban cuenta de verdad de hasta qué punto podían destruir todo. En ambos lados, generales y senadores, miembros del politburó y secretarios de estado, eran unos pobres hombres, con sus vicios, sus pequeñas ruindades y sus tentaciones de pensar: se van a enterar los otros.


Fue una época en la que hasta una bandada de patos podía desatar una alarma en un radar en Siberia. Fue una época en las que las seguridades absolutas que nos ofrecían los comentaristas de la época, nos resultan pueriles. El sistema era imperfecto. Era imperfecto, sólo estaba en juego millones de personas.


Dios nos protegió. Porque si hubiéramos tenido que confiar en los egolátricos líderes, hubiéramos estado listos.


¿Por qué he escrito este post? Bueno, iban a ser sólo dos líneas de presentación para un post sobre lo que yo llamo las Tres Crisis, unos pensamientos sobre lo que desgraciadamente pienso que va a ser nuestro futuro económico mundial en los próximos años. Mañana explicaré este pensamiento macroeconómico de mi cosecha, las dos primeras crisis han pasado desde el 2008. La tercera crisis es la que se avecina, y ya lo explicaré mañana.










































Hoy el post es visual. Que conste que no tengo nada contra Obama, pero es que la broma visual es tan buena que no me he resistido a ponerla.