viernes, septiembre 30, 2011

Esto sí que es una carta y lo demás son tonterías


Para aquellos que les interese, mañana domingo 2 de octubre, a las 4 de la tarde daré una charla en Madrid, en la Iglesia de Santa Teresa, en los salones parroquiales. La dirección es Plaza de España 14.

Os pongo la foto de la carta que le enviaron los obispos y universidades pidiendo al Papa la anulación del matrimonio de Enrique VIII con Catalina de Aragón, la cual nació en Alcalá de Henares. La carta era muy impresionante con todos los sellos de obispos y universidades. Esta carta es un claro ejemplo de cómo la verdad no depende del apoyo popular. Pero no seré yo quien critique a ese Gadafi inglés llamado Enrique VIII, puesto que el anglicanismo no podía haber encontrado mejor fundador que éste.

Hace poco hicieron una serie titulada Los Tudor. Podrían haber colocado un aviso antes de cada capítulo advirtiendo: cualquier parecido con la realidad histórica es pura coincidencia.

Otros maridos cuando quieren matar a su mujer se encuentran con el problema de que la Ley puede llamar a su puerta. El problema de sus mujeres es que cuando él quería matarlas era la Ley llamaba a la puerta. Eso era lo malo de vivir con Henry y estar tranquilamente en el salón de estar hilando, lo malo era que cuando llamaban a la puerta nunca estabas seguro de si era el chico de la pizzería o la policía.

A uno le gusto mi sermón, al otro no tanto



Acabo de venir de Tous en Valencia, donde el párroco me invitó a predicar en la fiesta mayor de la localidad. Un párroco joven, lleno de vitalidad, de optimismo, de ganas de trabajar, de hacer cosas por el bien espiritual de sus almas.

La misa ya os la podéis imaginar: pueblo llenando el templo, ayuntamiento, guardia civil, cofradías, coro, curas de alrededor concelebrando, incienso, prefacio cantado por mi parte en tono gregoriano, traca en la plaza del pueblo. Cuánto les gusta a los valencianos el tema de la traca. Hoy he comprendido cuánto debieron sufrir los soldados de la I Guerra Mundial con aquellos cañonazos de la artillería propia y enemigo. Madre mía. No sé cómo no se me agrietaron hoy los cristales de mis gafas.

Después hubo una comida todos juntos en el ayuntamiento. Tras eso fuimos a la estación de tren para coger el AVE a Madrid. Nos dio tiempo a ver con detenimiento la catedral de Valencia. Las espléndidas explicaciones del párroco de Tous hicieron que yo disfrutara mucho más de lo que veía. La verdad es que la catedral de Valencia es impresionante. A mí me dio mucha devoción ver de cerca el Santo Cáliz.

Una amabilísima persona me esperaba en Atocha para llevarme a Alcalá. Ya he deshecho la maleta. Poner todas las cosas en los armarios es tarea para mañana. Ahora me cepillaré los dientes y me iré a dormir.

miércoles, septiembre 28, 2011

Posibilidades



Antes de ayer hablaba del canto de un grillo. Una de las cosas que he visto en mi vida es que la mecha que prende las conversiones, es a veces la cosa más tonta del mundo. Basta que un joven que pasea melancólico por un jardín escuche cantar un grillo, para que se detenga y piense lo que le gustaba a su difunta madre escuchar a un grillo cantar en el jardincito de su casa. Y que al rememorar las palabras de su madre acerca de la belleza sencilla y de la humildad del grillo, se acuerde de lo religiosa que era su madre. Y que ese hijo se diga a sí mismo: sí, tengo que seguir el camino que le hubiera gustado a su madre. Y esa noche haga un propósito de cambiar, de comenzar a ir a misa.

Y que ese joven se vuelva hacia Cristo de forma definitiva, toda su vida. Y que justamente se joven sea el mejor amigo, el consejero, el confidente, de otro joven que llegará a ser en China una especie de Roosevelt, un estadista con un carisma que arrebatará a las masas. Y que ese líder promueva incluso todo un cambio cultural en su país, que favorezca al cristianismo. Y que funde un partido que sin ser formalmente cristiano, tenga en su cúpula a gente creyente. Y que en el largo tiempo que ese partido gobierne con mayoría absoluta sobre China, cambie esa nación.

Sé que esto parece difícil, pero pensemos como en México el PRI logró extender la masonería por toda la nación. Pues esto es lo mismo, pero al revés. Las cosas imposibles son imposibles, hasta que alguien las lleva a cabo.

Y todo pudo cambiar porque aquel joven desconocido, un día paseando escuchó un grillo. Lo curioso es que ese joven paseando otro día por otro jardín, hubiera escuchado un grillo y no se hubiera producido la conversión. Ese joven había escuchado muchos grillos antes y escucharía muchos después, pero fue en ese momento preciso cuando ese hecho mínimo puso en marcha toda una serie de causas y efectos.

Por un clavo se perdió una herradura. Por una herradura, un caballo. Por un caballo, un general. Por un general, una guerra. Estos eran unos versos que nos hicieron aprender de memoria los escolapios cuando yo todavía jugaba con grillos.

Alguien podría argumentar. Bueno, si no se convierte ese día, se convertirá una semana después, o un mes después. Pues no. A veces, o uno se convierte a Dios en un momento dado, o se va retrasando, se va retrasando, y las zarzas del pecado ahogan las enseñanzas de la juventud.

Yo me convertí en un momento dado, cuando tenía quince años. Fue de golpe. En un razonamiento que duró apenas diez segundos. Eso puso en marcha una serie de causas y efectos que acabaron que hoy esté escribiendo estas líneas el Padre Fortea. Si en ese momento hubiera dicho: mañana, mañana pensaré sobre estas cosas. Entonces, casi con seguridad ahora sería yo un abogado, con mi casa, mi familia y otra historia.

Sí, os aseguro que mi vida cambió en un momento un día, el 12 de octubre de ese año en el que yo tenía 15 años. Si hubiera dejado las cosas para más adelante, mi vida podría haber tomado otro derrotero. La vida del Padre Fortea sin ser el Padre Fortea. Pero sobre la isla matrimonial de cocoteros paradisiacos ya he hablado otras veces.

martes, septiembre 27, 2011

Como siempre las causas y los efectos, allí radica todo.



Quiero saludar desde aquí a lectores fieles como el de una localidad en Cataluña que se llama Casero de Fogas. A otros más extraños, como uno que entra desde Taipei (Taiwan) cada día. Al que entra desde Gullhaug. A veces me pregunto cómo será este noruego. También saludo a Evelyn. A veces se enfada conmigo por lo que digo en el post. Pero Evelyn, ¿qué culpa tengo yo de las traducciones de Google?


Ayer decía que la Historia puede cambiar por el canto de un grillo o una hoja que cae de un árbol. Hay un corto que yo no he visto, ambientado en la I Guerra Mundial. Al final de la historia de ese corto un soldado inglés y uno alemán luchan cuerpo a cuerpo. Finalmente, el soldado inglés está a punto de clavarle la bayoneta al soldado alemán desarmado. En el último momento, el soldado inglés baja el arma. Ha sentido compasión. Se da cuenta de que aquel hombre, ya indefenso, a punto de morir, es un recluta como él. Que esa pobre alma que está allí no tiene la culpa de la guerra. Que esa muerte será una muerte más entre millones de muertos, y que se la puede ahorrar. Le ayuda a levantarse, se abrazan. Ve el temblor de la emoción en el pobre germano. Al despedirse el inglés se vuelve y le pregunta: ¿cuál es tu nombre? Quería conocer el nombre del ser humano que por lo menos hoy seguiría viviendo. ¿Cuál es tu nombre? Se le ocurrió que sería bonito poner un nombre a ese rostro anónimo. El alemán desde lejos contestó: Adolf Hitler.

Sí, bastaba una célula en el cuerpo de aquel austriaco, una sola célula que se malignizara, para que la historia de Alemania, de Europa y del mundo hubiera sido diversa. Sin duda, la Unión Soviética nunca hubiera podido ir más allá de sus fronteras con una Europa intacta y unos Estados Unidos sin haber sufrido la II Guerra Mundial.

Para evitar que millones de seres humanos cayeran en la esclavitud soviética, hubiera bastado una sola célula.

lunes, septiembre 26, 2011

La Mano de Dios o la capacidad de no tener que dudar

Estaba esta tarde, después del almuerzo, viendo un reportaje sobre el barroco en Inglaterra. En el magnífico documental, el vivaz presentador dijo: Dios se aseguro de que (no me acuerdo qué seguía después).

En seguida pensé: ¿es correcta esta frase?

Después de una cierta meditación llegué a la conclusión de que no. Dios no necesita asegurarse de nada. Él posee una seguridad absoluta. El Ser Omnipotente puede dejar que el curso de la historia de una nación dependa de que una hoja de un árbol caiga en un momento determinado, sabiendo que no hay ninguna otra posibilidad de que suceda otra cosa que el que esa hoja caiga en el segundo preciso.

Lo bueno de ser Dios es que te puede tomar en sus rodillas y decirte como un padre a un niño: ¿quieres ver cómo cambio la historia de China por el hecho de que un grillo cante en un lugar determinado el 13 de julio?

-¿Pero no habías dejado la historia humana en manos de los hombres?


-Sí, pero me reservo el derecho a intervenir. Y puedo hacerlo directamente con mi mano todopoderosa, pero también lo puedo hacer a través de un grillo.


El canto de un grillo puede desencadenar una serie de acontecimientos que cambien la historia definitivamente durante generaciones. De hecho, me gusta usar de vez en cuando a los grillos y las hojas de árbol cayendo.

-Sí, Señor, me puedo imaginar a los poderosos de este mundo dándose cabezazos en la pared preguntándose: ¿por qué no tuvimos en cuenta el canto de ese dichoso grillo?

A propósito de todo esto, ¿qué sucedería si China se convierte masivamente al catolicismo en los próximos veinte años? Ya me puedo imaginar a cientos, a miles de poderosos ejecutivos chinos diciéndoles en muchas juntas de dirección a los agnósticos occidentales mientras golpean con el índice en la mesa: no, señores, ¡no!, a partir de ahora las cosas van a ser así.


Bueno, y como ya es tradicional el vídeo de siempre:


domingo, septiembre 25, 2011

China y las encíclicas sociales



Hoy he tenido uno amenísimo almuerzo con una familia muy querida por mí. Se trata de una familia de una de mis antiguas parroquias. La familia es muy querida por muchas razones, una de ellas es porque la esposa lee mi blog cada día. La hija no me es tan fiel, pero, bueno, también la quiero.

El caso es que entre las muchas cosas de las que hablamos, fue de las condiciones que suele poner China para las inversiones en su suelo patrio.

El marido hablaba con un perfecto conocimiento del tema, no daré más detalles acerca de él. Pero me explicó que cada empresa que se establece en China, no puede hacerlo si China no controla al menos el 51% de la empresa. Y en el ramo en que este señor trabaja, me explicó que la condición para firmar el contrato y comprar el producto europeo era que la industria que generaba ese producto se estableciera en China. Y se trata de una gran empresa y de tecnología punta.

Yo me quedé estupefacto. Si ya la diferencia de precio de mano de obra hace imposible competir con China, nadie puede competir con mano de obra esclava, encima si abres una empresa allí es con la condición de que el 51% tiene que ser de capital chino. Y además ellos se reservan el derecho de dar el permiso o no. Es decir, ellos aprueban aquellas industrias que no supongan un perjuicio para la economía. Y encima de las que aprueban bajo esas condiciones de dominio. Y por si eso fuera poco, en el caso de estas megaempresas de alta tecnología les imponen la condición de que la industria esté en suelo chino. Es decir, como se dice en los casinos: gana la banca, es decir, gana la casa.

Es decir, hemos pasado de una situación de comercio injusto (ojalá los políticos se hubieran leído las encíclicas al respecto) a una situación en la que ellos marcan las reglas del juego, que de ningún modo ya no igualitarias, sino ni siquiera justas.

Digámoslo por centésima vez: el comercio mundial con China no es justo, no se da en condiciones de igualdad. El Pueblo no se da cuenta de lo que se está acordando en los despachos de los altos rascacielos de las capitales financieras del mundo. Pero lo que se está acordando es el hundimiento a plazos de la economía de Europa y Estados Unidos.

Hace ya muchos años que en Occidente reina el sálvese quien pueda en este comercio con China. Al menos firmo un contrato para sacar unos beneficios ahora a corto plazo, aunque eso suponga a largo plazo el hundimiento de ese sector en mi país.

El problema no es que China controle ya una séptima parte del PIB mundial. El problema es que en pocos años va a ser la mitad de ese PIB. ¿Nos podemos imaginar un mundo en el que un gigante sin libertades controlara el 85% de la economía mundial?

Como los estadistas llevan sin mover un dedo al respecto desde hace veinte años, yo tampoco me voy a amargar. Así que os pongo este vídeo que son los créditos de Los Teleñecos (The Muppet Show), y que es lo que parece que deben estar viendo esos jefes de estado en vez de hacer lo que tienen que hacer:

http://www.youtube.com/watch?v=0q5uiJ7lQrw&feature=related

sábado, septiembre 24, 2011

Este perro está feliz.

Llevo cerca de dos semanas sustituyendo en Daganzo, una localidad de nueve mil almas. El párroco es el típico presbítero responsable, orante, ortodoxo y cuidadoso del bien de sus ovejas. ¿Y en qué se ve eso? Se ve en mil detalles, pero uno de esos detalles es que me siento en el confesonario cada día, y cada día hay muchas confesiones. Esas cosas no suceden por casualidad. Esas cosas suceden porque se llevan años de labor. Años de labor en ese mismo confesionario.

Yo que en verano y Semana Santa hago muchas sustituciones, puedo dar fe de la diferencia que hay de una parroquia a otra. Un sacerdote cambia su parroquia. Un sacerdote construye. El buen sacerdote construye en silencio, día a día, sin interrupción. El bien no hace ruido. El ruido no hace bien.

Sea dicho de paso, el confesionario de Daganzo es el más incómodo que me he encontrado en muchos años. Al menos hay luz para leer en él.

viernes, septiembre 23, 2011

La sombra del cristianismo dibujándose sobre la Roma Pagana (III parte).

¿Qué quiero decir con estos detalles aquí mostrados? Lo que quiero mostrar es que el estudioso de la Roma Antigua fácilmente notará en sus lecturas que ciertos elementos le recuerdan lo que iba a suceder en esa misma ciudad siglos después.

Como se ve en estas explicaciones no estamos hablando en modo alguno de una contaminación. No es que se nos hayan introducido elementos indeseados. Sino que las primeras generaciones de cristianos fueron muy sensibles en el reconocer que incluso en su mundo sin Cristo hubo signos que anunciaban, o al menos tenían ciertas semejanzas con el nuevo mundo espiritual que se avecinaba, y que en ese mundo pagano lo incorrecto era la idolatría, pero no el mismo concepto de liturgia, el sacerdocio o los elementos empleados en ese culto.

Para acabar quiero apuntar un detalle menor, casi poético, pero que a mí siempre me ha parecido encantador, y es que la palabra Vaticano pasara a designar a la Curia Romana. El Vaticano era un monte (Mons Vaticanus). Y que este nombre, tal cual, fuera el nombre del dios que cuidaba de los vagidos de los niños. Como si con ello se quisiera decir que la Curia Romana cuidaría de los vagidos de los infantes espirituales, es decir, que ellos se encargarían de cuidar de los niños en el espíritu.

La sombra del cristianismo dibujándose sobre la Roma Pagana (II parte).



Un interesante punto de reflexión es la gran cantidad de palabras propias de la religión romana que pasaron al cristianismo: Hostia, patena, altar, pontifex, sólo por citar algunas de las palabras específicamente cultuales que fueron tomadas por los cristianos. ¿Qué significa esto? Significa que los cristianos rechazaron la adoración de los falsos dioses, pero no el concepto de culto. Y eso es tan así, que incluso no tuvieron reparos en tomar algunas de las palabras del anterior culto.

Y así, entre esas palabras, llama la atención que el título de Pontífice Máximo, un título tan específico, fuera tomado tal cual por los Papas.

Pero no sólo eso, del altar no sólo tomaron la palabra altar, sino que los antiguos altares de las más primitivas basílicas también muestran que los cristianos acabaron replicando los altares de los cultos antiguos, para usarlos en la nueva adoración.

Eso sin contar con las vestiduras y la misma liturgia tiene en el rito latino un marcado carácter romano. Basta ver una liturgia oriental (con sus vestiduras exuberantes y sus ritos llenos de redundancias) para darse cuenta de la estética tan marcadamente romana que tienen nuestras celebraciones en la Urbe. El altar, las vestiduras, los mismos ritos recuerdan a aquellos antiguos sacerdotes de la época de Catón o de Vespasiano. Visualmente hablando, son escenas muy similares, sólo que los antiguos altares han sido sustituidos por nuevos altares donde se ofrece un sacrificio incruento. Aunque hay que hacer notar que para los mismos romanos el concepto de sacrificio incruento no les era desconocido. Pues, por ejemplo, los sacerdotes paganos de Roma ofrecían sobre el altar unas tortas de trigo llamadas hostiae.

Los solideos de los obispos les resultarían familiares a los romanos, pues los flamines (uno de los principales colegios de sacerdotes) llevaban sobre la cabeza un gorro muy similar. El cual gorro también era como una tela sobre la cabeza, sólo que más amplio.

Otro elemento interesantísimo son las sibilas, las mujeres dotadas de un don profético que les permitió anunciar que se aproximaba el nacimiento de un mesías que iniciaría una nueva edad de oro.

(Continuará mañana.)

jueves, septiembre 22, 2011

La sombra del cristianismo dibujándose sobre la Roma Pagana



Si hace unos días hablaba de los faraones y los Papas, hoy me gustaría fijarme en las concomitancias entre el cristianismo y la primitiva religión de los romanos, su religión pagana.

Simplificando, se podría decir que con los egipcios la relación era casi de profecía, es decir: veis esto ahora, pues habrá algo mucho más grande que esto. Es decir, la Historia con sus admirables coincidencias no buscadas afirma: ¿veis lo grandes que fueron el culto, los faraones y Egipto? ¡Pues más grande será el culto cristiano, los Papas y el Reino de la Nueva Alianza!

Pues bien, también hay prefiguraciones en el tiempo del paganismo de los romanos que no dejan de ser curiosas. Es difícil no ver en las vírgenes vestales una especie de profecía de las monjas. Pero hay cosas más sutiles y menos conocidas. Augusto fue el emperador bajo el que nació el Mesías. Poca gente sabe que el símbolo del emperador Augusto, de ese emperador concretamente, era el lituus. Ése era un instrumento ritual de los augures, y que curiosamente es como un báculo de obispo. Como si Dios quisiera anunciar con ello que en su tiempo iba a nacer el Pastor por antonomasia, el Obispo de los obispos.

Más interesante resulta saber que con ese instrumento trazaba el augur un signo en el cielo un templum, un templo simbólico. Supongo (no lo he podido confirmar) que lo trazaba haciendo la señal de la cruz sobre el cielo, puesto que dividía el cielo en cuatro partes.

Además, hay que recordar que el mismo nombre de Augusto en latín significa: consagrado, santo, majestuoso.

En tiempos de Augusto, rondando la fecha del nacimiento de Cristo, se consagró en Roma el Ara Pacis, un grandioso altar para agradecer al cielo el que se hubiera logrado la paz universal. No pienso que sea por casualidad que el nacimiento de Cristo coincida con la erección del Altar de la Paz en Roma. Más llamativo para un cristiano resulta que todos los relieves alrededor del altar expresen una y otra vez la idea de que se ha retornado a la Edad de Oro.




Si Dios ha dejado signos de su presencia en el Cosmos material, no es de extrañar que también haya dejado pequeños detalles en la Historia, detalles que nos llevan a Él.

(Seguirá mañana)

miércoles, septiembre 21, 2011

Las oscuras golondrinas que nos anuncian un invierno peor



Es curioso. La teoría general es que después de una crisis, los mercados se van recuperando. Es lo que debería suceder. Sin embargo, llevamos unos años en los que tras la crisis la economía parece una flota de barcos luchando entre las olas. Se supera una ola y viene otra. Y cada ola parece más amenazadora que la anterior, y la paz no llega.

De pronto la economía es como un enfermo que no acaba de recuperarse. Y así la crisis continúa con su estela de parados, de familias rotas, de suicidios, de enfermos sin atención médica, de futuros truncados.

Este agujero tiene final. Pero no sabemos si ese final viene en tres años, en cinco, ¿en diez? No sabemos si tras las olas que nos afligen, vendrán olas peores.

Y después China sigue creciendo. Una inmensa nación de hombres que no son libres. Un poder conculcador de los derechos de los hijos de Dios. Sí, ése es el poder que sigue agigantándose año tras año, imbatible, imparable. El panorama no es muy alentador, más bien parece el panorama de una tragedia, de una tragedia futura, todavía no escrita.


martes, septiembre 20, 2011

Gadafi ha sido localizado



Sabía que con los vídeos de ayer os iba a tocar el corazón, ese corazoncito que tenéis escondido en el pecho. Abajo os pongo un vídeo que es un clásico: el famoso e insuperable Mana-maná de Barrio Sésamo.

A la que le tenía una manía especial y específica era a la gallina Caponata. Aquel ave gorda siempre me pareció irreal. Con los Teleñecos (los Muppets) nunca tuve sensación de irrealidad. Pero aquella gallina o avestruz o lo que fuera desde el primer día que se me cruzó delante de mis ojos sólo tuve ganas de retorcerle el pescuezo.

Y ya no digamos nada del insufrible Espinete, un erizo gordo y horrible como Caponata, en color rosa y con voz ambigua (no me extraña que después la juventud haya salido tan torcida) que ocupaba buena parte del programa impidiendo que viéramos a la rana Gustavo (Kermy) y a Peggy que era a quienes realmente queríamos ver.

Hemos visto lo mal que han ido las cosas para nuestro país en los últimos años. Pues bien, yo creo que la historia de España se empezó a torcer con Espinete y Caponata. Hemos pasado de una nación de Colones, Pizarros y Corteses, a un país con millones de espinetes y caponatas.

PD: el vídeo prometido

http://www.youtube.com/watch?v=aKULi72yUko&feature=related

lunes, septiembre 19, 2011

Este blog sigue con su tónica de Regreso al futuro.

He rescatado el vídeo cuyo link pongo abajo y que hará la sensación de aquellos que tengan 40 años y que lo veían todos los días al volver de clase. Es la cabecera de Un globo, dos globos, tres globos. Cuando el Padre Fortea era un niño que llegaba a casa a las 6 de la tarde, merendaba pan con Nocilla y se iba a ver el programa citado.


Después hacia yo con mis manitas y gran dificultad los deberes de matemáticas, continuaba con los de lenguaje, que siempre eran más fáciles. A veces, dedicaba la tercera parte de mi tiempo a hacer un dibujo técnico.


Una o dos veces a la semana teníamos que hacer un dibujo técnico (nunca artístico) con los famosos Rotring. Incluso unos años antes de que inventaran los Rotring, usábamos tiralíneas que teníamos que cargar con un tintero. Sí, sí, ¡tiralíneas! Ahora los jóvenes sólo los ven en los museos.

Me acuerdo cuando hacía ángulos para la clase del día siguiente. Cuando calculaba la longitud de los lados de triángulos isósceles, o intentaba con esfuerzo poner debajo de una frase cual era la oración subordinada. Los sábados por la tarde hacían Los Ángeles de Charlie. La tecnología electrónica no ocupaba ningún espacio en nuestra vida infantil. Y pensábamos que la cosa seguiría igual toda nuestra vida.

Aquel Padre Fortea de diez añitos era encantador. De verdad que era encantador, para comérselo. Con mi uniforme a rayas y mi carterita en la mano. Cuando hacía frío me ponían un pasamontañas. Bueno, aquí está el vídeo. Qué conste que para los no españoles, este vídeo no les dirá nada. Pero para los que tengan cuarenta años y hayan vivido en España, este vídeo les suscitará sensaciones y emociones que son difíciles de expresar de tan intensas que son. Bueno, os pongo dos videos, ala.

http://www.youtube.com/watch?v=BH3oKcptNvs

http://www.youtube.com/watch?v=10ybinDWfoE&feature=related

sábado, septiembre 17, 2011

¿Has leído el último post del Padre Fortea? Sí, sí, lo llevo escrito aquí debajo.



Cosas sueltas y sin conexión:

1. Hoy he celebrado misa en una localidad de mi diócesis, Daganzo, con dos pequeños monaguillos gemelos. La imagen que ofrecíamos los tres ofrecía una excelente sensación de simetría.

2. A los monaguillos les he explicado que el agua de la vinajera hay que vaciarla cada día. Advierto a los curas que en muchas sacristías hay una botella que una piadosa señora (normalmente entrada en años) va rellenando día tras día. Esas botellas son una fuente de microbios para el sacerdote. Los curas y las sacristanas piensan que el agua no se estropea, craso error.

3. He acabado de ver Un violinista en el tejado. Buf, qué gran película. Eso sí que es cine. La película fue despreciada por todos los amantes del cine a la última. Pero ha resistido los años por una razón muy simple: es bella. Me resultaba impresionante pensar que a algunos de los judíos que ahora se sientan en un despacho de un rascacielos de Manhattan, sólo dos o tres generaciones les separan de sus abuelos viviendo en un Anatevka (nombre del pueblo ruso) como el de la película.

4. Sobre economía: Llevo varias semanas pensando cuál es la mejor política monetaria si la de los gastos públicos de Estados Unidos, o la del ahorro de la Unión Europea. El tema es muy complejo, con pros y contras en cada lado. Y, a pesar de que soy un convencido keynesiano, pienso que ahora hay que recapitalizar el sistema financiero público y bancario. Así que defiendo la postura que hay que ahorrar.

5. Lo más gracioso del día (nos hemos reído bastante los dos) se lo he dicho por teléfono a una persona con la que une una gran confianza de muchos años. Le he dicho: El día que te mueras, tu último pensamiento será: menos mal que ahora, por fin, ya dejo en paz a todos mis confesores.

Gadafi y Gandhi



Ayer, al llegar de la parroquia de Camarma de Esteruelas donde dije misa, me preparé la cena, me senté en mi sillón (mi sillón favorito) y encendí la televisión. Pude ver el final de la película Gandhi. Una vez más, por centésima vez, reflexioné que aquel asceta-político usó medios del espíritu para vencer en este mundo: y venció. No plenamente, no en todo, pero cuando se lucha con armas de un modo sangriento tampoco se ganan todas las batallas.

Qué equivocados estamos los hombres. Creen que las armas del espíritu son sólo para los monjes. No se dan cuenta de que si estas armas (la oración, el ayuno, el ascetismo, la vida espiritual) fueran usadas también por los políticos, se sorprenderían al ver cuán poderosas son.

Si bien hay que dejar claro que en esta lucha entre las armas del espíritu y las sangrientas del mundo, no podemos esperar ganar siempre. También hay que dejar claro que un político por santo que sea usa las armas del espíritu, sin renunciar a usar en último extremo las armas de la tierra. Sea dicho de paso, Gandhi murió el 30 de enero de 1948 no porque un asesino quiso matarle, sino porque le había llegado su hora.

Si ésa no hubiera sido la hora, el asesino hubiera sido detenido, el arma se hubiera encasquillado, la mano homicida hubiera titubeado sin sacar la pistola del bolsillo. Gandhi era todo lo contrario de Gadafi. Uno era un hombre centrado en el Misterio de la Divinidad, un hombre que vivía en la pobreza. El otro era el hombre de las armas sanguinarias, rodeado de lujo en medio de la pobreza. Los dos rostros son más que dos rostros dos explicaciones de dos vidas. Sus historias, sus decisiones, están en sus rostros.

jueves, septiembre 15, 2011

Je, je, je.




Hoy el Cameron y Sarkozy han hecho una visita a Libia. No han ido como invitados de un dictador, no han sido benévolamente acogidos por un déspota. Han ido sólo a eso, a visitar. Pero lo han hecho como hombres libres en un país ahora libre, es la prueba de una victoria: el triunfo de la Libertad.

Como en la Guerra Fría, lo importante es mantener la calma, resistir, no entrar en el juego de usar tácticas inicuas para lograr vencer. Contra Gadafi hace años que escribía cosas humorísticas. Cuando un tirano tiene todo el poder, sólo queda el recurso de reírse de él. Además, yo no tengo tanques.

Pero en mis bromas estaba la mirada del que sabía que la victoria era inevitable. La victoria de la Humanidad frente a los hombres-ídolo.

Bien, ahora ya no haremos bromas de Gadafi. El hombre-ídolo ha caído al polvo, al barro. No caben bromas de su tragedia personal. Preparaos todos los opresores de los pueblos, pues iréis cayendo de vuestros pedestales como una hilera de estatuas que un niño fuera derribando entre juegos. No sabéis qué puesto ordinal ocupáis en la hilera. Efectivamente, ésa es la única duda, el número. No hay otra. Pero no lo dudéis, la Mano del Destino se dirigirá al siguiente pedestal, sin prisas. Pero cuando llega el momento nada puede detener esa Mano.

Eso es lo que tiene el Destino, nunca tiene prisas. Su dominio del Tiempo es tan categórico que no tiene que darse prisa.

Pero a todos los que os habéis alegrado de la caída de Gadafí os digo que os arrepentiréis y lo echaréis en falta. Porque dictadores puede haber muchos, pero tan gansos como Gadafi ninguno.

Adiós, verano, adiós



Ya el verano se va acabando. El mal tiempo se resiste a irrumpir. Pero cualquier mañana me levantaré y el frío habrá llegado. Ya no hay golondrinas. Mi billete a Roma está guardado en la maleta. La lista de cosas que me tengo que llevar preparada para el día en que la revise. 5 de octubre: ése es el límite entre el feliz verano y el invierno romano.

El día lejano cada vez está más presente en mi calendario. Cuántas cosas este verano. Recuerdos, viajes, paseos, películas, cenas. Es un cambio tan radical de horarios, entorno y hasta de vestimenta entre el clériman del verano en medio de los calores de agosto, y la sotana en la húmeda Urbe.

Adiós, adiós, a todas las cosas que me habéis acompañado. A los amigos de estos meses. Mañana tengo un entierro. Sustituyo en un nuevo pueblo. Conoceré nuevas caras, un nuevo templo.

Este sol de estas fechas de septiembre al mediodía todavía es muy traicionero para mi calva. Tengo que tener cuidado mañana en mi procesión al cementerio.

miércoles, septiembre 14, 2011

Las profecías de Joseph de Vatopedi

Una cosa que el lector habitual de este blog habrá observado, es que no soy nada dado a creer en las profecías espontáneas que pululan por Internet sin ninguna garantía.

Siempre que me preguntan sobre alguna en concreto, respondo que suspendo mi juicio. Pero hay toda una serie de profecías sobre las que no suspendo mi juicio, y son las predicciones del monje ortodoxo Joseph de Vatopedi. Y digo que no suspendo mi juicio, porque en este caso sí que digo que son falsas con toda seguridad.

El pobre monje que del mundo exterior a su monasterio no debía conocer más allá de lo aprendido con algún profesor de pueblo, hizo mientras vivió unas profecías que son todo un monumento a la visión provinciana, o mejor dicho: a la limitada visión provinciana de un ortodoxo que sigue pensando que Grecia es el centro del mundo.

Aunque no todo son críticas, la parte más graciosa de sus profecías es cuando anuncia que el Papa declarará una cruzada militar contra los cismáticos griegos. Esto sólo se le puede ocurrir a alguien que lleva aislado de la televisión durante cinco décadas. Pero no acaba todo ahí, entre sus profecías hay perlas tales como que la Unión Europea y los Estados Unidos apoyarán en esa guerra a Turquía. ¡Los americanos apoyando a los turcos en una guerra contra Grecia! Cuando leí esto me pregunté: ¿Cuál será la próxima profecía? ¿Qué los pingüinos invaden Francia?

Pero no acababa la cosa mal, porque Rusia, la buena de Rusia, interviene para defender a los pobres ortodoxos griegos y todo se arregla. De hecho se arregla tan bien que los griegos invaden Turquía y se quedan con ella.

Menos mal que Santiago Segura o Almodóvar no lo han descubierto todavía. Después, me preguntan que porqué soy tan desconfiado con todo este tema de las profecías. Sí, lo reconozco, los años me han enseñado a tener fe en el Credo, y en las cosas opinables extraordinarias a suspender juicio.

Yo no dudo de que este buen monje fuera un santo varón, sus barbas así lo parecen confirmar. Pero sus profecías, desde luego, no merecen más credibilidad que la inefable serie de profecías de la madre de Luke Skywalker en La Amenaza Fantasma.

Moraleja: No dejéis vuestro puesto de trabajo y os vayáis a un refugio en el desierto con vuestra familia, sólo porque el día de antes habéis leído un e-mail que os advierte que un señor muy bueno y muy santo ha asegurado que, efectivamente, a todo esto no le quedan más allá de cuatro días y que las fuerzas neo-napoleónicas están a punto de invadir Polonia, Ucrania y Croacia.

Tampoco le creáis aunque el e-mail os asegure que es la Virgen María le ha dicho al vidente que que maldecirá a todos los que no crean la profecía.

Tampoco le creaís, por último, aunque el e-mail os asegure que cinco Papas han creído la profecía, pero que la han guardado en una caja fuerte del Vaticano porque consideraban que era demasiado dura para leerla a la gente.

lunes, septiembre 12, 2011

Castigado



En la foto salgo yo castigado por no haber perdido los cuatro kilos que le aseguré a mi madre que perdería.


Mi madre se marcha hoy. Volveré a mis comidas de siempre. Ya me había acostumbrando a verla allí, en su sillón, viendo la televisión, su gran afición.

La verdad es que una madre llena mucho la casa. Es bonito llegar de la parroquia y que alguien te esté esperando con los platos en la mesa. Pero claro, está casada. Se debe a su marido. Yo mismo la casé. Con otro viudo. Dos viudos de la misma edad, los dos aragoneses. Ha sido un matrimonio perfecto.

Lo que me ha sorprendido es que mi madre y su marido hayan decidido acompañarme a Roma y pasarse allí unos días. Sorprendente. Últimamente se estaban convirtiendo en muy poco aficionados a los viajes.

Encima el marido de mi madre quiere hacer una larga caminata por el norte de Italia, por la zona de las Florecillas de San Francisco. La verdad es que este hombre hace todo el deporte que yo no hago. Y encima todo lo come sin colesterol. Lo que más le gusta es la verdura hervida y las patatas. Seguro que morirá pronto. Los mejores son los primeros en caer, en las películas siempre es así.

Mi madre lleva años intentando que me aficione a las patatas hervidas, las espinacas y las manzanas. No entiendo por qué me siguen gustando más los huevos con chorizo. Quizá se deba algún trauma infantil o algún extraño mecanismo que tenga que ver con el psicoanálisis.

Si mi madre y su marido debieran vivir de acuerdo al nivel de aburrimiento de su dieta, se harían más viejos que las momias egipcias.

domingo, septiembre 11, 2011

11 de septiembre: el día que pervive en nuestra memoria (II parte)

Una de las cosas que más ha analizado este blog son los símbolos. Para Bin Laden las Torres Gemelas tenían un sentido simbólico, para él eran los pilares que sostenían el poder económico de Estados Unidos. Según escuché en un documental, Bin Laden tenía una fijación con esas torres, las cuales ya las intentó derribar unos años antes con un coche bomba en su parking subterráneo.

Lo que no entendía Bin era que los símbolos no sostienen una nación. Los símbolos caen y se reemplazan por otros. Si algún día la Basílica del Vaticano fuera destruida, sencillamente construiríamos otra. Los símbolos simbolizan realidades. Pero los símbolos no son la realidad.

Hoy pensaba que los que viajaban en los aviones que se estrellaron, veían desde sus ventanillas los laterales. Ellos nunca pudieron ver con horror el edificio hacia el que se dirigían para estrellarse. Seguro que todos iban rezando en esos momentos. Era un avión lleno de gente orando.

Sin duda hubo algunos pocos en el primer rascacielos que vieron en el último instante un avión que se dirigía hacia ellos. Pero no pudieron darse cuenta antes de uno o dos segundos a la velocidad que iba y de frente.

Más triste es el pensamiento angustiado del que tuvo que saltar desde el rascacielos. Aquel día se levantó como cualquier otro día, sin saber que le quedaban tres o cuatro horas de vida. Los que saltaron sabían que ése era el final. Son tremendos los pensamientos del hombre lleno de vida, de ilusiones, que sabe que le quedan sólo los segundos de la ventana al pavimento de la calle.

Pero, al final, los perversos se estrellan contra la Justicia de Dios lo mismo que alguien que salta desde doscientos metros de altura. Sí, hay quienes caerán a las profundidades oscuras de la purificación divina, profundidades terribles para los que las hayan merecido. Pero otros caerán en el Abismo, en el abismo sin fondo.

Si para algunos la purificación será dura como duros fueron sus pecados. Para otros el Abismo será un infierno sin fin. Grande fue el pecado de aquellos hombres perversos, pero igual de grande será la Justicia de Dios. Para unos una justicia terrible de purificación. Para otros una justicia que está más allá de nuestra imaginación, porque no imaginamos lo que son mil millones de billones de años y saber que la eternidad no ha hecho más que comenzar.

sábado, septiembre 10, 2011

11 de septiembre: el día que no fue como otro día

Aquel día aprendimos lo grande que puede ser el Mal. Aquel día aprendimos que nunca debemos bajar la guardia y olvidarnos de lo poderosa que puede ser la Oscuridad. Los servidores del caos están sobre este mundo.

Un 11 de septiembre supimos que nuestro mundo podía cambiar en un día. Aquel día supimos todos que estábamos viviendo un día histórico. Aquel día comenzaban dos guerras (bellum afganistanicum et babilonicum), la era de la desconfianza, la lucha a favor del caos por parte de millones de fanáticos esparcidos por todo el planeta.

Ese 11 de septiembre llamé a una amistad que tengo en las afueras de Washington DC. Stella no pudo acabar la conversación, se echó a llorar. Aquel fue un día negro, amargo. El luto se extendió por toda la tierra.

Aquel día comenzó (debería haber comenzado mucho antes) una lucha por la defensa de Occidente. Mucho me temo que esa lucha ya ha acabado. Que, al final, el día a día ha prevalecido por encima de visiones a largo plazo. Cuando hablo de esa lucha, no me refiero a que haya que invadir a nadie. Pero resulta inaceptable que los países civilizados no se unan para excluir del comercio internacional como a verdaderos parias a las naciones que permiten que el terrorismo anide en su territorio. Hay países que lo permiten a sabiendas, algunos lo patrocinan.

Pero para los planes a largo plazo sólo los realizan los grandes estadistas. Por otra parte y siendo realistas, un país no puede hacer mucho por sí solo. Y el panorama de egoísmo internacional es desalentador. Así que quizá se ha hecho lo poco que se podía hacer.

Pero pase lo que pase en los próximos años, sabemos que por fuerte que, en ocasiones, parezca el mal, al final el mal o es derrotado o muere aquejado de las propias enfermedades que anidan en su seno.

PD: He visto muchas películas de tragedias (Independence Day, The day after tomorrow, 2012, etc), en ellas aparecen personas llorando, abrazándose. Pero son escenas teatrales. Las escenas que vimos en la televisión el 11 de septiembre tenían la fuerza de la realidad: una mujer neoyorquina que se sienta a llorar con su niño en brazos porque la emoción le impide seguir andando, una enfermera que mira a lo lejos a lo alto y es invadida por la emoción, el alcalde Giuliani que en una rueda de prensa ese día lucha porque no se le quiebre la voz. Todo tenía la fuerza de la realidad.

viernes, septiembre 09, 2011

El post de hoy no trata de egiptología

Muy acertadamente, un comentarista dijo que yo era uno de los pocos que podía escribir una serie de artículos sobre el tema de los Papas y los faraones. Porque de cualquier otro que lo hubiera hecho, los lectores hubieran pensado que con ello estaba haciendo una crítica al papado.

En mi caso tal sospecha no existía. Y creo que ha quedado probado que lo mismo que vemos la mano de Dios en la naturaleza, también la podemos ver en la Historia. La vemos en las coincidencias, en las semejanzas, en las prefiguraciones. Se podría escribir otra serie de post acerca de esas prefiguraciones del cristianismo en la antigua religión de los romanos. Tema que también me ha apasionado durante años. También allí encontraríamos apasionantes detalles, y sobre todo una inculturación formidable.

Pero eso lo dejo para más adelante. Mañana tengo un bautizo. Pasado mañana una cena que me hace ilusión. Hoy he tenido un agradable paseo con un lector del blog. Esta noche tengo que dedicarme al italiano. Después de un verano, tengo la sensación de que se me ha olvidado todo el italiano que había aprendido.

Mi madre me sigue riñendo: ¡Toma más fruta! ¡¡Al menos una manzana de postre!! Con lo tranquilo que estaba aquí yo leyendo los ritos del colegio de augures en la época de Catón el Viejo. Y ahora vuelve con el tema de que hay que lavar las cortinas del salón. Es que me las va a encoger con tanto lavado.


Claro que todo esto no es muy objetivo. Ella tendría, a su vez, que escribir el Blog de la madre del Padre Fortea. ¡Por supuesto que no le voy a enseñar!

jueves, septiembre 08, 2011

De Papas y Faraones (IV parte)



Durante mucho tiempo me resistí a escribir este artículo con todos los elementos que había recogido durante los años. ¿Por qué? Pues porque sabía que habría Testigos de Jehová y protestantes fundamentalistas que usarían este artículo, elemento a elemento, para atacar al papado, diciendo: veis, son unos paganos.

Pero después me di cuenta de que estas semejanzas suponían todo un mensaje de Dios, un bellísimo mensaje. Y que esta belleza sutil no se merecía estar oculta. Tanto cuanto es más sutil la mano de Dios que escribe en la Historia, tanto es más grandioso su mensaje.

Estos paralelismos para mí son indicios de un mensaje del Dios de la Historia. Estos indicios son relevantes, son portadores de un contenido, sin creemos que el poder del Omnipotente sobre la Historia es absoluto, no grande sino absoluto. Ni una hoja cae de un árbol sin que el Ser Infinito determine que caerá esa hoja exactamente, y en ese momento, de esa manera, posándose en ese lugar. Lo que vale para la hoja de un árbol, para un pelo de mi cabeza, para un pájaro que vuela en el campo, con igual razón vale para un reino, para una dinastía, para un imperio. Y Dios deja mensajes ocultos, sutiles, en los que nos enseña cosas.

Las semejanzas, las coincidencias, las concomitancias, me parecían innegables. Le hubieran parecido innegables a un egipcio de la época de Tutankamón. El cual hubiera visto más de lo que nosotros vemos. Un egipcio tolemaico en el Vaticano hubiera quedado abrumado por la celestial recapitulación que se le hubiera ofrecido ante sus ojos. Éste me parece un hecho indudable: un egipcio ante la visión de un papa en su silla gestatoria, con su tiara, con todos los elementos que antes hemos explicado, avanzando hacia el Baldaquino de San Pedro, no hubiera podido no ver en ello infinidad de elementos de un lenguaje simbólico que le era familiar. Aquello iba más allá de la mera acción del azar histórico. Aquello iba mucho más allá de que alguna prenda de los faraones se pareciera a alguna de los romanos pontífices. ¿Cuál es, por tanto, el mensaje que se desprende de todo esto?


En mi opinión lo que un profeta le hubiera podido decir al faraón en el siglo XV antes de Cristo, hubiera podido ser esto:


¡Faraón!, ¿ves tu gran reino, tu gran gloria, tu poder? Pues desaparecerá. Pero habrá otro reino que no será de este mundo. Habrá otro gran rey-sacerdote, cuyo poder será mayor que el tuyo. Él sí que será el representante de Dios en la tierra.


Tu reino, oh faraón, es un reino de opresión, un reino de sangre y esclavitud. El Reino de Dios será un reino de libertad, un reino de gracia y liberación. Y en las colosales pirámides verán prefigurada una y otra vez la profecía de una Santísima Trinidad que todavía no conocéis.


Tú, faraón, buscaste la resurrección por medios errados, ellos sí que otorgarán esa resurrección para la Vida. Sí, en ese reino futuro habrá un nuevo faraón, habrá una nueva casta sacerdotal, tendrán sus templos y sus imágenes, sus ritos y ceremonias. Pero todo eso será para la adoración del Único Dios Verdadero.


Y ese Reino de Dios tendrá un gran Nilo que lo recorrerá, que le dará la vida, que hará crecer vergeles a sus orillas. Ese nuevo Nilo será Jesucristo. Y ya no se dirá Egipto es el Nilo, y el Nilo es Egipto, sino: el Reino de Dios es Cristo, y Cristo es el Reino de Dios.

miércoles, septiembre 07, 2011

De Papas y Faraones (III parte)



Retornando al hilo principal de este artículo, por encima de los detalles iconográficos, por encima de las pequeñas semejanzas visuales, no podemos olvidar que existe un eje tan esencial como el hecho de que los faraones eran los representantes de la divinidad en la tierra. En este caso, la concomitancia con los Vicarios de Cristo no requiere ni siquiera ser explicada.


Pero tampoco debemos olvidar que, por encima de este hecho esencial, el reino de Egipto estaba extraordinariamente centrado en el hecho de lograr la resurrección. La construcción de las pirámides, las ceremonias funerarias, el embalsamiento, el ajuar que se añadía, todo eso tenía como fin el hecho de la resurrección.


Y quiero insistir en que no estamos hablando meramente de la pervivencia del alma tras la vida, sino que se remarcaba que había que preservar ese cuerpo porque era el cuerpo el que iba a resucitar. Esto tiene indudables paralelismos, aunque lejanos y distorsionados, con la fe cristiana en la resurrección de la corporalidad.


En un artículo sobre las analogías entre el cristianismo y el Egipto faraónico, no puede dejar de citarse a Akenatón. La reforma religiosa, social y teológica, que este faraón hizo a favor del monoteísmo, de un verdadero monoteísmo, lo hacen muy querido a los cristianos. Asimismo, a un egipcio que pasease por las calles de Roma, le resultaría impresionante la visión de todos los obeliscos egipcios coronados por la cruz. Hoy día hay más obeliscos egipcios en Roma que en Egipto. Esta idea de la recapitulación, queda incontestablemente manifiesta en el hecho de que un obelisco traído de Egipto esté en el centro de la Plaza de San Pedro. Curiosamente un obelisco sin inscripción alguna. Como si el faraón que lo mandó erigir, supiera que la Historia estaba por escribir. Como si la Providencia supiera dónde iba a ser colocado, y no quisiera que fuera mancillado por elogio alguno a ningún falso dios.

Nosotros no nos avergonzamos de estos signos. Por el contrario, nosotros los cristianos nos consideramos herederos de la Historia. La Historia entera, la de todas las culturas, la de todas las civilizaciones, confluyó hacia Cristo. Y los signos de esta confluencia se ven en Roma, y especialmente en el Vaticano. Casualmente en el Vaticano hay estatuas egipcias y varias momias. Somos como una casa que en el baúl guarda recuerdos de la familia, recuerdos muy antiguos.


(Seguirá mañana)

martes, septiembre 06, 2011

De Papas y Faraones (II parte)



Lo interesante de todas estas semejanzas, es que por parte de los Papas no existió ningún interés, ni el más mínimo, en imitar a los faraones en ninguno de sus símbolos. Simplemente fueron apareciendo poco a poco con el pasar de las generaciones. Desaparecieron durante siglos y cuando ya nadie los recordaba, fueron recreándose lentamente. Lo interesante es eso, que no existió ni una tradición entre ambos momentos históricos, ni una voluntad de imitación.


De ninguna de las maneras el clero romano hubiera deseado imitar la simbología egipcia, por la sencilla razón de que Egipto era la tierra del pecado de la que habíamos salido, y el faraón era la imagen por antonomasia del opresor.


Y, sin embargo, si un egipcio de la época de Ramses II se diera hoy día un paseo por la Basílica del Vaticano, nos iría explicando concomitancias que a nosotros se nos pasan desapercibidas. Por ejemplo, justo bajo las basas de las columnas salomónicas del baldaquino, en sus cuatro pedestales, rodeando el centro de la basílica, aparecen de forma bien patente ante los ojos de cualquier visitante las abejas de los escudos pontificios. Son las abejas del escudo papal de Urbano VIII. Un egipcio nos explicaría que según sus leyendas, las lágrimas del dios Ra se transformaron en abejas al caer del suelo, por lo que se consideraron insectos sagrados. Por esto se las escogió como símbolo real desde los comienzos de la primera dinastía.
Posteriormente, en la iconografía egipcia, la abeja (sin dejar de ser un símbolo del faraón) pasará a ser símbolo del alma de los hombres. Y es plasmada en las tumbas como imagen de la supervivencia del alma después de la muerte.

En un escrito que intenta mostrar las similitudes objetivas entre ambos mundos, no puedo dejar de hacer un ex cursus de tipo homilético. Ra era considerado el Gran Dios, acabó siendo la figura principal del panteón egipcio. Era el símbolo de la luz solar, el responsable del ciclo de la muerte y la resurrección. Como hemos dicho, las abejas eran sus lágrimas que cayeron sobre la tierra. Dado que las abejas tienen un aguijón, podríamos decir de un modo poético, que esos aguijones son símbolo de cada una de las punciones que sufrió el cuerpo de Jesús en su Pasión. De forma que se podrían ver esas lágrimas del Gran Dios (Dios Padre) como las lágrimas que derramó por cada una de las llagas de su Hijo.


Reconozco que este ex cursus es enteramente subjetivo, pero me parece que esta explicación confiere una impresionante belleza a esos escudos papales en las basas del baldaquino. Baldaquino que pasa a representar la Historia desde Egipto en la base, pasando por las columnas salomónicas (Israel), los capiteles clásicos (Grecia y Roma), hasta llegar a la Cruz en lo alto.
Dado que hemos dedicado un espacio considerable al simbolismo de las abejas, resulta necesario explicar que el símbolo primario por el que las abejas están en el baldaquino es porque la colmena representa a la Iglesia. Ése es el significado primario, el simbolismo aquí explicado es más subjetivo y, en todo caso, muy secundario.


Hemos dedicado una extensión significativa a las abejas en este escrito, pero es que las abejas están no sólo en los escudos del baldaquino, sino también posadas entre los laureles que asciendes por las cuatro columnas. Y de nuevo, y de forma muy manifiesta, en el dosel superior. Sea dicho de paso, pocos se detienen a buscar entre esos finos tallos de laurel las abejas, pero todavía es menos patente que entre las hojas también hay lagartijas, lagartijas de bronce. Se pusieron allí porque es un animal humilde que protege los cultivos de los parásitos dañinos. Pero lo que le hubiera dicho un egipcio a Bernini, es que la lagartija era vista en su época como un reptil símbolo del faraón. El cual animal en su mitología representaba la felicidad y el conocimiento.

(seguiremos mañana)

Papas y faraones: recuento de coincidencias




Hace años me sorprendió la semejanza entre los faraones y los Papas. Voy a dedicar varios post a analizar estas semejanzas. Después daré mi explicación del por qué de esas similitudes.


Quiero añadir que sobre este asunto no hay nada escrito. Lo que os voy a ofrecer, es el resultado de varios años de ir recogiendo información y reflexionando sobre el tema.

Los faraones eran embalsamados. Los Papas también. De hecho en la cripta de una basílica de Roma, la que está frente a la Fontana di Trevi, desde hace siglos, se guardan en ánforas las entrañas de los Romanos Pontífices.



Los Papas y los Reyes eran portados en sillas gestatorias. Uno de los símbolos que acompañaban a los faraones eran siervos con grandes abanicos de plumas de avestruz. Esos mismos abanicos, llamados flabelos, vuelven a aparecer con los Papas como insignia pontificia. La silla gestatoria, los flabelos y la tiara de los Papas, ciertamente ofrecen semejanzas entre los faraones y los Papas.



A eso se añade el que los faraones eran enterrados en tres cajas, como los Papas. Uno de los símbolos del faraón era el cayado, el cual se parece, ciertamente, a un báculo de obispo. El otro símbolo era el látigo, pero un látigo pequeño, parecido a las disciplinas que tantas órdenes religiosas llevan usando desde hace siglos.


En Egipto el faraón era sacerdote y rey, como los Papas. En Egipto, el Ankh era el símbolo de la vida. Curiosamente ese símbolo es prácticamente una cruz. El otro gran símbolo omnipresente en Egipto era el escarabajo. En el cristianismo, el fundamento por excelencia de nuestra fe es la Resurrección.



La semejanza entre faraones y papas: es como si Dios quisiera decir que el faraón era el antitipo del Papa.



Este símbolo, a veces, se representa colgado del cuello del faraón con un collar, con lo cual es casi igual a las cruces pectorales de los obispos.



Los faraones, como los Papas, tenían su nombre de pila y tomaban otro al convertirse en faraones .



Mañana continuaré con más semejanzas. Pero, sobre todo, trataré de ofrecer el por qué de todo esto, que lo veo como una impresionante providencia de Dios. El Dios de la Historia que se manifiesta en los detalles. Dios es el Dios de las coincidencias, debajo de todo hay un mensaje.

lunes, septiembre 05, 2011

Abundando en el tema de ayer: más sandalias episcopales, también llamadas caligae







Por la mañana he ido a hacer mi oración personal ante el sagrario de la catedral. He estado meditando el salmo segundo. Especialmente he meditado el versículo que dice: temblando besad los pies de Yahveh.

Después he ido a la toma de posesión de su parroquia de un vicario episcopal de mi diócesis, un amigo desde hace muchos años, por eso he ido. Su sermón le ha salido del corazón. La megafonía en el presbiterio era un desastre, el sonido llegaba distorsionado. Pero el oído es uno de los cinco sentidos que me siguen funcionando bien, y no he perdido palabra. Ha sido un sermón que le ha salido del corazón. Y eso que el micrófono siempre se inclinaba hacia abajo, y él tenía que enderezarlo de nuevo. Cosa no extraña, porque la labor de los vicarios episcopales esencialmente consiste en enderezar continuamente las cosas que se vienen abajo en la diócesis.

Después hemos tenido una comida los sacerdotes. Cuánto me gustan las comidas entre sacerdotes de mi diócesis. Me recuerdan a las comidas que debían tener los doce Apóstoles. Sea dicho de paso, el vicario episcopal es monseñor y llevaba fajín morado.

Después he dado un paseo de una hora con lector del blog que me ha venido a visitar. Una persona muy interesante con un oficio interesante. Tenía planeado un paseo de media hora, pero lo he alargado una hora.

Después de hacer otras cosas que no es el caso de decirlas aquí, he hecho mi oración de la tarde. Hoy mis dos momentos de oración han estado muy centrados en meditar los salmos. También me he ido ante el sagrario de la catedral. A todo el mundo le aconsejo orar ante un sagrario, porque hacer eso supone estar ante Jesús.

Por la noche he tenido dos larguísimas e importantes llamadas telefónicas. Mañana vienen mis padres a quedarse unos días conmigo. Eso significa menos intimidad y que mi madre me reñirá varias veces al día: come menos, esto está sucio, hay que lavar las cortinas, ¿a esto lo llamas estar planchado?, ¿quién te ha llamado?, ¿de qué habéis hablado?, acábate el plato de coles de Bruselas, ¿quién te ha llamado ahora?, acábate el plato de brócoli, acábate el plato de alcachofas.

domingo, septiembre 04, 2011

Guantes episcopales & sandalias episcopales




Os pongo en la foto una curiosa prenda litúrgica: los guantes litúrgicos, también llamados chirotecas. Este ornamento litúrgico lo usaban los obispos en las misas más solemnes. Algunos obispos los siguen usando.

Esta prenda ya se usaba en Roma en el siglo X. Parece ser que antes ya se usaba fuera de Roma en algunos lugares. ¿Cuál es el sentido de este ornamento? Yo creo que su aparición radica en la necesidad litúrgica de cubrirse enteramente de lo sagrado, desde los pies hasta la cabeza.

Tiene también el sentido espiritual de mantener limpias las manos que van a tocar el Cuerpo de Cristo y el Cáliz. También se pueden entender los guantes como un modo de recalcar la sacralidad de estas manos consagradas. Es como si fueran las fundas de tela de unas manos dotadas de poder.

Las mismas razones hicieron que aparecieran las sandalias litúrgicas. En ocasiones muy solemnes, el obispo se sacaba los zapatos en la sacristía y recubría sus pies con unas sandalias sólo usadas para ceremonias litúrgicas. Como los guantes, eran del mismo color litúrgico que la casulla. Las sandalias litúrgicas y los calcetines del mismo color que las sandalias se conocen en la Iglesia desde el siglo V.

Todo esto puede ser fácilmente criticado. Pero en las catedrales hay ocasiones tan solemnes en las que el ser humano siente la necesidad de cubrirse enteramente del modo más majestuoso para entrar a oficiar ante la Divinidad.

Al ponerse las sandalias, el obispo decía esta oración:
Calcea, Domine, pedes meos in praeparationem evangelii pacis, et protege me in velamento alarum tuarum.

sábado, septiembre 03, 2011

Sobre Anne Germain, la medium de Tele5




Algunas personas me han preguntado qué pienso de una señora inglesa, Anne Germain, que dice ver a los difuntos y les da mensajes a los familiares en un programa de Tele5. Bien, no tengo por qué dudar que haya algunos seres humanos que puedan ver almas del purgatorio. Eso en sí es posible. Pero la Biblia es clara al decirnos que no debemos acudir a aquellos que consultan a los muertos. En Deuteronomio 18, 12-14 se dice que no debemos ir a esas personas.

Cuando entres a la tierra que Yahveh tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, niencantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Yahveh cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Yahveh tu Dios echa estas naciones de delante de ti.

Así que no me parece bien el programa, y los sacerdotes deben decir a los católicos que no lo vean. No juzgo con esto las intenciones de esta persona. Pero si ve almas del purgatorio lo que debe hacer es rezar por ellas, para que encuentren el descanso eterno. La Palabra de Dios nos dice que no consultemos a estos supuestos videntes.

viernes, septiembre 02, 2011

Fotos del encuentro asiático-forteniano






Un comentarista ha dicho inteligentemente: la palabra es encuentro. Sí, nadie dice una palabra sino para un alguien. Por eso el encuentro de ayer fue para mí tan agradable. Fue poner rostro a esas personas para las que hablé en el vacío y el silencio, durante años, aun sabiendo que estaban allí.

La razón de que fuera el miércoles el encuentro, estuvo en que esa tarde tenía que ir a grabar un debate en Intereconomía. El programa Lágrimas en la lluvia será emitido la última semana de septiembre.


Estuve a punto de poner la reunión en un restaurante de quesos cerca de donde habíamos quedado originalmente. Pero en la sala reservada sólo cabían dieciocho personas. Otro lugar que estuvo cerca de ser el lugar de encuentro fue el restaurante Nihil Prius. Pero el chef me dejó claro que sería muy difícil que pudiéramos escucharnos los que estuvieran al extremo de las mesas, pues tenían que ser dos.

Finalmente, gracias a una sugerencia, fuimos al restaurante oriental. Estoy seguro de que los chinos estuvieron bastante intrigados en saber quién era ese señor de negro. No tengo muy claro qué conclusión debieron sacar. Agradezco mucho el que una persona me regaló un libro de caligrafía que había comprado en Londres. Por una de esas curiosidades de la vida, se pusieron a mi lado (sin ponerse de acuerdo) dos personas que habían hecho la carrera de ingeniero agrónomo. Cuando descubrimos la casualidad, esas dos personas no se conocían, la cosa me hizo mucha gracia.

El postre me gustó mucho. O mejor dicho, me gustó mucho mi postre y medio postre de la comensal de mi derecha. Ah, ya veis, siempre me gusta ayudar a la gente.























jueves, septiembre 01, 2011

¡Ya nos hemos encontrado!



En la imagen de al lado aparece una panorámica general de lo que ha sido el encuentro de hoy. A mí se me ve en la mesa de la izquierda, con mi sotana.

Ah, qué delicia ha sido el encuentro. Las veinticinco personas llegaron puntuales y llenaron la gran mesa que habían dispuesto en el restaurante asiático. Ah, la comida muy bien. Ver esos rostros, hasta hoy desconocidos, escuchar sus voces, poder intercambiar preguntas, saber de ellos, de dónde eran, a qué se dedicaban, fue todo un placer para mí. Fue un placer para todos, pues todos querían saber más acerca de aquellos que durante tanto tiempo les habían acompañado en la lectura.

Aquella cena fue un encuentro encantador por la cortesía. En cierto modo, con la mayoría nos conocíamos desde hacía años. La escritura/lectura nos había unido. Algunos demostraron ser unos auténticos forteólogos.

Ahora tengo sueño, me voy a la cama. Mañana daré más detalles.