lunes, octubre 31, 2011

Lecturas nocturas interesantes para antes de irme a la cama



Ayer mis lecturas de la noche, que siempre suelen ser las más interesantes, me deleitaban en la lectura del rito de apertura de la Puerta Santa del Vaticano. Incluso la mayoría de los sacerdotes nada saben de este ritual, ni su mera existencia. Es lógico si pensamos que se realiza cada veinticinco años.

Y más lógico es que esta acción ritual haya perdido lustre ante todos, dado que Juan Pablo II, en el año 2000, cuando se realizó por última vez, redujo algunos de sus aspectos más arcaicos y llamativos.

Pero hasta los tiempos de Pablo VI, la puerta se abría derribando los ladrillos que la cerraban. Para lo cual, el mismo Sumo Pontífice con un martillo de plata daba los primeros golpes sobre el muro. Antes de Pablo VI, el muro, después de los primeros golpes, debía ser derribado literalmente por varios operarios. Antes de derribarlo, sacaban un cofre encerrado en ese mismo muro. Dentro del cofre había unas monedas, una imagen de la Virgen, la bula declarando la conclusión del año jubilar.

Tras abrir el cofre y examinar el Papa el contenido dejado por un predecesor suyo, los ritos continuaban y el Santo Padre atravesaba la Puerta Santa, dando comienzo un año en el que se podían ganar determinadas indulgencias.

En fin, para los que quieran más información, aquí la pueden encontrar:

http://www.mercaba.org/OBSERVATORE/1999-12-31/53-19.htm

A mí todo este rito tan antiguo me parece una forma de manifestar el poder de las llaves, el poder de atar y desatar. Resulta tremendo saber que Dios nos ha dejado como administradores de su gracia. Qué cosa tan misteriosa, qué responsabilidad. La ceremonia ni siquiera la he resumido, hubiera sido muy largo. Me encantan este tipo de ceremonias. Pero ya sabéis, a los Boff y compañía estas cosas ni les van, ni les vienen. No les veréis en primera fila ni en pintura. Pues nada, mejor. Ala, así nos dejan más sitio.

Los mormones, esas extrañas parejas (sonrientes).

Ayer por la noche, vi un reportaje sobre los mormones, un buen reportaje que ha contado con la colaboración oficial de esa religión. Colaboración, sí, pero un reportaje independiente y objetivo realizado por la PBS, la cadena pública norteamericana. Sea dicho de paso, la PBS realiza excelentes documentales. A través de Internet hace ya mucho que me con esa cadena (pagada gracias al dinero de los contribuyentes estadounidenses) me instruyo sobre los más variados temas.

Bien, pues lo cierto es que, cuando acabe de ver la mitad de ese reportaje (dura varias horas), me fui a la capilla y me vino de un modo muy intenso la idea de lo agradecidos que teníamos que estar a Dios por la existencia en la Iglesia Católica de una cosa: el Magisterio.

Los católicos no nos damos cuenta de la diferencia que supone estar en un grupo de creyentes, como los mormones, en el que los dirigentes afirman ser profetas, y que un día se levantan de la cama y dicen una cosa, y otro día al acostarse anuncian que Dios les ha revelado otra.

De verdad que qué cosa tan lamentable es la religión entendida como un arrojarse en las manos de la voluntad de otro hombre que dice tener hilo directo con Dios, sin tenerlo. Qué sabiduría tan grande la de Dios al dar a la Iglesia no una legión caótica de profetas, sino el orden del Magisterio.

También es cierto que hay que ser un pobre campesino del siglo XIX y haber crecido desde la más tierna infancia en mitad de un caos de denominaciones cristianas, para creerse todas las cosas (algunas harto pintorescas) que Joseph Smith dijo. Porque menuda joya era Joseph Smith. Menuda joyita. Eso sí, su sucesor es de esos de los que uno dice: otro vendrá que bueno me hará.

sábado, octubre 29, 2011

Sugerencias



No sé si algún sacerdote que trabaje en el Vaticano leerá este blog. Pero lo cierto es que tengo varias sugerencias acerca de cómo mejorar algunas cosas en las basílicas, en sus liturgias y en algunas cuestiones organizativas de la diócesis de Roma. Evidentemente, no me puedo presentar en el Vaticano, entrar por la puerta y exclamar: ¡tengo varias sugerencias, escuchadme!

No tengo muchas esperanzas en que algún lector del blog que trabaje en el Vaticano me llame, pero desde luego tengo más esperanzas en ofrecerlas por este medio que en intentar ofrecerlas por algún conducto oficial. ¿A propósito, alguien sabe cuál es el conducto oficial?

Lo que sí que he comprobado, es que la mayor parte de las personas tanto en el campo civil como en el eclesiástico, tienen sus grandes iniciativas, su periodo de vitalidad hasta los cuarenta años. Después, en la mayor parte de los casos, ese entusiasmo renovador se va apagando lentamente. Es un hecho que esas personas llegan a los puestos donde por fin pueden cambiar las cosas, después de los cuarenta años.

Eso vale para lo civil y lo eclesiástico, insisto. También es cierto que aunque después se hacen menos cambios, menos reformas, se es menos innovador, se hace todo desde una mayor serenidad, con más prudencia.

Siempre ha sido así y siempre será así, en todas las sociedades, en todos los estamentos. Pero cuando voy por la calle y veo a muchos sacerdotes jóvenes, veo en sus ojos el entusiasmo, el fervor de quien acaba de comenzar el camino, la ilusión en grado máximo, incluso un ansia ascética que roza el rigor. Lo ideal sería aprovechar ese volcán de pasión y deseos de mejorar las cosas, uniéndolo a la experiencia y prudencia de los más ancianos. De ahí que la sabiduría de los grandes prelados quizá consista en rodearse de una corona de jovenes emprendedores llenos de energía.

viernes, octubre 28, 2011

Anda que no es majo el conejico



Hoy he trabajado como un enano. (Es una expresión que tiene sentido en España, no sé fuera.) Lo cierto es que he trabajado como una abeja industriosa, como cuatro castores juntos, como una hormiga con sotana. Mañana me espera la tercera visita a un profesor para consultar cierta parte de mi tesis.

En un cuarto de hora me toca mi paseo al Vaticano acompañado de un sacerdote del sur de Italia. Sea dicho de paso, hoy he cenado con un compañero (no diré el país) del que tengo más que sobradas sospechas de que ya le han comunicado que le van a nombrar obispo. Nadie lo sabe, estoy seguro. Menos un connacional suyo que estoy seguro de que está en el ajo. Pero bajo mi ojo atento son demasiados pequeños detalles los que se acumulan en él. Es como una casa de cuyas ventanas sale humo. El humo de la consciencia de su pronta episcopalidad. En un par de meses nos darán la noticia.

Me doy cuenta de que tengo claros síntomas de gripe, de gripe sin fiebre. La voz la notan tomada mis compañeros. Los ataques esporádicos de tos seca los noto hasta yo. Ya veremos si mañana estoy mejor o peor.

jueves, octubre 27, 2011

Pero que majo es este perrico

Hoy ha tenido lugar el encuentro del Papa con los dirigentes de distintas religiones del mundo. Este tipo de celebraciones, las ecuménicas, me parecen de las más bellas que se pueden tener. Si esta celebración hubiera tenido lugar en Roma, por supuesto, hubiera asistido a orar por la unión de todos los creyentes.

La Verdad en nada se resentirá por reunirnos a orar juntos. Dios se alegrará mucho de vernos unidos orando. Aunque eso sí, en mi parroquia siempre me negué a que se celebrara ningún tipo de encuentro de este tipo. ¿Por qué? Pues porque todos los asistentes hubieran sido católicos. Y, por supuesto, no iba a invitar a un pastor evangélico a hacer propaganda a mi rebaño.

Tuve ciertos encuentros con un pastor protestante, a nivel personal. Pero después de unos cuatro o cinco encuentros los suspendí. Aquellos paseos consistían en escuchar el apostolado que él quería hacer conmigo. Aquellos monólogos suyos no iban a ningún lado. Eso sí, como persona era él excelente. Un verdadero creyente, un seguidor de Jesús. Su único problema era que no escuchaba.

No tengo la menor duda de que el ecumenismo es el camino. A su tiempo veremos los frutos. Estoy convencido de que los distintos grupos cristianos se irán uniendo a la Iglesia Católica. De forma institucional, o miembro a miembro. Pero, en la última parte de la Historia, cuando venga Cristo al final de los tiempos estoy convencido de que habrá una sola gran Iglesia, la Católica. Y que los grupos cristianos no católicos serán un 1% o un 2%. Porque eso sí, siempre habrá un cierto nivel de disidencia. Pero al final seremos un solo rebaño. Aunque eso sí, siempre habrá alguien dando la tabarra.

Quiero acabar dando saludos a dos testigos de Jehová que hicieron mucho apostolado conmigo, y cuyos esfuerzos de apostolado tan pocos resultados produjeron. Además, ellos estaban convencido de que al mundo le quedaban tres o cuatro años como mucho. Y ya veis, aquí estamos. Saludos también a Francisco, pastor evangélico, cuyas conversaciones sólo lograron convencerme de los desangelados que son los templos protestantes. Saludos también a unos anónimos muchachotes mormones que vinieron un par de veces a casa hasta darme por un caso imposible.

Quiero saludar también a todos los Amish del mundo, cuya vida queda preciosa en una película, pero la verdad es que ordeñar todos los días una vaca resulta un poco tedioso.

miércoles, octubre 26, 2011

Cuatro curas en una mesa



Estábamos sentados en una mesa hoy cuatro sacerdotes: uno cubano, otro de Ecuador, otro de Malawi, y yo español. Tomábamos nuestra comida. Y surgió una cuestión teológica que la discutimos durante un buen rato. Al final, uno de los cuatro contó una historia que tenía relación con la cuestión. Me preguntó el sacerdote (que hacía su doctorado en espiritualidad) si creía que era cierta esa historia.

Yo le respondí. Él que estudia en el Biblicum te dirá que toda esa historia es un mero género literario, pero que nada ocurrió. Yo que hago mi doctorado en dogmática me limitaré a decir que esa historia tiene una base real. Este tipo de contestaciones siempre es un modo de no comprometerme mucho. Y él, continué, que estudia Medios de Comunicación Social te dirá: vamos a hacer un comunicado que dirá que estamos estudiando el asunto con la atención que merece. Todos rieron.

martes, octubre 25, 2011

Un aspecto normalmente olvidado de Roma



Hoy iba camino de la Gregoriana por la mañana. Maletín en mano, parte de mi tesis recién impresa en ese maletín, atravesando la Plaza de España y la Fontana de Trevi en mi camino. Y pensaba: estoy en una ciudad que tiene la producción teológica más grande del mundo.


Aquí se producen la mayor parte de las mejores investigaciones teológicas de todo el orbe cristiano, protestantes y ortodoxos incluidos. Una ciudad rica en expertos, peritos y profesores especialistas en cualquier cosa. No hay mes del año en el que no haya aquí miles de doctorandos trabajando en infinidad de campos. En esto no hay lugar del mundo comparable. Es más, no ha habido momento de la Historia en que se haya podido dar semejante concentración y variedad de maestros, grupos de alumnos que atienden a esos maestros, doctorandos que trabajan de forma individual.

Y eso sin contar con que los medios que hoy día se tienen hacen que esas investigaciones puedan ser mucho más profundas. Los escritos de los primeros siglos del cristianismo, los datos arqueológicos, la mejor teología de la antiguedad y de nuestros días, desde el más pequeño pensamiento de Rahner o Balthasar, hasta la última de las cartas entre dos obispos del siglo IV, están hoy día disponibles en impresionantes bases de datos. Podríamos afirmar que hoy día existen los medios para conservar y hacer accesibles hasta el más pequeño fragmento de pensamiento teológico.

Sí, Roma en el campo de la Teología es el centro del orbe cristiano. Hay una cierta leyenda que ve a Roma como si fueran un grupo de obispos que están desconectados de la teología actual. Cuando la mayor parte de los obispos, son obispos-teólogos, y encima la mejor teología se hace aquí. Sea dicho de paso, sólo la Universidad Gregoriana tiene más de 3800 estudiantes procedentes de 150 países.

lunes, octubre 24, 2011

FORTEARIUS: el placer de las imágenes

Ésta foto es de este verano. Estoy en Colombia dedicando un libro.

Me marcho a dar mi paseo al Vaticano. Hoy no han puesto salchichas. Nos ha visitado un obispo de Brasil, un santo varón. Es de esas personas cuya bondad se les nota en el rostro, en la voz, en todos y cada uno de sus gestos. Eso sí, la cruz pectoral que llevaba era de pésimo gusto.

Me han visitado también una madre y una hija polacas de Madrid que estaban de visita por Roma.

El mensaje de hoy es en imágenes, aquí está, como siempre, Fortearius:


No devoréis las imágenes, recreaos en ellas. Deteneos en ver la infinidad de sus detalles.

domingo, octubre 23, 2011

El oso hormiguero, ese gran olvidado de la zoologia. La culpa en parte la tiene la Pantera Rosa.

Tras desayunar mi pan con tomate de siempre en el comedor, y mis nutellas (esto es chocolate) habituales en mi habitación, me he preguntado: ¿hoy adónde voy a misa?

Esta pregunta es habitual los domingos tras el desayuno. Después de pensármelo un poco, me he decidido por la misa capitular de Santa María la Mayor. Todos los domingos el cabildo de canónigos, el coro, la impresionante basílica y una liturgia esmerada hacen de esta misa una de las más bonitas y solemnes de la Urbe.

Se tarda media hora en llegar andando. He tardado media hora para ser testigo de la salida de la procesión camino del altar. Entonces han empezado mis recriminaciones: ¿Por qué no he salido un poco antes? ¿Por qué me he detenido un cuarto de hora en tal asunto en mi habitación? ¿No te das cuenta de que te hubieran bastado esos diez minutos para llegar a tiempo?

Sin pensármelo mucho, he decidido ir a San Juan de Letrán, la catedral del Papa. Eso significaba un paseo de 18 minutos más. El día soleado invitaba a pasear. Al llegar he rezado mi breviario y he podido hacer media hora de adoración ante el Santísimo Sacramento expuesto. Sacerdotes y monjas de todo el mundo estaban por todos los bancos de la capilla.

Después, a las once de la mañana, hemos concelebrado en el superlativo altar medieval un obispo jubilado y yo.

Cambiando de tema, ojalá que Gadafi se hubiera dedicado a la cria del oso hormiguero. Hubiera visto corretear a sus retoños alrededor de la granja de osos-hormigueros, y hubiera gozado de una tranquila ancianidad. Aunque probablemente después de probar la correosa carne del oso hormiguero, hubiera dicho: mejor crio pollos.

sábado, octubre 22, 2011

Gadafi: un clásico en este blog

Lamentables las últimas imágenes de Gadafi. Ese ser humano era el opresor de un pueblo, responsable de acciones espantosas. Pero todo ser humano tiene derecho a un juicio justo. Todo ser humano tiene que poder sentarse frente a un juez imparcial, un juez libre, ecuánime. Todo ser humano tiene que tener derecho a escuchar las acusaciones que se hacen contra él y a poder defenderse.

La vida humana tiene un carácter sagrado, es algo que procede de Dios. Nosotros no somos dueños de la vida. De ahí, que la máxima pena debería ser la cadena perpetua, y no la ejecución. La privación de la libertad, sin ensañamiento alguno.

Este final de Gadafi y el final similar de tantos los gadafis del mundo no es algo de lo que alegrarse. Pero no podemos ver en su final un cierto recaer de sus propias acciones sobre su cabeza. Pedía clemencia, el que no tuvo clemencia. ¿Es que no tenéis clemencia?, preguntaba desesperado el que jamás mostró ninguna piedad con sus semejantes.

Pasó de los palacios del mundo entero a cobijarse en un agujero. Él que aplastó a un Pueblo, acabó en manos del Pueblo. Aquél que no dio el privilegio de un tribunal a sus opositores, acabó él mismo sin tribunal.

Hay una gran diferencia entre un hotel de cinco estrellas y una tubería de un colector de agua. Al que lo vimos cubierto de sus propias condecoraciones, lo vimos con la barriga al aire. Los efectos de sus propias acciones se desencadenaros sobre sí mismo. La represa de sus crueldades se desbordó arrastrándolo.

Sobre cada uno de nosotros existe una Justicia. El que no veamos la consumación de esa Justicia de un modo patente, no significa que no exista. Invisible o visible, patente u oculta, sobre cada ser humano, pende la Justicia. El que se consume de forma perfecta en el más allá, no significa que aquí en la tierra no nos alcance en un cierto grado.

viernes, octubre 21, 2011

Hoy ha sido un día de intenso trabajo



La cena de los viernes tiene muy mala fama en el collegio. En mi opinión, se trata de una mala fama bastante fundada. Hoy sin ir más lejos, la cena ha consistido esencialmente en comernos lo que ha sobrado del mediodía. Ésta es una vieja tradición.

Razón por la cual en la cena del viernes hay bastantes defecciones. Pobres de los prófugoos, se escapan para caer en la pasta y la pizza de los restaurantes romanos. Allá ellos. Es como escapar del fuego para caer en las brasas. Siempre pasta, siempre pizza.

Quiero pensar que cuando San Pedro llegó a esta ciudad, había más variedad en su plato. No me imagino a San Pedro gritando: ¡Otra vez pizza! ¡Pero si tuvimos pizza ayer, y el martes, y el lunes!

Pero, claro, esta ciudad tiene también sus ventajas. Por ejemplo, ahora me iré a dar un paseo hasta el Vaticano. Eso no lo puedo hacer, por ejemplo, en Alcalá de Henares. En Soria tampoco lo puedo hacer. Después, aquí hay mucha historia. Barbastro tiene historia, sí, no lo niego. Pero Roma tiene más historia.

jueves, octubre 20, 2011

ETA, crónica de una derrota anunciada

Me congratulo al máximo de que ETA haya abandonado la lucha armada. Cuando esta noche he mirado el periódico, éste ha sido uno de los mejores titulares que jamás me podía haber imaginado encontrar.

El grupo terrorista, finalmente, ha comprendido que en ningún país del mundo un grupo terrorista ha logrado vencer estado alguno. Un grupo terrorista puede provocar ingentes cantidades de dolor, miles de lágrimas. Pero una nación es muy grande, es como el mar. No puedes luchar contra el mar entero. Te puedes esconder del mar, como un pez, como cientos de peces, pero no puedes vencer al mar.

Ellos se podrían preguntar: ¿valía la pena crear tanto dolor para acabar al final así? Pero no creo que se lo pregunten. Ellos son el Mal.

En la foto aparecen tres encapuchados. Pero no penséis que han ocultado su rostro para que nos los identifique la policía. No. Lo han hecho para ocultarnos cuál es el verdadero rostro del ser humano que decide asesinar a su hermano. Sus rostros son demasiado horribles, con características parecidas a las de las hienas y los chacales. Conscientes de ello decidieron ocultarlos a los ojos del resto de la comunidad humana.

Gadafi ha muerto, también hoy. Quien a hierro mata a hierro muere. Uno más que vuelve a comprobar la veracidad de cada versículo del Evangelio. A veces hay que morir para ver que la Palabra de Dios se cumple.

Lo siento por él, no me alegro. De los hoteles más lujosos, de las comidas más sibaríticas, a tener que esconderse en un agujero como un animal acorralado.

Casualmente, justo antes de leer la noticia, estaba leyendo la vida del Hermano André Bessette. Era hermano, no sacerdote. Cuando murió este pobre religioso, un millón de canadienses fueron a darle el último adiós. Se calcula que curó milagrosamente en su vida a 10.000 personas. Se necesita un milagro para canonizar a alguien. Éste en vida hizo diez mil.

Unos extendiendo el horror y el dolor, otros extendiendo el amor y la armonía.

PD: Qué caramba, la noticia de hoy de ETA bien merece una buena música para celebrarlo. Aquí está el Gloria de Marco Frisina, cura de Roma al que conocí personalmente el curso pasado. La música es de alegría y triunfo, porque hoy es un día de alegría y triunfo

http://www.youtube.com/watch?v=llftGi6DczU&feature=related

miércoles, octubre 19, 2011

Tras la cena romana



Hoy he visto por segunda vez el sensacional documental que hizo la RAI sobre Pío XII. Se trata de todo un ejemplo de cómo se hace un buen documental. Aquí está el link:

http://www.youtube.com/watch?v=VyFXsakzt-w

Lo mejor es que la RAI hizo un documental, con la misma calidad y rigurosidad, de cada Papa, desde Pío XII hasta Juan Pablo II. Yo me los he visto todos.

Y hoy viendo, por segunda vez, el de Pío XII me llamó la atención un detalle. Mussolini enfadado con el Sumo Pontífice comentó que el Papa no sabía lo fácil que le sería echarle encima a todos los anticlericales. Para Mussolini todo estaba claro: el Papa era el pasado, él era el futuro. Lo que no sabía Benito, de lo que no tenía ni idea, era de que él moriría fusilado y colgado boca abajo en una gasolinera, linchado incluso tras su muerte, mientras que el Papa moriría muchos años después de él, rodeado de cariño, rodeado de todos los honores, portado con un impresionante cortejo en un larguísimo recorrido por las calles de Roma: cientos de miles de romanos quisieron decirle adiós personalmente.

Qué formas tan diferentes de salir de este mundo. Si Mussolini hubiera tenido una fugaz visión del futuro. Qué increíble le hubiera resultado.

Lo curioso es que también hoy hay mussolinis, también estos nuevos mussolinis tienen seguidores. Cuando digo que también hoy hay mussolinis no pienso en nadie en concreto. Sólo pienso que hoy, como en todas las generaciones, hay gente que tiene el corazón de Mussolini. Y también hoy, como mañana, la Puertas del Infierno no prevalecerán.

No quería hoy daros un sermón. Pero no he podido evitar el participaros este pensamiento que con tanta fuerza me ha venido a la mente: dos vidas, dos muertes. El poder y el espíritu. El reino de este mundo y el Reino de los Cielos.

He cenado, he descansado una hora. Ya es de noche, me marcho a una iglesia que tiene adoración nocturna. Después, quizá me de un paseo hasta el Vaticano.

martes, octubre 18, 2011

Il mio italiano é migliorando



Ayer me enfadé cuando conocí la noticia de lo que llevará en su programa electoral el Partido Socialista en las próximas elecciones. Hoy ya me he desenfadado.

Pero que un millonario (Rubalcaba) entre las poquísimas cosas concretas que ha dicho para solucionar la situación del país, esté el apretar un poco más la soga alrededor del cuello de la Iglesia, me indignó, francamente me indignó.

La Iglesia que es la única que de verdad está allí en el tajo ayudando a los pobres día tras día. En fin, no quiero remover más el asunto, y menos hoy que ya me he desenfadado.

Aquí seguimos con la tradición de la pizza los martes. Me había olvidado de las salchichas los lunes en la cena. Esas dichosas salchichas llenas de colesterol.

Noto que hablo mejor el italiano que el curso pasado. Se me notan los esfuerzos de conjugación verbal que he hecho en verano. Todos los días iba en el coche a las parroquias conjugando verbos. Los que me acompañaban sufrieron aquellas inacabables letanías de formas verbales en las que había que recorrer tiempo a tiempo el indicativo, el subjuntivo, el condicional y el imperativo. Y sin dejarme ni una forma verbal pequeñita. Ahora recojo los frutos. Pero aquello parecía una forma de tortura mental. Conducir e ir repasando aquello. Pobres de los que me acompañaban. Aquel murmullo de verbos debía ser inaguantable. Pero, claro, o se tiraban del coche en marcha o tenían que quedarse allí aguantando. Pobres.

Pero ahora hablo el italiano que da gusto. Algunos me preguntan si soy del norte (de Italia). Yo digo: no, no tanto, no tanto, me abruma, lo hablo mejor, pero todavía me queda mucho por pulir en esta lengua.

lunes, octubre 17, 2011

Papá, ya no corras


El país lo han dejado hecho unos zorros, para el arrastre. ¿Y qué se le ocurre al Señor Rubalcaba? ¿Qué se le ocurre al que estaba en el Gobierno cuando los GAL? Pues se le ocurre quitar los privilegios hipotecarios de la Iglesia.

Efectivamente, para arreglar todo el desaguisado que han formado, lo mejor es eso: lo de la hipotéca de la Iglesia y no sé qué del canto de los grillos. Si, señor, con toda la cara del mundo. ¡Pero qué catadura! Esto es de traca. Han dejado el país que parece que haya pasado Godzilla por enmedio, ¿y éste es su truco del almendruco, éste es su progresismo de opereta? ¿Un poco más de felipismo contra los obispos porque yo soy muy moderno y vosotros sois muy medievales? ¡Amos, hombre!

La única que de verdad, de modo efectivo, está atendiendo a los más necesitados, la Iglesia. ¿Y qué se le ocurre al pobre Rubalcaba que sólo tiene 1045 millones de euros? Vamos a estrechar un poco más la soga sobre el cuello de la Iglesia. Y se queda tan pancho.

Menos mal, menos mal, que las posibilidades que tiene de ser el próximo presidente de España son más o menos las mismas que tiene Maradona. Porque si no, este señor acababa de arreglar el país. Nos daba un poco más de su medicina. Menos mal que ya todos le conocen, hasta los niños, y que van a sacar tantos votos como el Partido de Amigos de la Cerveza o la Asociación de Caravanas de Mujeres para la repoblación del Pirineo.

Lo último que me esperaba en medio de esta debacle, en medio de este Crepúsculo de los dioses, en medio de todo este hundimiento del zapaterismo, era esto: un poco más de este vamos a hacerle más difícil la vida a la Iglesia.

Mire, coja sus hipotecas, su dinero, métalo en un maletín, en Suiza, échelo al fondo del mar, inviértalo en el GAL, o haga lo que le dé la gana. Pero déjenos en paz. Con tal de no ver su cara en televisión durante un bienio, estaría dispuesto de muy buena gana a renunciar a las exenciones hipotecarias, al privilegio de foro y al derecho del obispo a entrar en mula en su diócesis.

domingo, octubre 16, 2011

Actividad onírica de una mente dedicada a su tesis doctoral



Soñé que estaba en un campo donde había varias casetas, como en una feria campestre. Me metí en una de ellas, era como una iglesia, pero de lona, con bancos donde la gente escuchaba. Me salí en seguida, disgustado. Lo que había oído, en realidad, era magia. Magia aunque pareciera aquello una iglesia.

Entonces me senté a una mesa donde estaban varios eclesiásticos comiendo. Pero al rato me levanté. Había surgido una disputa. Opté por marcharme.

Por últimó entré en una especie de cripta subterránea llena de ruinas. No iba solo. El grupo seguía descendiendo. Al final, llegamos a unas salas donde había ruinas que suponían toda una reinterpretación del cristianismo. Me acuerdo nuestro asombro al ver tres calaveras de piedra, una de ellas coronada.

Entonces, unos hombres pertenecientes a una mafia bajaron con cara de muy pocos amigos. Temimos por nuestra vida. Una chica rubia y yo logramos escondernos.

El sueño podrá hacer las delicias de los psicoanalistas. Especialmente si me hubiera detenido en la descripción de mi coprotagonista. Pero lo que sí que es cierto es que quizá los problemas a los que se enfrenta nuestra época sean la inclusión de la New Age en el cristianismo, las desavenencias entre eclesiásticos y las teorías de reinterpretación del cristianismo. En esa mafia alguien puede ver incluso a la masonería, como la fuerza que pulula en medio de esas teorías.

Incluso las calaveras pueden poseer un cierto simbolismo. Calvario significa calavera. Los tres ladrones. Uno de ellos, el del centro, con una corona porque quiso ser rey. Pero ahí estaba la calavera, como símbolo de que no resucitó. Así reintepretan algunos el cristianismo. En mi sueño, el conjunto de las tres calaveras tenía un significado evidente en el sentido expuesto.

Normalmente mis sueños se limitan a ser una conjunción de recuerdos, una conjunción aleatoria. Pero en este caso, no deja de estar carente de una cierta interpretación. Aunque tampoco me las voy a dar aquí de un nuevo José, porque mis sueños no tienen significado, son fruto del azar. Pero hoy el azar o la inspiración de un ángel han producido algo con una cierta coherencia.

viernes, octubre 14, 2011

Quitándome el mal sabor de boca cinematográfico



Dos películas he visto que me han quitado el mal sabor de Encontrarás Dragones; llegué a pensar que ya nunca más me gustaría el cine. La primera es El hombre que nunca estuvo ahí, magnífica, todo un ejemplo de lo sencillo que es hacer buen cine. Puede parecer que es muy difícil, pero consiste en tener una buen guión y en filmar las cosas sin querer ser wagneriano cada minuto. La teatralidad en las imágenes no funciona bien en el cine, como ya descubrieron en Casablanca. Algunos parecen no haber aprendido bien la lección. Y parece que no la aprenderán nunca.

La otra película es Frida. Ésta la he visto por segunda vez. Y por segunda vez he reparado en más detalles que hacen de ésta una óptima película.

Ahora ya sólo nos queda esperar que Mel nos deje de piedra en la butaca con su proyecto sobre Judas Macabeo. Mel es nuestra última esperanza. Esto o lo soluciona Mel, o sólo nos queda seguir viendo cosas del tipo Un chihuahua en la CIA, o Agente supersecreto al ataque. Mel, socorro.

Algunas aclaraciones respecto al último post

Algunos lectores del pasado post se preocupaban de que ese listado pudiera servir a algún gobierno para facilitar la persecución de la Iglesia.

Vamos a ver, primero, los gobiernos de Occidente ya tienen el listado de todos los sacerdotes a través de la Seguridad Social y a través de Hacienda, donde consta cuál es la fuente de ingresos de cada uno y qué persona jurídica le paga. Los Gobiernos ya tienen ese listado, con las direcciones y teléfonos, cuentas bancarias y absolutamente todo lo que quieran saber.

Segundo, por supuesto que en países donde haya una persecución contra la Iglesia, el Listado Universal del Clero no mostraría ni los nombres si así lo creen conveniente los obispos. Tercero, sólo se mostraría la información que la diócesis quisiera hacer pública

La conveniencia de este LUC, así lo voy a abreviar, resulta patente en el hecho de que en casi todos los países hay un pequeñísimo número de sacerdotes cuya situación canónica no es clara. El número es mínimo, irrelevante, pero existe.

El LUC serviría no a los obispados, que deben pedir referencias directamente al obispado de donde procede un sacerdote que viene a otra diócesis a trabajar, sino a los simples párrocos que ven cómo aparece de pronto un sacerdote de paso por su parroquia, alegando vacaciones o estudios.

jueves, octubre 13, 2011

Hoy una sugerencia seria



Como este blog lo leen algunos clérigos de Roma, me gustaría hacer una sugerencia seria. Normalmente hablo de tonterías, pero hoy la cosa va seria.

Los que hemos estado en una parroquia sabemos que de vez en cuando hay curas de paso por las parroquias. Normalmente son curas que quieren concelebrar. Algunas veces son curas que han sido conseguidos por unos novios para celebrar la boda a una hora en la que al párroco le era imposible, etc.

No tiene sentido a esos curas de paso pedirles un documento de identificación. Primero porque no lo llevan. Segundo porque ese tipo de documentos hoy día son la cosa más fácil de falsificar. Tampoco sirve de mucho que nos proporcionen un nombre. Cualquier falso sacerdote puede dar el nombre de un verdadero presbítero; y los informes serán perfectos.

Sería, por tanto, muy útil que existiera un archivo online donde se pudiera comprobar que uno es sacerdote: nombre, fotografía y estado canónico en el que se encuentra.

Eso no es difícil de realizar. Basta con que el Vaticano tuviera una web para ello. En esa web aparecerían los países. Uno haría click en un país determinado, y se desplegaría el listado de diócesis de esa nación. Al hacer click en una diócesis, la página oficial del Vaticano redirigiría a la página del clero de esa diócesis determinada.

Esa página del clero de una diócesis sería mantenida y actualizada por la diócesis en cuestión. Hasta la diócesis más pobre del mundo podría hacer un simple blog con los nombres, fotografías y estado canónico de cada uno de sus sacerdotes. El que la página del listado de sacerdotes sea mantenida por la diócesis, permite hacer cambios con toda rapidez y facilidad. Sin tener que comunicarlo a ninguna otra instancia.

Como se ve, de esta forma, se podría saber si alguien es sacerdote con que nos dijese su país y diócesis. Y en tres clicks llegaríamos a ese presbítero o diácono en concreto.

web vaticana
-listado de países
-listado de diócesis
web diocesana
-listado de sacerdotes

Para el Vaticano esto no sería costoso, bastaría que hiciera la web. Después cada diócesis es la que se encargaría de hacer su propio listado. Eso sí, cada diócesis tendría que enviar de un modo oficial a través de nunciatura adonde quiere que redirija la página vaticana.

Esta idea sería útil hasta para la misma diócesis. Porque serviría de listín actualizado, pudiendo disponer todos de los teléfonos de cada párroco.

Estoy seguro de que este Listado Universal del Clero será una realidad antes o después.

miércoles, octubre 12, 2011

Así es la bula de nombramiento de un cardenal

Si habéis tenido la curiosidad alguna vez de saber cómo son las bulas de nombramiento de un cardenal, ahora lo estáis viendo.

Cuando un cardenal es nombrado, se le comunica la fecha en la que debe ir a Roma a recibir la birreta del Papa. En esa ceremonia, el Santo Pade le entrega el anillo de oro de los cardenales, le impone la birreta roja en la cabeza con sus manos, y le entrega en un cilindro el nombramiento. En ese nombramiento consta de qué basílica se le nombra titular. Cada cardenal, por lejos que esté su residencia, es el titular de una basílica en Roma.

Un tiempo después, el cardenal toma posesión de la basílica en un gran pontifical donde se lee este documento que aquí os muestro. Yo he concelebrado en varias de estas tomas de posesión y son liturgias grandiosas.

Hoy con mis padres, después de comer, hemos ido a las basílicas de San Clemente, a San Juan de Letrán y a Santa María Maggiore. Mi madre se ha sofocado bastante con el calor de las tres de la tarde. Y ha estado gruñendo todo el rato con que teníamos que montarnos en un taxi. Pero ninguno paraba por más que yo les hacía señas.

Nos hemos hecho fotos juntos. Pondré alguna en cuanto me la manden desde Zaragoza.

martes, octubre 11, 2011

Hoy es mi cumpleaños

Hoy, 11 de octubre, es mi cumpleaños: 43 años. Doy gracias a Dios que me ha hecho vivir hasta el año 2012 y en buena salud.

He ido con mis padres al Vaticano. La fila para entrar era espantosa, sí, sí, se trataba de una fila de espanto. Por mi experiencia supe que tardaríamos en entrar hora y media. Los curas no tenemos privilegios para entrar, y eso siempre me ha parecido bien. Les sugerí a mis padres que fuéramos a ver los Museos Vaticanos. Dos años en Roma y ésta iba a ser la primera visita.

La fila para los museos no era de espanto, sino terrible. Igualmente hubiéramos tenido que esperar una hora como mínimo para poder entrar. En esta segunda fila, el no tener privilegios ya no me pareció tan bien. ¿Pero qué podía hacer? Entonces me acordé de un nombre. Menos mal que ese conocido me hizo un favor y pudimos pasar directamente a la entrada.

Después allí toda la mañana, acabamos exhaustos. Habían sido seis horas de momias, carrozas papales, lapidarios, evangeliarios, mapas murales, jabalíes de mármol, lámparas etruscas, dos peticiones de bendición de cruces por parte de turistas, y un pisotón por parte de otra que caminó hacia atrás buscando la foto perfecta.

Hablando de fotos, me resulta increíble que algunos turistas tengan más interés en hacerse fotos y grabar vídeos que en ver las cosas. No exagero. Hay turistas que a Roma la verán en la televisión de casa, porque aquí en Roma sólo han estado pendientes del dichoso vídeo.

Como este blog lo leen algunos clérigos romanos, quiero hacer una denuncia: los vigilantes están tan cansados que no le dicen a nadie que no se pueden hacer fotos con flash en las salas con pinturas. De ahí que los flashes se sucedan ininterrumpidamente con total libertad. Los flashes hacen que pierdan color las pinturas. Si algún jefe del Vaticano está leyendo esto, le aseguro que esto es así en todas las salas, en todas.

Al final, tras seis horas, estábamos tan agotados los tres aragoneses que no tuvimos fuerza ni para salir a un restaurante. Nos rehicimos con un trozo de pizza vaticana en el mismo museo. Sea dicho de paso, estaba tan dura que parecía haber sido extraída de una de aquellas vitrinas que habíamos visto.

Los Museos Vaticanos acaban con las salas dedicadas al arte moderno. Esas salas son tan increíblemente feas que deben ser fruto de la treta de algún neoconservador, que con ellas quiso que odíaramos para siempre e irremisiblemente el arte moderno. Si yo fuera Papa, regalaría un cuadro a cada visita que llegara hasta dejar esas salas vacías. Eso sí, no les niego a esas pinturas modernas un claro carácter pedagógico. El mensaje que ofrecen es claro: cualquier tiempo pasado fue mejor.

lunes, octubre 10, 2011

Queda usted detenido, servidor de Darth Vader



Bueno, como alguno ha querido saber algo más de mi elogio a Andrés Beltramo Álvarez, voy a explicarme. No leo las páginas de información religiosa, porque mi mundo es el de la Teología, no el del mundo eclesiástico. No lo digo con soberbia. El mundo eclesiástico me parece fascinante, digno de dedicar una vida a él como periodista. Pero en el reparto de tareas, yo me dedico aquí en Roma a la Teología. Evidentemente, trabajo durante el día en ese campo, y por la noche después de la cena escribo este post con placer y a veces sin releer. Digo esto porque algún pobrecillo debe pensar que más me valdría trabajar en vez de dedicarme a escribir este blog. Respondería a tales críticas sin merecieran ser respondidas. Pero aquello entra más en el campo de lo risible, que en el de la argumentación.

Como decía, no leo a Andrés Beltramo (por falta de tiempo) pero le conocí en Roma. Y Andrés me pareció, ante todo, una persona buena, razonable y realista. Si algo he aprendido con los años es a darme cuenta de quién tengo delante. Y no suele haber muchos periodistas como Andrés. Suelen pensar la gente que cuanto más malo, pícaro y retorcido sea un periodista, más sonsacará, más hurgará en todas partes y mejores noticias tendrá.

Lo cierto es que el retorcimiento de los periodistas les traiciona a ellos mismos. Y acaban montándose unas novelas en la mente, que no tienen nada que ver con la realidad. Los que hemos conocido de primera mano alguna noticia de compañeros, compañeros de los que conocíamos todas sus obras y milagros, hemos visto como el periodista más que informar, inventa con no poca frecuencia.

Hoy día lo que más se debería valorar es la seguridad de lo que se dice. Y eso depende de la integridad personal. Por eso elogié a Andrés. Así queda satisfecha vuestra curiosidad. Además, cuando estuve con él me pareció una persona humilde. Y una persona así no tiende a deformar las noticias.

De todas maneras, cada día leo los titulares de dos webs religiosas. Pero no dedico al asunto más allá de diez segundos. Insisto, no por desprecio, sino por falta de tiempo.

domingo, octubre 09, 2011

¡¿Queeé?!

Mi madre está entusiasmada con el cosmos de tiendas de ropa, joyas, zapatos y complementos que ha encontrado en este punto del planeta llamado Roma. En un momento de fervor consumista, llegó a exclamar: para mí los monumentos son las tiendas.

Mañana llega su marido. El cual ha estado haciendo una peregrinación hasta Asís. El hombre lleva caminando solo durante una semana. Me imagino que llegará en los huesos. Y no es que le sobraran las grasas antes de emprender este trayecto. Como siempre pasa en la vida: las grasas las pierden aquellos que no deberían perderlas, y las mantienen y aun incrementan aquellos que no deberían.

La enigmática frase de ayer uno de estos niños no es del mismo padre, reconozco que es de verdad enigmática. Pero lo que sucedió es que esa frase acompañaba una foto, que no se cargó. Desgraciadamente, no tengo ya esa foto. Si la vuelvo a conseguir, la pondré más adelante.

Bueno, me voy a dormir. Si sueño algo, ya os lo diré.

sábado, octubre 08, 2011

¡Ya estoy en Roma de nuevo!

Uno de estos tres niños no es del mismo padre.

Ya he llegado a Roma. Último curso en esta ciudad. Han pintado las habitaciones de mi pasillo y han hecho otras obras en otros pasillos. Como siempre, residentes nuevos, abrazos calurosos con los conocidos de otros años, la amable majestad del rector, el calor del final del verano romano.

Como siempre que vengo para empezar un nuevo curso, la visita a la tumba de San Pedro. Este año con mi madre al lado. Miro es tal cosa, eso de allá tal otra. Aquí la tumba de tal, más allá el altar de Juan XXIII. Y así todo el rato.

A mi madre no le gustó nada el que considero el mejor panino de Roma. De hecho sólo se comió la mitad, y me lo estuvo recriminando toda la cena. Después paseamos por el centro de Roma. Pero antes de salir se bebió una botella entera de agua, pero después tampoco quiso entrar en una cafetería. Me aguanto, repetía. Pero lo cierto es que esa necesidad imprimió de una notable tensión a todo el paseo nocturno. Lo más gracioso fue cuando le enseñé el Vaticano por la noche y quizá porque no tenía las gafas puestas, quizá porque tenía ganas de ir al baño, lo cierto es que no reconoció el Vaticano y creía que era el Panteón. Yo pensaba que acercándonos lo reconocería. Pues no. Al revés. Repetía: pues sí que es grande el Panteón.
Si el Panteón era así, no quiero imaginarme cómo hubiera tenido que ser ya el Vaticano según ella. Sí, fue el suceso más gracioso de la noche. Suceso gracioso, pero bajo la presión de una necesidad biológica.

viernes, octubre 07, 2011

Sueños

Hace unas noches he soñado que me encargaban que le diera la noticia a un dominico de que el Papa le había nombrado cardenal. En mi sueño le encontré en el confesonario, así que me arrodillé en el confesonario y le dije: Padre, no vengo a confesarme, vengo a darle una noticia. Y entonces de un modo un poco teatral y grandilocuente, le dije que se le había nombrado cardenal. Me sentí un poco culpable de haber adornado la noticia, pero tampoco era el caso de darle la nueva de un modo telegráfico. Entonces, noté detrás de la rejilla (estaba cerrada) que el buen fraile recibió la noticia no con alegría, sino sumido en preocupación por su humildad. A los tres o cuatro segundos abrió la rejilla y vi su rostro. No me miraba casi, se quedó sumido en sus pensamientos mirando hacia delante o abajo. Era evidente que ese hombre no ambicionaba nada y que la noticia le hacía pensar que no era digno. Pero en su rostro percibía una dignidad y una integridad que sólo se logran al cabo de toda una vida. Allí acabó el sueño. Salí edificado del modo en que había reaccionado ese dominico que sólo era presbítero. Fue como recibir un sermón en mi mitad de mi descanso nocturno.

Hoy he soñado que daba un sermón a un compañero en una biblioteca de Roma. Después me he ido a dar un paseo, ya era de noche. Y de pronto he recordado que mi madre llegaba ese día a Roma, me había olvidado. A toda velocidad me he dirigido hacia mi colegio.

Es curioso, los sueños que tengo no suelen ser historias, sino más bien escenas en un único marco. Escenas muy detalladas en las que pasa el tiempo, pero no sucesión de acciones en escenarios diversos.

Volviendo al tema del post de ayer, si yo llegara a Papa no dimitiría ni a tiros. Amos hombre. Aunque perdiera yo el uso de tres cuartas partes de mis sentidos corporales, jamás les daría el gusto a los vaticanólogos de salirse con la suya.

jueves, octubre 06, 2011

En el mundo hay tres tipos de vaticanólogos

Lo de la foto es un nuevo sistema que están probando en Londres para ahorrar carburante en los medios de trasporte público.

Antes de ayer surgió el infundado rumor de que el Papa pensaba dimitir a los 85 años. También se difundió el mismo día y casi a la misma hora (aunque con una extensión más reducida) que yo también pensaba dimitir a los 80 años. Los dos hemos desmentido ambas afirmaciones. Cada uno desde nuestro puesto, pero ambos con convicción.

Me acuerdo que en los años 70 en algún debate aparecía algún señor que decía ser kremlinólogo. Hoy día sabemos que en aquellos años sin Internet esos kremlinólogos sabían del Kremlin menos todavía que algunos vaticanólogos. Vaticanólogos de verdad los hay. Por ejemplo, aunque yo no leo ningún blog, me consta que Andrés Beltramo es una de esas personas dedicadas de un modo profesional y serio a esta materia de la información religiosa.

Esta matización la he hecho porque es verdad, y también porque he hecho propósito de no crearme más enemigos antes de que acabe esta semana.

En el mundo hay tres tipos de vaticanólogos. El vaticanólogo-portera, el vaticanólogo-novelista, y el vaticanólogo serio. El vaticanólogo-portera es aquél cuyo oficio consiste en recorrer todo Internet buscando chismes con los mismos métodos que usaría una portera. Eso sí, el nombre de vaticanólogo suena a algo respetable, muy respetable. De hecho es un nombre que suele cubrir cualquier vergüenza y carencia. El vaticanólogo-novelista es muy distinto del primero. Éste suele encerrarse en su despacho y leer y leer y leer. Su cabeza fabrica conspiraciones de todo tipo, y por eso a los de esta clase los suelen invitar al Canal Historia, al Canal Odisea y similares. Este tipo vaticanólogo-novelista es un magnífico relleno cuando el guionista del reportaje no sabe qué más meter para llenar cincuenta minutos de documental. El vaticanólogo serio no suele aceptar ese título, señal de que todavía tiene los pies en la tierra, y pide que le llamen periodista especializado en información religiosa, o variantes similares.

Los buenos periodistas abominan del nombre de vaticanólogo porque saben que el último conserje del más pequeño dicasterio sabe mucho más de cómo funciona la Curia, que el mejor vaticanólogo de la CNN o la BBC. Y esta última afirmación no es ninguna broma.

Pero como siempre digo: Vaticanólogos del mundo, uníos. Uníos y recordad que se os paga para producir noticias.

martes, octubre 04, 2011

También yo tengo madre

Escribo este post sabiendo que no lo van a leer ni mi madre ni su marido. Estoy seguro de ello porque mi madre está conmigo y su único acceso a Internet es mi ordenador. Por otra parte mi madre nunca ha entrado en Internet, se ha limitado a mirar lo que su marido le ha enseñado. El cual tampoco lee mi blog, salvo excepción. Excepción que se hace imposible en los próximos días porque está en una larga excursión por el campo, en el norte de Italia.

Os cuento. En la pasada semana estaba en misa y miré a una mujer y en mi interior me dije: ¡pero si es mi madre! Me fijé más detenidamente y me percaté de que no era ella. Aunque era cierto que su peinado y su cara eran muy semejantes. Me olvidé del asunto. Unos días después me volvió a pasar lo mismo. Tampoco le di importancia. Pero el hecho se repitió unas cuatro veces en menos de una semana.

Nunca antes me había pasado. No estaba yo preocupado con ella. No entendía el por qué. Fue entonces cuando pensé: esto quizá sea un aviso del Cielo. Como voy a pasar una semana con ella en Roma, voy a dedicarle más tiempo, voy a ser más cariñoso. Creo que, a veces, recibimos avisos, y debemos aprovecharlos.

Si mi madre leyera este escrito, exclamaría: típico de mi hijo. Después de casi medio siglo, ya nos conocemos. Y sabe que un escrito como éste es del más puro estilo forteniano, así que ni se ofendería, ni se lo tomaría a mal. De eso estoy seguro.

Pero dejo constancia aquí, porque esté yo o no equivocado, lo cierto es que Dios en ocasiones nos avisa de las cosas. Ése es el mensaje de este post.

Yo por mi parte voy a redoblar mis atenciones hacia ella, y voy a darle preferencia a ella en estos días en los que vamos a estar juntos.

Post Data: Yo de pequeño era como ese jirafito tan gracioso y entrañable.

lunes, octubre 03, 2011

Encontrarás Dragones (III parte)



Me acuerdo en la película El Cardenal el papel que hace John Houston como arzobispo de Boston. La conversación que tiene ese arzobispo con el nuevo sacerdote tras tocar el piano me parece grandiosa. No encontraremos ninguna escena no tópica en Encontrarás Dragones. Lo cual es una pena. Los jesuitas tienen La Misión. Los franciscanos tienen a Guillermo de Basquerville (Sean Connery en su mejor momento). Pero los de la Prelatura sólo tienen a esos dragones que han devorado un presupuesto de 30 millones de dólares.

Esta película sólo complacerá a una sala llena de numerarios. Perdón, no les habrá gustado ni a los archisupernumerarios de la estricta observancia. Uno se queda con la duda de qué hubiera presentado ante nuestros ojos un Ingmar Bergman con ese presupuesto.

Si a mí me hubieran dejado escribir el guión de una película con este tema, los espectadores airados quizá hubieran quemado los centros de la Obra en medio mundo, pero desde luego nadie se hubiera ido a casa con las manos dentro de la gabardina y musitando: sí, me he entretenido.

No sé, quizá dentro de unos años me dejen escribir el guión de una superproducción sobre Marcial Maciel. Una producción con un presupuesto a lo Ben Hur, con cuadrigas, multitudes y grandes decorados de cartón piedra. A ver si esta noche me llama Mel y concretamos algo. Por lo menos me enteraré de cómo van sus asuntos familiares. Quizá la película la deberíamos hacer sobre Mel mismo.

domingo, octubre 02, 2011

Encontrarás Dragones (II parte)



En la película lo más gracioso es cuando abre la ventana del despacho del obispo, se le vuelan los papeles de la mesa, y el falso Escrivá le arrea un sermón, un sermón típico para adolescentes. Y el obispo se queda tan tranquilo escuchándole con sus documentos volando por la sala. Esa escena, en ese sentido, de tan ridícula, de tan increíble, es casi genial y quizá difícilmente superable .

La misma idea de un obispo escuchando tan feliz un sermón de uno de sus curas, es ya un poco surrealista. Los que conozcan el mundo eclesiástico saben que es más creíble hasta la mismísima escena del yo-soy-tu-padre antes que ésa. ¡Pero encima con los papeles yéndose de un lado a otro con el viento! Es como si los protagonistas de Los Pájaros, cuando son perseguidos por esas aves asesinas, se detuvieran y el galán le dijera: espera, te voy a explicar el sentido de I Sam 3, 15-28. Y la chica le escuchara embelesada, a pesar de los cuervos que revolotean alrededor de ellos. Pues lo del obispo es algo así.

Además, ya tengo yo observado que cuando en una película un cura echa un sermón a su obispo (este tipo de escena es muy repetida), siempre el cura o fraile tiene que hacer algo como si las palabras no bastaran: echar café sobre unos papeles, arrojar un libro al suelo de un modo determinado, subirse a una mesa y desde allí hacer una pregunta genial, o abrir el balcón para que entre el viento, como es el caso.

Curiosamente en las grandes películas del género, véase El Cardenal, La Misión, etc, el súbdito siempre se calla ante el superior y se somete. Eso sí que es creíble. El sermón queda implícito en el antisermón del prelado. Lo que hubiera querido decir el súbdito queda expresado en un gesto, en una actitud, en un silencio. Así actúan los grandes directores a los que vemos y estudiamos una y otra vez. Pero alguien en el equipo de cocineros-cinematográficos dijo: éste sería un lugar para poner un sermón, y manos a la obra.

Eso es lo malo de los laicos, que siempre están deseando soltar un sermón. Y en este caso ya se ve que el director tenía esta necesidad insatisfecha desde hacía años. Craso error. La mera historia del nacimiento y desarrollo del Opus Dei ya constituía una historia interesante si se contaba de forma lacónica, sobria, sin adornos, sólo los hechos, únicamente los hechos.

Bueno, mañana acabaré la crítica de esta película que es todo un homenaje a lo tópico, cuando la vida del santo no lo fue. Quizá el problema era que los inversores fueron a lo seguro, cuando en cine para hacer una gran obra hay que arriesgar.

sábado, octubre 01, 2011

Encontrarás Dragones (I parte)



Hoy durante la comida me he dicho: ¿qué veo hoy? Y me he acordado que no había visto todavía Encontrarás dragones.

He visto la primera hora, la cinta entera son dos horas. Como suele ser habitual en mí, no voy a esperar a acabar de ver la película para dar mi opinión sobre ésta. Ver la película entera y después dar la opinión, es cosa de principiantes. Normalmente me es suficiente ver los créditos para poder hacer ya la crítica de una película.

Cuando ando mal de tiempo, pago la entrada del cine, veo los créditos y salgo de la sala. Ver el resto de la película sería un mero insistir en el tema, una redundancia.

Bueno, ahora en serio, ¿qué me ha parecido la película o en qué falla la película? (Que ambas preguntas son una y la misma.) Pues falla en el guión. Cuando un guión intenta contentar a todo el mundo, no contenta a nadie. Cuando en un guión se reúne un equipo de cocineros que decide echar en el puchero un poco de todo lo que le gusta a todos los espectadores, el fracaso está asegurado. Y si en la cocina uno dice: quita un poco de esto que es políticamente incorrecto. Y otro añade: pues quita también un poco por aquí que si no ya sabes lo que van a decir. Y un tercero añade otro poco de tijeras. Entonces cuando llegas al décimo cocinero que viene con las tijeras, te queda Encontrarás dragones.

Monseñor Escrivá de Balaguer (no acabo de acostumbrarme al san) se merecía una película mejor que ésta. Una película con garra, una película profunda, material había, anda que no les faltaba. Pero se ha optado por 100 gramos de melodrama, 100 gramos de batallita, 100 gramos de contentemos-a-todos, y tal.

Hasta Woody Allen criticándolo hubiera hecho una película en la que se hubiera captado mejor el espíritu del Fundador del Opus Dei. Hasta en la crítica hubiéramos encontrado más motivo de meditación, que en la apología sin fuelle. San José María tiene una gran historia, apasionante, pero tendremos que esperar a otro director.

El post seguirá mañana, porque esta noche acabaré de ver la película.

Y ahora, como siempre, el vídeo. Para que veáis como un director, el de La Misión (por ironías de la naturaleza el mismo que el de Encontrarás dragones), logra con un jesuita y una flauta lo que no logra con toda la fundación del Opus Dei.

http://www.youtube.com/watch?v=RG9l2Ik67Gw