miércoles, febrero 29, 2012

Los Simpsons: historia de una decadencia (II)



Se podría hacer un magnífico estudio literario de la evolución de esta serie desde sus comienzos (comienzos notablemente simples y malos), hasta llegar a su larga etapa de esplendor. Una extensa fase de muchos años, en la que la serie se reinventaba a sí misma. Una fase en la que la serie entraba en diálogo con sus mismos capítulos. Capítulos que, a sabiendas, contravenían las más elementales reglas de este campo, y salían victoriosos. Aquello era pura literatura postmoderna, y de verdadero nivel. Por fin una serie no trataba al público como si la gente fuera tonta. Por fin una serie que daba por supuesto que el público entendería algo que fuera más allá de lo obvio. Pero llegó un momento en que esto no fue más así.

Quizá las grandes seseras de la cadena pensaron que había que evitar la intelectualización de una serie que debía ser popular. Quizá hicieron algún estudio estadístico de gustos del público. Lo cierto es que hubo un cambio, eso lo notamos. Y el cambio se hizo más evidente con los años. Los Simpsons fueron grandiosos mientras duraron. Ahora sigue la inercia, la incercia de camino hacia su lento hundimiento, hacia su banalización. Lo siento mucho. Y lo siento de un modo sentimental. Para mí, ésta no es una serie mas. Es La Serie.

Adiós, Agnes (madre del Director). Adiós Patty y Selma. Adiós jefe Wiggun, adiós Bola de Nieve. Ned Flanders, hasta pronto. Vais hacia el declive, hacia el estereotipo repetido mil veces.

Y después había otro aspecto mucho más triste en Los Simpson, un lado más oscuro. Pero de esto hablaré mañana.

martes, febrero 28, 2012

Los Simpsons: historia de una decadencia



Hace muy pocos días la serie Los Simpsons llegó a los quinientos capítulos. Esta serie es ya parte de mi vida. Durante años y años, me sentaba en mi sillón como un buen colegial a comer y ver la serie. Allí me alimentaba y reía. Sí, forman parte de mi vida, como los muebles de mi casa, mis libros o los amigos. Los Simpsons han durado más que la mayoría de mis amigos. Esos traidores.

¿Se puede expresar en un post la gracia del Sr. Burns?¿Cómo describir lo tonto que llega a ser Millhouse? ¿Se puede dar a entender con palabras escritas tal gesto o tal tontería de Homer? ¿Probablemente sí? Lo cierto es que me han hecho reir y que lo han hecho por su inteligencia. Una gran cantidad de sandeces se pueden decir con tal despliegue de inteligencia, que te rindas a sus pies. Yo me rendí desde el principio, sin lucha.

Nunca he ocultado mi admiración por la serie de Groening. Eso ha hecho que muchas veces que cuando he ido a dar una conferencia a un determinado país, el presentador haya dedicado un largo rato a explicar mi entusiasmo por estos personajes. Yo me preparo una seria conferencia sobre un tema teológico, y como presentación me encuentro a Los Simpsons. Más de una vez, al oir lo que decía el que presentaba mi conferencia, me daban ganas de meter la cabeza debajo de la mesa.

Ahora bien, después de muchos años de desarrollar los grandes motivos insertos en la serie, los guiones comenzaron a dar evidentes muestras de cansancio. Y especialmente hubo una nueva temporada, no recuerdo el año, en que el cambio de guionistas se hizo evidente. La serie comenzó a carecer paulatinamente de ciertos detalles estilísticos que la habían hecho, hasta entonces, genial. Esos detalles eran detalles de guión, los dibujos continuaron siendo los mismos. Pero poco a poco se notaba que los capitulos comenzaban su decadencia. El contenido iba siendo más ramplón. Había comenzado la decadencia, su larga decadencia.

La segunda parte de este análisis de la serie, mañana.

lunes, febrero 27, 2012

Un día romano normal



Hoy voy a la misa estacional de San Pietro in Vincoli. Ya expliqué el año pasado que cada día de la cuaresma, se celebra la misa en una basílica. Ir me sirve cada día de pequeña peregrinación. Media hora andando desde casa a ésta. En la basílica de hoy, tuvo la elección de dos Papas. Aquí se haya la tumba de Julio II con su famoso Moisés de Miguel Ángel.

Hoy me acercaré a ver de nuevo esta estatua con detenimiento. Será la tercera vez en mi vida. Sea dicho de paso, sigo sin comprender por qué apasiona tanto esta estatua. Todos repiten que tiene mucha fuerza. Bien, vale. Pero yo ya no encuentro ninguna otra virtud a esa obra. La cabeza es pequeña respecto al cuerpo. Una cabeza griega a la que ha añadido con poca gracia una gran barba judía, mientras Moisés hace con los brazos unos gestos bastante artificiales. Sus ojos desmedidos y teatrales están a años luz de la finura sutil que demostrará Miguel Ángel en La Piedad.

Esta basílica tiene como cardenal titular al arzobispo de Washington D.C. En la que estuve antes de ayer, el titular era el cardenal Egan, emérito de Nueva York. Uno puede ser arzobispo de Hong Kong, pero desde que a uno le hacen cardenal, tiene una iglesia de Roma porque es miembro del clero de Roma. Es más, toma posesión como cualquier párroco de su parroquia. Yo he estado en tres de estas tomas de posesiones.

La foto no tiene una relación clara con el post. Pero siempre me gusta escuchar las distintas hipótesis de los lectores. Yo creo que es el gato de Masiá cuando fui a su casa a comer sushi. Al ver al gato, comprendí que algo no iba bien en nuestra amistad.

domingo, febrero 26, 2012

La mitra como símbolo de una autoridad sagrada



Me gustaría continuar mi diálogo con Masiá. Pero hoy tocando temas más serios. Masiá criticaba los vídeos sobre exorcismos que existen en Youtube. Le doy la razón. Pero justo es clarificar que esos vídeos no son de sacerdotes católicos. Los poquísimos que hay de sacerdotes de la Iglesia, son aquellos que les han puesto una cámara oculta, afortunadamente muy pocos. Si revisamos todo youtube, encontraremos alguna excepción. Yo encontré una. Pero, afortunadamente éste es un tema en el que mi querido Masiá poco puede criticar.

A mí en el 2002 me pusieron una cámara oculta. Y puse una demanda judicial a causa de ello, porque yo nunca di permiso para esa grabación. Pero aprovecho la ocasion para decir algo más. Y lo digo porque puede servir para exorcistas que estén empezando su ministerio. Con el tiempo, me he convencido plenamente de que la aparición de los exorcistas en los medios de comunicación suele dar muy mal resultado. Con excepciones, por supuesto. El caso del Padre Amorth es un ejemplo de sacerdote que ha conjugado bien su ministerio con la aparición en los medios. Pero por un caso que sale bien, muchos otros no.

A mí me ha salvado la obediencia. Sin ella, es posible que me hubiera descarriado. Y aunque nunca desobedecí ninguna indicación de mis obispos, me duele las cuatro veces que actué con cierta independencia hace ya un decenio. Esas acciones no consultadas, bien lo sabe Dios, me remuerden. Todo salió bien porque actué con buena fe. Pero objetivamente fueron errores. Y sinceramente lo repito, su recuerdo me remuerde.

Ahora estoy seguro, íntimamente convencido, de que la mano de mis distintos obispos fue la mano de Dios que me guió, incluso aunque en esos momentos yo no lo entendiera. Por eso siempre aconsejo a todos sin cansarme: sed obedientes, obedeced, someteos. Y concretamente en el tema de los medios de comunicación, sólo es grato a Dios lo que se haga dentro de lo que el sucesor de los Apóstoles en cada diócesis determine. Lo que se haga fuera, no recibirá la bendición del Altísimo. Será trabajar y esforzarse para el polvo y la nada.

Me da tanta pena, a veces, ver a algunos clérigos en la televisión. Como ese sacerdote que entró en Gran Hermano. En realidad no lo he visto, porque estoy en Italia, pero lo han contado. Qué pena entregarse a Dios, seguir a Jesús, para acabar así. Pero no seáis duros con él, muchas veces la culpa la tienen los que les han formado en una mentalidad, como se suele decir, muy abierta, progresista, moderna. Y por eso haremos bien en pensar, que en algunos culpa no hay. No le juzguéis a ese sacerdote de Gran Hermano, que quizá a él su conciencia nada le diga. Siempre debemos intentar excusar. Sólo Dios juzga. Eso sí, su superior hizo bien en suspenderle a divinis. Porque el orden objetivo debe salvaguardarse en la Iglesia.

Pero cuando veáis al más desgraciado, infeliz y descarriado de los presbíteros, pensad que incluso él lo dejó todo por seguir a Jesús, y tratad de no tener pensamientos contra la caridad. Si son culpables, ya tendrán un juicio severo. Porque eso es seguro: los sacerdotes tendremos un juicio más estricto.

sábado, febrero 25, 2012

Masiá, esto es demasié



Masiá, Masiá, he leído las últimas perlas caídas de tu boca. Como es lógico no me gustaría desaprovechar esta primaveral ocasión que me brindas en nuestro secular diálogo de sordos. Ese tono, ese tono. Ay, ay, ay, que te pierde el tono de sargento teológico. Esa vocación inquisitorial desaprovechada. Pero no lo niego, madera, haberla hayla. Y, además, qué fijación con el tema del demonio. Con la de pobres que hay en el mundo, y tú dale con el infierno. Mira que eres. Pareces uno de esos curas de las películas españolas subvencionadas, siempre hablando de los dos temas que los guionistas ponen en nuestras bocas. Si creyera yo en el psicoanálisis, construiría maravillosos castillos en el aire analizando tus escritos. Pero el psicoanálisis es a la buena psiquiatría, lo que la desmitologización es a la buena exégesis.

Si me invitaras a sushi, como tantas veces te he amablemente sugerido, podríamos analizar esa atracción que sientes por el Mal, por el Lado Oscuro de la Fuerza, por el reverso tenebroso.

La cuestión del demonio, si me lo permites, yo diría que es hasta banal. Lo importante es entender que la fe es una obediencia, una sumisión. Tus problemas teológicos no son respecto al mundo de los ángeles rebeldes. Eso sólo es un síntoma de la enfermedad. Lo que no has aceptado es el concepto de Tradición.


Si la fe es un tablero de ajedrez en el que cada uno puede mover las fichas a su antojo, que sepas que puestos a tirar tabiques, no me quedaría yo el último. Me atrevo a hacerte atisbar que no eres intelectualmente honesto contigo mismo. Si llevas tus premisas sólo un poco más allá, ni siquiera te digo a sus últimas consecuencias, descubrirías que debes tirar muchos más tabiques.

Querido Faustus Masiá, hasta la próxima. Ya sabes que tus escritos son leídos con interés en el infierno y en Roma.

viernes, febrero 24, 2012

La perfección de los detalles de una letra inicial



Muchas gracias por todos los que me habéis dicho que rezaréis por la intención que os dije ayer. Gracias sinceramente. Estoy seguro, completamente seguro, de que la suma de todas esas oraciones tendrán una influencia en el curso de mi ministerio.

Hoy he seguido trabajando en la tesis. Pero que bien se trabaja, cuando estás repasando las notas finales. Por otra parte, hoy he dedicado parte de la mañana a redactar la conclusión final de toda la obra: página y media. Página y media que concluyen trescientas páginas. Ya os podéis imaginar que ésos párrafos no eran como los de cualquier otra página.

Reelaborar la bibliografía me llevará entre tres y cinco días, ya que incluirá una recensión de las mejores obras. Después tengo que reescribir entera la primera sección del primer capítulo, eso fácilmente puede llevarme una semana. Y por fin, entonces, emprenderé la lectura de la obra entera, para hacer las últimas mejoras: eso me empleará tranquilamente entre dos meses o tres. Por eso dije, que acabaría al final del verano.

Entonces entregaré la tesis a mi director. El cual me puede hacer indicaciones. Para eso tengo el próximo curso, pero ya podría conjugar tal labor con un trabajo pastoral. Después de todos estos pasos, el fruto final será entregado a dos censores, que de nuevo me harán nuevas indicaciones (siempre lo hacen) y eso supondrá algo más de tiempo. Si todo va bien, la tesis será defendida, más o menos, en mayo. Claro que eso también depende de la agenda de mi director.

Como veis es un proceso largo y detallista, como esa letra inicial de la foto, que no se hizo en un minuto. Pero os aseguro que no lo haría si no viera en ello un beneficio para la Iglesia. Es algo sobre lo que he orado mucho, y estoy seguro de que estoy haciendo lo que Dios quiere, donde Dios quiere. Que Dios lleve a término lo que Él me movió (a través de causas humanas, ordinarias) a comenzar. Esas causas humanas son falibles, cabe en ellas el error. Pero en la voluntad de hacer la tesis con el único deseo de agradarle, en eso no cabe error.

jueves, febrero 23, 2012

Dios es el que concede la conclusión de las cosas



La foto: el color de la penitencia.

Hoy he acabado la revisión de mi tesis. Tres años de trabajo se culminan hoy. Doy gracias a Dios que me ha concedido ver este día. Bien es cierto que me queda todo el verano para acabar de rematar detalles. Son muchos detalles: la escritura de la conclusión, la revisión de las notas del final de la tesis, la bibliografía con una recensión de cada libro, rehacer la primera sección del primer capítulo enteramente, y un largo etcétera. Pero, Dios mediante, todo estará acabado a finales de agosto.

La redacción de la tesis me llevó un año, dos años la reelaboración de la redacción inicial. Espero que en cuatro meses los detalles queden rematados. Es para mí un día de gran alegría.

Y ahora os quiero hacer una petición. Este verano mi obispo me tendrá que asignar un nuevo destino. No pienso pedirle ningún destino en especial, me abandono confiadamente a las manos de la Providencia. Donde él me envíe lo aceptaré. Ya lo acepto de antemano, y con todo el amor del mundo.

Pero os pido que recéis a Dios y a la Santísima Virgen María, para que sea enviado donde más bien pueda hacer a los hijos de Dios. Porque el encargo que me encomiende mi obispo en septiembre, imprimirá una dirección, probablemente, a toda mi vida. El camino que comienze a andar entonces, razonablemente podemos pensar que va a marcar una dirección. Por eso considero que éste es un momento muy importante para rezar para que Dios inspire lo que sea lo más conveniente y su voluntad sea hecha.

No hay en mí ninguna inquietud por el futuro. Tampoco consiento a sabiendas ninguna ambición. Pero siento en mi corazón que Dios quiere que rece por esta intención.

Si os soy sincero, no he rezado por esto ni medio segundo en todos los años que estoy en Roma. Me daba lo mismo trabajar en una cosa que en otra, en un sitio que en otro. Pero ahora, justo al final, veo que no por mí, sino por el bien de mis hermanos, debo orar por este fin. Y os pido vuestras oraciones, si es posible no sólo de hoy. Que se haga sobre mi ministerio la voluntad de Dios Padre en la tierra, cual es su plan ideal acerca de mí en el Cielo.

miércoles, febrero 22, 2012

Miércoles de Ceniza



Hoy es un Miércoles de Ceniza soleado, templado. La luminosidad sin nubes imprime al día una serenidad de la que no hemos gozado en los gélidos días anteriores, a los que siguió un viento frío que recorría los callejones de esta ciudad bajo un cielo siempre nublado. Dentro de dos horas estaré en el Vaticano para marcar con una misa solemne el comienzo de la penitencia, el santo tiempo de la Cuaresma. Cuarenta días que deseo aprovechar.

Ya hoy he hecho la mitad del ayuno. No puedo ocultar que el hambre a mitad de mañana era tan grande que me distraía del estudio, y he tenido que tomar un poquito de chocolate que era lo único que tenía en la habitación. Ha sido realmente poco. No había desayunado y había seis horas hasta el almuerzo.

Hoy no cenaré. Allí no importa aunque me entre hambre. Porque aunque pase lo de la mañana, el asunto se resuelve acostándose. Normalmente en el tiempo de la Cuaresma mi idea es apuntar en una hoja desde el primer día al número cuarenta, y proponerme apuntar algún pequeño sacrificio cada día, además de los propósitos generales que haya hecho para este tiempo. Esos números me ayudan, sobre todo, a tener plena conciencia de paso del tiempo. El tiempo es algo tan etéreo que es fácil olvidarlo. En estos próximos días deseo que el tiempo se convierta en una realidad presente, una realidad sagrada, en un tiempo disverso del tiempo, un tiempo señalado, peculiar, lleno de gracia. La gracia de la conversión, la gracia de desear hacer penitencia, aunque sea pequeña, a la medida de nuestra debilidad.

martes, febrero 21, 2012

El Tiempo y sus veredictos

-¿Me has entendido?
-Sí, señor director–contestó el subordinado con humildad, acompañando sus palabras con una ligerísima inclinación de cabeza.

El director se levantó con aspereza y le indicó la puerta de salida. Le dió mecánicamente la mano para decir adiós a ese joven empleado, sin añadir más palabras, ni siquiera para despedirse, a la amarga conversación que habían tenido. No quería suavizar ni en lo más mínimo la sensación de tristeza con la que se marchaba el joven. A sus espaldas, el director cerró la puerta. Un sonido claro y distinto que retumbó en la gran antesala que precedía al despacho.

El director, con la mano todavía en el picaporte, no podía saber que un siglo después si alguien se acordaría de él, sería únicamente por haber sido su director durante unos cuantos años. Todo lo que haría ese director, en toda su vida, sería enteramente olvidado. La única razón por la que alguien repetiría mentalmente su nombre, sería al leer una breve línea en la biografía del empleado que acababa de salir. Pero eso, no lo sabía el director.

lunes, febrero 20, 2012

Hitler y el nuncio del Papa



La foto. En ella aparece el nuncio en Alemania, Cesare Orsenigo, que se mostraba de espaldas en otra que ya comenté hace unos días. Observamos que el nuncio departe con otro sujeto que ha tenido una cierta importancia en la Historia del Siglo XX. Se trata del personaje original de una parodia de Chaplin. Pero vayamos al tema. Esta foto me gusta mucho, porque examinad centenares de fotos en las que alguien esté frente a Hitler saludándole. Todo el mundo se arredra ante él o le sonríe nerviosamente. Todas las fotos muestran la tensión del que le saluda. Leí en la autobiografía del arquitecto de Hitler, que los ojos del dictador miraban con un impresionante magnetismo. Era muy difícil mantenerle la mirada, incluso a este arquitecto le costaba, a pesar de que era un íntimo suyo. Y, sin embargo, este obispo le mira de igual a igual. Es una foto que muestra eso: no te tengo miedo. Se trata de una mirada tan acerada como la Adolfo. En la foto, la sonrisa del nuncio está cargada de más fuerza. Incluso el clérigo se permite un atisbo de sonrisa de superioridad. Fijaos en las posiciones de las manos de ambos: la foto respira una tensión como en pocas la he visto nunca. No cabe duda de que se están midiendo. En esta foto no hay nada falso, no hay ninguna postura teatral, se miran a los ojos

Hitler, tantos años después, sigue siendo una amarga lección de la que podemos sacar múltiples lecciones. Una de ellas es que, como decía Carl Schmitt, quien tiene el poder de excepción es quien realmente manda.

domingo, febrero 19, 2012

Tarde de domingo



Tarde de domingo. Un momento perfecto para escribir un post mientras escucho música de Rachel Portman. Una música, como suele ser habitual en la autora, melodiosa, sinfónica y sentimental. Esta banda sonora es perfecta para una tarde gris de febrero. Una tarde en la que no tengo ningún amigo con el que pasear. Me gustaría dar un buen y largo paseo. He visto un trocito la película Pactar con el Diablo (Devil´s Advocate). Hace tiempo que no disfruto con una película, como lo hice con ésta. Creo que éste es un sentimiento común a más películas que vi hasta los treinta y cinco años, año arriba, año abajo.

Eso sí, me consuela la magnífica lectura de La Regenta. El domingo por la mañana me he dedicado a escribir unas líneas de una de esas obras que voy construyendo con los años. Aunque esta obra impublicable no sé si plantearla como una especie de fantasía, de exceso, que pida la indulgencia de los lectores desde la primera línea. Porque esta obra que he acariciado tantos años, ¿cuántos lectores tendrá que lleguen hasta el final? Es una de esas cosas que está en el borde de todo. Una de esas cosas que no sabes si comenzar a escribirla, y si no hubiera sido más prudente abandonarla en sus primeras treinta páginas. Ahora ya es tarde para abandonarla. Siempre habrá lectores entusiastas que se adentrarán en su lectura recorriendo hasta la última cámara del libro.

Si os digo la verdad, estoy deseando que llegue el verano desde esta tarde de invierno. El verano con sus calores, con sus excursiones urbanas por Madrid con las amistades, con esa querida ciudad, Alcalá, que se ha convertido en parte de mi vida. Alcalá y las amistades, mis paellas, mis sandwiches de salmón, todas esas pequeñas cosas. Las llamadas de fulano y de mengano que prolongo con placer una hora.

En medio de estos pequeños placeres estivales y de mis labores espirituales parroquiales, habré en mi vida dejado una especie de laberinto literario en su mayor parte inédito, para que miles de personas se pierdan en él en los años siguientes.

sábado, febrero 18, 2012

Más cardenales


Hoy mi día ha sido un día girando alrededor del mundo cardenalicio. La mañana entera perdida para ver la ceremonia en la televisión. La retransmisión estaba justo en la mitad de la mañana, con lo cual no he vendido una escoba. Parecía que habían estudiado a propósito la hora, para torpedear una mañana de trabajo.

Después por la tarde ya le había dicho a un díacono que no iba con él a acompañarle a los Palacios Apostólicos, donde se daba el parabién a los nuevos purpurados. Pero, al final, me ha dado pena. Iba tan solo. Me había insistido tanto con un tono de voz muy suyo que le acompañase. Que al final, pues eso, que me ha dado pena. Y le dicho: venga, espera, espera, que te acompaño.

Mi idea era llegar hasta la Plaza de San Pedro y regresarme, dejándole a él en la larga cola de ingreso. Pero que si nos hemos encontrado a éste y al otro, que si: ¡hombre, pero qué haces aquí! Y, bueno, que al final ya me he involucrado. Hemos salido de casa a las 4.30 pm y no hemos regresado hasta cuatro horas después. Eso sí, hemos visto a todos los cardenales, todos los salones, hemos curioseado cuanto hemos querido, y hemos abusado un poco de los canapés de los buenos agustinos. Porque, claro, ya que estábamos allí, nos hemos unido a la recepción que daban los agustinos que estaban al lado. Menos mal, ¡menos mal!, que esto sólo ocurre cada varios años, sino sería un desastre. Aunque hoy era sábado, y ya se sabe que alguna vez los sábados uno puede concederse alguna licencia.

viernes, febrero 17, 2012

Dios es exhuberante



La foto es de la nevada en Roma hace unos días.


Es cierto para los que amamos la parte material de la Iglesia, que siempre debemos estar atentos a no poner nuestro corazón en las cosas más que en el Espíritu. Las cosas tienen que llevarnos al Espíritu, no pueden convertirse en obstáculo. Tenemos que estar atentos, eso es cierto, y no bajar la guardia.

Debemos recordar, como un comentarista mencionó, que en el Antiguo Testamento Dios dispuso que el Sumo Sacerdote no pudiera entrar en el Sancta Sanctorum sin las ropas pontificales. Este pensamiento es muy profundo.

Otro comentarista dijo que esto era fácil decirlo comiendo tres veces al día. Pues lo siento, pero tengo mucha legitimidad para hablar de esto, porque aunque como tres veces al día, dada la dieta que me he autoimpuesto para perder peso, te aseguro que paso mucha hambre, pero mucha hambre. Ahora mismo os puedo asegurar que hasta los indios de La Misión comían más y mejor que yo. Yo me siento con hambre y me levanto con hambre de la mesa, pero no me quejo, lo mío es sufrir en silencio.

Pero no nos despistemos con el gran argumento de las tres comidas, alguien ayer muy inteligentemente dijo: no es oro todo lo que reluce. Sí, lo corroboro, todo lo amarillo no es oro. La gente suele estar bastante desentrenada en distinguir cuentas de vidrio de diamentes y rubíes.

Os puedo asegurar que el 95% de las cruces que llevan los obispos son de cobre u otro metal similar. Además, las pocas cosas que son de oro en la Iglesia, sólo tienen un baño de oro. Los ignorantes creen que vendiendo esas cosas de la catedral de su ciudad África podría ser alimentada durante un par de generaciones. Mucho me temo que se saca más vendiendo los grifos de cobre de las fuentes. La preciosa custodia de mi primera parroquia era muy bonita, y antigua, pero lo que rodeaba el aro central eran cuentas de vidrio, que no hacían nada mal efecto. Vendiendo esas cuentas de vidrio no creo que sacáramos mucho.

Los ornamentos litúrgicos suelen venderse muy caros en las más prestigiosas casas de venta de estos productos. Pero en la inmensa mayoría de las casullas se echa de ver la amorosa mano de una monja. Bien es cierto que estas monjas, a veces, están más dotadas de amor que de gusto estético. La tendencia de las monjas a las flores, las puntillas y a las frases típicas que hablan del amor (normalmente bordadas en colorines) es impresionante e invencible. Por otra parte, sea lo que sea que cosan, indefectiblemente, llevarán una espiga y un cáliz.

Mi sotana, la que llevo todos los días, desde la mañana a la noche, costó 200 euros. Me ha durado dos años y medio años llevándola todos los días a todas horas, lavándola en la lavadora y sufriendo mil perrerías sobre sus resistentes telas. Sólo ha requerido un pequeño retoque de mi madre sobre el cuello que se deshilachaba por detrás.

El cuello blanco que llevo también tiene tres años (lo compré con la sotana) y sigue tan blanco como el primer día.

Después, quiero confirmar que es totalmente cierto el viejo proverbio chino que otra comentarista decía: No tlae tike no cambial lopa.

jueves, febrero 16, 2012

El sábado el Papa entregará birretas a los nuevos cardenales




La foto muestra un momento del ceremonial en el que los iban a recibir el galero cardenalicio se postraban. Sea dicho de paso, ya os dije que a mí no me van las capas de ningún tipo que vayan más allá del talón.

Una lectora al leer el post de ayer escribía:
Pues no me había convencido su discurso hasta llegar a la paloma y el faisán.

En esto, hija mía, te doy toda la razón. Yo mismo cuando llegué a lo de la paloma y el faisán, fue cuando estuve seguro de que lo que decía era verdadero. Lo de la paloma y el faisán es que es un argumento que resulta tumbativo.


La amable pero detallista lectora continuó escribiendo:
Me gustaría más que hubiera dicho la paloma y el pavo real. Porque el pavo real es verdaderamente bonito. A mi que soy partidaria de de no hacer obstentación, pero cuando veo un pavo real alucino.


En realidad, yo escribi pavo real, pero gracias a Microfost-Word lo borré con el cursor y escribí encima: faisán. Me pareció que el pavo real tenía connotaciones negativas. Pero, querida lectora diaria del Blog del Padre Fortea, tienes toda la razón del mundo: si Dios ha creado al pavo real, el pavo real no se tiene que sentir culpable. El pavo real da gloria a Dios exhibiendo sus bellas plumas, su sensacional cola y su altiva cabeza. Pues claro que sí.

Por eso, yo mismo que no soy nada monárquico siempre he defendido que aquí en Europa donde haya un monarca tiene que ganarse su sustento con todas las de la ley: grandes ceremonias, poniéndose todos sus ropajes, etc. ¿De qué nos sirve un rey del que se pudiera decir: qué bueno es, es como uno cualquiera? Pues para eso ya tenemos a millones de cualquieras. Para ese viaje no necesitamos alforjas. En eso los ingleses nos dan muchas lecciones. Ya lo decía una vieja canción de la guerra: always will be an England.

Así que esto aplicado a la Iglesia tiene claras lecciones: a Dios le gusta la belleza. Y en ese hortus conclusus que es el Vaticano, tiene que haber ceremonias que dejen sin habla a los turistas chinos que ese día pasen por ahí y miren la pantalla gigante desde la plaza. ¡Hay que dejar a los chinos sin habla!

Y a los que siempre están criticando que todo eso es un escándalo, hay que hacerles callar a base de más fasto, de capas pluviales más impresionantes, de anillos más bellos, de detalles más sublimes. A otros los venceremos a base de más amor, a los de la teología de la liberación los convenceremos con más fasto.

miércoles, febrero 15, 2012

De la boca de los niños sale la verdad a veces




Hoy estaba cenando con unos amigos paraguayos y le he preguntado a una jovencita de doce años: ¿qué es lo que más te ha llamado la atención de la audiencia con el Papa? Y la niña sin dudarlo un momento ha contestado con su voz angelical y un dulce acento sudamericano: que llevaba zapatitos rojos.

Me he echado a reir. Pero inmediatamente he reflexionado en la respuesta de la niña. Porque la respuesta lo que contenía es toda una lección para los adultos acerca de la importancia de las prendas eclesiásticas. La niña podía haberse fijado en algo de lo que hubiera dicho el Papa, o en el modo en que saludó a la gente con las manos, o en otros aspectos espirituales. Pero no. La niña no dudó al responder a mi pregunta.

Viene esto a colación porque no debemos criticar a aquellos cardenales que como Burke defienden un cierto extremo de barroquismo. Vaya por delante que a mí (que soy un medievalista en tema de vestiduras clericales) esas efusiones barrocas me ahogan. Pero sería un error criticarlas. El que despierten tanto entusiasmo en tanta gente, debería hacernos recapacitar. No podemos despreciar aquello que tanto gusta a tanta gente.

Cada vez veo más claro que la Iglesia del siglo XXI tendrá a gente como Burke y a gente como Elder Cámara. Y que los espíritus napoleónicos que creen que todo hay que cuadricularlo, uniformarlo y estandarizarlo no vencerán contra los impulsos de la vida. En el Vaticano, en tantos otros ambientes, reinará un prudente término medio. Pero después la Iglesia siempre contará con prelados que cultiven una loable sobriedad, y otros que se engalanarán con una esplendorosa grandiosidad. Y los unos y los otros lo harán por Dios. Y los unos y los otros buscarán con ello el bien del prójimo. Resulta provinciano y estrecho pensar que todos tengan que entrar por un tubo. La naturaleza (cuyo Creador es Dios) nos da ejemplo de lo uno de lo otro, de la paloma y el faisán.

martes, febrero 14, 2012

Éste es otro amigo mío: está durmiendo



La maravilla de escribir. Siempre he dicho que escribir y ser leído por miles de personas es una de las experiencias más gratificantes que puede haber en la existencia. Nunca se puede saber dónde acabarán tus escritos o tus archivos en audio. Una de esas preciosas sorpresas me la llevé ayer, cuando me escribió una persona que trabaja en las montañas (no daré más detalles) y me dijo que escuchaba mis sermones mientras por su trabajo caminaba en mitad de los bosques. Jamás me pude imaginar cuando escudriñaba un versículo en la oscuridad de una iglesia del siglo XVII, que los resultados de mis búsquedas acabarían resonando en lo profundo de un bosque nevado muchos años después. O que serían escuchadas por un venezolano cada día en su coche al ir al trabajo.
Con los libros me ha pasado lo mismo. Los e-mails han resultado tan gratificadores. Construir castillos de palabras en el aire no es fácil si te dedicas a esa tarea durante años, durante miles de horas. Pero después encuentras ese alma con la que existe una conexión. Y sabes que ha valido la pena.
Sí, encuentras ese rostro concreto que te sonríe y con el que pasearías durante horas charlando de su lectura: el libro que regresa a ti vivido, recorrido, amado, soñado, transformado por otro yo.
Sea dicho de paso, qué envidia saber el trabajo de esta persona de los bosques. Trabajar todo el día al aire libre, haciendo ejercicio, en la oficina de la naturaleza, conociendo cada rincón de la montaña como el salón de tu casa, pasando frío, pasando calor, bebiendo de los arroyos, comiendo fresas silvestres y frambuesas, viendo ocasos, viendo nevar. Otros millonarios lograrán eso al final de sus vidas y por poco tiempo. Y esta persona lo tiene todos los días, y encima es su trabajo. Un saludo, afortunado ser humano desde la ciudad de las cúpulas, los obeliscos y las columnas, donde grandiosas ceremonias tienen lugar cada día.

lunes, febrero 13, 2012

Mi amiguito dándose un baño



Ayer hablaba en broma del falso complot para matar al Papa. Pero hoy hablaré en serio. No sé si lo habéis pensado, pero en cualquier día del año de entre los 6000 millones de personas hay centenares de personas que quieren matar al Santo Padre. Unos porque no se han tomado las pastillas que tienen en el cajón, otros porque todavía no están diagnosticados, menos porque leyendo la Biblia solitos en su casa han llegado a la conclusión de que salvarán al mundo si matan al Papa. Benditos protestantes del libre examen.

Eso sí, entre los habitantes de la Tierra hay que descartar a los chinos: les cae lejos y no saben quién es el Papa. Eso nos ahorra mil millones en la lista de posibilidades. Pero nos siguen quedando cinco mil millones. Los esquimales tampoco cuentan. Ni los aborígenes de Papua. Pero aunque quitemos por aquí y por allí, la lista de locos sigue siendo muy larga y hay que seguir pagando las nóminas de los guardaespaldas. Aunque queda mejor: servicio secreto. Pobre Whitney Houston. Pero sigamos.

Después no están sólo los locos tipo tengo un cuchillo y allá voy, también están los locos tipo tengo varios millones de euros, soy listo, pero estoy loco.

Lo interesante es que, materialmente hablando, atacar el Palacio Apostólico no es tan difícil para un servicio de inteligencia de primer orden. El edificio está a la vista de todos. Te puedes acercar a él con facilidad por varios flancos. El edificio es muy grande, pero con muy poca gente dentro: capacidad de deambular por él sin llamar excesivamente la atención.

De hecho, mientras escribo esto se me ocurren unos tres tipos de ataque diverso por minuto. Así que no voy a proseguir. No sea que pase algo, y alguien diga: pues lo dijo Fortea. Ya me veo a la Guardia Suiza llamando a la puerta de mi habitación y diciendo: ¡Queda usted detenido!

Ésta es una de las frases que mejor se han aprendido todos los guionistas del mundo: ¡Queda usted detenido! La frase hay que decirla tras llamar a la puerta y abrirla. Preferiblemente se suele poner a dos nazis detrás, da lo mismo si son de la Gestapo, SS o Verhmacht. Pero lo importante es decir bien la frase, con contundencia, con energía, con una cierta frialdad, sin parpardear. Se podrían juntar todos los trozos de películas y hacer una de varias horas de duración escuchando siempre la misma parte del guión: ¡Quéda usted detenido!

domingo, febrero 12, 2012

Complot para matar un Papa: le queda un año



El complot contra el Papa consistió en lo siguiente. Un periódico sin importancia decide hacerse algo de propaganda a costa del Papa. Me imagino que tenían para elegir esta noticia del complot o la noticia de Las Hormigas van a invadir la Tierra. Optaron finalmente por la del complot.

Aquí en Italia la noticia pasó desapercibida. Más que nada por pudor. Entre otras cosas porque todavía estamos luchando por salir de debajo de la nieve y porque todos sabían quienes eran los de Il Quotidiano. Así que nadie hizo más caso al artículo, que a las Profecías de San Malaquías.

Pero algún que otro periodista extranjero, que no tenía ni idea ni de la existencia de ese periódico italiano, comenzó a poner en titulares la noticia. Los periódicos más serios no lo hicieron. La noticia rebotó y rebotó por Internet. Y al final muchos llegaron a esta sabia conclusión: no se pueden equivocar tantas webs. Así que en Italia acabaron haciéndose eco de la noticia, eso sí, más tarde que en ningún lugar del mundo. Y al final todos los periódicos italianos bromearon sobre el tema de la fuente que no podía descubrir ese periodista.

Y es que el asunto ha dado para muchas bromas. Porque cuando quisieron tirar del hilo, vieron que la historia de la supuesta carta del cardenal era sencillamente de traca.

Otro periódico asegura, incluso, que está literalmente sacada de una novela que apareció el año pasado.

Queridos periodistas que habéis creído esta historia, ¿en serio creéis que un cardenal le comenta un complot a alguien (¿quién será?) en China, y que los servicios de inteligencia chinos se lo toman en serio, y que estos finalmente deciden comunicárselo al Vaticano, y que no se sabe cómo el contenido de la carta llega a un periódico de tres al cuarto? Lo de las hormigas tenía más fundamento.

Después he leído titulares de que el Padre Lombardi afirmaba que la carta existía. Me he tomado la molestia de ver el vídeo con la grabación telefónica. Si a Lombardi le preguntan: ¿Pero usted niega que exista la carta? Es lógico que diga: No niego que exista la carta. Podría haber continuado Lombardi: Tampoco tengo la menor idea de si existe o no. Pero eso no es lo mismo que afirmar: Lombardi asegura que la carta existe.

Como veis éste es otro caso (otro más) en el que los periodistas han montado castillos en el aire, todo porque alguien en la redacción de Il Quotidiano ha decidido escribir: sé de buena fuente. Sí, claro, te quiero mucho, carachucho.

La conclusión de todo esto es clara: haremos mal en no prestar atención al posible ataque masivo de las hormigas el día que acaba el calendario maya, porque el octavo secreto no revelado de Fátima nos advierte claramente (y a través de muchos videntes) que hay una carta del nuncio de Estados Unidos en que se le dijo al Papa que no podría no haber habido quizás algo de corrupción en el Governatorato del Vaticano.

sábado, febrero 11, 2012

Una foto: la calma antes de la tormenta perfecta



Esta foto acaba de aparecer a la luz pública. Se trata de una foto entre una serie que nadie sabía de su existencia. Ninguna de las fotos tiene nada de especial, ni un particular interés histórico. Muestran a Hitler en diversos momentos de su vida como Canciller.

Casualidades de la vida, tengo la misma foto tomada por otro fotógrafo desde otro ángulo de la misma sala. El arzobispo es el nuncio Cesare Orsenigo.

Pero esta foto en concreto ejerce en mí una especial fascinación. Cada vez que la miro no puedo dejar de interrogarme acerca de lo cerca que estaban un seguidor de Cristo (el obispo que da la espalda) y un seguidor del Mal. Apenas un metro separa dos destinos, quizá dos eternidades.

El obispo charla con el Ministro de Asuntos Exteriores. El engreido e inútil de Von Ribbentrop. No puedo dejar de ver una cierto aire de superior condescendencia en la sonrisa del Ministro. Qué lejos estaba de saber que en pocos años sería ahorcado en una prisión aliada. Si en ese cóctel hubiera recibido una visión de su futuro, hubiera tenido que sentarse bajo la impresión.

El mismo soldado de las SS que hace guardia en un extremo de la foto, ¿qué habría pensado si hubiera sabido que esa cancillería sería enteramente destruida, que todos los generales allí presentes rodarían por los enlodados campos de batalla hasta rendirse sin ninguna gloria?

Hay un camarero detrás de Hitler que me llama la atención. Mira al obispo con una silenciosa pero intensa atención. No sé, creo notar sorpresa y reflexión en esa cara. La sorpresa de encontrar allí a un obispo. La reflexión que le produce el contraste entre la ideología satánica que reinaba en esa casa y el credo del Cordero Degollado que representaba ese hombre allí. Quizá él mismo había sido católico antes de entrar en el Partido. Quizá recordaba las enseñanzas de su niñez. Su rostro no es de desdén, ni de altanería, está reflexionando, unos segundos de reflexión antes de que el cóctel siguiera su curso y sus movimientos.

Por último, el oficial de las SS detrás del grupo del primer plano. Se preocupa de su flamante uniforme. Si no murió en un campo de batalla, o en un campo de prisioneros ruso, probablemente se encargaría de quemar ese uniforme con todos sus galones para que no se lo encontraran los aliados.

El Futuro pendía sobre todos ellos, y no lo sabían. Un futuro wagneriano, épico. ¿Qué futuro puede estar sobre nuestras cabezas sin nosotros saberlo? ¿Puede cambiar todo en cuestión de un año? ¿Cambiará a mejor en el caso de que haya un cambio radical rápido? No. Las fuerzas acumuladas en el presente son el presagio de tormentas. El buen cambio vendrá después de la tormenta. Pero ahora las tensiones que contra la Ley de Dios ha acumulado nuestra civilización, sólo pueden augurar el oscuro presagio de una gran tormenta. Hemos quebrantado el Orden del Creador una y otra vez, cada vez más más, progresívamente más rápido. Veo tensiones irresueltas, crecientes, en nuestra sociedad y en el mundo. Vienen las tormentas.

viernes, febrero 10, 2012

Desde la Roma prusiana: que no para de nevar




Ayer por la noche no caí en las garras de La Regenta y me acosté pronto. Resultado, he dormido mucho. Eso sí, hoy me he despertado soñando que decía yo: hay 170.000 vacas. Así de contundente, de breve, de críptico. Cosas de los sueños. Miro por la ventana. El tiempo no se arregla.
Un frío así en Roma no se veía desde Trento. Frío siberiano en Roma, pájaros que caen del cielo, Garzón condenado. ¿Será 2012 el año del fin del mundo? El día en Roma se resume en lluvia, frío, nieve. Yo creo que el Papa hoy no ha debido salir de casa. Se habrá quedado trabajando en su despacho. Redactando encíclicas, nombrando obispos, sellando con lacre sobres.
Nieva con ganas, ¡como sólo puede nevar en Roma! Llevamos medio mes literalmente metidos en un congelador. Los dos días que la máxima temperatura llegó a 8º creímos estar en Hawaii.
Miro el periódico tras el almuerzo. Los periódicos se han convertido en webs de recogida de rumores, eso sí, mejor presentadas, que no se note tanto. Leo que Obama da marcha atrás con los católicos. Él les había querido decir con la última ley: vais a ver quien manda aquí. Resultado: ha tenido que dar marcha atrás con todas las de la ley. Decía que había que obedecerle, era una ley. Y ahora dice que ya no, porque va a cambiarla. Bien hecho, Obama. ¡Qué se enteren de lo que es la sociedad civil!
Ayer salía de San Pedro del Vaticano y los canalones que como gárgolas salen de la columnata de Bernini, chorreaban agua del deshielo de la nieve. El agua caía continúa a pesar de que la nevada fue hace una semana. Hemos sufrido una semana de calles con nieve congelada. Y ahora que ya se ha ido toda, mañana vuelve a nevar con más ganas. Nevará durante día y medio dice el pronóstico.
Por la noche me gana la partida de ajedrez mi vecino ucraniano. Anda que no se pone contento cuando esto sucede. Dichosos soviéticos. Lo suyo es invadir. Aunque sea sobre el tablero. Carece de decencia en sus efusiones de alegría al vencer a un pobre y honesto contrario.
Mucho me temo que esta noche ya se nos han congelado otros cuatro obeliscos romanos. Vamos a ver qué se hace para descongelarlos.

jueves, febrero 09, 2012

Don Camilo y don Pepone (III)



Don Camilo, sin duda, llevó más gente al seminario que todas las campañas vocacionales que se hicieron en las décadas de los años 70 y 80. Y además a los seminaristas les mostró al cura de siempre, al prototipo de párroco común, como un faro con el que orientarse en una época bastante tormentosa, clericalmente hablando.

Era una época en que todos los curas jóvenes se preguntaban qué era ser cura. El dichoso asunto de la identidad sacerdotal, un tema muy setentero. Ya estas cosas nos suenan muy lejanas.

Y allí, en medio del desastre, estaba ese cura sencillo que no era santo, pero que se esforzaba por seguir a Cristo. Detrás de la simplicidad de las películas de Don Camilo está la Mano de Dios. No tengo la menor duda de que Dios, como queriendo coger las riendas, dijo: vamos a hacer unas cuantas películas de don Camilo. Porque en medio de lo que se estaba cociendo en esos años en muchas facultades de teología bolcheviques radicadas en España, Francia e Italia, esas novelas eran un chorro de aire fresco. Eran agua clara en medio de tantas mentes intoxicadas por teorías que llegaban de las turbias aguas de Lovaina y otros reconocidos centros de desviación teológica.

Yo hay cuatro películas en las que veo la Mano de Dios detrás de ellas: Don Camilo (para recordar qué es un párroco), El Exorcista (para recordar la existencia de la posesión), Un hombre para la eternidad (para recordar la unión con Pedro y el valor de la verdad), y Los Diez Mandamientos (para recordar lo que pasó en el Éxodo y que tantos iban a negar enfermos de desmitologización). Después hay otras películas menores que también han hecho mucho bien.

Bueno, me voy a dormir, pues este post lo escribo en la Ciudad Eterna en una noche de insomnio gracias a un plato de legumbres en la cena.

miércoles, febrero 08, 2012

Don Camilo y don Pepone (II)



Don Camilo no es un personaje hierático en lo alto de un trono sacro. Es un personaje que se arremanga su sotana negra y anda entre charcos, que mueve cajas, que barre la iglesia, que hace de todo. No hay un solo momento en que diga: yo no me he hecho cura para esto.

Además, la figura de don Camilo es la de un hombre normal. La sobrenaturalidad se construye sobre la normalidad. Sobre una psicología normal, sobre las virtudes, sobre la ausencia de complicaciones.

Después están sus conversaciones con el Cristo de la parroquia: toda una escuela de oración.

El genial Guareschi, el novelista, hizo de Pepone (el alcalde comunista) no un demonio, sino un ser humano que nos muestra también sus virtudes. El escritor, como quien no quiere la cosa, nos enseña a ver al ser humano que hay detrás de la ideología, nos hace reparar en su nobleza, en su buen corazón. El Cristo de la parroquia en ningún momento habla contra Pepone. Por el contrario siempre le pide a don Camilo que vea todo lo positivo de este otro hijo suyo.

Por último está el otro gran personaje de la novela: el pueblo. Resulta difícil darse cuenta si estamos en España o en Italia. Son pueblos idénticos, curas idénticos, arquitectura exactamente igual. De hecho, en esa época, eran iguales también los pueblos de Portugal, Francia y Grecia. En aquel entonces, todos esos países formábamos una unidad secular en la que sólo la lengua nos diferenciaba. El Mediterráneo con su clima, su agricultura, su legado común, vivísimo, nos identificaba.

El pueblo de don Pepone es una sociedad católica ideal. Las verdades de la Ley de Dios y las leyes de la Naturaleza forman una unidad indiscutida. Puede haber pecados personales, pero el ser de las cosas no admite discusión.

Esos pequeños pueblos mediterráneos regidos bajo las leyes de la agricultura, que eran una gran familia, sociedades igualitarias de gente sencilla, venían siendo lo mismo desde la noche de los tiempos hasta los años 70. Quiero insistir en el igualitarismo de esos pueblos. Esa sociedad que se muestra en las películas de don Camilo ya no existe. Ha desaparecido completamente y ya no volverá. Para bien y para mal ese mundo se transformó completamente a partir de la década de los 70 del siglo pasado. Hace tan poco.

Esas pueblos, en los que había también pecado, no obstante eran sociedades sobre las que había triunfado el Evangelio.

Seguiré mañana.

martes, febrero 07, 2012

Don Camillo y don Pepone



Hace un mes vi (de forma abreviada) una película de don Camilo que me pasó un compañero sacerdote italiano. En la cena, otro sacerdote me comentaba que en su parroquia una cosa que hacían de vez en cuando era ver una película de don Camilo con los jóvenes y comerse una pizza después. Una forma típicamente italiana de pasar la tarde, le he dicho, extremadamente italiana. Es la cosa más italiana que he oído nunca.

Después, por la noche, he estado pensando en la película que he visto. He tenido mucho tiempo para pensar, puesto que nuestras santas monjas siguen poniéndonos legumbres para cenar. Tienen todo el día para ponernos judías. Pero piensan que de algún modo las judías nos ayudarán a conciliar el sueño. Concretamente nos ponen una cosa muy italiana que se llama farro, y que son como unas lentejas-judías pequeñitas y blancas.Y ya tengo yo muy comprobado que existe una relación directa entre un plato de farro para cenar y dos horas de imsomnio. De hecho estoy escribiendo este post habiéndome levantado de la cama, son las dos de la mañana. (Ya he dicho también que este post lo escribí hace un mes)

Bueno, como iba diciendo, le he dado vueltas (en mi lecho) a la película y he llegado a varias conclusiones. La primera conclusión es que cada vez tengo más manía al cura guay (joven, guapo, conocedor de las tecnologías, con un blog, dos cuentas de facebook y tres de twitter, activo, dinámico y todo eso, ah, y además simpático) y por el contrario cada vez me cae mejor la figura del cura don Camilo: cura con panzita, antipático, cascarrabias y con la sotana llena de polvo. Porque la figura de don Camilo es una figura completamente realista, no oculta sus defectos, es un personaje de carne y hueso. De hecho se basa en un párroco real conocido del autor de la novela, cura cuyo nombre me han dicho y que no recuerdo. Pero, al mismo tiempo, el don Camilo de la película tiene sus virtudes. De las cuales no se duda ni entre los afiliados al Partido Comunista del pueblo. Porque sus virtudes son patentes. Además, don Camilo tiene muy clara cuál es su misión en el pueblo del que es pastor. No se pregunta cuál es su identidad sacerdotal. Él sabe muy bien lo que tiene que hacer: visitar enfermos, sentarse en el confesonario, ser fiel a sus labores sacramentales, ser padre de un pueblo lleno de hijos. Es decir, el contacto con sus parroquianos creyentes y no creyentes, en la calle, en la plaza, en el mercado, en las casas. Un contacto que es real, no virtual, una relación humana.

Mañana seguiré.

lunes, febrero 06, 2012

Cuestiones de cardenales: curiosidades



El dibujo que hay al lado es muy interesante, porque es como hubiera sido San Pedro del Vaticano si el proyecto de Bramante hubiera sido llevado a cabo.


Sé que os gustan los post de cosas curiosas, y si estas cosas son de asuntos vaticanos, todavía más; que lo sé, picaruelos. Aunque parezca increíble, el post más leído desde que tengo el contador de blogger fue el post sobre el Anillo del Pescador. Cosa que ni yo mismo acabo de comprender. Bien, hoy el post va de cardenales. De cardenales y Derecho Canónico. Sea dicho de paso, este post no lo he copiado de ningún lado, es de mi cosecha.

Primera curiosidad es ¿qué pasa si un cardenal entra en el cónclave habiendo Sede Vacante, y una vez allí cumple 80 años? Ya sabéis que los cardenales pueden votar en un cónclave hasta cuando alcanzan esa edad.

Bueno, pues todo está previsto. Todo, todo, todo. Me sorprende lo previsora que es la Iglesia. Pues el dichoso asunto de la edad podía dar mucho juego.

Para evitar todo esto, el artículo 33 de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis expone que el derecho de elegir al Romano Pontífice corresponde únicamente a los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, con excepción de aquellos que, antes del día de la muerte del Sumo Pontífice o del día en el cual la Sede Apostólica quede vacante, hayan cumplido 80 años de edad.

Con lo cual, una vez que se produce el óbito, ya no importa para nada que sigas cumpliendo años. Si tienes el derecho a votar en el cónclave, lo mantienes.

Otra cuestión, si un cardenal se compromete a algo con los cardenales en el caso de ser elegido, ¿está obligado a cumplirlo? La respuesta es no. El punto 81 de la citada constitución apostólica prescribe:

Los Cardenales electores se abstendrán, además, de toda forma de pactos, acuerdos, promesas u otros compromisos de cualquier género, que los puedan obligar a dar o negar el voto a uno o a algunos. Si esto sucediera en realidad, incluso bajo juramento, decreto que tal compromiso sea nulo e inválido y que nadie esté obligado a observarlo; y desde ahora impongo la excomunión latae sententiae a los transgresores de esta prohibición.

Más cuestiones. Si un Papa crea un cardenal de forma secreta (cardenal in pectore), ¿puede votar en el Cónclave? La respuesta es no. Sólo cuando es publicado el decreto de su creación como cardenales, poseen los derechos y deberes que les determina la ley canónica.

Ahora bien, una vez que se ha publicado su nombre en el decreto de creación, tiene todos los derechos, aunque no haya recibido la birreta, ni el anillo.

Y una última cuestión para los canonistas. ¿Se debería admitir a un cónclave un cardenal in pectore al que el Papa en su testamento hubiera dicho que se le admitiera? La respuesta es sí. Si un Papa en el testamento o en cualquier otro escrito de cuya autenticidad no hubiera duda, hubiese dispuesto tal cosa, habría que admitirlo. Pero no tendría que haber ninguna duda de que el Santo Padre dispuso tal cosa. Para evitar dudas en un tema tan delicado (imaginaos que por un voto fuese elegido alguien), es por eso por lo que se determinó que los cardenales in pectore no pudieran votar. Creaba inseguridad jurídica. Ya que la votación tiene una componente jurídica y todos sus elementos están perfectamente expuestos y delimitados. La aparición de electores a última hora suponía un elemento de inseguridad acerca del status de esos supuestos purpurados. Como veis, la Iglesia es sabia.

Una última cosa para acabar esta selección de curiosidades, ¿puede uno que ha sido elegido, no aceptar el Papado? La respuesta es sí. Pero el punto 86 reza así:

Ruego, también, al que sea elegido que no renuncie al ministerio al que es llamado por temor a su carga, sino que se someta humildemente al designio de la voluntad divina. En efecto, Dios, al imponerle esta carga, lo sostendrá con su mano para que pueda llevarla; al conferirle un encargo tan gravoso, le dará también la ayuda para desempeñarlo y, al darle la dignidad, le concederá la fuerza para que no desfallezca bajo el peso del ministerio.

domingo, febrero 05, 2012

Autoridad y perfección: reflexiones






La conversación de esta tarde con una persona sobre un asunto turbio conectado con ciertos visionarios, me ha hecho después reflexionar sobre el tema de la autoridad en la Iglesia. Es decir, a la gente le cuesta aceptar el hecho de que en la comunidad de creyentes que formamos, haya algunos que tengan el encargo de investigar las cosas en profundidad para ofrecernos (como un servicio) un dictamen final. A veces, ese dictamen, por tratarse de cosas gravísimas, incluye la obligación de tener que someternos a ese juicio final. Me refiero a la fe, me refiero a supuestos hechos extraordinarios, me refiero a la actuación de un pastor que fuerce a emitir un juicio a aquellos que están sobre los pastores.

Esta expresión puede sonar un poco extraña, pero en la Iglesia hay pastores que están sobre los pastores. Hay llaves que cierran puertas. Hay cuerdas que atan cosas, que no hay fuerza humana que pueda desatarlas. Se requeriría de un poder más allá de lo humano para desatar algunas cosas: por ejemplo el juicio de excomunión sobre un bautizado. Nada en este mundo puede desatar eso, salvo el mismo poder que lo ató. Hago notar que un excomulgado en peligro de muerte, puede recibir la absolución si se arrepiente expresamente de lo que motivó la excomunión. Pero sigue pesando sobre él la excomunión.

El caso es que esta tarde reflexionaba y reflexionaba sobre esa autoridad, pero no sobre esa autoridad respecto a los otros, sino respecto a mí mismo. Debo decir de antemano que no pesa sobre mí ninguna investigación sobre cuestiones de fe, ni sobre mis escritos, ni sobre nada. Es más, he dudado si compartir estas consideraciones personales, porque he pensado que podía dar la falsa impresión de que había alguna investigación sobre mí. Pero, al final, he decidido participaros de estas reflexiones personales, reflexiones de mi oración.


San Pablo en el ardor de su amor escribió: Yo mismo desearía ser anatema por mis hermanos. Y es que yo pensaba que si algún día incluso sin razón, me llegara una condena, la acataría de corazón. Fuera cual fuera la condena. Sería muy bonito someter la propia voluntad al castigo aun siendo fulminado ese castigo por razones falsas, erróneas o simplemente humanas.

Sería precioso anihilarse hasta el extremo. Hacerse obediente hasta el heroismo. Acatar con respeto una condena no sólo externamente, sino también internamente. Doblegar el propio yo para ver en el juicio de la Iglesia el designio de la voluntad de Dios.

Sé que lo que digo si a mí me tocará, no sería tan fácil hacerlo como decirlo. Nadie puede estar seguro de sí mismo. Nadie puede contar con que la soberbia no le venza a uno. Nadie puede estar seguro de su perseverancia. Pero el deseo lo tengo. El acto de sometimiento sí que lo puedo hacer. Como el que dijo: si me condeno, aun en el infierno te seguiré amando, Dios mío.

Lo difícil no es obedecer a la Iglesia cuando ésta te nombra cardenal. Lo difícil no es ser fiel a la Iglesia cuando ésta te colma de honores. Lo difícil es desear ser despreciado. Lo difícil no es desear no ser nada, sino desear ser menos que nada.

Llegada la prueba sólo el Altísimo sabe cómo reaccionaría mi pobre ser. Pero desde mi pobre ser, deseo que en tal situación pudiera hacer el acto supremo. El acto de fe que ve a Dios en su Iglesia, incluso en sus actos no infalibles. Como decía un religioso, si la obediencia al superior me lleva a un lugar de condiciones insalubres y allí muero, en ello veré el designio de Dios. Pero aun eso sería parecería digno de loa, aun en eso cabría una secreta complacencia. Mayor inmolación supone morir no con el cuerpo, sino morir plenamente al propio yo, a la propia dignidad, a la consideracion que uno tiene de sí mismo.

Todos pensamos que tenemos razón. Todos pensamos que la autoridad que condena es para los otros. Todos pensamos que nuestro juicio no ha sido justo. Lo bello es que un sacerdote juzgado pueda decirle a su obispo antes de la sentencia, antes de que comience el juicio: La única cosa que usted no podrá mandarme es algo que yo no vaya obedecer. Porque sea lo que sea, ya le digo de antemano que la acepto con todo el amor del mundo.

sábado, febrero 04, 2012

En Roma ha estado nevando toda la noche


La foto es de ayer, cuando sólo había nevado durante dos horas. Hoy por la mañana estaba, como dicen los andaluces, que no se podía aguantar. Había nieve para enviar a todos los países de misiones.

El caso es que (cambiando de tema, a otro tema que no sean tonterías) estaba hoy rezando el oficio de lecturas. Leía el pasaje del Génesis donde se hablaba de José vendido como esclavo (Libro del Génesis, capítulo 37). Y me ha venido a la mente una interpretación que me ha gustado tanto que os la participo. Esa inspiración me ha iluminado en el momento en que la Escritura decía que los hermanos de José habían tomadola túnica de éste y la habían impregnado de sangre de un carnero para entregársela a su padre, diciéndole que una bestia feroz le había devorado.

José simboliza a Jesucristo atacado por sus hermanos los hombres. La túnica es símbolo del cuerpo de Cristo, de la Encarnación. De ese cuerpo es despojado por su hermanos. La sangre del carnero simboliza la Pasión. El carnero es el Cordero Pascual.

Le arrojan en una cisterna del desierto, símbolo de que Cristo es arrojado a al sepulcro. Sepulcro que se convierte en cisterna de la gracia de la que bebemos todos. El tiempo en la cisterna simboliza el tiempo en el que descendió a los infiernos, porque José estaba sin su túnica como Cristo estaba sin su cuerpo. También José después es vendido por veinte siclos de plata, como Cristo por treinta monedas de plata. Es vendido a una caravana de ismaelitas que representa la Iglesia peregrinante. Por eso son ismaelitas, es decir, no son miembros del pueblo israelita. Esa caravana llevaba tres tipos de incienso porque la Iglesia porta distintos tipos de gloria para Dios. La caravana va hacia Egipto, como la Iglesia va hacia el Egipto del mundo para tratar de convertirlo. La caravana porta a José en medio de sus inciensos, como la Iglesia porta físicamente el Cuerpo de Jesús en medio de la gloria. José resucita a una vida nueva en Egipto, símbolo de la Resurrección. En Egipto recibe una túnica nueva, como Jesús recibe de nuevo su cuerpo glorificado.

La verdad es que quería hoy hablaros del Día de la Marmota, pero de nuevo otra vez los imperativos de la actualidad me lo impiden, en esta Urbe que hoy está enterita bajo una capa de hielo. Esto es muy peligroso, pues con tantos curas sueltos correteando de aquí para allá por las calles de la Urbe, cada vez que esta santa ciudad se cubre de hielo eso significa que estadísticamente resbalarán unos treinta y ocho curas, seis obispos y dos cardenales. Se trata pues de un fenómeno meteoreológico con implicaciones eclesiales.

viernes, febrero 03, 2012

El endiablado sermón de la calle Maldonado: Gerasa (III)




¿Puede un demonio poseer un animal? ¿Pueden muchos demonios poseer varios animales? Lo difícil es creer que existe el espíritu. Lo otro son cuestiones de detalle. Siempre me han hecho gracia este tipo de regateos espirituales: Fátima sí. Pero que el sol bailara en el cielo, no. Que el Padre Pío fuera estigmatizado sí. Pero que sangrara cada día en la misa, no.

Son regateos que parecen decir: creo, sí, pero cuanto menos tenga que creer, mejor.

Por el contrario el episodio de Gerasa fue un hecho único que seguro que conmocionó a los Doce. Fue la manifestación demoniaca más extraordinaria de todo el Evangelio. Lo de Gerasa no ocurría todos los días. En tres años, Dios sólo permitió que presenciaran eso una sola vez. En cierto modo, la presencia del Mesías no es indiferente en esa escena. Jesús expresamente (así lo dice el texto) permite un despliegue de poder demoniaco tan impresionante, para que sea una especie de antimilagro, es decir, un signo. No sólo las obras de curación proclaman que ha llegado la nueva era, sino incluso la rabiosa manifestación del demonio. Aunque ésta sólo sea permitida una vez. Fue una excepción. Para enseñarnos, además, que si Dios no lo impidiera, el Poder de las Puertas del Infierno sería impresionante. Pero la Voluntad de Dios de forma invisible y silenciosa le impone límites.

Aunque puestos a hacer exégesis al modo que la hacían los teólogos holandeses de los años 70, yo diría que lo que se despeñó por el acantilado de Gerasa fue la piara de teorías de la teología liberal.


Después de todo lo dicho, creo que debería llevarle una caja de bombones al pobre jesuita que me ha tenido que aguantar tres posts. Porque los jesuitas están muy puestos en esto de la tecnología. Si fuera un cisterciense, ni se enteraba. Pero un jesuita, madre mía.

En otro orden de cosas, hoy Roma está bajo un blanco manto de nieve. Ha estado nevando todo el santo día. Y mañana se espera lo mismo. La nieve queda muy bien sobre las estatuas. Que se enteren esos protestantes. ¿Qué se creían, que sólo nevaba sore tierras luteranas?

jueves, febrero 02, 2012

El sermón del endemoniado de la calle Maldonado: reflexiones sobre Gerasa (II)


Voy a seguir hablando del endemoniado de Gerasa. Y que conste que me cuesta mucho, porque hoy es el Día de la Marmota. Y a Roma pongo por testigo del gran cariño que le tengo a ese mamífero con cara de alucinado. Pero el deber es el deber.

Lo que voy a contar va a sonar a poco creíble, pero es la verdad. Lo más gracioso es que mientras Santiago Mata escuchaba ese sermón con los jesuitas, yo escuchaba el mismo día un sermón similar en San Pedro del Vaticano. Y no pongo en el fuego mi mano, de que el celebrante no fuera jesuita. Es lógico lo del sermón, porque el evangelio que se leyó es el mismo. Y en la sacristía, por pura casualidad, pues éramos siete los concelebrantes, se me acercó el celebrante principal y me preguntó que quién era (Fortea, dije), que qué hacía en Roma (mi tesis), que en qué tema (exorcismo). Ya os podéis imaginar su cara de sorpresa. Y me preguntó que qué me había parecido su sermón.

Le contesté que me había parecido muy inteligente y erudito. No exageré. Era fácil no exagerar, no en vano él era profesor en una facultad de teología de Roma. Probablemente no hubo un todo Madrid un sermón tan teológico como el que escuché de él en la Basílica de San Pedro. Pero continué diciéndole: La literatura judía de esa época es muy abundante y está claro que ellos creían en el fenómeno de la posesión demoníaca. El texto que hemos leído hoy, tenía como destinatarios a gente de esa generación. Las construcciones mentales que han reinterpretado de forma académica, pero divergente en su sentido, esos textos, eran ajenas a la mentalidad de esos judíos. Los hebreos a los que predicaba Jesús (pueblo llano, rabíes, escribas) hubieran entendido perfectamente el texto del evangelio sobre el endemoniado, pero hubieran considerado como algo ajeno la explicación que usted ha dado de los estandartes romanos con figuras de jabalíes expresado bajo el ropaje de este texto narrativo. Creer que con esa bola narrativa (el relato del exorcismo) lo que en realidad se quería era mover la otra bola conceptual (de la opresión romana) es una preciosa carambola intelectual en el billar de una facultad de teología, pero una carambola ajena al mundo mental judío. No tenemos textos que sostengan ese tipo de carambolas. Tenemos muchos textos que sí que nos ofrecen desde muchos puntos de vista el mundo judío respecto a demonios y poseídos.

No está de más recordar, que en varias ocasiones ni los Apóstoles entendían muchas veces las parábolas de Jesús. Como para entender la carambola gregoriana lanzada en San Pedro del Vaticano.

Os puedo asegurar que abrió los ojos y se quedó muy pensativo. Estuvimos hablando un rato más en aquella formidable sacristía de planta redonda bajo aquella cúpula. Sin duda se trataba de un entorno extraordinariamente cinematográfico para una conversación así.

Bueno, mañana acabaré mis reflexiones sobre Maldonado/Gerasa y sus posesos. Lo que más me fastidia de todo este asunto, es que gracias a ese jesuita jubilado ya no he podido hablar de la marmota en el Día de la Marmota.

miércoles, febrero 01, 2012

¡Desmitologizadores del mundo, uníos!: el endemoniado de Gerasa (I)


Santiago Mata me ha pedido que escriba algo sobre el sermón que le escuchó a un anciano jesuita de la calle Maldonado, predicando sobre el evangelio del endemoniado de Gerasa.

Pues, vamos a ver, primero de todo quiero felicitar sinceramente a ese hijo de San Ignacio, por decir que probablemente no había endemoniados, sino enfermos mentales. Y es que en los años de Juan Salvador Gaviota lo que hubieran predicado era que de ningún modo había endemoniados. Del absolutamente no de los tiempos de El Principito, hemos pasado al tampoco pongo mi mano en el fuego.

Pero es que ayer leía a Picaza (siempre erudito, siempre sabio, siempre mesurado, pero que no es Ratzinger) que hablaba sobre el mismo tema y decía: Quizá no haya Diablo (en sentido ontológico), pero y que tal y que cual. O sea, que esto ya empieza a ser completamente fashion. Lo de Bultman y su pandilla de desmitologizadores ya suena a aquella época de antes de Internet. Recordad, Verazo Azul, Mazinger Z, Starky y Hutch. Ahora a un veinteañero de la Play Station no le vengas con rollos raros de un escritor alemán de los años 70. Lo de los demonios lo entiende, además tiene ocho carteles de Iron Maiden y varias figuritas demoniacas de juegos de roll en su habitación. Pero lo de los desmitologizadores le suena a la época de Leonidas Breznev, le suena a Hegel, a Kant o a algo peor.

Y es que durante unos cuantos años, algunos curas leídos aprendieron lo de sustutuir cada historia que se contara en la Biblia por una historia de tipo freudiano-histórico. Es decir, lo mismo que si ibas Freud, te tumbabas en su diván y le decías: estoy bebiendo mucho whisky. Y él te decía: no, en realidad bebe whisky porque lo que quiere es matar a su padre. Y no valía que le dijeras: ¿pero no será simplemente que me gusta el whisky? De ninguna manera, te insistía él, usted quiere matar a su padre. Y te contaba un cuento chino, una novela corta, que explicaba cómo a través de ocho simples pasos (irracionales) habías pasado de ser traumatizado por un perro en tu infancia a beber mucho whisky, con el Complejo de Edipo por medio.

Pues lo mismo con la Biblia. Cualquier historia sustitutoria salida de la imaginación del exegeta era verdadera, menos lo que nos había llegado de aquella época antigua. Schlieman encontró las ruinas de Troya con una idea revolucionaria, algo que no se le había ocurrido a nadie: a ver si los datos geográficos que nos cuenta Homero son verdaderos.

Bueno, seguiré mañana. Y a ver si aterrizo un poco en el tema. Lo que pasa es que es tan bonito irse por las ramas.