sábado, junio 30, 2012

Atendiendo cordialmente a los comentaristas



Con mi tónica habitual de mimar a los comentaristas, hoy voy a contestar algunas amables indicaciones que un tal Morkanar me hizo cuando escribí sobre la Edad Media. La falta de tildes en este crítico mío, no es producto de una sustracción mía.

Comentarista furioso: La Edad Media, una era donde la gente defecaba en la calle, se moria a los 40 años y se perseguia y mataba a las personas por sus creencias y su procedencia, una era donde el saber y la cultura estaba en manos de la casta eclesiastica a la cual se la debia de mantener con la precaria economia plebeya de manera obligatoria, la soberania popular era pisoteada, el temor a un dios cruel y vengativo regia las vidas de los fieles, las personas vivian atrapadas en estamentos, las diferencias legales y economicas entre personas eran insalvables y la guerra era la forma de hacer politica mas habitual.

Fortea: Querido, yo no hubiera expresado mejor por qué me gusta la Edad Media.

Comentarista furibundo: Padre Fortea si usted hubiese vivido en la edad media estadisticamente habria muerto antes de cumplir los 5 años debido a alguna enfermedad menor que hoy seria curada sin problemas

Fortea: Sí, sí, pero el mileniarismo ha llegado (Arrabal).

Comentarista colérico: Supongo que como fan de la edad oscura estará en contra de la ilustración, la democracia y las revoluciones liberales

Fortea: No hay nada como la Edad Oscura. La Ilustración ya está pasada de moda. La democracia... eso sí que funciona bien, a las mil maravillas. Soy un demócrata convencido. Soy un humanista, dijo el Diablo en Pactar con el Diablo.

viernes, junio 29, 2012

El debate entre el cardenal Cañizares y Zapatero


Hoy he visto el debate entre el Cardenal Cañizares y el expresidente Zapatero. Como todo el mundo, sólo he visto los primeros minutos y he pasado el vídeo hacia delante a saltitos a ver si la cosa mejoraba, cosa que no ha hecho. Evidentemente, los únicos que han visto el debate entero, han sido los que estaban encerrados en esa sala. Parece ser que cerraron las puertas con llave.
Pero la culpa no es de Cañizares ni de Zapatero. Lo digo en serio. El debate estaba mal planteado desde el principio. Aquello no podía salir bien de ninguna manera. Era la crónica de un aburrimiento anunciado.

Para que un debate tenga un mínimo interés, tiene que existir la capacidad de interpelar al otro. El debate no puede ser una sucesión de monólogos, sino un diálogo dialéctico, una conversación de confrontación de argumentos. Por lo menos un debate organizado por una universidad se supone que debería ser eso.

Pero en ese debate estaba escrito que la bondad debía prevalecer por encima de la razón. Así que ninguno de los dos contendientes tuvieron nada que hacer, salvo decirse: te quiero; yo te quiero más; no, yo te quiero más; que no, que yo te quiero más.

A veces, hasta el aburrido moderador del centro hacía dibujos sobre el papel para pasar el rato. Al final, les felicitó diciendo que el debate había sido gratificante. Podía haber dicho que era apasionante, excitante, emocionante, pero, claro, busco en el diccionario y uno de los pocos adjetivos que le quedaban era ése y poco más: gratificante. Hasta las tortugas se aburrieron, pero, eso sí, fue gratificante de la muerte.
A partir de ahora las universidades deberían organizar debates gratificantes. Dejando la confrontación de argumentos para los debates medievales, que como todo el mundo sabe eran unos mastuerzos incultos.  Nosotros ya estamos por encima de eso.
Próximo título del debate entre Zapatero y Cañizares: Paz y buen rollito, un debate sobre la fenomenología posthistórica del siglo XXI.

No me extraña que ZP le agradeciera a Cañizares el tono. Sólo hubo tono. Me recuerda a algo así como a un perfume: Tone d´armonie.

Hubo quien dijo que fue un debate de guante blanco. Amos, hombre. Eso no fue un guante, fue todo un edredón. Los contendientes en vez de esgrimir razones y argumentos, se envolvieron mutuamente con una colcha de plumas y se preguntaron mutuamente si se traían algo: ¿un chocolatito con pastas danesas? 

jueves, junio 28, 2012

Gothic for ever: el orbe con la cruz, todo un símbolo del milenio


Nosotros, seres humanos que vivimos todo el día bajo la luz eléctrica, solitarios, bajo el peso de la depresión, perdiendo cada día horas en los automóviles, horas delante de la triste compañía de un ordenador, no nos imaginamos ahora lo que era esa vida en comunión con la naturaleza, bajo el sol, la lluvia, en compañía de la familia y de los habitantes de la aldea, comiendo lo que producían tus propias manos. 

Los hombres con todos sus defectos, vivieron bajo Cristo. Nosotros, en nuestra enfermedad, hemos deformado incluso la visión del pasado.

Pero, creedme, el orden y la armonía medieval no son la caricatura perversa que nos han ofrecido los malos guionistas de Hollywood. Mirad el microcosmos abrumador de cualquier catedral, asomaos a la vitalidad que destilan los textos de aquellos amanuenses, escuchad la música del ars subtilior francés, es una época que desborda de optimismo, todo está inundado por un extraordinario sentido de la vida como don en un mundo que es un amoroso orden cósmico. No es de extrañar, aquellos hombres creían en Cristo, se encomendaban a la Virgen María, sabían que tendrían que afrontar un Juicio Final, creían en los ángeles, hablaban con los santos, vivían en un mundo con sentido bajo su conciencia.

PD: Pero nuestra época es mejor. Tenemos los Mc Donalds, Gran Hermano y el Prozac. Cualquier comparación entre nuestro paraíso y esa época de Amish malolientes criando cerdos no resistiría la prueba.

Apología de la Edad Media: Gothic for ever


Para mí la Edad Media no es como cualquier otro momento de la Historia. Para mí ese milenio significa el triunfo de Cristo. En ese milenio Jesucristo es Rey, no solo de los Cielos, también de la tierra. Por supuesto que eso no significa que todos sus súbditos fueran santos. Sus reinos en la tierra estaban en manos de sus administradores. Los cuales hicieron como ya Él había explicado en sus parábolas. Pero aun así, Él es el Rey ante el cual todos los monarcas de Europa ponen su rodilla en tierra. El Evangelio es la Ley Suprema de todas las tierras. Ni los más grandes monarcas tendrán palacios como los palacios de ese Rey Celestial. Cada corona mostrará en su cúspide que la Cruz de Cristo está por encima de ese poder.

En esa época la Cristiandad es la Iglesia, y la Iglesia es la Cristiandad. Desde el norte de Noruega al sur de Sicilia habrá una sola fe. La belleza de la Edad Media es la belleza del reinado de Dios. Los males, los defectos de esa época, quedan eclipsados si viéramos sus frutos para la eternidad. Una época en la que la viña del Señor es toda Europa. Las torres catedralicias se alzaron hacia el cielo como bosques. Las abadías crecieron como hongos. Las montañas góticas surgieron de las llanuras.

No me extraña que el demonio odie con todas sus fuerzas a la Edad Media, su mayor derrota. No me extraña que todos los enemigos del Reino de los Cielos abominen de esa época. 

martes, junio 26, 2012

Cuando muera, ya sabéis. Un sepulcrito así.


Por pura casualidad, he grabado y he visto tres grandes películas desde la semana pasada. La primera que volví a visionar fue Moulin Rouge, sin duda una de las cien mejores películas de la Historia, de la Historia de la Humanidad. 

No tiene ningún sentido analizar alguna de sus virtudes, toda ella, fotograma a fotograma, es un despliegue de genialidad. No tiene puntos débiles, no hay relleno, todo es perfecto en esa cinta. Es la cuarta vez que la veo. Cine con mayúsculas, cine como puro arte. El tema Like a virgin sigue pareciéndome la parte más divertida de la película.

La segunda película que vi fue Drácula de Coppola. Sin duda la mejor película del género. Y eso que la película muda Nosferatu es un gran rival. Por supuesto es mucho más inferior que Moulin Rouge, pero también es cine de autor. Se nota la pasión del director en el cuidado soberbio de todos los detalles. El momento más intenso de la película me parece que es, cuando el conde a escondidas lame la navaja de afeitar del invitado a su castillo. Es un momento de una intensidad formidable.

La tercera película que he vuelto a ver, es Pactar con el Diablo. Advocate´s Devil en el original. Nuestros directivos de las distribuidoras consideran que cambiar los títulos es de buen tono. Seguro que hay una película hace años que debió titularse en España El abogado del Diablo y en USA debió titularse Pactar con el Diablo. Y unos años después han decidido restaurar el orden llamando a la nueva Pactar con el Diablo, teniendo en USA el otro título. Confío que los directivos de los bancos tengan más sentido común, que los de las empresas distribuidoras de cine o de hula-hops. Desafortunadamente, la experiencia demuestra que no es exactamente así.

Pactar con el Diablo es magistral, qué clase, que elegancia en el modo en que avanza la cinta, en el modo en que se nos muestra el mundo de los abogados de élite. Y después, claro, está el discurso final de Al Pacino. Teología pura y dura para el final de una película. Por fin una película para adultos y no para veinteañeros domingueros defectuosos. Por fin algo sobre lo que pensar. Por fin, material reflexionable. 

Sobre todo me encanta la parte en la que el Diablo dice: soy un humanista, quizá el último humanista.

lunes, junio 25, 2012

Al médico de las piedras


Quiero agradecer a Enrique, de la Oficina Técnica del Obispado, su dedicación en escanear y encajar un dibujo hecho en partes que llevo completando desde hace mucho tiempo. Cuando fui al Obispado, creí que sería cosa de un diez minutos: escanear y juntar, pensé. Pero, madre mía, la cosa no fue tan sencilla. Y yo sufría, porque ellos tienen iglesias que erigir, torres que elevar y contrafuertes que lanzar hacia el cielo. Y yo allí, dispersando las pocas fuerzas disponibles en una lucha de guerrillas contra ese dibujo que se resistía.

Eso sí, Trini se pasaba de vez en cuando y nos daba ese soporte moral sin el cual dudo mucho que el dibujo hubiera encajado. Y Mércedes, allí estaba, diciendo que era el dibujo más bonito que había visto en su vida, o algo así. O, por lo menos, eso creí entender.

El arquitecto, casualmente, cumplía años. Con él había tenido el viernes una larga conversación.

La conversación fue acerca de una obra inédita mía (completamente inédita), que él es el único que ha leído. Da gusto escribir un texto que sabes que muy pocos lo van a entender y valorar. José Luís es una de las pocas personas que ya sabía que comprendería el lenguaje en el que está escrita esa larga descripción de más de un centenar de páginas.

La calidad de un texto está en relación con cantidad de gente capaz de entender qué tiene entre manos. A más profundidad, menos público. Él es un gran arquitecto. Ama la piedra, la mima, le da esplendor. Es el San Agustín de la arquitectura. No, en serio, si yo fuera una iglesia en peligro, no permitiría ayuda de nadie, salvo de él.

La foto es del convento de los dominicos de Lima


El post de hoy consiste sólo en un vídeo. No escribo nada, porque, de verdad, visionar este vídeo supone un placer cósmico. Visionadlo en alta calidad. Relajaos y disfrutad.

http://www.youtube.com/watch?v=17jymDn0W6U

domingo, junio 24, 2012

Vida de un cura escritor


Esta foto es de Cuzco (Perú). Ir a Oaxaca ha sido como sumergirme en una tierra donde el México de siempre parecía estar vivo. Un lugar donde los nativos del lugar hablaban misteco, zapoteco, chatino, mixe o amuzgo. Antes de mi segunda conferencia, me di un bonito paseo por el centro de la ciudad, visitando sus iglesias coloniales. Allí había muchos puestos donde se vendían trajes típicos: trajes de tehuano, trajes de huipil, amén de coloridas artesanías en madera llamadas alebrijes. Me regalaron una en forma de perro, muy decorativa.

Al día siguiente tuvimos el desayuno en el antiguo patio de una casa del centro de la ciudad. Qué bonito era el lugar en su sencillez colonial. Uno parecía transportarse a la época del siglo XIX.
El último día en Oaxaca, justo antes de ir al aeropuerto, comimos en un restaurante de japonés. El ir allí fue fruto de un desafortunado y voluntario comentario mío en el que alababa la comida típica de México, como el sushi. El caso es que el restaurante japonés el camarero se extrañó de que antes de comer me dedicara a firmar y firmar libros, así que me preguntó que quien era.

El resultado fue que me dieron él y el dueño del restaurante (que me vino a saludar) sus e-mails para que les pasara algún libro mío en PDF.

Una vez más comprobé el formidable trabajo que es escribir. Quién me podía haber dicho cuando escribía una novela en la soledad de mi casa, que esas páginas acabarían influyendo en la vida de ese camarero concreto en la ciudad de Oaxaca. De pronto, se realizó una conexión entre esas páginas y esa cara concreta.

Ese joven del sushi pasaría a sumergirse en una historia del siglo XXII en una generación apocalíptica, o me acompañaría (a través de mis memorias) al primer pueblo donde ejercí de párroco en mi juventud, o se sumergiría en las cavernas del infierno de mi mano, como Dante lo hizo de la mano de Virgilio.

viernes, junio 22, 2012

Pues como siempre un poco de todo


El primer día que llegué a Oaxaca me llevó el rector de la Universidad y algunos profesores a almorzar a un restaurante típico mexicano. Al principio la idea no me hizo muy feliz. Comida típica significa colesterol, carne de cerdo y sopas con grasa. 

Pero cuando llegamos al lugar me quedé admirado. Se trataba de una extensa casa de campo en la que se comía en un porche que daba a un patio, y a nuestro lado estaba la cocina repleta de platos tradicionales ya dispuestos para servirnos. Decir que estaba repleta de platos es poco, aquello era algo que sólo se puede describir como el buffet de tres restaurantes juntos, pero como si nos hubiéramos realmente trasladado al siglo XIX. 

Hasta visualmente era ya un placer pasear entre las mesas. Mesas en las que burbujeaban cazuelas de piedra con los siete moles oaxaqueños colocadas sobre braseros con carbón. Yo removía el contenido con sus cucharones de madera, pero hasta de lejos aquello parecía ser picante. Todo llevaba tres tipos de chile: chile picante, chile superpicante, chile megapicante.

Allí había distintos tipos de molotes (rollitos con patata y chorizo), al lado de cuencos con salsa verde, roja o de molcajete. Todas las cocineras estaban vestidas como Frida Kahlo y llevaban de un lado para otro chile poblano, chile de huajillo y chile de árbol. No tengo ni idea de las diferencias entre ellos, porque jamás osaría ponerme uno ni en la punta de la lengua. Hace años toqué uno, me cayó un poco en el ojo y fue espantoso.

La foto es de cuando di una conferencia en una parroquia de Lima (Perú). El post se lo dedico a Stefano, mi mejor amigo de Roma que es un entusiasta (fanático) de la comida mexicana. Stefano, cásate con una méxicana y deja el Viejo Continente. ¿A qué esperas?

Una anécdota graciosa de Oaxaca

Mi conferencia en Oaxaca (hace dos meses) llevaba ya hora y media de duración. Mis conferencias duran exactamente ese tiempo, incluyendo las preguntas. Cuando anuncié que durante hora y media ya habíamos analizado bastante la figura del demonio, la posesión y el exorcismo, varias señoras levantaron la mano insistiendo en que se les contestase. Yo, cortesmente, les dije que con hora y media era suficiente y que para otras cuestiones se podían consultar ciertos libros. Entonces, una señora de armas tomar (y que tenía un micrófono en la mano) exigió: ¡hemos pagado, queremos respuestas!


La señora era bajita, pero parecía la hija de Pancho Villa. Es decir, sobre un caballo y con un trabuco en la mano no se hubiera arredrado ni ante un ejército de leales súbditos del rey. Por un momento temí que me sucediera lo que al juez inicuo de la parábola. Tal era el afán de saber de esa fémina. ¿Pero la teología podía provocar tal hambre de ciencia?

Y es que esa oyente llevaba hora y media de conferencia, pero daba la sensación de que ella hubiera seguido allí un par de horas más para satisfacer sus pequeñas curiosidades teológicas. Recordando de nuevo al juez inicuo, opté por salir por una puerta trasera. El afán por la teología en esa señora podía llegar a ser una pasión, un frenesí.

miércoles, junio 20, 2012

Anda que no se lo pasa bien esta cría


En este link, podéis ver como hoy el primer ministro griego ha jurado su cargo ante el Patriarca de Atenas:


En este otro link podéis ver la Cámara de los Lores, donde se ven a varios de los Lores Obispos que tienen asiento fijo en esa cámara:


En este otro link, Putin tras jurar su cargo, va a recibir la bendición del Patriarca:

No importa si son ortodoxos o anglicanos, lo que importa es la presencia de Cristo en la vida pública, que el respeto al nombre de Dios esté presente en la Ciudad de los Hombres, no sólo en las iglesias. Por eso, esos links me hacen feliz.

A mí estas cosas tan antizapatero me gustan mucho. Viendo esas fotos y vídeos, uno comprende que no hay cosa más fea que el progresismo. No se dan cuenta de que querer ser modernos, ya es algo enteramente pasado de moda. Aunque bueno, después de ver las barricadas decimonónicas de hoy de los mineros asturianos, comprendo que todavía hay gente que lee El Capital, escucha a los Beatles y come en Burger King. 


Sea dicho de paso, Asturias es mucho más que esos encapuchados tirando bagonetas de acero sobre la autopista. Que Asturias es mucho más, lo comprendí al leer La Regenta. Aunque entre aquellos canónigos y esos mineros, casi me quedo con los mineros.


La foto de un niño es el mejor mensaje provida



Hace unos días reflexionaba acerca de las esperanzas de los escritores y de cómo ha cambiado, para mal, el mundo editorial. Pero a estas alturas de mi vida, no todo es negativo.

Mi edad es la estación para comenzar a recolectar. La gente ha leído mis libros. O mejor dicho, la gente lee mis libros. Lo digo en presente, porque los libros ahora viven con independencia de su vida en los estantes de las librerías. Eso es lo bueno de Internet, que los libros pululan, siguen su andadura aunque los libros en papel hace tiempo que quedaran olvidados en los armarios de casas y bibliotecas.

Siempre me repito que todos los libros están escritos ya en la mente Dios. Él ya conoce todo lo que podría escribir en toda mi vida, si dispusiera de tiempo completo para ello. Conoce todos esos libros con todas sus variantes. En ese sentido, escribir sólo sirve para santificarme. Es como un juego que  te encarga tu padre, pero a sabiendas de que los cuadernos con ejercicios ya están rellenos y resueltos en un cajón de casa. La literatura es creación. Pero la mente de Dios conoce todas las versiones posibles ya. 

Ningún libro se perderá nunca. Por el contrario, los siglos hacen que por mera acumulación todo quede sepultado, olvidado y, de hecho, desaparecido. Resulta irónico, las obras desaparecen no por defecto, sino por exceso. Quedan vencidas por el número. El número como el gran enemigo del libro. David, por bien genial que sea con su honda literaria, queda sepultado bajo el peso de centenares de millones de Goliats. 

martes, junio 19, 2012

Otras líneas escritas en una terminal


Estos niños son todo un canto pro-vida y en contra del aborto. Como ya dije ayer, los extraterrestres están en contra del aborto. Cambiando de tema, he rescatado estas líneas de mi cuaderno de notas. Las escribí hace dos meses.

Escribo sentado en la sala de espera de Oaxaca, aguardo a que salga mi avión hacia México DF. Hoy me espera un largo día de espera en las terminales. Tendré que pasear durante tres horas antes de tomar mi avión hacia Madrid.

Este viaje a Oaxaca ha sido un magnífico colofón a mi viaje de casi dos semanas a Brasil y México.

A mi llegada a Oaxaca, me hizo mucha gracia ver un restaurante popular (más bien una taberna casi medieval) en cuya entrada para indicar que dentro se servía carne de cerdo, había un cartel con un cerdo sentado en una olla como si estuviera en un jacuzzi. El cerdo tenía una mirada de enfado, quizá para animar darle un mordisco a los que pasaban. El cerdo inclinaba la cabeza hacia abajo, como retando al que lo miraba. Su antipática mirada estaba dulcificada por un sombrero mexicano sobre la cabeza. Al ver ese cartel, uno sabía que había llegado al México auténtico y tradicional.

Durante la comida en México DF, uno de los anfitriones me contó que un mexicano con sentimientos anticolonizadores visitó un pueblo de España. Y en un momento dado de la conversación se quejó ante uno de los pueblo de que los españoles se habían llevado todo el oro. Entonces el pueblerino, al momento, le dijo con energía: ¡serían tus abuelos, porque los míos no se movieron de aquí!

domingo, junio 17, 2012

El Vaticano y los extraterrestres


Una de las cosas por las que tengo debilidad en la vida son los reportajes de Historia. Sentarme en mi sillón mientras ceno y ver un reportaje de historia medieval, del siglo XIX, de la armada china del siglo XV, de una dinastía egipcia, de lo que sea, es algo que me fascina. Algunos buenos reportajes los he visto incluso tres veces.
En mi casa de Alcalá de Henares tengo el Canal Historia. No sé qué mentes preclaras dirigen este canal temático en Yanquilandia, pero una cosa está clara: prefieren hablar de cazatesoros, de aviones, de inventos, de lo que sea, menos de Historia.

Últimamente, les ha dado por los alienígenas. El Canal Historia y ya era de los que menos veía desde hace años. Pero con esto de los alienígenas ya habrán espantado a la desbandada a cualquier público respetable que pudiera quedar en los sillones.
Lo cierto es que hoy he visto apenas siete minutos de ese reportaje sobre los alienígenas. Los seguidores de mi blog saben que no creo en la vida extraterrestre, ni si quiera en las bacterias marcianas. El caso es que uno de los entrevistados decía que si contactaran con nosotros los alienígenas, eso supondría que se derrumbarían muchas creencias de las religiones organizadas.

Entonces he pensado que lo verdaderamente surrealista, sería que aterrizaran los extraterrestres en, pongamos, Wisconsin, los recibiera el Presidente de los Estados Unidos y el de la ONU, y cuando estos le preguntaran que para qué habían decidido contactar con nosotros, el extraterrestre les dijera: es que queríamos ir a visitar al Papa.
No queríamos venir de repente y asustarles, por eso hemos aterrizado primero aquí, en Wisconsin, pero el propósito es visitar respetuosamente al Papa. Mire, aquí tengo un rosario, añadiría el extraterreste de la civilización avanzada. Ah, y somos pro-vida, señor Obama, ¿o también quiere matarnos a nosotros?

sábado, junio 16, 2012

Esta foto es de Lima


Los viajes dan ocasión para la reflexión. Me acuerdo en mi asiento del avión de mi pretensión durante años de lograr el libro perfecto. Es decir, de lograr el libro que me definiera perfectamente como escritor, que fuera la expresión perfecta de mi capacidad literaria, el libro que me entusiasmase y lo perfeccionase año tras año hasta la plena satisfacción de su creador.

Ya he perdido esa ilusión. ¿Quizá ese libro llegue, cuando no lo busque? Me muestro escéptico. El cambio del mundo editorial (léase la bancarrota de las editoriales) tiene mucho que ver con esa pérdida de la ilusión. Publicar nada tiene que ver con la calidad. Los editores se han especializado en el mal libro. Publicar una buena selección de malos libros parece ser su objetivo anual. Por otro lado, la oferta en la Red es superior a la demanda. Algo que ha convencido a las editoriales de que publicar su industria tiene muchos puntos en común con la industria del espectáculo. Y no sólo eso, sino que, de hecho, forman una sola y misa cosa.

Escribir, en este momento del siglo XXI, implica arrojar una botella al Mar de Internet y olvidarse de todo lo demás. Escribir hasta casi el año 2000, implicaba tiempo, dedicación. Después recogías los frutos: lectores, derechos de autor, eras conocido, podías vivir de eso, escribir era tu trabajo. Eso ha cambiado totalmente hoy día en un mundo en el que las editoriales luchan sólo por sobrevivir. Todo el mundo lee. Pero todos quieren leer algo breve, unos siete minutos. Ha habido una degradación de la lectura. Ya no es el sillón y el libro durante una hora frente al fuego del hogar. Ahora es la pantalla del ordenador, mientras se picotea aquí y allí. Leer se ha vuelto un acto caprichoso y fragmentario radicalmente diverso al que yo conocí de joven. Los grandes autores que como Miguel Ángel se dedicaban a eso a tiempo completo, se han hundido como los grandes trasatlánticos. Las sardinas reinan.

Aun así, no pierdo la esperanza de en el futuro escribir un libro que sea la quinta esencia de toda una vida dedicada a la literatura, que sea arte con mayúsculas, Vermeer hecho literatura. Un libro escrito desde la serenidad de no esperar ya nada del mundo editorial. Un libro más modesto que cuando todavía albergaba entusiasmos. Ya no será una pirámide, eso desde luego. 

viernes, junio 15, 2012

Esta foto es en una parroquia de Lima (Perú)


Leyendo en el avión El nombre de la rosa, Guillermo hablaba de un viejo monje muy anciano cuya mente ya se iba sumergiendo en la genial locura de los centenarios. En mis últimos años de vida, ¿cómo estará mi mente? ¿Iré cayendo en una especie de monólogo cada vez más errático? 

He conocido grandes mentes, que en sus últimos años se empeñaban en puntos de vista que nada tenían que ver con la perspicacia de sus pasados momentos de esplendor. No hablo de la demencia. Me refiero a la mente que cada vez se enzarza más en sus propios prejuicios, en sus propias manías intelectuales. Una especie de arteriosclerosis de las opiniones. En un artista, eso puede ser genial. El radicalismo de un artista atrae. Pero en un autor de ensayos, eso puede ser cada vez digno de compasión.

En la vejez todo el mundo aspira a una obra de madurez. La tesis ha fagocitado todo mi tiempo en los últimos tres años. He reflexionado mucho acerca de si valía la pena o no semejante derroche de tiempo en una tesis. Sigo porque estoy convencido de ello. Pero os aseguro que nadie ha sido tan crítico como yo en si el precio lo valía.

Estoy seguro de que la vida de todo ser humano sigue un plan divino si ese ser humano se deja guiar por ese plan. Para mí la tesis ha sido el modo en que se me ha manifestado si quería seguir lo que yo entendía que era la voluntad de Dios. No me arrepiento de haber dedicado tanto tiempo a una tesis. Eso ha supuesto sacrificar otros planes que yo tenía. Pero la ventaja de seguir lo que entendemos que es lo que Dios quiere, es la paz y la felicidad. Y en esas dos cosas, Dios me ha recompensado sobreabundantemente estos tres años. 

jueves, junio 14, 2012

La vida como un viaje


La foto es del pasado domingo, de la misa de Corpus Christi en la catedral. El obispo es el que está en el centro. A mí se me ve a la izquierda, junto al anterior vicario general, un clérigo cada vez más espiritual. Antes lo tenía en gran estima, pero ahora todavía más.

Bueno, prosigo con lo que escribí en el avión que me llevaba a Sao Paolo hace dos meses: Cuando era joven, veía los largos viajes de avión como un enojoso lapso de tiempo aburrido. Se me hacían interminables esas horas de Madrid a Nueva York. Hoy día, cada vez me siento más a gusto en los aviones. Como si fueran el salón de mi casa. Además, los viajes hace años que ya no se me hacen tan largos como antes. Dadas las buenas novelas que me llevo en mi maleta de mano, y lo concentrado que trabajo en mi ordenador, a veces me digo: Vaya, ¿ya han pasado catorce horas? ¿Quién lo iba a decir? Ahora mismo estoy inmerso en un viaje de trece horas, y las cinco primeras se me han pasado sin sentir. Casi que me voy a bajar del aparato comentando al que me recoja, que me ha faltado tiempo. A esto ayuda mucho, en este viaje, El nombre de la rosa. Entre un viaje a Perú y otro a Brasil, descubriré por segunda vez quién era el asesino de la abadía.

La Regenta y La Conjura de los Necios se han tornado en eficaces medicinas para el tiempo los viajes transatlánticos. Leyendo este libro monástico-criminológico de ahora, me preguntaba si mis dos semanas de viaje dando conferencias en Brasil y México, no podrían ser tan apasionantes como la semana de Guillermo de Baskerville, pero sin muertes.

Lo digo completamente en serio, ¿un determinado lapso de tiempo de mi vida, no podría esforzarme por vivirlo con la novedad y entusiasmo con que vivo en la novela una semana de ese fraile investigador? Me esforzaré porque sea así, ya que no es lo que nos sucede, sino nuestra habilidad para vivir lo que nos llena de entusiasmo por la existencia. Tantas veces en mis viajes me he esforzado al comienzo en hacer propósitos de vivirlo todo como una novedad, como un niño que descubre la vida, como un explorador que recorre un trozo del universo. Aunque mi universo sea el de las conferencias, el de los grupos religiosos, el de las experiencias del espíritu. 

En medio de los actos públicos habrá cenas agradables, viajes en coche, saludaré a gente, conoceré ciudades nuevas, caras nuevas, probaré comidas extrañas, personas de las que nada sé estrecharán mi mano y me harán preguntas a las que responderé según mi estado de humor en ese momento.

Vivir el viaje, ése es un propósito que suelo hacer, que suelo olvidar. El viaje como oasis en la planicie rutinaria de la vida. El viaje como irrupción de lo nuevo. 

miércoles, junio 13, 2012

Unas líneas escritas en un largo viaje en avión


La foto es de mi encantadora estancia en la Universidad Anahuac de Oaxaca (México), hace un par de meses. Sobre ese viaje escribiré en un día o dos. De momento, os pongo estas líneas tal cual las escribí al comienzo de ese viaje a Brasil y México.

Escribo en un vuelo hacia Sao Paolo, Brasil. Al abrir el ordenador, me encuentro la desagradable sorpresa de un documento olvidado de viajes anteriores. Cuando regreso de un viaje, lo primero que hago al llegar a casa es integrar mis lo escrito en el avión en las carpetas de mi ordenador. Se trata de una tarea a la que me aplico con meticulosidad. Si me equivoco, el trabajo de muchas horas y días se puede perder enteramente. Y es fácil equivocarse, pues son variadas las notas y apuntes que hay que repartir por varias obras.

Y así, al comienzo de este viaje, han aparecido veintiocho páginas del comienzo de un nuevo libro sobre el exorcismo, páginas éstas de las que no me quedaba memoria alguna. Cuando llegue a Alcalá, revisaré más concienzudamente. Es muy triste trabajar con pasión durante mucho tiempo, en condiciones físicas muy desagradables (debido a que el viajero de delante echa el respaldo hacia atrás todo el viaje, desde la primera hora a la última), para que al final todo quede miserablemente arrojado a la nada. ¿Cuántas hojas se habrán perdido así para siempre? Únicamente tengo conciencia de lo recuperado, de lo rescatado en el último momento. Lo que perdí sin saberlo, queda para siempre olvidado.

Pero este tipo de naufragio de documentos en el mar de mis obras, es inevitable en una cierta medida. El sistema de archivos, subarchivos y documentos que contienen todos mis escritos, la obra de una vida, se va pareciendo cada vez más al plano del Palacio de Versalles o a un exagerado retablo barroco. No es que alguna obra mía se pueda perder, es que yo mismo me puedo acabar perdiendo. Si me muriera repentinamente, habría dejado trabajo en abundancia para unos supuestos sucesores que intentaran poner orden. Hago propósito de poner orden al final de este verano.

Además, ya en este verano, varias de mis obras inéditas aparecerán de forma gratuita en Internet al alcance de todos. Espero en tres años más, poder ofrecer una integral de mi obra online. Eso sí, si alguien quiere leérsela entera va a necesitar varios años. Una vida da para escribir mucho, ya lo veréis. Además, varias de las que considero mis mejores obras están inéditas. De forma, que podré ofrecer a mis fieles lectores, libros que estoy seguro de que harán sus delicias.

Después de tantos años escribiendo, ya va siendo hora de empezar a abrir los baúles. 

martes, junio 12, 2012

Segundo post sobre el neonazi griego que pega bofetadas a diputadas pacíficas pero gorditas


Ay, que malos sois, pero que remalos. Yo esforzándome con esos posts profundos rezumando intelectualidad, pero a vosotros lo que os gusta es la sal gorda como en el post de ayer. Sois de lo que no hay. Y además ya os considero insalvables a estas alturas.

De todas maneras, a favor del portavoz neonazi debo decir que el agua del vaso sí que la tira sobre la rubia de enfrente con puntería y energía. Quizá esa parte de la blitzkrieg sí que la había ensayado o, al menos, había leído algún artículo al respecto. No es tan fácil eso de tirar el agua sobre el rostro de un tertuliano. Si les ordenáramos, bajo obediencia, a varios benedictinos o carmelitas que lo hicieran, ya veríais como en el 88% de los casos el agua iba a parar a cualquier lado menos adonde tiene que parar. A alguna monja, incluso, se le escaparía incluso el vaso dándole en pleno rostro al contrincante dialéctico. El agua caería fuera de la diana, pero el vaso sí que iría justo hacia su destino. Es lo que tiene la estadística, siempre es fatídica. Después, los jueces no se lo creen.

Pero todo este episodio es una gran enseñanza, porque nos enseña que incluso para hacer el mal hay que hacerlo bien. Ayer comencé a apuntar este tema, en el que hoy me gustaría abundar un poco más. Para hacer el mal se requiere un cierto grado de profesionalidad. El mal chapucero se nota demasiado. Eso nos enseña a nosotros, los del lado de los buenos, que si hacemos el bien, hay que hacerlo bien. Hay algunos que dicen enfadados: ¡pero si estoy haciendo el bien! Ya señora, pero lo hace mal.

Eso fue una de las grandes enseñanzas que aprendí en aquel club del Opus Dei al que me llevó un amigo cuando tenía quince añitos. Allí aprendí que si uno tenía valía, cuando se convertía, hacía mucho bien. Pero si que uno tenía poca valía, aunque tuviera fe, sus obras corrían parejas al valor de la persona. La conclusión que nos enseñaban esos nuevos jesuitas del siglo XX, es que teníamos que formarnos humanamente, tanto en el carácter como intelectualmente. (Por eso fundaron la Universidad de Navarra.) Al mismo tiempo nos enseñaban que si una persona con gran valía se pasaba al mal, entonces hacía mucho mal. (Menos mal que no fundaron una Universidad de Navarra del Mal.)

Pero todo esto ese neonazi es como si oyera llover. Ya se ve claro que le han puesto unas cuantas películas, se ha emocionado con los desfiles y ala, ¡a la calle! Querido amigo de Amanecer Dorado (el 6% ha votado a ese partido de matones), la próxima vez escoges a alguien de dos metros de altura, fornido y con cara de dímelo en la calle, te sacas el guante de cuero y le abofeteas con suavidad en la cara, como diciendo: vamos, te espero fuera. Eso sí que nos hubiera convencido, pero abofetear a esa pobre mujer indefensa, que penica ha dado en directo. Pero tranquilo, sólo lo ha visto media humanidad.

lunes, junio 11, 2012

Éste soy yo cuando todavía tenía pelo en mi cabeza


Quería hablar en este post de mi pasado viaje, pero no me resisto a decir unas palabras sobre el político neonazi griego que le arreó unas bofetadas a la diputada griega en un programa de televisión.

Vamos a ver, vamos a ver, querido Ilias, que ése es su nombre, ¿no te das cuenta que eso de los puñetazos hay que ensayarlo un poco más? Tus bofetadas a brazo extendido (técnicamente se llama a rodeabrazo) son un desastre visual. Además, las da como con miedo, desde lejos, sin convicción. Sí, perdona que te lo diga, hijo mío, pero no hay convicción en esa agresión. Eso no es nazismo ni es nada. Claro que los nazis primitivos, no los de las películas, eran como los del partido nazi griego. Quién sabe, quizá eso de agredir a una pobre mujer indefensa les hace ganar votos.

Queda bien lo de pobre mujer indefensa. Claro que toda mujer está indefensa salvo que lleve una pistola encima, una pistola, una espada o una piedra. La diputada, sea dicho de paso, tiene cara de bruta, no se arredra, ni retrocede un milímetro ante ese matón. Si llega a tener un canto rodado en la mano, esa fémina no hubiera dudado en usarlo. Aun así lo de pobre mujer queda bien. 

Pero esa diputada con un rodillo de amasar en la derecha sería capaz de contener a toda una cuadrilla de nazis griegos. Me imagino que eso lo tendrá en cuenta el fiscal a la hora de pedir una pena, es decir, que no fue una agresión al sexo débil ni mucho menos.

domingo, junio 10, 2012

No hace falta decir que me encanta la capilla de la foto. Es mi estilo al 100%.


Madre mía, qué chasco. Busqué en la cuenta de un barbastrense de mi edad (no de mi curso) a ver si encontraba a algún compañero de mi infancia. Buscaba y buscaba a esos niños con los que corría, saltaba, subía árboles y todo eso que sale en Tom Sawyer. Pero sólo he encontrado a sujetos gordos y calvos. He necesitado un minuto entero para entender que esos niños de antaño eran los sujetos fofos de ahora. Sí, no todos viven una eterna primavera como yo.

Aunque en esta eterna primavera me ha dado un dolor de hernia discal que me dura dos días. Eso fue por sacar con una mano una maleta del coche. Es que he estado en Perú seis días. Sea dicho de paso, nos hicieron bajar a todos del avión por una avería. Nos hicieron bajar a todos, se entiende, porque no habíamos despegado. Dado que estoy aquí escribiendo este post, el resto del viaje no tuvo incidentes.

Ha sido una agradable semana en la que he predicado a los sacerdotes un día, otro día a los seminaristas y otro a las religiosas. Era muy bonito ver la iglesia de un convento, una iglesia grande, llena en sus dos terceras partes de religiosas, distintos hábitos, distintos carismas. El primer día prediqué a los laicos. ¡Qué sería de nosotros sin los laicos! Para empezar no habríamos nacido.

Claro que si algún día los laicos se fueran extinguiendo, se podrían cambiar las leyes eclesiásticas. Ni siquiera sería necesario eso, salvo como medida extrema, pues bastaría abrir un Delegación Vocacional para Laicos: ¿ha pensado usted en ser un laico?

El Obispo de Murcia y el documento de los cien religiosos


El obispo de Murcia,  Monseñor Lorca Planes, se ha negado a firmar un documento de cien religiosos en contra de los desahucios, alegando que era un tema complejo. No voy a entrar a explicar aquí que es la dación en pago, ni las múltiples posibilidades que el Código de Derecho Civil permite en los contratos a los compradores. Me limitaré a dejar constancia de que el Obispo de Murcia ha hecho lo correcto.

No dudo de la buena fe de esos religiosos, pero les voy a explicar una cosa. En la época franquista, les dio pena a los gobernantes el que algunos alquilados pobres fueran desahuciados. El Régimen aprobó una ley que protegía a los pobres frente a, precisamente, los desahucios. El resultado ha sido que en España, ni siquiera ahora (tantísimos años después) tenemos un mercado de alquiler de vivienda lejanamente parecido a cualquier país normal. El mercado de pisos de alquiler es reducidísimo y caro. Muchísimo más caro que en otros países.

Por ayudar a unos pocos pobres de solemnidad (porque eran pocos casos), se perjudicó a la inmensa mayoría, pobres y clase media (durante generaciones).

Los religiosos que ahora piden esta media, desconocen enteramente la repercusión que una ley de este tipo produciría en el mercado, porque el mercado inmobiliario es un mercado. No es el mercado de la caridad.
No hay que permitir que nadie se quede en la calle, eso está claro. Debería llegarse a algún tipo de acuerdo entre los bancos y el Gobierno, para proveer a las familias de un techo. Eso también está claro para todos: que algo hay que hacer. Habría que realizar un inmenso esfuerzo para lograr algún tipo de plan nacional al respecto. Explicar qué planes son factibles sería largo y lleno de precisiones técnicas. Pero lo que no se puede hacer, lo único que no se puede hacer, es, movidos por la pena, intervenir el mercado con una especie de inmovilización del producto a base de un decreto del Gobierno.

Si se realizara eso, les aseguro a esos religiosos que el efecto sería justo el contrario que creen: el hundimiento del mercado, el hundimiento de la industria que construye viviendas. Todos nos hundiríamos más todavía. Todavía habría más paro. Las expectativas de salir de este agujero aún se alejarían más.
La buena voluntad de los religiosos se da por descontado. Pero ahora lo que se necesita es algo parecido al Plan Nacional de la Vivienda de hace muchos años, que dio un estupendo resultado entonces y lo ha dado hasta hace bien poco, cuando se acabó el dinero. Es decir, una buena medida es constituir al Estado como constructor y vendedor para las familias que se hallan en mayor necesidad. Una medida de dimensiones parecidas a la del New Deal. Eso sí que daría resultados, si hubiera dinero, allí está el problema. Pero lo que ahora no se puede hacer es dar más sustos a un mercado verdaderamente ya tambaleante y compuesto (como siempre ha sido) por el binomio empresas constructoras-sector bancario.

Podría pensarse en alguna moratoria técnica de tipo excepcional. Pero mucho me temo que el perjuicio para el sector que crea trabajo sería muy grave. Algo habría que hacer, no nos podemos quedar de brazos cruzados.

Pero permítaseme insistir, el Obispo de Murcia no ha dicho que no haya que hacer algo. Sino que lo que él, prudentemente, ha afirmado es que el tema es más complejo que simplemente por decreto impedir desahucios a partir de ahora. Lo que ha dicho el obispo es lógico. Lo otro sería parecido a afirmar: como las deudas son el problema, vamos a prohibir la deudas. Incluso alguien dirá: ¿Por qué no prohibir el dinero?

jueves, junio 07, 2012

El nazismo y el presente: no aprendemos


Hablo mucho en este blog del III Reich, no debe extrañaros. Para mí la II Guerra Mundial tuvo un sentido teológico. Fue la guerra entre el Bien y el Mal. La Alemania de Hitler fue uno de los ejemplos más consumados de malignización de una sociedad. Durante toda la historia de la humanidad reflexionaremos una y otra vez sobre esos hechos.

Pero lo cierto es que no aprendemos. Seguimos ahora por el camino del mal. Seguimos apartándonos del camino de la Sagrada Escritura. Creemos que la Alemania Nazi apareció por simples razones económicas y sociales, sin darnos cuenta de que esencialmente fue el resultado de un colapso moral.

Si Occidente sigue bajando más y más peldaños en su perversión, aparecerán nuevos dictadores, nuevos tipos de dictaduras. Las antiguas dictaduras bajo nuevos ropajes. Los errores del pasado los veremos florecer en el futuro. Perderemos la democracia, perderemos nuestros derechos.

Esta foto me gusta mucho, porque es todo un símbolo, toda una expresión de lo que sucedía en esa época. En el centro el símbolo del anticristo, el anticristo de ese momento, de esa generación. Todos adorando a un nuevo ídolo. Todos felices avanzando con canciones hacia la destrucción.

miércoles, junio 06, 2012

El gran juez nazi


El hombre de esta foto fue uno de los condenados por un tribunal político en la Alemania Hitleriana. El juez Freisler parecía un presidiario. Mientras que sus acusados, como éste, tenían el rostro de hombres decentes y honestos. Por su tribunal pasó lo mejor de Alemania. Qué ironía. El juez y el reo.

Fue un juez el que me habló de este juez nazi, y me mandó interesante información. Indagué en la Wikipedia con la curiosidad de saber qué fue de la existencia de este juez, cuando el III Reich se derrumbó. Y fijaos lo que encontré:

El 3 de febrero de 1945 se encontraba juzgando en Berlín al teniente Fabian von Schlabrendorff; Le señaló que le mandaría directo al infierno, a lo que von Schlabrendorff le respondió que con gusto le permito ir delante. Antes de que terminara la audiencia, se desató sobre la ciudad un bombardeo aéreo de los aliados tan repentino que impidió evacuar la sala. Tras el bombardeo, Freisler fue encontrado muerto debajo de una columna con el expediente de Schlabrendorff en su mano. 

Fue el mayor bombardeo que sufriera Berlín desde el comienzo de en la guerra; gran parte de la infraestructura del centro de la ciudad resultó destruida y se suspendieron los servicios de luz y agua. Desde la calle Prinz Albrechtstrasse hasta la estación de trenes Anhalter Bahnhof Berlin estaban todos los edificios en llamas. 

El juez Harry Haffner (1900-1969) que sucedió a Freisler en la causa absolvió a Fabian von Schlabrendorff por falta de evidencias.

Según Luise Jodl, la viuda del general Alfred Jodl, cuando su cadáver fue llevado al hospital de Luetzow alguien exclamó: Es el veredicto de Dios. Freisler fue enterrado en el mausoleo familiar de la manera más anónima.

Sus dos hijos (Harald y Roland) dejaron de utilizar el apellido tras su muerte.

Conclusión: ¿El Altísimo no nos habla a través de la Historia? Fue Dios quien dijo en la Biblia: Mía es la venganza.

lunes, junio 04, 2012

Esto sí que es un sagrario


Una de las grandes alegrías que tengo desde hace unos días, es que se ha abierto en Alcalá de Henares una capilla con adoración al Santísimo Sacramento toda la mañana, hasta la 1:00 del mediodía.

Es una capilla preciosa, verdaderamente preciosa. Esas cosas ayudan a la adoración. El arquitecto de nuestra diócesis realmente es muy muy bueno. Cuando le vea le felicitaré por cómo ha quedado la capilla finalmente.

¿Hay algún pero que poner a la capilla? Bueno, pues, digamos, que sí. Los bancos no son cómodos. Yo no padezco de hemorroides, pero creo que voy a tener que llevarme de casa un cojín blandito. Cuando se está una hora te duele esa parte del cuerpo que nunca he nombrado en este blog.

Pero tampoco diría que cambien esos bancos. Sentarse en ellos es una forma de hacer penitencia. En una vida tan dichosa como la mía, no hay que desaprovechar estas pocas ocasiones en que podemos puntuar para el siglo futuro.

domingo, junio 03, 2012

Otro hombre de la foto, como ayer


Cuando me siento en mi sillón y pongo las noticias, pienso: a ver cuáles son las malas noticias de hoy.

Pero no todo es malo, esta semana he redescubierto el placer de la sopa de cebolla. Baja en calorías, barata, sana. Hay algo maternal, hogareño, en esa sopa con su queso y su pan crujiente.

Voy a ir a la biblioteca municipal, a ver que DVDs tienen. Me gustaría ver una gran película. Miro las listas de las mejores películas de la década, pero esas listas no me convencen. Algunos de esos títulos escogidos los conozco y me han defraudado. Quizá los grandes críticos no trabajen para las multinacionales (como los amantes del complot imaginaban), sino para el gran público (lo cual es peor).

Ayer, mientras pedaleaba en mi bicicleta estática (400 calorías), acabé de ver Desmontando a Harry, la mejor cinta de Woody Allen. Cuando la vi hace ya tantos años, me enamoré del estilo narrativo de Woody. Torpe enamoramiento, a partir de allí comenzó a caer en picado. No ha parado de caer desde entonces.

Último apunte de hoy. He conocido al último galardonado del Premio Príncipe de Asturias. Francamente, el citado premio parece empeñado en desprestigiarse a sí mismo todo lo posible. Primero porque nunca se debió mezclar el mismo nombre para el deporte y para el pensamiento. Si quieres que tu marca galardón se prestigie, no puedes dársela con el mismo nombre a alguien que ha dedicado toda su vida a las matemáticas y a alguien que salta bien.