sábado, septiembre 29, 2012

Un día normal


La pasta estaba crujiente en mi plato. La había dorado junto a una sardina fresca. Ésta bien aderezada con albahaca y perejil. Cuatro ajos acabaron de darle un toque de sabor a este plato sano, barato y que me permitía imaginarme almorzando en un restaurante de un pueblecito pesquero en las aguas del Egeo. En el último momento pensé que una ligera añadidura de sofrito de tomate le iría muy bien y le daría color.
Otros se glorían de poder dirigir una orquesta sinfónica. Os aseguro que dirigir bien una cocina ofrece tantas satisfacciones, con mucho menos esfuerzo, que la dirección sinfónica.

Durante la comida he acabado de ver un reportaje grabado sobre la presidencia norteamericana: a qué se dedican cuando dejan el Despacho Oval y cosas así.

Ahora escribo este post. Recibiré a unas personas de Navarra y me iré a celebrar misa a Morata. Trabajaré en la tesis después del descanso de la cena, hasta la medianoche. Sacaré tiempo para leer diez minutos al día un profundo libro sobre la Virgen María. Este libro del Padre Royo Marín ya lo leí años ha, pero estoy en la fase de las relecturas. Y así otro día de mi vida habrá acabado. Ahora estoy en la mitad de la jornada, en el descanso del almuerzo. Ojalá aproveche bien lo que me queda.

viernes, septiembre 28, 2012

Dubai visto desde arriba


Sí, la foto es de Dubai visto desde arriba.

Pero aquí menudo clima. Todo gris, todo lluvia, frío. Sí, ahora todo está claro: el otoño ha llegado. Ayer por la noche dormí con edredón. El verano ha acabado. Todos los años la misma experiencia traumática. En fin.


Este vídeo es un documento histórico que muestra lo que pasó realmente en el bunker de Hitler en sus últimos días. Por su valor documental, lo pongo aquí:

Éste otro vídeo requiere saber un poquito de inglés

jueves, septiembre 27, 2012

Momento entrañable, no lo digo por el gato.


Hoy he llamado por teléfono a un amigo con el que no hablaba desde hacía veinticuatro años. Fuimos juntos al colegio durante doce años. Y no habíamos hablado casi en cuarto de siglo.
Cuando ha descolgado el teléfono, he tenido el inmenso placer de preguntarle: ¿Sabes quién soy? ¿No reconoces esta voz?
Después de un rato saboreado por mí, que iba dejando caer microscópicas cantidades de información, le he soltado mi nombre de golpe. Le ha hecho mucha ilusión. La misma que me ha hecho a mí escucharle. Pero yo iba con la ventaja de que sabía a quién llamaba.
Hemos hablado un largo largo rato. Hemos removido toneladas de recuerdos y preguntas acerca de amistades. Yo que soy un buen arqueólogo de mi infancia, de nuevo iba con ventaja. La verdad es que llevo investigando donde ha acabado cada uno desde hace años.
Cuánta ilusión me hace encontrar un viejo compañero de pupitre, a aquel que fue un niño tras el que corrí en un recreo. Tiempos en los que yo llevaba uniforme a rayas y pantalones cortos.
¡Me ha gustado tanto hablar con este amigo que ahora vive en Extremadura! Que gran alegría. Su hermana se casa. Yo la recuerdo todavía como una niña de unos nueve años. En mi recuerdo sigue congelada en el tiempo. Ah, el Tiempo. Ese río. Ese destructor. Ese artista. Sí, el Tiempo es el cincel de Dios.

Esto sí que es un sepulcro


Este tipo de sepulcros son verdaderos poemas en piedra. Afirmaciones pétreas. Fe hecha materia.

Son un insuperable ornato para cualquier iglesia, capilla o catedral. La vanidad de las cosas, la vida eterna, los huesos que allí descansan, las ropas ya deterioradas. Un último mensaje lanzado como inscripción.

Un ángel que sostiene un reloj de arena, arena de piedra detenida hace siglos. Una calavera, supremo símbolo. El difunto como durmiendo, a veces como firme ante la eternidad, a veces leyendo, a veces orante.

El espacio sacro de la casa de Dios como la atmósfera ideal donde descansar hasta la eternidad.

El espacio sacro de la casa de Dios como la atmósfera ideal donde descansar hasta la eternidad. Espérame eternidad. Tantos años hablando de ti, escribiendo de ti, te acercas a paso constante, sin prisa. Pero constante.

martes, septiembre 25, 2012

El post de la Cicogna


Leo en don Francisco Fernández de la Cicogna que en la casa de los jesuitas de Manresa hay un curso sobre el eneagrama. Pues no, no me sumo a la protesta de don Francisco. Al contrario, a ciertas comunidades, conventos y provincias, lo que les recomiendo es que se dediquen a enseñar el eneagrama, el yoga, la meditación trascendental y todas las cosas orientales que puedan encontrar.
Hay conventos de distintas congregaciones cuya única solución es ir abriendo todas las escotillas, para que entre el agua lo más rápidamente posible. Y es que hay conventos que les ocurre como en esas malas muertes de teatro, en las que don Mendo no acaba de estirar la pata. Y así se aplica muy bien su monólogo:

¿De qué viviré? ¿Qué haré?
¿Dónde al cabo moriré?
¿Aquí o allá? ¿Qué más da?
¿Seré malo? No lo sé.
¿Seré bueno? ¡Qui lo sa!


El monólogo es de Don Mendo, pero me viene a la mente algún que otro, candidato. En fin, menos eneagrama, y más exposición del Santísimo Sacramento. Menos yoga, y más espléndidas liturgias. Menos meditación trascendental, y más Kempis. Que conste que no deseo que ninguna congregación se sienta retratada en mis palabras. Lo dicho va por todas y por ninguna. Cada uno que se aplique el post en la medida de su buen entender e ingenio.

Sea dicho de paso, Don Mendo muere diciendo estas palabras:

¡Ved cómo muere un león cansado de hacer el oso!

Y pensar que mañana estoy invitado a comer con unos amigos jesuitas en su casa. Más vale que me lleve mi catador, o que coja porciones del centro de la bandeja.


lunes, septiembre 24, 2012

Una foto meliflua, para un post dulce


Pocas cosas me gustan más que los chistes de curas. Por supuesto, chistes que no falten al respeto a su condición sagrada. Y que por supuesto no mencionen ni a Dios, ni a cosas sagradas. Sobre eso nunca se debe hacer broma. Es más, no deben ni siquiera aparecer en un chiste.

Pero después hay otros chistes cándidos, llenos de bondad. Que se refieren a las personas, pero con el espíritu que impregnaba a Marcelino Pan y Vino, Don Camilo o las películas españolas de los años sesenta.

En ese espíritu, recuerdo a un vicario general que en una cena nos contó a un grupo de curas este chiste: Había un cura gallego que veía que en su iglesia había santos con muchas velas y limosnas, y otros con pocas. A uno situado al final del templo, nadie le ponía velas. Lo sacó de la iglesia y lo llevó a un rincón de la sacristía.

Al domingo siguiente dijo en el sermón: Habréis observado que el santo que había allí al final ya no está. Pues puede no ser el último. Pues santo que no se gana el sustento, no merece un lugar en la iglesia.

domingo, septiembre 23, 2012

Yo, vencido por el sueño


Lo que me reí ayer con la llamada de un cura amigo, Don Gerardo. Es que no me podía parar de reír. Le pedí permiso para poner su nombre, porque un compañero de curso suele leer este blog, y también él reirá cuando lea estas líneas.

El caso es que me contaba que en los años a finales de los años 70 fue a un pueblo de la Comunidad de Madrid y se quedó a dormir en una casa. Por la noche, le dieron ganas de ir al cuarto de baño. La señora de la casa le dijo que allí el único excusado del que disponían era la cuadra. Sea dicho de paso, en casa de mis abuelos era igual.

Don Gerardo entró a oscuras en la cuadra, cerró la puerta. Pero he aquí que en cuanto cerró la puerta se le acercaron los pollos, creyendo que venían a darles de comer. Según este amigo mío, se trataba de doscientos pollos. Dudo que fueran tantos. Pero el caso es que por más que él, una y otra vez, los alejaba y buscaba algo de tranquilidad para hacer sus menesteres, los pollos volvían una y otra vez. En medio de la oscuridad, estaban convencidos que lo aquel amigo mío les venía a traer era grano.

Después de un rato, me cuenta que salió de la cuadra y le dijo a la señora que le había resultado imposible consumar su propósito. Pasó mala noche, me cuenta, pero la idea de volver con los doscientos pollos, le mantuvo fijo en la habitación. Era tarde y se imaginó que pronto pasaría la noche. Pero no fue así.

Yo me reía y me reía. Qué hartada de reír. Me describía los pollos, la maquinaria agrícola sobre la que reposaban. Fue un relato detallado, sólo interrumpido por mis continuas risas.

Unos años después, la señora le llamó feliz y le dijo con entusiasmo: Don Gerardo, ahora ya nos puede visitar, porque ya tenemos inodoro.

La cara de la suegra


Bueno, después de muchas dilaciones e interrupciones, después de dejarlo para más adelante muchas veces, por fin os puedo ofrecer el índice completo de mi obra integral.


Todas estas obras irán apareciendo en Aciprensa poco a poco. En este índice no aparecen mis obras inéditas. Necesitaré bastante tiempo para ir dando la forma final a todo ese material no publicado. Revisiones y más revisiones de ese magma escrito que he acumulado en veinte años de sacerdocio.

Bueno, lo importante de hoy es la foto. Hay seguidores del blog que sólo entran por las fotos. En el fondo tienen razón.

viernes, septiembre 21, 2012

Otra foto de una misa con casulla negra


Ayer tuve una bonita alegría. Me encontré por la calle con una conocida ciega, una persona muy bondadosa en cuyo corazón sólo hay buenos sentimientos. Hacía tiempo que no la había visto así que me detuve a hablar con ella unos minutos. Me dijo que estaba leyendo mis libros. Ella tenía varias de mis obras en PDF y los escuchaba en su ordenador.

¿Cuál de todas ellas es la que más te ha gustado? Cyclus Apocalypticus, me respondió. ¿Y qué escena de esa novela es la que prefieres? La muerte de la Emperadora Adriana, me dijo sin dudarlo. La escuché con atención, mientras me relataba ese episodio de mi Historia del Apocalopsis.

Cuando me marché me sentí plenamente pagado por mis trabajos como escritor. Con qué viveza, con qué emoción, había vivido esa persona invidente ese momento de mi libro. Qué alegría era para mí haber conseguido iluminar con mi narración su mundo interior.

jueves, septiembre 20, 2012

Carrillo, nuestro particular homenaje


Sí, sí, lo reconozco, ya lo habíais notado. Tenía yo observado el éxito que tienen todas las historias de zombies. Y, por eso, he decidido potenciar la sección necrológica de este blog: cardenales difuntos, comunistas exánimes y hasta algún enterrador fallecido, esta última en fase de elaboración; claro, hay que esperar a que deje de respirar.

Lamento mucho lo que dije de Carrillo. Cierto es que en otro país de Europa, hubiera sido enterrado dentro de los muros de un penal. Pero lamento lo que dije de él. Claro de 2400 muertos son mucho muerto. Tampoco me voy a hacer eco de que algunos de los que le fueron a visitar antes de la incineración, como Felipe González, le definió como un saquito de maldades.

Cambiando de tema, hoy durante el desayuno he acabado de ver (por tercera vez en mi vida) la película La Huella. Me quedaban por ver sólo cinco minutos. Después he comprobado que una incidencia técnica había dejado sin Internet a muchos usuarios. Eso me ha impedido trabajar en la tesis hasta el mediodía.

Trabajar en mi tesis doctoral supone poder consultar las obras de los Santos Padres, las versiones interlineales de la Biblia, consultar la bibliografía teológica contemporánea sobre cada tema, hacer búsquedas de términos en títulos concretos. Sin Internet todo ese trabajo se hace imposible. No difícil, sino imposible. He tenido que dedicarme a otros asuntos, hasta que el servicio ha sido restablecido. En el siglo XXI, este trabajo de investigación requiere absolutamente de esos pequeños impulsos que recorren los distintos servidores del mundo. Quién lo hubiera predecir hace sólo quince años. Carrillo no, desde luego.

miércoles, septiembre 19, 2012

Carrillo, nuestro particular homenaje


Carrillo siguió en su juventud a un conejito que le llevaba al País de las Maravillas. El conejito, de nombre Stalin, dentro de la madriguera, le mostró todo un archipiélago llamado Archipiélago Gulag, y un mar, un mar de seres humanos, un mar de esclavitud, sufrimiento, represión y grilletes de hierro.

Carrillo era el hombre de Moscú, el esbirro de Mordor en esta zona del mundo. Vivió de eso. Recibió su mensualidad ejerciendo de inspector subalterno de los rusos allí donde vivió. En la Transición española renunció a la revolución. Pero una cosa es renunciar al baño de sangre por convicción, y otra por darse cuenta de que de ningún modo le iba a seguir la población española.

Carrillo, cada vez más arrinconado por una población que le daba la espalda, siguió siendo un buen siervo de su señor venido del frío. Algunos llegaron, incluso, a creerse aquella superchería del eurocomunismo. Pero a esas alturas había que ser muy tarugo. Lo cierto es que pocos le creyeron en aquel discurso que hacía aguas por todas partes. Pero él siguió siendo fiel a los señores del Politburó. Discretamente, a veces, se permitía disentir de algún detalle. Pura operación de imagen. Defendió a Moscú hasta el final, hasta que ya fue imposible continuar con la mentira. Los defendió hasta que los mismos de Moscú ya no defendían a Moscú.

Fiel, siempre fiel a esos señores gruesos, enfundados en grises abrigos, moviendo la mano en los desfiles. Debería decir que saludaban con la mano, pero era un movimiento peculiar, artificial. Eran hombres de mirada oscura, impasibles, carentes de emoción. Eran vampiros de todo un pueblo. Eran la responsabilidad última de todo un sistema de crueles engranajes.

Carrillo era su lacayo aquí. Se dedicaba a la política. Tampoco lo hubieran aceptado en ningún otro sector. Por casualidad yo conocí personalmente a Carrillo. En el año 2002, pasé más de cuatro horas junto a él, encerrados los dos en una pequeña salita de la Televisión Valenciana, esperando nuestra entrevista. Pensando en todos mis hermanos sacerdotes muertos en Paracuellos, creo que he sido extremadamente caritativo con él.

Carrillo, un ejemplo para la juventud


Carillo era un señor estalinista muy bueno que durante la Guerra Civil repartía peladillas, caramelos blandos y piruletas de dos sabores. Después fue a Moscú varias veces y regresó cada vez diciendo que aquello era el País de las Maravillas. Si durante la Transición se esforzó por lograr el poder, fue sólo con el sano propósito de implantar el programa Gran Hermano (versión 1984) en toda España. Hubiera sido fantástico, porque la gente no hubiera tenido que encender la televisión para ver ese programa, sólo hubieran tenido que salir a la calle para participar en ese experimento sociológico. 

martes, septiembre 18, 2012

Más sobre hábitos negros en los funerales














Ayer vi un reportaje sobre la Condecoración del Toisón de Oro. Que es la máxima distinción existente en el Estado Español.

El reportaje me convenció todavía más de la vacuidad existente en las condecoraciones, meros trozos de tela sosteniendo una chapita dorada, en algunos casos plateada, hojalata las más de las veces.

Las condecoraciones se prestigiarían si se concediesen a los que verdaderamente las merecen. Pero en todas partes y en todas las épocas, las condecoraciones acaban siendo concedidas a verdaderos rufianes y villanos de toda índole. Y esto no acaece por excepción, sino con mucha frecuencia. De forma que la chapita dorada se convierte en signo de distinción de nada. La máxima condecoración de la monarquía española no es nada. Basta ver a quien se le ha concedido época tras época: menuda tropa.

Pero si la condecoración no es nada, sí que resulta interesante el esfuerzo de la institución monárquica por prestigiar tal distinción. Pero todos los reales esfuerzos en esa dirección, chocan con un escollo insalvable: los que la reciben no son más merecedores de recibirla que mi vecino.

De hecho, ni siquiera el máximo honor de este país, ser rey, significa nada. Un rey no es más digno que un lechero. Un monarca no vale más que lo que vale como persona. A estas alturas del post ya cualquiera se hace idea de la gran estima que albergo por toda la nobleza de todos los países. Títulos completamente vacuos, reducidos a la misma palabra que los identifica.

Para prestigiar un poco al toisón, hicieron de ella un collar. En eso estuvieron acertados, un collar siempre se ve más. En ello existe una cierta lógica: si es más grande, es que debe ser más importante. Lógica aplastante.

lunes, septiembre 17, 2012

La familia ya no es lo que era


En mi último viaje a Nueva York me tomé un pequeño brioche para el que no tengo palabras. Ya he buscado la receta y voy a luchar duro por clonarlo en mi horno. Claro que llevaba andando dos horas por Manhattan y habían pasado cinco desde el desayuno, eso también hizo que ese bizcocho cremoso me pareciera lo mejor que había comido en dos años.

Después se puso a llover enfrente de la rectoría de la Catedral de San Patricio, y el coche que me tenía que recoger no llevaba. Los teléfonos públicos de la calle neoyorquina no funcionaban. ¡Qué sorpresa! Lo que le tuve que insistir a la jovencita que vendía sándwiches en la tienda de la acera de enfrente, para que me dejara usar su teléfono móvil. Tuve que poner mi mejor cara de gato suplicante de Shreck. Y aun así se hizo la dura. Pero no me importó, yo tenía mi táctica: la insistencia. Al final porque le dejes a alguien en paz la gente es capaz de hacer cualquier cosa.

El que una desconocida neoyorquina me dejara usar su móvil, es uno de las hazañas más memorables de mi vida, fruto de una lograda planificación por fases. Tuve que estar paseando media hora delante de su escaparate. Primero pedir cambio de monedas para el teléfono público. A sabiendas de que en Nueva York ningún teléfono callejero ha funcionado nunca desde los años 70. Sólo al final, y tras muchas fases intermedias, me atreví a dar el salto. ¡Y aun así se hizo la dura! Lograrlo me costó más que aRommel tomar Tobruk.

sábado, septiembre 15, 2012

El color negro en las casullas





















Como este blog lo leen un buen número de colegas míos sacerdotes, quiero escribir unas líneas acerca de la belleza de las casullas negras para los funerales. Muchas personas piensan que el color negro en la liturgia quedó eliminado tras el Concilio Vaticano II. Nada más lejos de la realidad.

Fue sólo la práctica la que realizó ese cambio. Pero muchos liturgistas han recordado que uno es el color de la penitencia y otro el color del luto. Son dos realidades distintas expresadas por colores diversos en la liturgia.
Por supuesto que si se carece de ornamentos de color negro, deben usarse los morados. Pero durante toda la Edad Media hasta el siglo XX, la expresión litúrgica del duelo era el color negro. En la foto que he colocado, de hace pocos años, varios obispos y el cardenal-arzobispo de Viena van revestidos con casullas negras.

Si me lee algún maestro de ceremonias de una catedral, o algún deán, y le parece buena la idea, pero no tienen tales ornamentos, le doy una sugerencia ahorrativa para los funerales con gran afluencia de sacerdotes. Basta con que el celebrante principal se revista con casulla negra (o los tres celebrantes principales) y que se tengan diez o veinte estolas negras para el resto de presbíteros.

Después, otra sugerencia, en los grandes funerales queda más solemne si en vez de concelebrar todos los presbíteros, los canónigos van revestidos con hábito coral. En la misma Basílica de San Pedro del Vaticano lo hacen así.
En fin, son ideas y sugerencias, porque hasta el acto de morir en la Iglesia se transforma en una ocasión para glorificar a Dios.

viernes, septiembre 14, 2012

Sentido y sensibilidad


















Hoy ha sido un feliz día en que me he reencontrado en Alcalá con unos conocidos de Cozumel, México. Muy buena gente que conocí hace diez años en esas tierras y que asistieron a unas conferencias mías.

Aunque la esposa de uno de ellos me ha dicho que hace jogging escuchando mis sermones. Así que aquella conferencia de hace diez años se ha convertido en una sermón diario. Han sido muy amables y me han regalado un libro sobre arquitectura religiosa en tierra maya.

Después he ido acompañado por otra amistad a una parroquia donde tenía un entierro. Un trayecto de cincuenta minutos por las autopistas de la Comunidad de Madrid, de una parte a otra de la diócesis.

Allí he esperado dos horas y media a la siguiente misa. No me valía la pena regresar a mi casa y volver después. Me he tomado la espera como un pequeño retiro, acompañado de mi breviario y un libro de espiritualidad.

Hoy ha sido un día feliz. Hasta he perdido 300 gramos al levantarme. Hasta la tesis ha avanzado hoy. Hasta la prima de riesgo ha bajado hoy. No hace excesivo calor, una temperatura agradable. Hasta la foto del post es agradable y su autor no se ha puesto apocalíptico. Sí, lo reconozco, repulsivo este post.

miércoles, septiembre 12, 2012

El Dios en el que yo creo, es el Dios de la Biblia














Evidentemente no voy a contar detalles, pero voy a hablar de algo concreto. A veces los seres humanos hacen una cosa tan pequeña como dar una respuesta, que los retrata enteramente. Hoy lo he comprobado una vez. Una sola frase o dos que muestran como es el alma de esa persona. Y lo muestran con más profundidad que el mejor de los test psicológicos, que el más largo de los interrogatorios, que un largo libro de memorias.

Es curioso, los seres humanos creemos que lo que nos define ante la Historia, ante los demás, son los grandes discursos, las grandes acciones, los momentos épicos. La masa se queda siempre en lo más superficial. Pero para los observadores, para los perspicaces, los detalles definitorios nunca pasan desapercibidos. Y, a veces, en un detalle está contenido el alma de una persona: sus vacilaciones, sus contradicciones, su aceptación de la mala conciencia, la cicatrización indolora de la aceptación frecuente de la mala conciencia, la mezcla de actos buenos y malos. En los detalles está todo.
Conocer el espíritu humano del que tenemos enfrente es todo un arte. He conocido gigantes en este campo. Gigantes que podía decir después con tranquilidad: ¿no le dije que no resistiría la presión?

Sí, hay personas que saben calibrar exactamente la dureza de una psicología, la calidad de su alma, la pureza exacta de su brillo, y las fracturas internas. Ese tipo de personas son impagables, como el tasador de gemas que mira atentamente con su lente en el ojo, y sentencia sus quilates, calidad del corte y claridad de la piedra.

Los detalles a veces muestran decisiones que afectan grávemente a otros. Ante algunos casos que he contemplado en mi vida no puedo, casi, no desear una cierta dureza de Dios. Hay decisiones ante las que no vale una mera reprensión de Dios. Mi naturaleza, mi conciencia, me grita que tiene que existir una Justicia. Hay cosas para las que no vale con simplemente decir: perdón. Yo creo en el perdón de Dios y en su justicia. En las dos cosas, a la vez. A veces el perdón anula la justicia. A veces, uno, aun siendo perdonado, tendrá que afrontar la justicia.

Muchos en el más allá dirán: jamás, jamás, pudimos imaginar que la justicia del Ser Infinito fuera tan perfecta.

Creedme, el Dios que hizo un cosmos tan formidable, no tiene una justicia menos impresionante. Yo me arrodillo y adoro al Dios de la Perfecta Justicia.
A alguno le dirá: Has salvado tu alma, entrarás en el Cielo. Pero ahora comprobarás qué significa estar desprovisto de misericordia, puesto que tú no tuviste misericordia.

martes, septiembre 11, 2012

Un post un poco raro


Hoy he comenzado el día con un entierro. El problema era que el pueblo estaba lejos, muy lejos. Tuve que salir pronto por la mañana sin desayunar, llegué a casa a las 11.50. Demasiado tarde para desayunar, demasiado pronto para almorzar. ¿Qué haría yo?

La vida me resolvió el dilema. Una llamada de tres cuartos de hora, hizo que ya fuera la hora del almuerzo.

El día había comenzado con una mala noticia, pésima, de las peores: había engordado un kilo y medio en una semana. Así que decidí almorzar una ensalada. Eso y nada más.

Pero claro, acabada la ensalada, seguía teniendo hambre. Decidí tomar un poco de carne, muy poco. Sin pan, sin nada. Pero aun así seguía teniendo hambre, un poco de chocolate resolvió la situación.

Pero a pesar de los dos extras, la ensalada demostró ser una fuente calórica insuficiente para toda la tarde. Y a las 19.00 sentía no sólo hambre, sino además un ligero dolor de cabeza.

A las 21:45 cené un sándwich y tres galletas. El dolor de cabeza sigue, menos mal que es moderado. En fin, escribo este post con admiración a todos los musulmanes que cumplen con el ramadán. Tiene su mérito. Tiene mucho mucho mérito.

Post Scriptum: Leo el post que he escrito por segunda vez. Dieta y musulmanes, ¿será políticamente correcto? Este diario dietético-parroquial ¿no tendrá algún sentido críptico? Jo, este dolor de cabeza.

lunes, septiembre 10, 2012

11 de septiembre: Una lectura teológica


11 de septiembre. Asistimos al rito anual de visionar los reportajes habituales sobre el hecho. Vemos otro documental en nuestro sillón, como si de una tragedia griega se tratase. Resulta conmovedor ver, por milésima vez, el momento que marcó el comienzo de una nueva época. Recordar las lágrimas que derramamos ante la pantalla. Ese día, en la parroquia, celebré misa de difuntos con casulla negra. Todo el mundo lo entendió. Todos los presentes habían sido atacados. Era un ataque contra Occidente. Una agresión perfecta contra la Civilización. Aquello trascendía nacionalidades o ideas políticas, era el Caos tratando de abrirse paso a través del Orden.

El río del tiempo es invisible. La caída de las torres constituye un mojón plantado en mitad de ese río. Un cambio de época. En pocos minutos, habíamos cambiado de época.

El islamismo radical, la crisis económica, los tumultos de Londres, China como agujero negro, la perspectiva de una futura tormenta económica perfecta. Una nueva época.

El mundo de nuestra infancia y juventud, estable, predecible, protector, se disgregaba paso a paso. En diez años, el mundo cambiaría notablemente. En un decenio, ya no protestaríamos contra tal o cual pequeña medida recortes laborales. No protestaríamos por menudencias, cuando hasta el más obtuso se daba cuenta de que el entero Titanic se estaba escorando hacia un lado. En nuestro andar por cubierta, sin rumbo, veíamos pequeños grupos protestando por algunos cambios en el menú, o a un anciano enfadado por una falsa nota de la orquesta. Esos detalles de inconsciencia resulta, incluso, interesantes en un barco en el que penetraban cientos de litros de agua por minuto.

Aquel 11 de septiembre no nos dimos cuenta. Pero esas dos torres aparentemente inconmovibles, fueron el iceberg contra el que colisionó Occidente. Todos los elementos sueltos, desde China a los indignados de la Plaza del Sol, pasaban a formar parte de una concatenación de hechos cuyas causas eran teológicas. La Teología estaba detrás de lo económico, lo político y lo geoestratégico. La antigua Cristiandad había abandonado a Dios, y la bendición del Omnipotente se había retirado.

Yo no soy un profeta, sólo miro al cielo y distingo el avanzar de las nubes, su dirección, su altura y su color. No soy un profeta, sólo leo los signos de los tiempos. Y los hechos de nuestro tiempo forman una serie de causas y efectos centenares de veces anunciadas en las encíclicas de los Papas. Nos hemos acostumbrado demasiado a la iniquidad que nos rodea. La tormenta pronto romperá.

Esto que viene no será el Apocalipsis, no es el fin del mundo, pero sí la cosecha de las amargas uvas que hemos sembrado desde los años 70. Europa y Estados Unidos podíamos habernos convertido en guías para el resto del mundo. Guías de libertad, democracia, virtud y honestidad. Pero nos hemos pervertido y hemos pervertido a los demás. Ahora en este otoño de Occidente, vemos acercarse las nubes del invierno.

domingo, septiembre 09, 2012

El Gran Cardenal Martini












El gran contrincante del Cardenal Martini fue el más sigiloso de los adversarios: el Tiempo. El Tiempo siempre estuvo en contra del arzobispo de Milán.

Cuando el Cardenal Wojtyla fue elegido como Papa, Martini no era cardenal. Y cuando Juan Pablo II murió, Martini ya estaba enfermo de ese padecimiento llamado vejez.

Hay personajes en la Historia que siempre tienen de su lado al Tiempo, y otros que lo tienen soplando de frente. Puedes hacer algo contra tres divisiones que avanzan hacia ti, puedes tener alguna idea de gran estratega ante los elementos de destruyen tus buques. Pero contra el Tiempo no hay nada que hacer.
El Tiempo es formidable, imponente, no te deja espacio, no tienes donde poner el pie. Por el contrario, si el Tiempo ha tomado su decisión a favor, las cosas salen adelante simplemente porque estabas ahí en el momento preciso.
¿Cuál es su mérito, señor? Estaba allí, caballeros. Eso fue todo.

Por eso Martini no se quejó, no protestó. Es difícil agarrar al Tiempo por las solapas. ¿Debía darle mil latigazos como hizo Artajerjes con el mar cuando la tormenta tragó sus tropas cruzando el Dardanelos? No es una tarea exenta de dificultad flagelar al Tiempo.

Lo mejor es enrocarse, como hizo su eminencia. Dentro del caparazón purpúreo hay mucho espacio, y Milán no es Menorca. Martini comprendió el juego del Tiempo, y como hombre inteligente aceptó el área las casillas dejadas para sus desplazamientos: conferencias de prestigio, algún libro de vez en cuando, intervenciones en la CEI. Los jugadores perspicaces no hacen escenas. Las escenas teatrales son de aficionado. Martini aceptó su situación con perfecta lucidez, y vivió con la dignidad de Leonor de Aquitania en El León en Invierno.  La orgullosa decencia con que llevó su preeminencia, se la reconocemos todos, yo el primero; no me duelen prendas.

Su porte majestuoso, su mirada de águila, la voluntad férrea que se dejaba adivinar tras ese rostro, una voluntad inconmovible, titánica, se replegó en los cuarteles de invierno. No, eminencia, no hay desdoro alguno en ser derrotado por esa Mano que mece la Cuna del Tiempo. Es que esa Mano tiene sus favoritos, y a ellos se lo entrega todo. Usted, todo hay que decirlo, fue el Rolls Royce del Colegio Cardenalicio. La clase se tiene o no se tiene. Usted la tenía.

sábado, septiembre 08, 2012

La rebelión de los croissants














El blog promete y cumple. Os dije que este verano tendríais entera la Historia del Mundo Angélico y aquí la tenéis.


Os la podéis descargar en PDF, recién salida del horno, todavía calentita. Dan ganas de hincarle el diente. Hasta Karl Marx la hubiera leído. La obra es tan buena, que a mí mismo me dan ganas de volver a leerla por décima vez.

Claro que el interior de vuestro ordenador es un gran caos, lleváis años acumulando material inservible. Estadísticamente, tres de cada cuatro lectores olvidarán esta obra dentro de ese gran caos que es el cúmulo de carpetas de vuestro ordenador. Os aconsejaría que tiréis a la basura todo lo que lleváis años sin mirar. Pero es inútil. Sentís un fuerte impulso conservacionista. Es como un entorno que deseáis mantener inalterado. Vale, sea. Que los sedimentos de carpetas y documentos se acumulen.

Si Hitler en su juventud hubiera leído la Historia de Mundo Angélico, quizá hubiera fundado un partido ecologista o una banda de música. Pero no, no la leyó. Y el resultado es el que todos sabemos. Por favor, leedla y que no se vuelvan a repetir los errores de la Historia.

Mi sillón, mi tele




















Nada, seguimos con el Canal Historia más interesado en los alienígenas y en los monstruos del Lago Ness que en la Historia. Éste es el último verano con Imagenio. Sea dicho de paso, el Canal Historia no sería nada sin Hitler. Yo creo que dos de cada tres documentales de esa infausta cadena versan sobre la II Guerra Mundial.
Ahora mismo podría ver cualquier fotograma de esos años y decir de antemano en qué momento exacto cae al suelo cada soldado, en qué instante preciso Adolfo se sube el flequillo. No hay ningún canal en el mundo que le deba tanto al nacionalsocialismo, como el Canal Historia. Lleva años viviendo de él.

El resto de canales de documentales parecen canales para memos. Ya estoy harto de leones e hipopótamos y cebras. Últimamente me resulta más interesante Youtube que todos los canales de televisión. El mismo Canal Cocina parece más interesado en enviar a un inglés obeso a Asia a comer saltamontes, que en ofrecernos alguna receta razonable. ¿Y qué diré del Biography Channel? Me encantan las biografías. El problema es que ese canal ¡¡trata de fenómenos paranormales!! Increíble. En siete años con Imagenio, no he visto ni una biografía potable en ese pseudocanal.
Al menos siempre nos queda Youtube con sus vídeos de gatos, de caídas de escaleras y mentos metidos en cocacola. Humildes pero efectivos divertimentos de la clase obrera del siglo XXI.
 

jueves, septiembre 06, 2012

El Cardenal Martini, patrono de la santa espera de lo que nunca iba a llegar


Aunque tengo por norma no criticar a ningún clérigo, después de varios días de reflexión, he pensado que las declaraciones del extinto Cardenal Martini merecen algunas reflexiones en este blog.

No voy a hacer un análisis exhaustivo, simplemente voy a intentar ir a la esencia de todo este asunto, por lo menos un intento.

Martini, después de algunos libros, después de  no pocos artículos, después de mucha conferencia (seguida de los rituales aplausos, meramente rituales), después de muchas palabras, nos viene a decir que lo que necesita la Iglesia para renovarse, para ir con los tiempos, para ser moderna, es afirmar que lo que es pecado, ya no es pecado.

Esto no es una mala simplificación, es lo que verdaderamente dice. Lo dice más largo, más complicado, más barnizado, pero, vamos, que dice eso, exactamente eso, y nada más que eso. El resto son florituras eclesiales alrededor de este asunto.

Bien, esa receta ya mil veces probada en muchas diócesis, no merece ni ser analizada. Ya lo han hecho muy bien los arqueólogos eclesiales con vocación de escarbar entre las ruinas. Pertenece a la arqueología setentera que tan lejos queda para nosotros, los contrarrevolucionarios del siglo XXI.

Pero yo, que vivo en Roma, he preguntado a algún sacerdote de Milán y diócesis limítrofes si la archidiócesis de Martini era el paraíso eclesial que se debería esperar de un arzobispo que ha tenido plenos poderes durante tanto tiempo. Y parece que no. ¿Martini hubiera realizado en la Iglesia Universal una maravillosa y formidable renovación, cuando no la hizo ni en su propia diócesis?

El post era tres veces más largo, lo he borrado. No quiero después tener que ir a confesarme de faltar a la caridad, ni contra un cardenal ni contra un monaguillo. Martini, el amado de los periodistas. Muchas cosas se pueden decir de él. Ninguna cosa negativa diré de él. Simplemente me limitaré a recordar que Dios no lo eligió para guiar su Iglesia.

Su presencia era majestuosa, su rostro noble, su mirada inteligente. Pero no, no fue él el elegido por Dios.

miércoles, septiembre 05, 2012

Ya he llegado a España


Acabo de llegar ahora mismo de Estados Unidos, donde he dado unas charlas en Boston, El Paso (Texas), Los Ángeles y Nueva York. Unas han sido conferencias para sacerdotes, otras predicaciones para los laicos. Algunas charlas muy numerosas, pues asistían más de ocho mil personas. Hablar en inglés ante tanta gente me hacía sentir bastante inseguro, porque mi inglés no es maravilloso. La foto es de una querida familia que vive en Nueva York y que siempre nos vemos cuando voy.

De este viaje ¿qué diré? Bueno, como siempre comprobar una vez más que Nueva York y Los Ángeles son dos mundos diversos. Nueva York, la metrópoli vertical, la ciudad anglosajona, gótica, holandesa, una urbe férrea como el imperio que la erigió, ciudad de nevadas, de judíos.
Los Ángeles, la ciudad horizontal, luminosa colorida, latina, calurosa. Una ciudad que parece respirar un aire vacacional. Una conurbación amada por sus habitantes, que de ninguna manera querrían cambiar su residencia a otro estado.

Pero mi pequeña Alcalá es mi casa. En su simplicidad me siento a mis anchas. Ya son muchos años. Esta ciudad es como un zapato que se ajusta a mi pie.

domingo, septiembre 02, 2012

Precioso atril para el altar del Señor


He visto un vídeo en el que el coro anglicano de la Abadía de Westminster canta en una misa del Papa en San Pedro del Vaticano. Me ha encantado ver al sacerdote director del coro con sus vestiduras anglicanas allí, justamente allí. Todo un bellísimo símbolo. Vamos hacia la unidad. Siempre quedarán grupos menores resistentes a la llamada a la unidad. Pero la llamada al entendimiento, a la concordia, es fortísima.
http://www.youtube.com/watch?v=2Y9FGKCCiFI

Otro vídeo, un patriarca ortodoxo orando junto al Papa en el Vaticano. Hacia Oriente y hacia Occidente, la llamada cada día será más potente, cada vez más irresistible. La labor nos llevará generaciones, pero la dirección es clara.
http://www.youtube.com/watch?v=mXBIzFGg67E&feature=related

sábado, septiembre 01, 2012

Qué ambón


Hay una cosa que hecho de menos en mi diócesis, una buena abadía benedictina donde irme de vez en cuando a orar. Tenemos infinidad de conventos femeninos, pero ni un monasterio masculino.
Otra cosa que hecho en falta en Alcalá es un claustro bonito donde pasear, leer y rezar. Tenemos uno en la catedral, pero es muy herreriano. Los claustros de ese estilo son fríos, no inspiran. Encima el nuestro está afeado por haber dejado en él restos de pretéritas exposiciones, es decir, carteles sobre estructuras de madera, que todavía rompen más esa atmósfera. Por último, a alguien se le ocurrió poner cristales en los arcos. Un claustro acristalado ya no es lo mismo. El claustro debe estar abierto por definición. Incluso un claustro gótico cuando se acristala pasa a ser una cosa híbrida. El claustro pasa a tener la atmósfera de un pasillo, eso sí, con muchas ventanas.
Bueno, no importa. Puedo vivir sin un claustro. Puedo orar sin una abadía que me envuelva. Por lo que jamás pasaré será por las velas eléctricas. No descansaré en mi cruzada contra ese invento maléfico.